El imperialismo norteamericano, con Trump a la cabeza, profundiza su curso hacia una nueva guerra generalizada. Los recientes ataques del enclave imperialista israelí a blancos iraníes -entre ellos una escuela primaria- han puesto al mundo en alerta. Las consecuencias inmediatas en la economía se vieron reflejadas en la caída de las bolsas y el aumento del precio de la energía. Toda esta ofensiva tiene como uno de sus principales objetivos la asimilación de los ex Estados obreros a un sistema capitalista en franca decadencia. Está claro que Trump apuesta a humillar a Cuba, para generar una implosión del régimen y luego ir por la conquista capitalista total de la isla.
Claramente, ya se están desarrollando tendencias capitalistas en el tortuoso proceso de asimilación, que se aceleró desde la caída de la URSS. Pero, a diferencia de China, Cuba no tiene la capacidad productiva para postularse como otra cosa que una semicolonia del imperialismo yanki, si es que el capitalismo termina de conquistarla. Tras la humillante captura de Maduro y la ignominiosa negociación de su vicepresidente, Delcy Rodríguez -lo cual demuestra el rol histórico del nacionalismo burgués negociando mejores condiciones para el capital norteamericano-, la hipótesis más probable es que Trump asedie al gobierno de Díaz Canel hasta que sea él mismo el que negocie. De no darse esta variante, que sea algún otro sector de la burocracia contrarrevolucionaria. Y la otra alternativa es la amenaza del uso de la fuerza militar norteamericana para invadir Cuba.
Desde el 11J de 2021 no hay vuelta atrás en la fractura de sectores de trabajadores y la juventud con el régimen de gobierno. Es que la burocracia ya no puede garantizar lo más básico para la sociedad cubana, entonces, sólo puede ofrecer represión. Las alusiones a la revolución son un saludo a la bandera vaciado de contenido.
Este 9 de marzo comenzó una protesta estudiantil en la Universidad de la Habana que cataliza ese descontento, especialmente de la juventud, con la situación de inanición de la economía cubana, signada por la falta de suministro eléctrico, de acceso a internet y telecomunicaciones y, cada vez más, de insumos básicos para la salud y la supervivencia cotidiana.
La propaganda imperialista en contra del “comunismo”, que habría llevado a la población a esta grave situación, se intensifica. Sin duda, las políticas de la burocracia han sido de gran ayuda para que esta propaganda se vuelva cada vez más aceptada en un sector de la población tanto dentro como fuera de la isla. Sin embargo, está claro que las penurias económicas de Cuba se deben a las políticas de ese imperialismo, que, a fuerza de bloqueos, ha ahogado al país para asestar una derrota ideológica a todo aquel que ose cuestionar la sacrosanta propiedad privada de los medios de producción y ponga a la clase obrera en un lugar dirigente de la economía. Lamentablemente para ellos, la crisis imperialista es tan profunda que la propaganda no tiene mucho sustento, menos en medio de esta crisis que nos encamina a una generalización de la guerra. La clase obrera mundial ya tiene la memoria de tiempos pasados y sabemos que la guerra es para disciplinar a la nuestra clase, llevándonos a matarnos en una guerra que no es nuestra.
La juventud cubana, heredera de una de las experiencias revolucionarias más importantes de la posguerra, está llamada a recuperar la lucha revolucionaria y ser parte de esa vanguardia obrera que derroque a la burocracia restauracionista y recupere la dirección de la economía. Pero sabemos que no se pueden realizar las tareas del socialismo en un solo país, indefectiblemente la suerte de la revolución cubana está en manos del proletariado de todo el continente, en particular norteamericano. Ya estamos viendo los importantes enfrentamientos que se han dado al interior de Estados Unidos en contra de Trump y su represión a los trabajadores inmigrantes, eso es un germen a partir del cual se debe desarrollar la conciencia de clase del proletariado. La pelea contra Díaz Canel y el elenco dirigente de la burocracia, hoy los verdaderos agentes del imperialismo en Cuba, es una lucha antiimperialista. Asimismo, en todo el continente estamos llamados a enfrentar a los gobiernos de nuestros países, garantes de las condiciones del imperialismo. Tanto Milei como Lula, tanto Kast como Sheinbaum, todos, más allá que se reclamen pro sionistas o progres, son cómplices y socios del imperialismo. Por eso, sólo podemos confiar en la fuerza de la clase obrera internacional. Si el imperialismo impide el acceso de Cuba a las fuentes de energía, deberá ser el proletariado petrolero de Venezuela, Brasil y Argentina, junto con los trabajadores del transporte y todas las ramas interconectadas, quienes deberán tomar la tarea de garantizar que llegue la energía. La única forma en la que podamos arrebatar el poder a la burguesía y sus agentes en todo el mundo es desarrollando una organización revolucionaria internacional, estableciendo una Federación de Repúblicas Socialistas de América, como forma estatal de la dictadura del proletariado.
En el día Internacional de la mujer trabajadora nos encontramos con un panorama internacional en el que el imperialismo norteamericano y sus aliados nos están llevando a una guerra imperialista, una guerra que no es nuestra.
Este escenario bélico es la expresión de la debacle del sistema capitalista en su fase imperialista y de la tendencia de EE. UU. a intentar recuperar su liderazgo mundial, mediante la fuerza militar, ante el avance de China. Esta política guerrista implica un mayor ataque a los trabajadores de parte de los distintos gobiernos, ya que deben preparar las condiciones en caso de que la guerra se generaliza a nivel mundial. Si no frenamos de forma revolucionaria esta guerra las consecuencias para nuestra clase serán mayores penurias y superexplotación.
Por todo esto, en este día internacional de la mujer trabajadora debemos recuperar lo mejor de la tradición de las luchas obreras en las que las mujeres hemos tenido un gran protagonismo, rompiendo con toda idea policlasista de las direcciones que influencian en el movimiento de mujeres, que llevaron a la estatización de las demandas. Para pelear por la única salida efectiva para lograr nuestras reivindicaciones, eliminar la doble opresión a la que nos somete el sistema capitalista y extirpar los fenómenos de violencia física y sexual contra las mujeres nuestra tarea principal consiste en desarrollar la consciencia de clase de la mujer obrera y su compromiso activo en la lucha de clases.
Tenemos que mocionar imponer un paro general activo para el 9 de marzo contra la guerra imperialista, en honor al día internacional de la mujer trabajadora, por el triunfo de los trabajadores de Fate y contra la reforma laboral.
El único programa capaz de llevar hasta el final la liberación de la opresión contra la mujer y las minorías es el de la revolución socialista. Así como es la única forma de frenar y derrotar esta guerra imperialista. De lo que se trata no es de “fortalecer a los Estados” burgueses, sino de destruirlos en forma revolucionaria. Es necesario recuperar el 8M como un día de lucha, organización y combate de nuestra clase, con la mujer trabajadora en la primera fila, por la liberación de la mujer de toda forma de opresión que inscribirá la clase obrera en la tumba del capitalismo. ¡Paso a la Mujer Trabajadora! ¡Por la revolución socialista mundial!
