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El gobierno de Schiaretti picó en punta en la "nueva normalidad" al anunciar que a partir del lunes 17 de enero dejará de correr el aislamiento por contacto estrecho en toda industria, comercio y oficina de la provincia de Córdoba, medida reclamada por la Unión Industrial local. Pone fin de esta manera al protocolo que se implementó el 28 de diciembre pasado, llamado "Medidas excepcionales para la salud pública", que dejaba sin efecto el aislamiento por contacto estrecho solo para los trabajadores de salud. Ahora esto se generalizará para todos los trabajadores sin distinción. Incluso muchas patronales ya se han adelantado al propio decreto y obligan a sus empleados a cumplir tareas a pesar de haber tenido un contacto estrecho. Queda más que evidente el interés del Estado en sostener las ganancias empresariales por sobre la salud y las condiciones laborales de la clase obrera. Desde la aparición de los primeros brotes de la variante ómicron, los contagios no han hecho más que aumentar, saturando los centros de testeo y las guardias en todos los hospitales públicos y privados.
Los trabajadores vienen denunciando el carácter anti obrero de este nuevo protocolo, ya que reduce la cantidad de días de aislamiento para quienes son positivos de covid y, para el caso de trabajadores que tuvieran contacto estrecho, el aislamiento directamente desaparece, debiendo presentarse a trabajar aún a riesgo de contagiar a los demás compañeros.
En el Hospital de Niños, las camas de internación ya están ocupadas al 100%. Y varios trabajadores están cumpliendo tareas a pesar de haber tenido un contacto estrecho, entre ellos varias mujeres embarazadas. En el Neuropsiquiátrico Provincial, debido al ausentismo producido por el brote surgido a finales de diciembre, un profesional de guardia tuvo que presentarse a trabajar aún siendo positivo y no haber completado los días correspondientes de aislamiento. En la Manzana de salud mental, las autoridades pretenden unificar una sola guardia para las 4 instituciones. En el Hospital Vicente Agüero de la localidad de Jesús María se tomó la determinación de atender solo urgencias por guardia, a causa de la gran cantidad de contagios entre el personal. En la Clinica Reina Fabiola debieron trasladar a varios profesionales que trabajan en el centro periférico de Barrio Jardín a la clínica de Barrio General Paz, ya que el ausentismo por covid ponía en riesgo la normal atención de pacientes. En el Hospital Italiano llegó a saturarse la guardia de emergencias, y en el área de internación hubo momentos donde solo 3 enfermeros debian atender a alrededor de 25 pacientes positivos. Este tipo de situaciones se repite a lo largo y ancho de todo el sistema de salud. El total de camas ocupadas en la provincia ya alcanzó el 27% al día jueves 13/1 y va en franco ascenso. El ministro de salud Cardozo ya anunció que se impondrán restricciones si esta llega al 65%. Todo este cuadro se desarrolla en medio de la permanente falta de personal, agravando aún más la situación, sobreexigiendo en largas jornadas extenuantes a los trabajadores. Este es el objetivo del "nuevo protocolo" de Schiaretti: evitar detener la producción y la generación de plusvalía a como de lugar, sin importar la salud de los trabajadores. Los argumentos que esgrimen para sostener semejante ataque al conjunto de la clase obrera es que la variante ómicron, a pesar de ser más contagiosa, sería menos letal por efecto de la vacunación, cuando solamente el 18% de la población nacional recibió la 3ra dosis. Argumento que es fácilmente refutable, ya que la ocupación de camas aumenta de forma galopante y el día miércoles 12/1 se registró el mayor número de muertes desde el pasado mes de septiembre, con 139 fallecidos por coronavirus en el país, número que promete ir en aumento.
Ante está nueva ofensiva estatal-patronal los distintos sindicatos han salido a pronunciarse. ATE emitió un comunicado denunciando la saturación del sistema, pero no ha organizado a los trabajadores en asambleas para discutir cómo enfrentar los planes del gobierno. ATSA también se limitó solamente a publicar un tenue comunicado, "preocupado" por el alza de los contagios y la reducción del aislamiento. UTS llamó a asamblea y acordaron un paro en el neuropsiquiátrico para el martes 4/1. La medida se vio limitada por aprietes del ministerio de salud, quienes amenazaron con recoger los nombres de los trabajadores que se adhirieran al paro. También se vio limitada por el gran porcentaje de compañeros aislados por covid, lo que dificultó garantizar la medida. Además se realizaron asambleas en el Hospital Misericordia dónde se mocionó el paro de actividades.
La dificultad de garantizar una medida contundente se explica, en parte, por la falta de asambleas conjuntas entre los distintos sindicatos que intervienen en el sistema de salud público y privado. Se hace necesario impulsar un gran plenario interhospitalario, sin distinción de sindicatos, que discuta un plan de lucha para rechazar de plano el nuevo protocolo que Schiaretti y Cardozo quieren imponer. Un plenario interhospitalario de base podría ser una instancia que supere a la ya desdibujada Multisectorial de Salud, que con sus acuerdos por arriba entre las burocracias de los distintos sindicatos y agrupaciones médicas demostró ser más un escollo que una salida para la organización de los trabajadores. Contra la fragmentación organizativa que nos imponen las diferentes burocracias, debemos pelear por un sindicato único de la rama salud. Y avanzar en la unidad con el conjunto de nuestra clase con el objetivo de preparar e imponer a las centrales sindicales un paro provincial de la industria, los servicios y estatales, para torcer el brazo al gobierno y las patronales, para impedir el deterioro de nuestras condiciones de trabajo, por el pase a planta y el aumento del personal, por un salario igual a la canasta familiar, por la creación de comités independientes de higiene y seguridad que garanticen el cuidado de nuestra salud, por la recuperación de los sindicatos en manos de la burocracia traidora. Solo confiando en los métodos históricos de la clase obrera podremos evitar ser nosotros los trabajadores quienes paguemos la crisis que el Estado y la burguesía han generado.

Sábado, 08 Enero 2022 19:40

FUERA LAS PETROLERAS DEL MAR ARGENTINO

A medida que los recursos de petróleo y gas de fácil acceso se agotaron, la industria del petróleo y el gas se expandió hacia las aguas profundas (> 200 m) en las últimas décadas.

La exploración generalmente comienza con la teledetección acústica (estudios sísmicos) para comprender la geología del subsuelo y la arquitectura potencial del yacimiento de hidrocarburos.

El niño estrella en Sudamérica es Brasil, cuando en 2010 anunció que tenía enormes yacimientos de petróleo debajo de una gruesa capa de corteza de sal enterrada en el fondo del océano. Para 2015, la explotación estaba en manos de Shell, Chevron y Petrochina La resultante ha sido un endeudamiento cada vez mayor, ya que Bolsonaro adquirió un número enorme de contratos de préstamo a cambio de petróleo. Para poder cumplir con los compromisos, se ha visto obligado a poner en funcionamiento cada vez más bloques y extender las zonas de explotación, ocupando áreas protegidas. La actividad depredadora ha llegado hasta el parque nacional de Abrolhos, la zona más rica de biodiversidad marina en el Océano Atlántico Sur.

Macri, para no quedarse atrás, y tratando de ponerse en consonancia con el plan agresivo de Trump a 5 años en 2018 para competir con China (que incluía explotaciones offshore en alta mar en el Atlántico, Pacífico y Ártico en forma directa y en el área sudamericana a través de sus socios tercermundistas) en 2019, ofreció en la licitación para exploración offshore de petróleo y gas más grande de los últimos 30 años: 38 bloques en total. Esto fue recibido con horror por parte del kirchnerismo, por aquel entonces opositor, quienes blandieron el estudio de UNICEN publicado por el   Proyecto Pampa Azul, que planteaba que, con esas estimaciones de producción en la plataforma argentina, la probabilidad de que ocurrieran derrames era del 100% (1)

Todo ello ha quedado en el olvido. Mientras se incendiaban vastas áreas del país en manos de los sojeros, Cabandié firmaba, el 30 de diciembre, la autorización para que Equinor (en sociedad con Shell e YPF) comience la exploración de 3 de los bloques. 

En junio se había realizado la audiencia pública en la cual todo el mundo estaba en contra –salvo por supuesto, las petroleras, el instituto del petróleo y los científicos a sueldo del poder como Ignacio Sabbatella- pero de todas maneras no importó porque, de todas formas, las audiencias púbicas no son sino un ornamento destinado a la nada.

Lo más irrisorio del caso, es que el control y la fiscalización del cumplimiento del Plan de Gestión Ambiental que se le exigiría a Equinor queda en manos de la secretaría de Energía, vocera directa de los intereses de las petroleras.

“No dejes que te asusten”

El Instituto Argentino de Petróleo y Gas (IAPG), con un ímpetu que hace acordar a los agrónomos de los 90s, que llamaban a untarse del inocuo glifosato “porque no pasaba nada”, hoy ha salido a decir que la opinión pública no debe dejarse asustar por “imágenes tremendistas y consignas chatarra”. Y exponen, como fórmulas salvadoras, los viejos argumentos: que en Noruega no hay problemas, que nos va a sacar de la pobreza, que no es sólo capital extranjero, que está el Estado que va a controlar y que no hay otra opción más que el valioso oro negro, ya que la matriz energética no se puede cambiar y listo.

A la basura los miles de estudios – tan útiles contra el plan de Macri y tan “tremendistas” hoy - que demuestran el desastre ecológico que implica la explotación petrolera marítima.

Se sabe que en la mayoría de los ecosistemas de aguas profundas, la recuperación frente al estrés de origen antropogénico puede ser muy lenta y poseen baja resiliencia a las perturbaciones de las actividades humanas (2) Durante la exploración sísmica, los animales experimentan diferentes regímenes de ruido (3) demostrándose que las explosiones de estudios sísmicos podrían atravesar el agua y matar el zooplancton a más de un kilómetro de distancia (4) Si se estableciera que es viable la extracción de petróleo,  la instalación de la infraestructura implica un salto en los impactos directos sobre los hábitats y la fauna. En la etapa operativa la corrosión y las fugas de las tuberías implica la exposición de la fauna a una contaminación potencialmente dañina (5) y en la etapa de cierra y desarme los daños también pueden ser graves. También se ha estudiado las terribles condiciones laborales a las que son sometidos los trabajadores de las plataformas, con importantes daños a la salud (6)

La gran mentira

Uno de los “argumentos fuertes” del señor Cabandié es que sería “la primera vez que el Ministerio de Ambiente participa del estudio de impacto ambiental”. Según la legislación vigente, los estudios de impacto ambiental (EsIA) son responsabilidad del proponente del proyecto y deben ser evaluados por la autoridad ambiental o competente. En general, son “copy paste” de otros proyectos parecidos y lo hacen las consultoras contratadas por los empresarios a tal fin. Que el Ministerio “haya participado” en el EsIA lo ubica del lado del proponente, es decir, de la parte interesada en el proyecto, las empresas petroleras. Es decir, dictándoles la “letra chica” para que el mismo sea aprobado. Al participar el Estado en forma mixta, la ley fija que debiera articularse con una Evaluación del Impacto Ambiental y un Plan de gestión Ambiental. En la práctica, nada de esto funciona porque, al fin de cuentas, el estado (capitalista) está unido por su naturaleza e intereses con los proponentes de los proyectos (capitalistas) Como demostraron los “accidentes” de la Barrick gold, el aumento de la actividad sísmica por el fracking en Vaca muerta, las muertes por cáncer y malformaciones en los pueblos fumigados, etc. etc., los famosos “controles” no existen ni existirán porque la única ley, es la ley del valor.

En manos de la derecha: extractivismo, en manos de los nac and pop: una gesta nacional

Como muchas veces los gobiernos son víctimas de las pasiones que generan, un sector del kirchnerismo ha planteado su descontento con el acuerdo, especialmente aquellos sectores influenciados por el ambientalismo progresista del “Buen Vivir” desarrollado principalmente en Ecuador y Bolivia durante el ya olvidado “Socialismo del Siglo XXI”.

Estos sectores, proponen una organización social y estatal opuesta al “capitalismo extractivista” e inspirada en las experiencias de los pueblos originarios y ha encontrado en Argentina eco en los sectores favorables a la agroecología y a las energías renovables.  Sin ánimo de analizar a fondo estas posturas, lo cual merecería una nota aparte, la versión vernácula más extendida postula la convivencia de dos sistemas productivos, el extractivista hegemónico y la economía popular, donde esta última iría ganado terreno mediante políticas de estado hasta lograr imponerse sobre la otra.

De esta manera, “se le perdona” el extractivismo a los gobiernos “progresistas” (por su debilidad) siempre y cuando se incentive la economía popular…y le pongan límites al capital extranjero.

Más allá de que hablar de un “capitalismo extractivista” es una fórmula muy conveniente para refritar las viejas consignas del capitalismo humanizado, el capitalismo en tanto formación social determinada por la apropiación privada de las fuerzas productivas de carácter social no es extractivista ni no-extractivista. En este plano, se confunde (adrede) las técnicas imperantes en ciertas ramas de la producción con la naturaleza misma de la producción capitalista. Tampoco se puede igualar el concepto de extractivismo con el “expoliación” por parte del imperialismo, ya que existen ramas que no se basan en el extractivismo y sin embargo son expoliadoras (por ejemplo, la industria farmacéutica hoy tan en boga con la pandemia) La expoliación imperialista es parte del monopolio y la división internacional del trabajo, y su principal vía de transmisión son los gobiernos “nacionales”

Las movilizaciones en Mendoza y Chubut hicieron retroceder a los gobiernos provinciales en sus intentos de entregar (aún más) los recursos naturales a la voracidad imperialista. Hoy, las voces oficiales del kirchnerismo han deslizado que, tras el “atlanticazo” se esconden fuerzas que “le hacen el juego a la derecha”, porque lo que importa es que el país necesita dólares para pagar la deuda odiosa de Macri y avanzar hacia el crecimiento.  Los que se oponen a esta gesta patriótica son los que quieren poner palos en la rueda al desarrollo nacional.

Ya lo dijo Garcia Linera en el 2012 “Detrás del criticismo extractivista de reciente factura en contra de los gobiernos revolucionarios y progresistas, se halla pues la sombra de la restauración conservadora” (7)

Convertir la movilización en una gran lucha antiimperialista

Sea en manos de YPF o de las petroleras internacionales, la explotación petrolera en alta mar implica la exposición al desastre ambiental a nuestras costas y fauna marina. Como se ha visto en emprendimientos como Veladero, Vaca Muerta y tantos otros, las prácticas extractivistas no implican el crecimiento económico regional, ni una mejora en la calidad de vida de la población, ni un aumento importante en los puestos de trabajo. Lo que sí implican, en todos los casos, son graves problemas de salud en la población, en los trabajadores del sector y daños irrecuperables en los ecosistemas a causa de la contaminación de las aguas, aire y suelo. Así como en el campo la actividad sojera liquidó a los pequeños productores y empujó migraciones hacia las ciudades, la explotación minera marina crecerá en detrimento de la pesca.