Después del discurso de Milei en la apertura de las sesiones del Congreso quedó muy claro que el destino de su gobierno está atado al de su amo yanqui. En este escenario está claro cuáles son las tareas de los revolucionarios: preparar las condiciones para derrotar a este gobierno que nos está llevando a ser furgón de cola de una guerra que no es nuestra. Para que no seamos nosotros los que paguemos la crisis de un sistema capitalista que se cae a pedazos debemos destruir al semi Estado burgués.
Esta ofensiva del imperialismo, con su política guerrerista, desnudó aun más la debacle histórica de los nacionalismos burgueses latinoamericanos. Son los Delcy Rodríguez de la vida que se subordinan al imperialismo para no desaparecer del proceso histórico. En Argentina, el peronismo en decadencia no mueve un dedo en contra del imperialismo porque todavía tiene aspiraciones de proponerse como recambio burgués ante el fracaso de Milei, es decir, como nuevo garante de la explotación de los trabajadores y la explotación de recursos. Por eso es central recuperar las tareas antimperialistas y enfrentar no solo a los capitales extranjeros sino también a los capitalistas nacionales, que por miles de vasos comunicantes están aliados a los grandes capitales.
Tenemos que enfrentar al imperialismo y sus aliados como Milei, confiando en nuestras propias fuerzas y desarrollando un programa y métodos de nuestra clase.
Las condiciones para derrotar a este gobierno se siguen desarrollando de forma embrionaria en las luchas en las calles, en los lugares de trabajo, en la ocupación de FATE, en el parazo general contra la reforma laboral, en los paros de los docentes y en tantas peleas que tenemos que unificar en un Congreso de delegados con mandato de base para votar un plan de lucha y sobrepasar a la burocracia sindical, que despertó de la lucha y nos quiere llevar a confiar en la justicia y en un lejano 2027.
Tenemos que mocionar imponer un paro general activo para el 9 de marzo contra la guerra imperialista, en honor al día internacional de la mujer trabajadora, por el triunfo de Fate, contra la reforma laboral.
Al “riesgo Trump” lo enfrentamos derrotando a Milei y uniendo nuestra lucha con las que se están dando en EE. UU. contra las políticas reaccionarias del gobierno trumpista.
Paritaria docente
La última semana de febrero el gobernador Llaryora ofreció a los docentes una pauta salarial miserable indexada al IPC y condicionada a la recaudación provincial. El gobierno intenta discutir salarios a la baja dando por hecho los despidos, el cierre generalizado de cursos, unificaciones y el cierre de las escuelas técnicas; algo que replica la conducción provincial de UEPC, en manos de la burocracia Celeste, una verdadera oficina externa del ministerio de educación.
La reforma educativa 2026 impone la extensión de la jornada de las maestras del nivel primario a 28 hs mientras que elimina la Jornada Extendida (JE), con un saldo de 3240 docentes despedidos. Pretende el gobierno dar a las directoras poder de decisión para definir quienes se quedan y quienes se van, mientras busca una “competencia” entre docentes por la cobertura de esas horas.
Los docentes de JE hicieron una experiencia express con la burocracia de UEPC provincial, la que trató de desmovilizarlos dos veces. La primera fue cuando cerca de 40 compañeros marcharon al sindicato, acompañados por la UEPC capital recuperada, a pedir explicaciones por la baja de los MABs (Movimiento de Altas y Bajas) y a las horas circuló un flyer por redes sociales que indicaba que ya estaban reincorporados todos los docentes de JE; una mentira para confundir, ya que la baja del programa de Jornada Extendida se mantenía firme y sólo apuntaban a solucionar el problema “caso por caso”, dependiendo de la disponibilidad horaria de cada escuela y de las decisiones de cada directora. El segundo intento de desmovilizarlos fue en la Asamblea de delegados departamentales, donde votaron en contra de la presencia de los docentes, negándoles la palabra, y además presentaron una moción que pedía al ministerio la “reincorporación” bajo el mismo criterio de soluciones individuales manteniendo a la mayoría despedidos, sin dejar que se leyera la contramoción de una delegada de capital donde se exigía mantener la carga horaria, los espacios curriculares (¡el gobierno pretende que profesores de educación física den artes, por ejemplo!) y la titularización. Finalmente, la burocracia Celeste levantó la asamblea, que pasó a cuarto intermedio. Al reanudar la asamblea burocrática, la Celeste y sus delegados insistieron en que los docentes despedidos debían retirarse para así continuar analizando la propuesta salarial. Esta extorsión, que implicaba no poner a votación el rechazo a la propuesta y los mandatos de paro de 48 hs de las diferentes departamentales si no se aceptaba la expulsión de los compañeros despedidos, no pudo ser desactivada por las vacilaciones de la conducción de capital, que no defendió hasta el final la posición de principios de los docentes de JE: el primer punto de la negociación debe ser la reincorporación de todos los trabajadores despedidos y su titularización.
La Celeste dio por terminada la asamblea y pasó a cuarto intermedio hasta el martes 3 de marzo. Retomado el cuarto intermedio, quedó demostrado que la burocracia se dispone a aceptar una oferta salarial de hambre exigiendo un aumento por IPC sin mencionar siquiera la reincorporación de los 3240 despedidos de JE, la titularización de cargos, el rechazo a los cierres de las escuelas técnicas y a los cierres y unificaciones de cursos. Para descomprimir, se limitó a llamar al paro y movilización el lunes 9/03 en el marco del día Internacional de la mujer trabajadora y a otras 24 hs de paro el miércoles 11/03 para darle tiempo al gobierno para que haga una nueva oferta salarial y con esa excusa levantar las acciones de lucha.
Los desafíos que tenemos
Luego del paro nacional de CTERA del pasado 2/03 convocado con claras intenciones de descomprimir, el no inicio de clases fue contundente y con una alta adhesión a nivel nacional. En Córdoba, y pesar de la Celeste, que intentó desmoralizar y sofocar cualquier iniciativa de lucha por salario, la adhesión fue de más del 80% en las escuelas con una gran movilización a casa de gobierno. Una muestra del malestar de los docentes por las condiciones de trabajo y el hundimiento salarial producto de la motosierra mileista, que el gobernador Llaryora también aplica a los trabajadores estatales.
Esta burocracia rancia con Cristalli a la cabeza, colabora con Llaryora en el ataque a la docencia a cambio de mostrarse útil en la contención del conflicto. Se arrogan el poder de definir por nuestros salarios y condiciones laborales con delegados paritarios que no pisan una escuela hace décadas, mientras los que ponemos el cuerpo en la lucha somos nosotros.