Lo que el gobierno quiere presentar como “desarrollo” y “progreso” es la expoliación imperialista de nuestros recursos naturales, para satisfacer las demandas energéticas y los negocios de los grandes capitalistas. Los semi estados de los países oprimidos actúan de manera parasitaria sobre las empresas imperialistas de extracción para obtener dólares y prebendas, además de impuestos tipo retenciones. A cambio de ello, entregan la soberanía de los recursos. 

Por eso esta lucha debe convertirse en una gran lucha antiimperialista, con paros, movilizaciones y bloqueos, hasta que el gobierno retroceda y se retiren las empresas petroleras de nuestros mares.  Pero también es fundamental tomar bajo control obrero las grandes petroleras y empresas de energía para terminar con el caos capitalista e imponer los intereses de la clase obrera y las masas.

  1. UNICEN, 2020. Evaluación de la probabilidad de ocurrencia de derrames de petróleo en la plataforma marítima continental argentina
  2. Schlacher et al., 2014 ; Clark et al., 2016
  3. Todd VLG, Williamson LD, Jiang J, Cox SE, Todd IB, Ruffert M. Proximate underwater soundscape of a North Sea offshore petroleum exploration jack-up drilling rig in the Dogger Bank. J Acoust Soc Am. 2020 Dec;148(6):3971. doi: 10.1121/10.0002958. PMID: 33379917.
  4. Nature 568, 158-161 (2019)
  5. Cordes, EE, Jones, DOB, Schlacher et al. 2016, 'Environmental impacts of the deep-water oil and gas industry: a review to guide management strategies', Frontiers in Environmental Science, vol. 4, no. 58. https://doi.org/10.3389/fenvs.2016.00058
  1. Wang L, Zhang LS, Wang C, Zhang F, Shao H. [Analysis of occupational health surveillance for workers on offshore platforms]. Zhonghua Lao Dong Wei Sheng Zhi Ye Bing Za Zhi. 2019 Mar 20;37(3):236-240. Chinese. doi: 10.3760/cma.j.issn.1001-9391.2019.03.021. PMID: 31189254.
  2. García Linera, A. 2012. Geopolitica De La Amazonia: Poder Hacendal-patrimonial Y Acumulación Capitalista

 

Jueves, 06 Enero 2022 20:51

Ómicron y el desarrollo de la pandemia

El comienzo del 2022 nos encuentra con la continuidad de la pandemia, en este caso con el desarrollo de la variante ómicron, y el surgimiento de nuevas variantes ante el desastroso manejo del covid 19 por parte de los gobiernos de turno de todo el planeta.

La continuidad de la pandemia y la inexistente “nueva normalidad” dificulta aun más los planes del imperialismo norteamericano en su afán de recuperar la hegemonía mundial. EEUU continúa con su política agresiva hacia China, en el terreno económico y de influencia, como lo muestra la disputa por Taiwán y la política de recuperar el patio trasero latinoamericano de la injerencia de China. Además del conflicto abierto con Rusia por Ucrania, en una región que sigue convulsionada, como demuestran los recientes procesos agudos de lucha de clase en Kazajistán.

Seguimos asistiendo a un intenso ataque por parte de la burguesía a nuestras condiciones de vida, generando una mayor pauperización de nuestros salarios para garantizar la subsistencia del sistema capitalista. La pelea por las vacunas ha mostrado de manera descarnada su inexorable descomposición. Nos habían dicho que estábamos transitando la post pandemia y no sólo no pasa eso, sino que seguimos con altos niveles de contagiados, muertes y un caos generalizado de los sistemas de salud y acentuándose aún más la crisis económica mundial ante el parate de ramas de la economía por el nivel de contagios. Nos habían prometido que con las vacunas se resolvía todo, pero seguimos en estado de emergencia. Debemos exigir test de anticuerpos para saber la verdadera efectividad de las vacunas. El control por parte del Estado de cada vez más aspectos de la vida, como se expresa en la política de los pases sanitarios, no sólo para eventos, sino en los lugares de trabajo es totalmente reaccionario, al estar al servicio del interés capitalista. Otro claro ejemplo es la modificación de los protocolos de aislamiento, disminuyéndolos para acortar los tiempos muertos de la mercancía “fuerza de trabajo”, la única garante de plusvalor que se apropia la burguesía. A este método, que no es otra cosa que la centralización reaccionaria del Estado burgués de la dirección de la pandemia, debemos enfrentarlo con los métodos obreros para quitarles la dirección. Lo que está en juego no es sólo nuestra salud, sino la relación de fuerza con nuestra clase antagónica, ya que si sigue avanzando en esto que nosotros denominamos un “ensayo general reaccionario” llevará a una mayor descomposición de nuestras filas.

Enfrentarlo con nuestros métodos significa que nos organicemos y luchemos para imponer nuestras demandas desde las fábricas y cada lugar de trabajo, donde abramos un debate al interior de nuestra clase sobre la necesidad de imponer el control obrero de la producción, ante la desorganización de la economía capitalista. Significa mostrar el poder obrero como elemento de transición en la sociedad capitalista. Es derrotar la política estatal con un programa transicional. Hay que implementar la escala móvil de horas de trabajo y de salario, el control obrero de los laboratorios para la distribución de las vacunas, el control obrero de las ramas de producción para garantizar el abastecimiento a la población sin que nos separen, como hicieron al comienzo de la pandemia, entre esenciales y no esenciales. Estos son elementos programáticos que debemos debatir y explicar.  Esto impone la tarea de recuperar los sindicatos para que amplíen sus funciones en la administración de las cosas, buscando la unidad de las filas obreras, entre ocupados y desocupados.  Es imperioso recuperar nuestras organizaciones para preparar las condiciones para la lucha por el poder y enfrentar a la burguesía y sus Estados.

Debemos imponer nuestras demandas con ocupaciones de fábricas, de edificios, piquetes de autodefensa y todas las medidas que vayan en el sentido de la preparación de paros generales para recuperar todo lo perdido en la pandemia y que abran el camino a la huelga general.

Estos años de pandemia han mostrado que los trabajadores y el pueblo pobre de todo el mundo salieron a pelear en contra de las políticas de cada gobierno que intentó atacar, vía reformas, nuestras condiciones de vida. Hay miles de ejemplos de la combatividad de nuestra clase en estos 2 años de pandemia de covid 19, es tarea de los revolucionarios hacer conscientes esos procesos inconscientes, para que puedan llegar a la conclusión de que es necesaria la construcción de partidos revolucionarios que unan las lecciones de su época con la tarea histórica de nuestra clase. 

Entramos a escenarios más convulsivos desde el punto de vista de la lucha de clases, ya que el sistema capitalista no ha logrado salir de su crisis económica, que se agudiza con la pandemia e incorpora nuevos elementos, como un proceso inflacionario mundial y crisis de deuda ante los gastos de la pandemia.