Es inadmisible que sigamos atados a las trampas estatutarias como la Asamblea provincial de delegados departamentales que no responde a la voluntad de la base. Tenemos que barrer con este organismo burocrático y reemplazarlo por un Plenario Provincial de toda la docencia con delegados mandatados por asambleas de base por escuela, instituto y facultad. La UEPC Capital, junto a los delegados combativos del resto de los departamentos, está llamada a convocar a esta instancia democrática de organización de la docencia, para discutir los métodos de lucha y los objetivos de la misma. Debemos votar a nuestros representantes para la mesa paritaria mandatando a nuestros delegados paritarios.
Tenemos por delante que discutir un programa y un plan de lucha para enfrentar a la burocracia Celeste y al gobierno. Por un paro educativo provincial hasta que retroceda la reforma educativa, por la reincorporación de los 3240 docentes de JE, por la titularización de cargos de JE, ProA y Técnicas, por un salario inicial que equipare a la canasta básica. Basta de sobrecarga laboral. Abajo la esencialidad educativa. Paremos todas las escuelas el lunes 9/03 y preparemos un plenario provincial para organizar la continuidad y el Plan de lucha.
Unifiquemos la lucha con el conjunto de los estatales, por un plenario de delegados de educación, salud y el resto de las reparticiones, por una paritaria estatal única.
Abajo las reformas laboral, previsional y educativa de Llaryora, Milei y las burocracias cómplices. Enfrentemos el plan del FMI, el Banco Mundial y el Consejo Federal de Educación.
El sábado 28/2 invitamos a Frank García Hernández a presentar su libro en nuestro local de CABA. El sociólogo cubano, miembro de la organización Comunistas Cuba, es el principal organizador del Evento Internacional León Trotsky, de cuyas últimas ediciones hemos sido partícipes.
Ante el recrudecimiento de las tendencias guerreristas impulsadas por el imperialismo, especialmente yanki bajo el mando de Trump, es fundamental discutir la suerte de los ex Estados obreros en vías de asimilación, como Cuba y China, para encarar las tareas revolucionarias del proletariado. En medio de amenazas de Estados Unidos con intervenir la isla, discutimos con Frank la importancia de desarrollar una campaña de solidaridad con la clase obrera cubana, sin dar ningún apoyo a la burocracia contrarrevolucionaria hoy liderada por Miguel Díaz Canel.
El libro de Frank ofrece un recorrido por la historia de la Cuba revolucionaria hasta el momento crítico que vive hoy, asediada por la crisis económica, la falta de energía y el desarrollo de tendencias capitalistas. El recorrido comienza exponiendo de forma detallada los debates de estrategia que se presentaron a partir de la revolución del ’59. A su vez, da cuenta del surgimiento de procesos de lucha de clases recientes, que se dieron como respuesta a este proceso de restauración, aunque aun carente de una dirección consciente. En particular, retrata la fractura social que significó el 11 de julio de 2021 con el régimen contrarrevolucionario del PC cubano, consolidado como una burocracia que busca subsistir luego de la caída de la URSS.
Entre las hipótesis del libro se vislumbra la posibilidad de que haya un renacer del trotskismo, como corriente que ofrezca una salida socialista a la debacle de la burocracia. Abre un debate interesante sobre las transiciones, ante las tendencias a la asimilación de los ex Estados obreros al capitalismo, lo cual nos obliga a sofisticar más nuestra teoría, pensando un fenómeno inédito, planteando una salida revolucionaria a la restauración capitalista. Desde la COR queremos apostar al desarrollo de esta hipótesis, ofreciendo nuestro aporte a que se desarrolle esa tendencia en Cuba. En ese sentido encaramos este debate con Frank. Estamos convencidos de que esta discusión se debe plantear con las herramientas teóricas que nos dejó Trotsky, desde la teoría-programa de la Revolución Permanente y su método para comprender la dinámica de la revolución mundial. Sin duda, el trotskismo, como única tendencia que hoy puede ofrecer una perspectiva revolucionaria y socialista, está llamado a cumplir un rol protagónico en el desarrollo de esa organización de la vanguardia revolucionaria internacional, mediante la reconstrucción de la IV Internacional como partido mundial de la revolución socialista. Reiteramos en esta jornada la importancia de organizar una Conferencia Internacional por la reconstrucción de la IV Internacional con todas las corrientes a nivel mundial que reivindican la dictadura del proletariado.
Agradecemos a Frank por su aporte para enriquecer este debate y encarar la lucha antiimperialista y contra la restauración capitalista.
Publicado en TRCI
¡Abajo la agresión imperialista a Irán! Derrotemos al imperialismo
Por una federación socialista de Medio Oriente y el Magreb
El sábado 28/2 por la mañana, EE. UU. en alianza con Israel desplegaron un ataque militar a Irán, en el que lograron asesinar al Ayatola Khamenei y a gran parte de los máximos funcionarios del régimen teocrático iraní. Este ataque se dio en medio de negociaciones con Irán para buscar una mayor sumisión a las políticas imperialistas para la región. Esta incursión militar se inscribe dentro de una política guerrerista del imperialismo, que busca recuperarse ante su crisis de hegemonía y el ascenso de China. Podríamos nombrar la agresión militar a Venezuela y la detención de Maduro, el inminente ataque a Cuba, la continuidad del genocidio en Gaza para demostrar que estamos ante una política militar imperialista que intenta recrear un nuevo equilibrio mundial ante la ruptura del equilibrio inestable de posguerra.
EE. UU. está instando a la población iraní a que tome el control del gobierno, después de que las revueltas recientes fueron derrotadas a sangre y fuego por el gobierno iraní, buscando que esos levantamientos que se produjeron por una crisis social y económica encuentren un aliado en el imperialismo para que no avancen a procesos más agudos de lucha de clases. El gobierno iraní ha formado una Junta provisional, ante el asesinato de Khamenei, en una extrema debilidad y sólo reaccionando a la agresión con ataques parciales a Israel y bases militares de EE. UU. en la región. Nosotros no damos ningún apoyo al gobierno iraní, pero enfrentamos la agresión imperialista, ya que nada bueno puede venir de la mano de EE. UU. y su aliado Israel. Como dice la máxima de Lenin: el imperialismo es reacción en toda línea.
En el trasfondo de este ataque del imperialismo no sólo está la intención de reconfigurar la relación de fuerzas en la región, sino también de seguir con el asedio a China, que es uno de los máximos compradores de petróleo a Irán. Pero en esta política se puede apreciar la debilidad del imperialismo, que debe apelar a su poderío militar ante el nivel de crisis y decadencia en el que se encuentra.
En medio de la ruptura del equilibrio inestable, estamos asistiendo a una decadencia de la fase imperialista, con la descomposición de sus instituciones y sus formas de dominación. Es una tarea central del proletariado mundial, organizarnos para derrotar al imperialismo con los métodos y el programa de nuestra clase. El proletariado estadounidense y europeo, en particular, están llamados a cumplir un rol principal. Incipientes acciones de masas, como las huelgas generales en Italia y las huelgas y bloqueos portuarios del Mediterráneo contra la agresión sionista y su maquinaria de guerra contra el pueblo palestino, marcan el camino. Debemos frenar las masacres a la que está sometiendo a los pueblos en todo el planeta, buscar revertir los procesos de asimilación en los ex Estados obreros y avanzar en desarrollar procesos revolucionarios en todos los países. Como decimos los revolucionarios, el motor de la historia es la lucha de clases y las leyes de la historia siguen siendo más fuertes que las leyes de los aparatos contrarrevolucionarios.
¡Abajo la agresión imperialista a Irán!
Fuera Yanquis de Medio Oriente y América Latina
Destrucción del enclave de Israel
Por una federación de repúblicas socialistas de Medio Oriente y el Magreb
Libertad inmediata a Víctor Ottoboni, trabajador de FATE en lucha.
La lucha de los trabajadores de FATE tiene que triunfar. Una franja muy grande de trabajadores, así como de la burguesía, están siguiendo muy atentamente la situación de esta fábrica. El SUTNA es uno de los sindicatos recuperados de manos de la burocracia, dirigido por el PO, y en este momento debe encarar una importante lucha ante el cierre extorsivo de la planta por parte de Madanes. Esto se da en un escenario en el que las patronales encaran un ataque en todas las líneas para modificar la relación capital trabajo y establecer una nueva relación de fuerzas. Este cierre se da después de que la empresa pudiera avanzar con despidos, modificación de los sistemas de trabajo, retiros voluntarios y otras maniobras, pero que no logró quebrar a gran parte de la generación de luchadores que participó activamente de la recuperación de la seccional, primero, y después del sindicato, que estaba en manos del burócrata Wasiejko de la CTA. Muchos de esos trabajadores, que tienen una vasta experiencia político-sindical, son los que se ven en los techos de la empresa y que hacen recordar imágenes de luchas pasadas, cuando nuestra clase ocupaba empresas y resistía los desalojos. Esa imagen escandalizó a los empresarios y a la burguesía, porque mostró que no les va a ser tan fácil pasar el plan de ajuste y que vamos a dar pelea para que no seamos los trabajadores los que paguemos la crisis. La ocupación se dio un día antes del paro (sin movilización) que llamaba la CGT para “oponerse” a la ley de reforma laboral. La acción de los trabajadores de FATE le puso un condimento de activo al paro pasivo que quería la burocracia.
Tanto el gobierno nacional como provincial dictaron conciliación obligatoria, los trabajadores no podemos aceptar esas medidas que siempre van en contra de los trabajadores. La empresa primero no la aceptó y después dijo que sí pero con los trabajadores afuera de la planta. A pesar de acatar la medida, Madanes continúa con la idea de cerrarla, salvo que le den algunos beneficios. Es evidente que la patronal está extorsionado y buscando quebrar a la dirección y al activismo de la fábrica. Es urgente que se llame a una asamblea general de todas las fábricas de neumático para preparar un plan de lucha de toda la rama.
Tenemos que confiar en nuestras propias fuerzas, nada bueno vendrá de Milei ni de Kicillof, menos de empresarios nacionales, que en su pelea por la política de importaciones defienden sus propios intereses. Tenemos que lograr propagandizar al conjunto de nuestra clase que los trabajadores podemos dirigir la fábrica y organizar el control obrero de toda la rama del neumático. No necesitamos del parásito de Madanes, ni a las instituciones de un semi Estado en descomposición. Como dicen los compañeros, los insumos están, las máquinas están energizadas y listas para producir. Es un momento decisivo, el SUTNA podría presentar un plan de producción con una escala móvil de horas y salarios, lograr que vuelvan los que fueron despedidos y organizar a las otras fábricas trazando un plan común. Hay que abrir un debate al conjunto de nuestra clase para preparar las condiciones que permitan el desarrollo de una vanguardia que pueda mostrar que hay otra forma de enfrentar a nuestros enemigos de clase.
La situación nacional se está tornando explosiva. Mientras el gobierno y sus aliados festejan el disciplinamiento de la casta política a su plan reaccionario, contra los trabajadores, sus organizaciones y sus condiciones de vida, aparecen en el escenario nacional importantes contingentes de trabajadores que le van a dar pelea a los ataques. Algunos editorialistas de los principales diarios del país le están advirtiendo a Milei que la realidad es mucho más compleja de lo que él ve desde su triunfalismo tras las votaciones en el Congreso y ponen como ejemplo la foto de los trabajadores de FATE en el techo de la empresa, luchando contra el cierre. Podemos agregar las imágenes de un paro general contundente y las acciones que organizó la izquierda para que no sea pasivo. Está irrumpiendo en la situación un sector de la clase obrera con sus métodos, en un momento en el que las mediaciones como la burocracia sindical están muy desprestigiadas y el partido peronista se cae a pedazos.
Si sólo nos basamos en los elementos coyunturales, debemos consignar que el gobierno se apresta a tener un triunfo político con la muy probable aprobación de la ley de reforma laboral. Triunfo que tiene otro costado político y social, este avance significa para el gobierno una pérdida de una gran franja de trabajadores y sectores de la pequeña burguesía que se deslizan a la oposición. En el caso de los trabajadores esta oposición se mostró en el contundente paro del 19 de febrero, mientras que sectores de la pequeña burguesía apoyan de forma pasiva las luchas en curso.
El gobierno de Milei es consciente de la pérdida de apoyo y sólo apela al sostén político del imperialismo norteamericano y de los grandes capitales extranjeros. Y que esta situación discipline a las coaliciones políticas, empresarias y a la burocracia sindical en la transición a una nueva matriz productiva de la Argentina, a una nueva relación entre el capital y el trabajo y una mayor estatización de las condiciones de vida.
En esta transición, Trump comienza a perder peso al interior de EE.UU. y es muy probable que pierda las elecciones de medio termino, por lo que se torna bastante inestable su principal aliado. La situación de la economía muestra una aceleración de la inflación, una caída enorme en el salario real, una retracción del consumo, suspensiones, despidos, cierres de fábricas y una mayor pauperización de las condiciones de vida. Este escenario se da a 3 años del gobierno de Milei, cuando vuelve a aparecer una bronca social que empalma con los sectores que vinieron resistiendo todos estos años contra el ajuste. Esto se está expresando en las calles y en los lugares de trabajo.
Por eso es central transformar este proceso de balance del gobierno de Milei (y de las últimas décadas) para convertirlo en un proceso consciente y organizado que aborde las tareas que están planteadas para derrotar a este gobierno, con su sumisión al imperialismo, y a sus aliados.
En primer lugar, debemos luchar contra la desmoralización que los enemigos en nuestras propias filas (la burocracia sindical y su partido peronista) quieren imponer, intentando llevar las luchas a derrotas mientras esperan a las elecciones del 2027, cuando supuestamente derogarían las leyes que impuso Milei. Tenemos un ejemplo muy cercano que niega esa idea, cuando Lula asumió en Brasil no tocó ninguna de las leyes de Bolsonaro. Todos esos personajes y sus partidos son defensores del Estado burgués y del sistema capitalista, por eso tenemos que enfrentarlos hasta mandarlos al basurero de la historia. Tampoco debemos dejarnos engañar por las poses combativas del Frente de Sindicatos Unidos, donde están la UOM, las CTAs y Aceiteros, que intentan contener la bronca planteando un programa de conciliación de clase con la burguesía nacional.