No seremos nosotros los que vamos a pagar la crisis. 

Miércoles, 29 Diciembre 2021 14:54

Para frenar los contagios, ¡Paremos la producción!

En los últimos días, la provincia de Córdoba, y principalmente su ciudad capital, se han convertido en el epicentro de la nueva ola de la pandemia de COVID 19 en Argentina. Nueva ola alentada por la variante omicron, surgida en África por la política imperialista de distribución de las vacunas. Los casos positivos rompen todos los records día a día, registrándose 8.520 casos el 28/12. Ese mismo día, el ministerio de Salud del gobierno de Schiaretti publicó un compendio de “medidas excepcionales de salud pública” que responden a la presión explícita de las patronales para acortar los tiempos de los aislamientos por casos positivos y contactos estrechos para que los trabajadores se reincorporen a la producción y evitar así problemas en la acumulación del capital. Lo mismo vale para la inminente aprobación de los denominados “autotests”. El propio Ministro Cardozo, de forma burda, lo adelantaba el día anterior: “El ánimo es alivianar a los centros fijos y darle garantías a ciertas áreas que necesitan seguir trabajando y produciendo, sino nos vamos a quedar sin recursos humanos en toda la parte productiva” (Cadena 3, 27/12/21). En el caso de los trabajadores de salud, el aislamiento directamente desaparece en caso de contacto estrecho, aunque esto corre sólo para trabajar ya que no se les permite ni alimentarse en el lugar de trabajo ni tener ningún tipo de actividades sociales: ¡Clarísimo el carácter patronal del nuevo protocolo!

El gobierno nacional de Alberto Fernández no solo ha dejado en manos de los gobernadores las medidas a tomar, sino que está evaluando aconsejar medidas similares a las aplicadas por Schiaretti/Cardozo en todo el país y eso van a discutir en la reunión virtual del Consejo Federal de Salud a realizarse hoy. La presión patronal se ejerce en todos los niveles del Estado, pero además Alberto está pensando en la necesidad de sostener la producción porque sabe que de ahí brota la plusvalía futura que servirá para pagar el acuerdo que negocia con el FMI.

Quizás este sea el momento donde se evidencia de manera más descarnada el rol que juega el Estado burgués en la defensa de la propiedad privada de los medios de producción, los negocios de las patronales y la subordinación al imperialismo. Ni siquiera tienen la delicadeza de cubrir sus políticas antiobreras con los famosos comités de expertos o los COEs con sus protocolos, que sirvieron para atacar a los trabajadores que durante lo más duro de la cuarentena salieron a pelear por las condiciones de vida y trabajo de nuestra clase. En Córdoba, no podemos olvidarnos de la represión policial y judicial contra los compañeros de UTA, SUOEM, UOM, STIA, municipales de Jesús María y por supuestos contra los trabajadores de la salud, que peleaban por testeos, aislamientos, condiciones seguras de trabajo, salarios y contra la precarización laboral. Hoy, nuestros compañeros son sometidos a largas filas de 6, 8 o más horas para conseguir un comprobante de un test de antígeno (que siempre ha sido contraindicado para hacer diagnóstico) para justificar los aislamientos en los lugares de trabajo, esa es la verdadera causa del colapso de los centros de testeo. Las nuevas “medidas excepcionales” están pensadas para dar vía libre y legal a las patronales para ejercer todo su despotismo sobre la fuerza de trabajo.

La burocracia sindical cordobesa, a su turno, luego de su larga cuarentena de más de un año, ahora se va de vacaciones en medio de la crisis y del nuevo ataque estatal/patronal. SMATA toma nota de la suba de contagios… ¡para cerrar su sede a los trabajadores mecánicos! Avalan las nuevas medidas con el silencio. O explícitamente, como el STIA (alimentación), que las reproduce sin ninguna crítica en su página web. ATE salud saca un comunicado impotente a través de redes sociales, pero sin organizar ninguna medida de fuerza para enfrentar este plan criminal.

Para frenar los contagios y enfrentar las consecuencias de la pandemia, la clase obrera debe imponer sus métodos y avanzar sobre los intereses de las patronales. Los trabajadores debemos rechazar el nuevo protocolo de aislamiento y diagnóstico con el paro de actividades. Proponemos al FITU, al Nuevo MAS y a las demás corrientes de izquierda realizar una reunión para impulsar asambleas y mociones en común en los lugares de trabajo para imponer el paro. Las comisiones internas y delegados opositores tenemos la responsabilidad de impulsar plenarios regionales para discutir como organizar el paro provincial y recuperar los sindicatos de manos de la burocracia traidora. Avanzar hacia un congreso nacional de delegados de base de la industria, los servicios y estatales, para imponer la huelga general. No se trata solo de los contagios, está en juego sobre qué clase social recaerán los costos de la crisis. Solo la clase obrera puede dar una salida a través de un programa. Es una pela política, revolucionaria, contra el Estado patronal. Los trabajadores podremos darla construyendo nuestro partido revolucionario internacionalista.

Domingo, 19 Diciembre 2021 10:17

A 20 años del 19 y 20

Este nuevo aniversario del 19 y 20 de diciembre nos encuentra en medio de un brutal ajuste y ataque a los trabajadores. Políticos, patrones y burócratas sindicales, junto a la iglesia están tratando de garantizar la paz social para preparar el terreno del gran acuerdo y sumisión al programa del FMI.

El mundo se encuentra convulsionado, la crisis mundial se sigue desarrollando en medio de una pandemia. El proceso de crisis mundial se encamina a una recesión aguda con tendencias a una depresión y, podemos decir, que lo que prima en el estadio general del capitalismo no es el estancamiento (relación entre auges cortos y crisis), sino más bien en una tendencia a declinación de las fuerzas productivas.

La tendencia a la depresión económica se asienta en las dificultades de recuperación de las grandes potencias, en un escenario que ellos mismos han denominado “post pandemia”, al cual hay que sumar procesos de crisis de deuda y la aparición de una tendencia inflacionaria que no se veía desde hacía muchos años en las grandes economías.

Los trabajadores en Latinoamérica nos encontramos en medio de la crisis mundial con procesos de masas, enfrentando los embates de los gobiernos de turno que quieren imponer los avances en las condiciones de vida que nos arrebataron en la pandemia. Chile, Ecuador, Colombia, para nombrar algunos casos, muestran que las masas van a dar pelea ante el ataque.

A 20 años de aquel 19 y 20 de diciembre del 2001, en que una insurrección espontánea tiró al gobierno radical de la Alianza de De la Rúa, donde hubo 39 muertos y los responsables políticos siguen caminando por las calles, debemos seguir levantando bien alto las banderas de la lucha de clases, sacar lecciones de los acontecimientos y superarlos para triunfar.

La sub burguesía argentina sacó lecciones de esos acontecimientos y uno de sus mejores alumnos fueron los K, que pudieron garantizar salvaguardar el semi Estado y sus instituciones y cuidar los negocios de la burguesía y el imperialismo, pero solo de forma transitoria e inestable. Lograron cooptar a gran parte de los organismos de derechos humanos y a las organizaciones piqueteras que se habían formado al calor de la crisis. El movimiento piquetero influenciado por la izquierda sigue siendo a 20 años de aquellos acontecimientos un actor importante en los procesos de lucha.

El temor al 19 y 20 no es tanto que se repita, sino que está muy fresco en la memoria colectiva y gran parte de los que participaron en esos acontecimientos siguen siendo parte activa de las luchas a lo largo de estos 20 años. Una nueva generación nació a la lucha en esos días, o hizo sus primeras armas en la acción, y aún no ha agotado sus fuerzas y no ha sido derrotada físicamente y eso es un peligro latente para la burguesía. El macrismo aun recuerda el fin de su gobierno en los eventos en las afueras del Congreso cuando se trataba la ley de movilidad jubilatoria.

Debemos pelear en contra del acuerdo con el FMI, con el cual todas las fracciones burguesas tiene acuerdo, la disputa por el presupuesto que dieron en el Congreso lo demuestra, donde tanto el PJ como la oposición se peleaban por el nivel del ajuste.

Por eso es necesario un Congreso de delegados de base con mandato, que vote un plan de lucha unificado entre estatales y privados, que organice a los desocupados y trabajadores en negro, y prepare un PARO NACIONAL ACTIVO, con ocupaciones de fábrica, de edificios públicos, cortes de ruta, piquetes y bloqueos de los parques industriales, por el aumento inmediato del salario y jubilaciones hasta equiparar el costo de la canasta familiar, indexado al aumento de la inflación, la eliminación del impuesto al salario, contra el aumento de tarifas y de precios y el pase a planta de todos los contratados y trabajadores en negro.

Este va a ser un gran primer paso para reunificar las centrales en una sola y fuerte organización que permita centralizar la lucha y echar a los burócratas.

Por eso, contra el desorden capitalista la tarea de los trabajadores de vanguardia es preparar la toma y puesta bajo control obrero de las multinacionales que expolian al país, tanto de la industria como del campo, para imponer el control de la producción por ramas de la industria y los servicios y la escala móvil de horas de trabajo y salario, que nos permitirá ejercitarnos en la lucha por el poder y la instauración de un gobierno obrero.

Hace 20 años sectores de masas salieron a enfrentar el ataque sin organización, con direcciones reformistas y sin objetivos claros. Desde entonces ha corrido mucha agua bajo el puente y los trabajadores con la lucha, han alcanzado mediante la experiencia un acervo que les permite sacar conclusiones. Estas son: necesitamos un programa, una dirección y un método y organización obreros que nos permita no sólo resistir, sino ir por todo.

Lamentablemente, las variantes estatistas y reformistas ponen miles de obstáculos para que se saquen lecciones del camino recorrido. Incluso muchas corrientes que se reclaman de izquierda y participan de las luchas obreras, como el FITU, no alejan a los trabajadores de la influencia de las instituciones patronales, sino que, precisamente, los acercan, con su electoralismo y legalismo. Por eso desde la COR peleamos por la independencia de clase y por el enfrentamiento a los capitalistas, su Estado y sus instituciones.

Este sábado 18 de diciembre, realizaremos en Córdoba la presentación del 2º número de la Revista Internacional de la TRCI (Tendencia por la Reconstrucción de la IV Internacional). Con nuestra camarada Victoria Rojo, del equipo de redacción de El Impreso de la COR y de la revista Perspectiva Marxista.
A las 18:00, en nuestro local regional.

COR-Corriente Obrera Revolucionaria
Regional Córdoba

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Lunes, 13 Diciembre 2021 11:16

Elecciones en La Bancaria

Por Bancarios de la COR

El 14 de diciembre se realizarán las elecciones para renovar a la conducción nacional del sindicato. Aunque “renovar” es un eufemismo, ya que hace varios años siguen siendo las mismas figuras la que detentan la conducción. De hecho, solo se presenta la lista n° 1 Celeste y Blanca, alineada detrás de Sergio Palazzo. Las trabas burocráticas para el armado de listas son, ya en las seccionales, enormes, con lo cual, el aparato que tiene la llave del sindicato se garantiza negociar los cargos a discreción con las distintas alas, sin ningún tipo de debate serio de cara al activismo, ni a la base. Este año se añaden varios condimentos a la rutinaria votación que nos propone la lista n°1.

Los banqueros a la ofensiva contra los trabajadores

En pandemia, las patronales avanzaron sobre nuestras conquistas y se preparan para profundizar este curso con las reformas del FMI. Venimos de atravesar casi dos años de pandemia en los que las patronales dispusieron a discreción de nuestras condiciones de trabajo, incluso poniendo en riesgo nuestras vidas. A los planes previos de flexibilización laboral, las condiciones extraordinarias de la pandemia les dieron un empujoncito para extender la jornada y la semana laboral, imponiendo trabajo a toda hora y en fines de semana en los “bancos digitales”; nos impusieron modificaciones de hecho en materia de tareas, con la introducción de la polifuncionalidad y el trabajo remoto y, al mismo tiempo, se avanzó sobre la reducción de personal y cierre de sucursales a través de despidos encubiertos como “retiros voluntarios”. Ya para marzo de este año, se estimaba que la pérdida de puestos de trabajo en el sistema financiero ascendía a 3.000 y la sangría siguió a lo largo de todo el año. Si bien las cámaras accedieron a actualizar los salarios, en cuotas, además intentaron arremeter contra sumas no remunerativas como la establecida en 2015 como concepto de “participación en las ganancias del sistema financiero” (ROE). Y, más recientemente, la cámara ADEBA manifestó en una audiencia paritaria que propone incorporar en la agenda el estudio de una nueva categoría de inicio que permita promover el empleo en la industria, es decir, que ingresen trabajadores que cobren menos que la actual categoría inicial de convenio. A esto hay que sumar la enorme tendencia a la tercerización. A la vanguardia de esta línea se encuentra Banco Santander, que armó una empresa de tecnología, que se ocupa exclusivamente de la cada vez más predominante operatorio electrónica, totalmente por fuera del convenio bancario (algunos están dentro de comercio y otros directamente sin encuadre). Y otros bancos están siguiendo este camino. Mientras tanto, las FinTech ganan terreno, con trabajadores con salarios y condiciones de trabajo muy por debajo de las del convenio bancario.

Sindicatos en cuarentena

En este escenario, las conducciones sindicales abandonaron la actividad tras la excusa de respetar los decretos del presidente sobre el ASPO, acatando la disposición de suspender toda reunión gremial con los afiliados y posponer elecciones. Esto cabe a la conducción de La Bancaria, cuyos dirigentes forman parte del Frente de Todos y al cual han aportado diputados, entre ellos el secretario general aspirante a la reelección, Sergio Palazzo. Recién en diciembre se acordaron de que había que “hacer algo” y encararon un paro, pero solo en el Banco Santander, declarado aliado del macrismo. Si bien la medida fue importante, luego de la segunda jornada y el anuncio de reapertura de paritarias, no se anunciaron los siguientes pasos de lucha, a pesar de que la patronal no da el brazo a torcer. Hay algo que queda claro, Palazzo no quiere “hacerle olas” al vapuleado gobierno de Alberto Fernández. Mientras tanto, el plan patronal avanza a paso firme.

Preparémonos para la lucha

Con la postura de conciliación de la Celeste y Blanca, que planea llevar adelante las peleas de los trabajadores en las instituciones burguesas, como el Congreso, las patronales no tienen nada que temer al momento de sus planes de ataques a los trabajadores. Palazzo ya deslizó en declaraciones que, como miembro de la bancada del FdT, Palazzo votará a favor del “plan plurianual” impuesto por el FMI. ¡No en nuestro nombre!