No basta con hacer una descripción de lo malos que son, sino que tenemos que demostrar que los trabajadores podemos revertir esta situación, confiando en nuestras propias fuerzas con un programa y una organización revolucionaria. Podemos organizar la sociedad sobre nuevas bases; ante la desorganización de la economía capitalista, tenemos que imponer el control obrero de las ramas, escala móvil de horas y salario, monopolio del comercio exterior. No podemos permitir que nos lleven a ser variable de ajuste en la pelea entre empresarios nacionales o extranjeros. La lucha de clases es en definitiva la lucha por la plusvalía, es en la producción donde atacamos a la burguesía, es en su base de sustentación donde podemos derrotarla y crear las condiciones para una transición en la lucha por el poder, la revolución socialista y un gobierno obrero.
Para eso debemos recuperar los sindicatos, luchar por la independencia del Estado rompiendo con las leyes que nos atan a los designios de la burguesía (como la ley de asociaciones sindicales y la ley de contrato de trabajo). Nuestras organizaciones deben ampliar sus funciones, lo que significa no sólo tomar las tareas sindicales, sino también la administración del producto de nuestro trabajo (que son las mercancías su circulación y distribución), no en función de la demanda capitalista, sino de la demanda social. Esto es lo que queremos decir cuando hablamos de buscar la injerencia del Estado obrero en la sociedad capitalista. Puede parecer un debate abstracto, como suelen reprocharnos algunos sectores de la izquierda, que opinan que no están las condiciones para hacerlo y adscriben al dicho “todo bien, pero mientras tanto…”. Ese “mientras tanto” es presionar al Estado, buscar apoyos en las instituciones burguesas y que los trabajadores sigan siendo trabajadores y no sujetos revolucionarios.
Tenemos que reorganizarnos en la fábricas y lugares de trabajo, echando a los delegados vendidos. Si se llega a votar la reforma laboral, tenemos que luchar para que les sea imposible aplicarla. Ningún compañero debe ir a negociar solo con el patrón, debe ir acompañado por su delegado. Para eso tenemos que barrer a la burocracia. Votemos delegados por turno, sector, o edificio ampliemos el número de delgados. Esto nos va a permitir estar en mejores condiciones para preparar un Congreso de delegados de base con mandato, que vote un plan de lucha que imponga un paro general activo, en la perspectiva de una huelga general, con el planteo: “¡Abajo Milei y el imperialismo! Por un gobierno obrero”.
Para derrotar a Milei y el FMI, hay que enfrentar a los gobernadores
Aún no inician las clases y la docencia marcó postura adhiriendo al paro general contra la reforma laboral, con alto porcentaje de docentes huelguistas en provincia de Buenos Aires, CABA y Córdoba, destacando las columnas de trabajadores de la educación en las concentraciones.
La actividad en las escuelas previa al inicio de clases está cruzada por la discusión de la reforma laboral, las paritarias, cierres de cursos y escuelas, la baja de docentes, el malestar por las condiciones de trabajo y el hundimiento salarial que fuerza al pluriempleo para la supervivencia entre los trabajadores de la educación. Pero la discusión principal es la desconfianza hacia las conducciones sindicales, en un balance implícito del rotundo fracaso de la apuesta de atar el accionar de los sindicatos de base y de CTERA al proyecto de reconstrucción del peronismo nacional con Kicillof. Entre las bases de SUTEBA, la adhesión al paro del 19/2 y las asambleas que votaron el no inicio en rechazo masivo al miserable 3% de aumento, son emergentes del hartazgo frente al peso del ajuste que descarga Kicillof sobre las y los trabajadores. Nadie se come el verso de que hay 2027 viendo el papel cómplice de Milei que encarna el peronismo y su pata sindical.
Salario miserable y una reforma laboral que llegó hace rato
La Celeste nacional y sus listas provinciales al frente de los sindicatos, centraron su política en desmoralizar y sofocar cualquier iniciativa de lucha por salario y de resistencia de las escuelas contra las reformas educativas y laborales que vienen imponiendo los gobernadores de todo signo político.
Los gobernadores contaron con la colaboración de la burocracia para imponer una nueva relación de fuerzas con los estatales mediante modificaciones de la estructura salarial y la reforma o derogación de los estatutos sectoriales/convenios colectivos, fijaron adicionales atados al presentismo y la productividad, impusieron nuevas tareas que intensifican la jornada laboral y reforzaron mecanismos de control y sanción. Desde el odioso “ítem aula” mendocino del peluca Cornejo en adelante, el cuestionado “artículo 44” de la reforma laboral nacional, se aplica hace rato al personal docente de todas las provincias, castigando duramente las ausencias por enfermedad, accidente y la adhesión a medidas de lucha. Sobre este disciplinamiento parcial que lograron los gobernadores, avanza la reforma laboral Milei y su declaración de esencialidad para limitar aún más el derecho de huelga.
De la mano de la motosierra mileista, todos los gobernadores avanzaron en el cierre generalizado de cursos, unificaciones y cierres de escuelas de todas las modalidades del sistema educativo público. Las patronales como Madanes despiden y cierran fábricas. Los gobernadores cierran cursos y escuelas enteras y votan la baja de la edad de imputabilidad. La reforma precarizante de la educación secundaria y la reducción de la educación técnica, que acordaron todos los gobernadores en el Consejo Federal de Educación es complementaria de la reforma laboral.
Imponen la esencialidad, pero es un servicio tan esencial como prescindible para Milei que la desfinancia, y los gobernadores que la reducen. Crece el malestar ante la descarga sobre el personal de las escuelas de los efectos de la crisis social que golpea de lleno en nuestros estudiantes y en la comunidad escolar. Desde los gobiernos sólo se baja una línea de accionar punitivo y de judicialización, frente a problemáticas que expresan el profundo y prolongado deterioro de las condiciones más elementales de vida. Violentando fuertemente la relación escuela-comunidad.
La burocracia sigue en plan de ser la mediación de estos procesos, co-gestionando el “recurso humano” para los gobernadores, a cambio de alimentar el aparto sindical con cuotas de poder burocrático en la administración del sistema educativo y la percepción del descuento compulsivo de la mal llamada “cuota solidaria”. Aquí reside la desconfianza generalizada de las bases hacia CTERA y sus acólitos de la celeste nacional en cada provincia. Los vimos colaborar con el ajuste kirchnerista cuando la jefa era Cristina, y los vemos ahora colaborar con los gobernadores de todo color, echando culpas a la base por el triunfo del peluca a la espera de un cambio en el humor del electorado.