Para enfrentar a los poderosos banqueros, que siempre ganan en las crisis a costa del sacrificio del pueblo trabajador, debemos organizarnos desde un programa que parta de la independencia total del Estado. Es clave que avancemos en votar delegados de base, que garanticen el debate democrático y desarrollen mociones de movilización y lucha desde cada lugar de trabajo. Impongamos delegados paritarios con mandato y pongamos fin a las negociaciones a espaldas del conjunto del gremio. Hay que recuperar la tradición de los plenarios de delegados de base y que la conducción del sindicato se someta al mandato de los trabajadores. Las Comisiones Gremiales deben organizarse en base a estos delegados, con absoluta libertad de tendencias. Esto solo es posible arrancando de raíz a la burocracia y reorganizando el sindicato desde una dirección de izquierda, que levante un programa revolucionario.

Las tareas que tenemos por delante como movimiento obrero son enormes: enfrentar los dictados del FMI implementados por los gobiernos y garantizados por la burocracia sindical. Por eso, necesitaremos la más férrea unidad para luchar con el conjunto de los trabajadores, no desde el parlamento, sino desde nuestros lugares de trabajo y movilizados en las calles.

Por este motivo, no votamos a la Celeste y Blanca en las elecciones nacionales y lanzamos un llamado a las fuerzas de izquierda en La Bancaria a dar los primeros pasos para desarrollar una oposición sindical revolucionaria que se postule como dirección del sindicato.

  • ¡No al cierre de sucursales! ¡Basta de despidos!
  • No a la tercerización. Encuadre bajo convenio bancario de todos los trabajadores del sistema financiero.
  • No al acuerdo con el FMI. No al pago de la deuda externa.
  • Por un sindicato independiente del Estado y las patronales.

Este 2 de diciembre nos encuentra nuevamente en las calles enfrentando la represión del aparato judicial del Estado burgués. Las condenas que pesan sobre César Arakaki y Daniel Ruiz, del PO y PSTU respectivamente, por luchar contra la reforma laboral del anterior gobierno de Macri, son parte de la represión y criminalización de la protesta que nuestros enemigos aplican para intentar hacer pasar el ajuste que viene de la mano de las negociaciones que lleva adelante el gobierno de Alberto Fernandez con el Fondo Monetario Internacional.
A la clase obrera no le queda otro camino. Debemos organizarnos para enfrentar este ajuste y los planes de reformas que prepara el gobierno en alianza con la oposición burguesa, los empresarios, la iglesia y la burocracia sindical. Tenemos que organizar un gran debate al interior de nuestra clase, en los lugares de trabajo, en los barrios con los movimientos piqueteros combativos, en las grandes fábricas y parques industriales. Organizar asambleas donde se vote la moción de no al acuerdo con el FMI, no al pago de la deuda externa, fuera el imperialismo de América Latina y desarrollar un gran movimiento antimperialista que parta de las estructuras del movimiento obrero industrial, estatal, de servicios y territorial con los movimientos piqueteros.
Entre esos objetivos de lucha, es muy importante pelear contra la criminalización de la protesta, por la libertad de los presos por luchar como Sebastián Romero y tantos más, y por la absolución de César Arakaki y Daniel Ruiz. El XV Congreso de la COR, llevado a cabo recientemente, votó como una de sus resoluciones impulsar una gran campaña en este sentido. Es un compromiso de lucha con César y Daniel y con los luchadores y organizaciones presentes en este acto en Córdoba.
Un gran y fraternal saludo revolucionario.

Corriente Obrera Revolucionaria
Regional Córdoba

2/12/21

Miércoles, 01 Diciembre 2021 16:57

XV Congreso de la COR 2021

Los días 20 y 21 de noviembre realizamos en Buenos Aires el XV Congreso de la COR con delegados de distintas regionales y delegaciones de la TRCI de COR Chile y LOI Brasil. En estos días debatimos con los delegados y las delegaciones internacionales una caracterización del periodo actual a nivel nacional e internacional y las tareas que se desprenden para los revolucionarios en medio de una crisis mundial y una pandemia que, lejos de haber terminado, se sigue desarrollando y acelerando las contradicciones de un sistema capitalista en crisis. Se desarrollaron discusiones muy ricas, de las cuales solo reflejaremos algunos elementos relevantes, muy sintéticamente, a continuación.

La pandemia continúa

A dos años de la aparición de la pandemia, podemos decir que la burguesía logró imponer lo que en su momento denominamos un “ensayo general reaccionario”, para salvaguardarse como clase ante el avance del virus. Sin embargo, esto no estuvo exento de importantes contradicciones, especialmente en cuanto a que el sistema capitalista tuvo que mostrarse tal cual es y quedaron expuestos los métodos con los cuales defiende sus intereses de clase. De esta manera, los daños colaterales de las decisiones imperialistas resultaron en procesos de masas y, en algunos lugares, tendencias a la huelga general. Tuvieron que cambiar de mando imperialista con la derrota de Trump y el triunfo de Biden en medio de la pandemia; sucedió el asalto al capitolio; se dieron procesos de masas en América Latina; se agudizó en Medio Oriente, centralmente en Palestina; sigue abierta la crisis de la Unión Europea y otros procesos producto de la crisis económica, política y social que aceleró la pandemia. Aún deben lidiar con las consecuencias y con la debilidad de sus gobiernos para imponer las reformas o lo que denominamos el “nuevo pacto entre capital y trabajo”, que la pandemia pospuso, pero que ahora obliga a acelerar esos planes para pagar las crisis

El proceso de crisis mundial se encamina a una recesión aguda con tendencias a una depresión y podemos decir que lo que prima en el estadio general del capitalismo no es el estancamiento (relación entre auges cortos y crisis), sino más bien en una tendencia a declinación de las fuerzas productivas. La tendencia a la depresión económica se asienta en las dificultades de recuperación de las grandes potencias, en un escenario que ellos mismos han denominado “post pandemia”, al cual hay que sumar procesos de crisis de deuda y la aparición de una tendencia inflacionaria que no se veía desde hacía muchos años en las grandes economías. Si bien tanto el crecimiento de China, como el aumento de las materias primas han servido a algunos sectores de la burguesía para sostener un discurso optimista de que “lo peor ya pasó”, para dar la idea de una nueva puesta en marcha de la economía, el hecho de que aún subsiste la pandemia, en sus distintas variantes, como la situación desigual de las economías de los principales países, pone de manifiesto la fragilidad de estos argumentos.

Estados Unidos y la crisis de dirección imperialista

En Estados Unidos Biden está tomando muchas de las líneas de Trump y las está profundizando. La diferencia es que trata de apelar a las instituciones de posguerra que están totalmente en crisis. Lo hace tratando de recuperar la hegemonía norteamericana, debilitada en los últimos años. Vimos la retirada en desorden de Afganistán, mientras los rivales se envalentonaron. En este sentido, Biden le planteó a Xi Jinping que lo que tienen que hacer es “ordenar la competencia”.