Los desafíos de la oposición nacional antiburocrática
Esta burocracia podrida que encabezan Alesso y Baradel y sus aliados en las provincias, no ha logrado neutralizar las iniciativas de lucha. De ello dan cuenta las experiencias que desbordaron el aparato burocrático como Misiones, las recientes recuperaciones de seccionales y sindicatos en Córdoba, Jujuy, Río Negro, y los docentes de Mendoza movilizados en defensa del agua y contra la reforma educativa y laboral.
La burocracia sindical chamuya su frente anti-Milei, mientras colabora con los gobernadores en el ataque a la docencia a cambio de mostrarse útil en la contención del conflicto social. Por eso tenemos que discutir paciente y persistentemente contra la potestad de la burocracia de definir a nuestros representantes paritarios. Quienes ponemos el cuerpo a la lucha tenemos que elegir a nuestros representantes en las mesas paritarias y de negociación, paritarios mandatados y revocables.
También es una discusión paciente a dar la necesidad de mesas paritarias estatales únicas, donde el conjunto de los trabajadores del Estado obliguemos a la patronal a sentarse a discutir la defensa de las escuelas contra los cierres, reincorporación de todos los despedidos, el pase a planta de los precarizados y contratados, y una recomposición salarial que equipare el inicial de cualquier escalafón a la canasta familiar. Basta de salarios de pobreza e indigencia. Basta de adicionales en negro atados a productividad y presentismo. Abajo la esencialidad educativa, las reformas previsionales, laborales y educativas. No a la baja en la edad de punibilidad.
Debemos centrar nuestros esfuerzos en hacernos fuertes donde la burocracia es débil: en cada lugar de trabajo. Impulsemos asambleas y la construcción de mandatos por escuela. Instemos a los delegados estudiantiles y centros de estudiantes a unificar asambleas escolares y acciones de lucha para hacer del 2/3 un paro educativo masivo y el inicio de un plan de lucha.
Para saldar la crisis de dirección, no alcanzan los acuerdos por arriba de las seccionales y sindicatos recuperados. Nos ponemos a disposición del desafío de construir un oposición con libertad de tendencias que partan de reivindicar la independencia de clase. Nuestra propuesta hacia las tendencias con responsabilidad de dirección en seccionales y sindicatos recuperados, así como al activismo antiburocrático, es profundizar el camino iniciado con las reuniones virtuales para unificar declaraciones, llevando esta iniciativa hacia las escuelas y fortaleciendo una oposición nacional que sea referencia de un programa de independencia de clase en la lucha contra los gobernadores y Milei. Porque sabemos que la burocracia de CTERA va a un paro aislado para descomprimir, hay que asumir el desafío de construir una oposición nacional con arraigo de bases que le dispute la dirección del conflicto a la Celeste Nacional y sus acólitos provinciales. Para ello proponemos y nos ponemos a disposición de preparar un plenario nacional de la oposición, que organice la continuidad del plan de lucha.
Para esta tarea, las seccionales y sindicatos recuperados, y la militancia antiburocrática pueden ser la referencia del activismo que quiere salir a lucha, impulsando plenario previos en cada región (NOA, NEA, Centro, Cuyo, Sur) para debatir y construir una oposición sindical revolucionaria que nos permita prepararnos para meter la lucha de clases en el aparato educativo, para recuperar los sindicatos y las federaciones en el proceso de lucha contra el plan motosierra de Milei, el FMI y los gobernadores.
¡PAREMOS TODAS LAS ESCUELAS EL 2/3! Marchemos a Plaza de Mayo y a todas las gobernaciones.
PREPAREMOS PLENARIOS REGIONALES DE LA OPOSICIÓN PARA ORGANIZAR LA CONTINUIDAD DEL PLAN DE LUCHA DESBORDANDO A LA BUROCRACIA CÓMPLICE
La CGT llamó a un paro general para el 19 de febrero, cuando se trata la reforma laboral en diputados, que ya tiene media sanción de senadores. Este proyecto que pretenden imponer el gobierno de Milei y todo el arco opositor burgués como el PJ, la UCR y el PRO, implica una mayor estatización en las condiciones de explotación. Llegaron a plasmar en el texto su odio de clase contra el proletariado incluyendo artículos como el cambio de régimen de licencias o la jornada laboral, conquistada con sangre obrera a lo largo de la historia. La última noticia es que el gobierno eliminaría el art. 44 sobre las licencias, por lo que debería volver al senado. Pero no es tal o cual artículo, tenemos que derrotar todo el proyecto e imponer las condiciones para avanzar en dar una respuesta obrera, independiente del Estado burgués, a la desorganización capitalista que se expresa en despidos, cierres de empresas e inflación creciente.
La burocracia sindical tuvo que llamar a este paro ante la bronca y descontento de un sector importante de los trabajadores. El triunvirato de la CGT planteó que “ahora” están dadas las condiciones para ir al paro, una semana antes las condiciones estaban dadas para negociar sus cajas y retirarse de la Plaza de los dos Congresos justo antes de que comenzara la represión. Es evidente que estamos ante una CGT vendida que trata de utilizar los métodos propios de nuestra clase para contener procesos de lucha de clases más agudos y mostrase como garantes de la paz social ante el gobierno y el imperialismo. Ante esto, intentan surgir mediaciones, como el Frente de Sindicatos Unidos, con UOM, Aceiteros y las CTAs, que buscan la conciliación con el Estado, sin sacar los pies de la CGT.
Por eso tenemos que tomar en nuestras manos el paro y hacerlo activo, ocupando las plantas que tengan despidos, organizando bloqueos en parques industriales, asambleas en todos los lugares de trabajo para votar un plan de lucha e imponer una huelga general contra Milei, el imperialismo y todos sus aliados empresariales, partidos patronales y la burocracia sindical. Es necesario organizar a los compañeros para movilizarse al Congreso rompiendo la pasividad que le quiere dar la CGT y realizar un gran acto obrero en la plaza para discutir una hoja de ruta para derrotar esta reforma y al gobierno. Hagamos que estas medidas se repliquen en todo el país, con ocupación de las universidades, en contra de la nueva ley de financiamiento universitario, con marchas y cortes de ruta, que vayan preparando en la educación el no inicio de clases en todos los niveles. Estas medidas van a dar fortaleza a las luchas en curso, demostrar el poder de la clase obrera y la debilidad de la burguesía y sus instituciones que buscan mediante leyes y las fuerzas represivas imponer una nueva relación de fuerzas entre el capital y el trabajo. Son pasos para ir forjando una vanguardia obrera que tome como objetivo recuperar los sindicatos, discutir un programa de transición y construir un partido revolucionario como sección de la Cuarta Internacional reconstruida.
El miércoles 11/2 el Senado va a intentar darle media sanción la reforma laboral enviada por el gobierno y negociada por los gobernadores, la burocracia sindical y los partidos de la oposición.
En esta rosca el PJ cumple su rol de garante del régimen político y el Estado burgués. La burocracia sindical llama a movilizar y da libertad de acción a los sindicatos negándose a impulsar un paro general, para mostrarle al gobierno su disposición al diálogo. Mientras, se derrumban nuestros salarios, arrecian los cierres de fábricas, las suspensiones y los despidos, además de los ataques y la persecución a los luchadores, como el caso de los dirigentes y activistas del Garrahan.
Lo que busca esta reforma laboral es establecer una nueva relación entre el capital y el trabajo. Apunta contra la organización de los trabajadores y pretende estatizar aún más las condiciones laborales, ante la debilidad de una semi burguesía semicolonial que se sostiene por su relación con el imperialismo, pero que históricamente le ha temido al poder de los trabajadores y sus organizaciones. Por eso los trabajadores debemos debatir y luchar contra la estatización de nuestras organizaciones sindicales y nuestras condiciones de vida. Es fundamental luchar contra el Estado burgués, que mediante sus leyes e instituciones pretende garantizar la superexplotación de nuestra fuerza de trabajo y reforzar las formas de dominación de una burguesía lumpen y descompuesta.
También debemos luchar contra la política desmoralizadora de la burocracia. Este 11/2 son muchos los trabajadores de las fábricas y los servicios que estarían dispuestos a parar y a luchar, si estas medidas fueran organizadas seriamente. Sin embargo, las cúpulas sindicales se niegan a llamar a un paro general, no sólo porque quieren negociar sus prebendas con las obras sociales y los aportes compulsivos, sino, fundamentalmente, porque temen que cualquier medida contundente abra un proceso de radicalización que luego no puedan controlar, con un peronismo en crisis y sin lugares claros en las futuras listas electorales del PJ. Por eso van a dejar pasar la restricción de la actividad de los cuerpos de delegados y las comisiones internas, para garantizar la desmovilización de la base y que sean ellos los únicos interlocutores. Los posicionamientos de "lucha" de un sector de la burocracia, como Furlan y compañía, sólo buscan un lugar en la mesa de negociación, no debemos tener ninguna confianza en estos sectores.
Por eso es urgente la pelea por expulsar de nuestras filas a la burocracia sindical y recuperar los sindicatos para la lucha por el poder. Tenemos que impedir que se reconstruya el peronismo, que es un partido contrarrevolucionario y ajeno a los objetivos de nuestra clase. Tenemos que abrir una deliberación programática al interior de las filas obreras demostrando que podemos organizar la economía sobre nuevas bases sociales y que no tenemos que estar presos de salidas liberales o populistas, ya que ambas son variantes para la defensa del sistema capitalista y sus instituciones.
Enfrentemos y derrotemos la reforma laboral imponiendo un paro general, con ocupación de fábricas y lugares de trabajo y con programa que levante la necesidad de derogar la ley de asociaciones sindicales y la ley de contrato de trabajo, leyes que estatizan nuestra relación con la burguesía. Ante la desorganización de la economía debemos imponer el control obrero de la producción, la escala móvil de horas y salarios, el monopolio del comercio exterior. Tenemos que echar a la burocracia, llevar a cabo la ruptura revolucionaria con el peronismo y construir un partido revolucionario como sección de la Cuarta Internacional reconstruida.
La lucha que estamos encarando es una lucha internacional, derrotar a Milei de forma revolucionaria e imponer un gobierno obrero será un aporte de la vanguardia a la lucha por expulsar al imperialismo de la región y unir estos procesos a la lucha que están dando los trabajadores en EE.UU. contra las políticas de Trump y sus socios.
BASTA DE CRIMINALIZAR LA PROTESTA!!!
Una vez más, la movilización por el agua y los glaciares termina en Mendoza con múltiples detenciones arbitrarias.
La jornada nacional de lucha en contra de la reforma a la Ley de Glaciares tuvo en Mendoza una movilización masiva que se desarrolló sin incidentes. Pero el gobernador Cornejo desplegó un desproporcionado operativo de seguridad, que usó para encerrar y violentar a los manifestantes en las veredas durante la desconcentración.
Son 9 los luchadores por el agua detenidos en esta jornada, llevando a más de 30 las personas detenidas en distintas acciones de protesta en la provincia solo por expresar su defensa del agua y el repudio a los intereses megamineros para los que gobierna Cornejo.
EXIGIMOS LA LIBERTAD INMEDIATA DE LOS 9 LUCHADORES DETENIDOS.
BASTA DE CRIMINALIZAR LA PROTESTA. EL AGUA NO SE NEGOCIA.
PARA DERROTAR LAS REFORMAS ANTIOBRERAS DE MILEI, CORNEJO Y LA OPOSICIÓN CÓMPLICE HAY QUE PARAR TODO!!!
PARO GENERAL Y PLAN DE LUCHA
Corriente Obrera Revolucionaria - Regional Mendoza
04/02/2026
Publicado en TRCI
“Se dice en el arte militar que quien envuelve al enemigo y le corta queda a menudo cortado él mismo. En la economía se produce un fenómeno análogo: tanto más someten los Estados Unidos bajo su dependencia al mundo entero, tanto más caen ellos mismos bajo la dependencia del mundo entero, con todas sus contradicciones y conmociones en perspectiva.”
León Trotsky, Europa y América, 1926
La ofensiva del Estado yanqui contra los inmigrantes iniciada el año pasado por la administración Trump, una profundización de la política de las administraciones demócratas de Biden y anteriormente Obama, en 2026 ha alcanzado cotas brutales con los asesinatos en plena calle de Nicole Good y Alex Pretti en Minneapolis. Hay que sumar la escalada de asesinatos de inmigrantes detenidos en los últimos meses. La muerte de Good a manos del ICE (Servicio de Control de Inmigración y Aduanas) el 7 de enero sirvió como catalizador de una movilización en el Estado de Minnesota, en el medio oeste, que llevó a casi 100.000 personas a las calles de Minneapolis el viernes 23/1, bajo un llamado a la paralización de las actividades (“No work, no school, no shopping”). El posterior asesinato de Pretti, el 24/1, encendió la indignación de amplios sectores de trabajadores, jóvenes e incluso de la cultura y el deporte. Ayer, viernes 30/1, el llamado a la paralización se extendió nacionalmente, con paros parciales de algunos sindicatos y sectores estudiantiles en ciudades de todo el país, de norte a sur, de este a oeste. La situación ha escalado a tal punto que las instituciones imperialistas y sus partidos han activado las alarmas y todos los mecanismos para intentar absorber el descontento y desactivar la movilización. Sin embargo, el conflicto se inscribe en una tendencia a la guerra generalizada que está descomponiendo las bases de sustentación interna del imperialismo yanqui en su propia casa. Los actuales enfrentamientos preparan los futuros choques del proletariado contra su propio Estado y son el escenario de una lucha de programas y estrategias en la pelea para que la clase obrera dé una salida revolucionaria a la crisis del sistema.