China en proceso de asimilación

En China la última novedad es que, a partir de una reforma de la legislación, en el próximo congreso del PCCh van a reelegir a Xi Jinping, cuestión que antes estaba limitado a dos mandatos. Ahora iría por los 15 años. Están tratando de implementar políticas de Estado que permitan ajustar la injerencia de ese Estado en transición hacia un Estado burgués pleno. Es decir, el PCCh busca la forma de consolidar una clase burguesa en ese proceso de asimilación. Lo tratan de hacer desde el punto de vista de una transformación estatal. La forma en la que ellos piensan que se pueden convertir en un Estado burgués es desde estándares de derecho civil, comercial, es decir, con la reforma de la legislación civil. La reforma de la legislación china daría garantías a las empresas extranjeras para operar en forma conjunta con empresas chinas en lo que sería un “perfeccionamiento del sistema jurídico” para proteger las inversiones extranjeras. Esto también incluye la legislación laboral y sobre la propiedad de la tierra. Para eso tienen que consolidar a un Bonaparte cada vez más fuerte. Este proceso no se da sin lucha de clases, ya ha habido importantes movilizaciones y luchas por salario.

Inflación

El problema de la inflación no se puede entender más que como tendencias políticas dentro de la burguesía para atacar las condiciones del movimiento obrero. Un segundo elemento importante, que atraviesa esta cuestión, es el equilibrio de la posguerra. Las contradicciones de las políticas estatistas en ese periodo eran atenuadas a través de políticas inflacionarias que tenían que ver con las relaciones internas entre las clases y las relaciones con otros Estados. Ahora, si bien Biden sostiene que la inflación no es tan grave, no hay una estrategia de salida desde el punto de vista económico. En la economía mundial hay una caída de la productividad del trabajo, por lo menos en determinadas ramas, como el transporte. Esto se ve reflejado en el precio de las mercancías. Eso es un elemento de desequilibrio en la producción misma y en la relación entre los Estados. Los sistemas monetarios deben ser analizado en su relación con los sistemas de Estados. Si hay una revaluación del dólar e inflación en dólares se dará una situación muy complicada en los países que tiene mayor devaluación real, sobre todo en Turquía y Argentina, pero también en varios países semicoloniales. Son elementos de avance de la ruptura del equilibrio en la crisis de la posguerra y cómo saldar eso.

Movimientos de masas salieron a escena

Otro punto importante de debate en el Congreso fue la relación de los movimientos que se desarrollaron para enfrentar la pandemia y la política de los revolucionarios ante este escenario. Desde el Congreso anterior, que realizamos en plena pandemia y cuando todavía no se terminaban de ver todos los fenómenos, hasta ahora surgieron movimientos en Europa, EEUU, América Latina, que son muy diferentes, pero se los podría unir teóricamente en que fue una respuesta de sectores amplios contra la injerencia total de los Estados en la vida de la población: con la cuarentena, con la vacunación, determinando cuándo hay que dormir, cuándo hay que salir, cuándo trabajar, etc. Hay que decir que la injerencia del Estado burgués nunca es progresiva, siempre es reaccionaria.

Avanzamos en precisar que debemos intervenir en los movimientos progresivos que enfrenten a los Estados y gobiernos de turno. Es necesario que los movimientos se desarrollen desde las estructuras obreras, en los lugares de trabajo, que no queden solo como expresión callejera del descontento, y de esa forma impulsar las tendencias a la huelga general que se dieron en los distintos fenómenos de lucha de clase. Es esencial que el movimiento obrero industrial intervenga con sus métodos y programa y no diluido en los procesos.

La burguesía ha tenido que desplegar en este periodo los desgastados mecanismos de su forma de dominación y buscar disciplinar a los movimientos dentro de las instituciones de la democracia burguesa, para sacarlos de las calles y volcarlos a las urnas. Echan mano de la táctica de Nixon de apelar a “las mayorías silenciosas”, es decir, hacer pesar a las masas conservadoras y pasivas sobre las masas combativas. El ejemplo más importante de esto es el proceso chileno.

Partido y organización

En el punto de partido y organización tratamos de complejizar la relación de la clase obrera y las organizaciones partidarias y tratar de precisar las tácticas para el periodo que se desprenden del análisis.

En el período actual los obreros ya no están organizados en partidos políticos que se diriman entre reforma y revolución (como los antiguos partidos socialdemócratas, de composición obrero-burguesa, como definía Lenin), ni existe el estalinismo como aparato mundial contrarrevolucionario capaz de determinar los periodos de revolución y contrarrevolución. Podemos decir que asistimos a la debacle de los partidos históricos de la burguesía, de la pequeña burguesía y de la clase obrera, dejando lugar a la aparición de coaliciones electorales sin base orgánica en fracciones de clase, lo que las hace débiles y de poca duración. Lo que podemos constatar es que los trabajadores aún se siguen organizando en sindicatos, los cuales son más débiles o más fuertes dependiendo del país, pero sin la centralidad que ostentaban en el siglo pasado.

¿Por qué remarcamos esto? Porque la construcción del partido y la Internacional debe darse sobre esta situación y no sobre fenómenos políticos que no existen más, aunque intenten reeditarlos. Por eso demos reforzar las tareas en los sindicatos y el frente único con tendencias sindicales transitorias y/o activistas que saquen lecciones de estos dos últimos años de pandemia. Tenemos que batallar por la reorganización de una vanguardia obrera sobre bases revolucionarias que permita ir la construcción de partido en lucha política, no solo contra la burocracia sindical y sus aliados ideológicos, sino contra el centrismo trotskista, que se niega a ver las diferencias de la nueva etapa. Esta reorganización debe ser independiente del Estado, que en su descomposición no va a dudar a descomponer a nuestra clase y pauperizarla aún más.

Sobre la situación nacional

En el plano nacional definimos que las elecciones no han podido dirimir los liderazgos al interior de las coaliciones. Se van asentando las PASO como mecanismo necesario para dirimir esas diferencias.

Lo más importante respecto del resultado electoral es qué pasó con el Congreso, donde el oficialismo perdió el quorum histórico que ha sostenido en senadores. Ahora todo se va a tener que negociar.

Frente a esta situación CFK ya envió un proyecto de modificación de otro instrumento, que es el decreto reglamentario de los mecanismos de la consulta popular. CFK pretende que esto se aprueba antes del 10 de diciembre.

En un escenario donde claramente no hay aun unidad burguesa, a pesar de que concuerdan en que hay que pagarle al FMI, no termina de haber acuerdo en los ritmos y los tiempos del ajuste y qué sector burgués también va a caer en ese ajuste. 

La idea de plebiscitar políticas de ajuste es un juego peligroso. Si bien hemos visto que es un recurso de las sub burguesías, puede ser un elemento de desestabilización. Ya hemos visto eso en Chile. Y también se ha visto la tendencia del centrismo de entrar de lleno en esas maniobras.

El FITU logró una buena elección, con un buen caudal de votos, principalmente en la provincia de Buenos Aires y CABA. Después de 20 la izquierda trotskista vuelve a tener un legislador porteño. Pero esta “elección histórica” fue al precio de una enorme adaptación de su programa y una licuación absoluta de su propaganda.

Algunas de las resoluciones

Precisamos nuestra participación en varias elecciones sindicales en donde intervenimos, con elementos programáticos que discutimos en el Congreso. Definimos lanzar una campaña en los lugares de trabajo en contra del acuerdo con el FMI. Realizaremos charlas de presentación de la Revista Internacional de la TRCI. Impulsar una campaña por la absolución de César Arakaki y Daniel Ruiz. Entre otras resoluciones internacionales y nacionales.

En sesión cerrada se votó una nueva dirección y se dio por terminado el XV Congreso Ordinario de la COR.