El último en entonar el réquiem para el llamado “orden mundial” de posguerra fue el primer ministro canadiense Mark Carney en la cumbre imperialista de Davos. Pero ya Donald Trump lo había anunciado en su primera presidencia al levantar el programa MAGA (Make América Great Again). A fines del año pasado, fue el propio Estado norteamericano el que lanzó su política de ofensiva imperialista total, atacando las bases políticas y morales de la Unión Europea, entronizando su apoyo incondicional a Israel y decretando la Doctrina Monroe 2.0, inaugurada con su actual intervención sobre Venezuela.
Esta crisis, que puede verificarse en la debacle de las instituciones internacionales (ONU, OMC, FMI/BM, EU, OTAN) y de las relaciones entre los estados es sólo un aspecto de una totalidad, que los marxistas analizamos a partir del concepto de equilibrio inestable y sus combinaciones, entre los equilibrios económicos, interestatales y de lucha de clases. La ruptura de ese equilibrio está siendo encarada por Trump y el imperialismo norteamericano con esta línea ofensiva, en un momento histórico preciso, caracterizado por la descomposición imperialista y por la necesidad de completar la asimilación de los ex Estados obreros, centralmente Rusia y China. Pero esta ofensiva implica toda una serie de contradicciones internas ante la ruptura de este equilibrio.
El estallido de todas las cínicas “reglas del orden internacional” establecidas por el propio imperialismo para intentar mantener cierto equilibrio para derrotar a la clase obrera mundial y al bloque de los Estado obreros luego de la segunda guerra mundial, ahora reemplazadas por la imposición de la relación de fuerzas pura y dura a partir de antagonismos económicos, aranceles y eventualmente (y cada vez más asiduamente) por las armas, genera un erosión de las propias instituciones de la democracia imperialista puertas adentro. Esta erosión, que no es nueva, ha llevado a estas instituciones más allá de su punto de maduración, es decir, a la descomposición, detonando los mecanismos de dominación de las masas desarrollados históricamente por el imperialismo norteamericano, mecanismos que no por nada sirvieron de ejemplo al resto de los Estados imperialistas y también, de forma muy limitada, a las semicolonias, con su farsa de división de poderes, garantías constitucionales y “voluntad popular” expresada en las urnas. No se trata de una orientación particularmente reaccionaria de la actual administración, sino de elementos estructurales anclados en la descomposición del capitalismo como sistema, que arroja a una porción cada vez más masiva de la humanidad a la miseria, la desocupación, la migración obligada, la guerra y el genocidio (Palestina).
La ofensiva imperialista actual tiene en su núcleo el establecimiento de una nueva relación entre el capital y el trabajo; se comienza a resquebrajar así, junto a la envoltura democrática de la dictadura del capital, el equilibrio social. El enfrentamiento entre las clases fundamentales queda planteado. Las actuales movilizaciones y los paros parciales en el conjunto de EEUU contra las razzias y los centros de detención del ICE, y más en general contra la brutal política represiva interna del Estado norteamericano, deben entenderse como una preparación en esta lucha. Lucha que para el proletariado no puede tener otro objetivo que el poder del Estado para dar una salida revolucionaria al equilibrio inestable en crisis.
La actual lucha contra el ICE y sus métodos de terrorismo de Estado es un enorme ejemplo para los trabajadores de todo el mundo. Aún sin ser plenamente conscientes, los trabajadores de Minneapolis, Saint Paul y del conjunto de EEUU están dando una pelea antiimperialista, poniendo un obstáculo mayúsculo a los intentos de Trump de avanzar hacia el control de América Latina, Medio Oriente, Groenlandia y, hasta el final, de todo el planeta. Los métodos de lucha callejera y la organización de la autodefensa, así como la perspectiva de huelga general, son elementos destacados para desarrollar un programa de enfrentamiento al Estado imperialista.
La potencia de la lucha ha llevado a las mediaciones burguesas a actuar. Es el caso del Partido Demócrata, que pretende absorber las movilizaciones llevándolas al parlamento, a partir de una negociación por los fondos destinados al Departamento de Seguridad Nacional (DHS), y a las elecciones de medio término de noviembre de este año. Como su pata izquierda, aparecen los sectores “combativos” del sindicalismo, como la dirección del UAW (automotrices) que llama a organizar la huelga general… para 2028! O el DSA (Socialistas Democráticos de América), que cuestiona al establishment demócrata pero no sólo no rompe con ese partido imperialista sino que no ofrece más que un programa de tibias reformas para intentar recomponer la podrida democracia burguesa yanqui.
La pelea contra el ICE ha destacado a una nueva generación de luchadores que ensayan tácticas de lucha “anticapitalistas”, poniendo en el centro de sus acciones a las empresas que bancan al ICE y la política anti-inmigrantes de Trump, como la hotelera Hilton que aloja a los efectivos de la “migra”, los restaurantes y tiendas que los alimentan, a las aerolíneas encargadas de las deportaciones y a los propios aeropuertos. También practican el boicot a las empresas que delatan a los inmigrantes y prestan sus instalaciones para las redadas. Estas interesantes iniciativas, sin embargo, serían elevadas a la enésima potencia bajo la dirección de los sindicatos de esas ramas económicas. Por no hablar de los sindicatos industriales capaces de golpear en el acero, el aluminio, el petróleo y las automotrices, ramas que Trump usa como armas de destrucción masiva contra los trabajadores del resto del mundo con su guerra arancelaria y sus intervenciones militares (Venezuela). Los elementos de autodefensa también podrían verse fortalecidos a partir de su estructuración por las organizaciones obreras. Es fundamental la inserción de los sindicatos en los lugares de trabajo a través de delegados y comités elegidos y mandatados por la base. Para ello, por supuesto, se hace necesario recuperar los sindicatos y las centrales sindicales de manos de la inmunda burocracia sindical imperialista, que ha visto detener, deportar e incluso asesinar a sus propios afiliados por el ICE sin mover un dedo.
En América Latina, percibida como patio trasero por Trump, la mejor forma de apoyar a los trabajadores norteamericanos en lucha es enfrentando a nuestros propios gobiernos y burguesías, que intentan hacer pasar el ataque de las reformas pro imperialistas como la reforma laboral y el resto de reformas de Milei, los ajustes de Lula y la represión de Boric que promete ser fortalecida por Kast. Lo mismo en el resto de los países de nuestra región.
No será posible enfrentar la dirección imperialista de los sindicatos con las manos vacías, es clave construir un partido revolucionario de la clase obrera, capaz de dirigir al proletariado en su ruptura con las instituciones y los partidos de la democracia imperialista y que se constituya como sección norteamericana del partido mundial de la revolución, la IV Internacional.
¡Destrucción del ICE y de todo el aparato represivo!
¡Fuera el imperialismo de Venezuela, el Caribe y de toda América Latina!
¡Fuera yanquis de Medio Oriente!
¡Por un gobierno obrero, por una Federación de Repúblicas Socialistas de América!