El día lunes 22 realizamos una reunión de la TRCI donde debatimos algunas precisiones de la política en los distintos grupos y la preparación del II Congreso de la TRCI a realizarse el año que viene.

Domingo, 28 Noviembre 2021 10:14

Fuera el FMI

Pasaron las elecciones de noviembre, donde se eligieron los representantes, en una interna organizada por el FMI, que se sentarán a ratificar en el Congreso la sumisión al organismo y el pago de la deuda.

El gobierno, anticipando su derrota electoral, llamó a una especie de unidad nacional a la oposición burguesa y al interior de la coalición gobernante para cerrar filas con el imperialismo y cumplir con uno de los requisitos que planteó el FMI, que haya un amplio acuerdo político, ya que el acuerdo debe imponerse con ajuste y represión.

En medio de la crisis económica, social y política las distintas fracciones burguesas y pequeño burguesas están comenzando a organizarse de la mano del gran capital extranjero para salvar las ropas de un régimen político que cruje por todos lados y que, a 20 años de la semi insurrección espontánea del 2001, no ha logrado un equilibrio de fuerzas al interior de sus formaciones políticas para disciplinar a las masas. Es un problema estructural que tienen todos los gobiernos de semicolonia, ya que la independencia de la burguesía nacional no existe por su relación con el imperialismo y eso determina su papel histórico de ser una burguesía débil y muy inestable.

Pero eso no significa que su debilidad se traduzca en fortaleza de los trabajadores y el pueblo pobre, esa fortaleza se debe conquistar en oposición a la burguesía y la pequeña burguesía que buscan aliados en el imperialismo y el capital nacional, no en los trabajadores.

Se están organizando para enfrentarnos y van a utilizar todas las maniobras que tengan a su disposición para derrotarnos y poder garantizar el pago de la deuda externa. Hay que recordar que la burguesía es una clase que no produce nada, es parásita. ¿Cómo imaginan que van a juntar los dólares para pagar los vencimientos de deuda? Utilizarán el engaño, como demuestra la posición de los K y sus satélites. “No vamos a pagar con el hambre del pueblo”, dicen y siguen pagando. “Primero crecer y después pagar” mientras garantizan, en medio de la pandemia, un ajuste a los salarios de los trabajadores y los jubilados.

Hay que organizarnos de forma independiente a todas estas variantes. Y esa independencia debe ser de clase, es decir, con el método obrero para quebrar la resistencia de la burguesía en donde detenta su poder, en la producción. Tenemos que recuperar lo perdido en la pandemia y luchar contra el nuevo pacto de capital y trabajo que quieren imponer.

Debemos organizar un gran debate al interior de nuestra clase, en los lugares de trabajo, en los barrios con los movimientos piqueteros combativos, en las grandes fábricas y parques industriales. Organizar asambleas donde se vote la moción de no al acuerdo con el FMI, no al pago de la deuda externa, fuera el imperialismo de América Latina y desarrollar un gran movimiento antimperialista que parta de las estructuras del movimiento obrero industrial, estatal, de servicios y territorial con los movimientos piqueteros.

Organizar el frente único con los delegados combativos y antiburocráticos que se desarrollaron en medio de la pandemia en contra de la burocracia sindical que se borró y hoy se reorganizan para defender al gobierno de Alberto y su pacto con el FMI. Que permita preparar un gran paro general cuando se trate el acuerdo en el Congreso.

El programa de los revolucionarios, como minoría activa, debe preparar los requisitos para la lucha por el poder, no podemos confundir a nuestra clase con consignas redistribucionistas y estatistas que lleven a un sector a confiar en salidas intermedias a la crisis. No se puede separar el capital de los capitalistas, la deuda externa y la deuda con el FMI tienen detrás a grandes empresarios locales, extranjeros y a gobiernos imperialistas.

Un Estado burgués se financia con impuestos y deuda pública. El mecanismo de la deuda externa implica tomar capital a préstamo y pagar anualmente a sus acreedores cierto interés por el capital prestado, en este caso, con el FMI, como se acordó hace poco con los fondos privados. En este caso hay una particularidad entre el Estado y el prestamista, el acreedor no puede romper con su deudor, sino vender el crédito, su título de propiedad, ya que el capital ya ha sido consumido, gastado por el Estado, ya no existe. Para este tipo de capital ficticio es, como diría Marx, valor pasado. El capital de la deuda pública sigue siendo capital puramente ficticio cuyo valor no corresponde con algún capital real.

Otras de las características del Estado burgués es que mediante las actividades de este no se produce ningún plusvalor. El estatismo es una política que intenta negar esta característica de los Estados tratando de que éste salve ramas de producción para seguir manteniendo a capas parasitarias. Por ejemplo, la estatización de empresas. Para pagar la deuda estatal, es decir, los intereses de los bonos que los acreedores logran capitalizar, ese dinero sólo puede salir de un sólo lugar, que es donde se produce el valor y el plusvalor. Nos referimos a la producción, a la explotación de los trabajadores. El canje por nuevos bonos, sus intereses y sus plazos están determinados por el nivel de ajuste a la clase trabajadora que está dispuesta a implementar nuestra clase enemiga. Es, en realidad, un derecho sobre el trabajo futuro que producirá supuestamente el plusvalor del que el interés (una retribución por la pura propiedad) será una parte.

Así se pagan las deudas en el sistema capitalista, creer que esa plata que destinan los gobierno para pagar la deuda externa se podría destinar para otras cosas, es totalmente delirante, es plata que no existe. Por eso no pagar la deuda externa significa una pelea por la destrucción del Estado burgués, atacando al régimen burgués en su base, en la producción.

Expropiar a las grandes empresas imperialistas, control obrero, escala móvil de salarios y de horas de trabajo, no son consignas para reformar al capital, son parte del programa transicional de la lucha por el poder, por la necesidad de un gobierno obrero para imponer las etapas de la dictadura del proletariado. 

Para no pagar la deuda es central apelar a la solidaridad activa de los trabajadores latinoamericanos y principalmente de los países imperialistas, que enfrenten a sus gobiernos en defensa de los trabajadores de las semicolonias. Los trabajadores de EEUU, Francia, España y Alemania, entre otros, deben apoyar la lucha de los trabajadores en contra del pago de la deuda externa.

El FITU logró conquistar en las últimas elecciones 4 diputados nacionales al Congreso. Dicen en sus declaraciones que la gente que los votó les dio un mandato de votar en contra del acuerdo con el FMI; que ellos no van a pagar una deuda ilegítima y que no van a votar a libro cerrado. Es raro este argumento, ya que estarían planteando que hay una parte legítima de la deuda, ¿y eso se debería pagar? Las elecciones no dan mandatos porque los trabajadores intervenimos en esos escenarios burgueses diluidos como ciudadanos. Como parlamentarios, los legisladores del FIT-U, tienen la tarea de poner sus bancas a disposición del desarrollo de un movimiento extraparlamentario que imponga una salida revolucionaria a esta crisis. 

El FITU ha convocado a una marcha el 11 de diciembre en contra del acuerdo con el FMI. Consideramos que ésta es una buena iniciativa y debemos impulsarla en todos los lugares de trabajo y organizarnos en función de darle continuidad a un proceso de lucha que permita enfrentar al gobierno a la oposición burguesa, a los empresarios, a la burocracia sindical y al imperialismo.

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