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Protocolo FMI

Viernes, 09 Octubre 2020 16:52

La situación argentina es cada vez es más catastrófica. Los números de la pandemia están demostrando el verdadero carácter de la cuarentena, que era ganar tiempo en la desorientación general por el virus y atacar las condiciones de vida de los trabajadores para defender los intereses de las distintas fracciones burguesa ante el nivel de crisis.

En este punto, el gobierno de Alberto se puede dar por triunfador: logró desorganizar a los trabajadores, pasó el ajuste, subsidió a la burguesía y garantizó el acuerdo con los fondos privados por la deuda externa. Respondió de forma favorable a su clase a costa de una mayor pauperización de grandes sectores de trabajadores. Pero los trabajadores activos y pasivos, que son los grandes perdedores de esta cuarentena, están empezando a sacar balance de la coyuntura. No se condice el esfuerzo que el Estado les exigió mediante la consigna “quédate en casa” con la situación de las grandes empresas nacionales e internacionales que siguieron ganando en este escenario.

El gobierno de Alberto debe lidiar con una crisis social, política y económica en la que ya se perdió el miedo al covid, sin unidad burguesa (aunque intenta reflotar un pacto social), con una situación económica en la que prima una crisis cambiaria, un proceso inflacionario y en medio de una negociación con el FMI.

En este escenario, Alberto toma el “protocolo del FMI”, es decir, avanzar con el ajuste y con las reformas previsional, laboral y judicial. El ajuste se está llevando a cabo mediante las mini devaluaciones del tipo de cambio, lo que licúa el salario de los trabajadores, y no descartamos una mega devaluación si fracasan las medidas que benefician a los sectores de la agroindustria, a las mineras y a las cerealeras, a quienes -como toda fracción burguesa- todo les resulta insuficiente y deben ganar más y más. Sabiendo que la salida es una mega devaluación, ya crearon los mecanismos para que los que poseen capital se refugien en bonos atados al dólar, mientras que a “los mortales” les toca sufrir los efectos de la depreciación del peso.

Votar en contra de Venezuela y alinearse en política exterior con el ala de Trump; buscar por todos los medios posibles algunos dólares para sanear las reservas e inclusive llegar hasta un acuerdo con China por los swaps muestran el nivel de crisis y cómo quiere solucionarla el gobierno.

Para el gobierno anterior de Macri, la frase era “pasaron cosas”, ahora la frase es “podríamos estar peor”. Esto es la demostración de la desorientación de una burguesía cipaya ante un escenario mundial de crisis aguda. 

Es obvio que nada bueno puede venir de este plan que ejecuta el gobierno dictado por el FMI. La crisis mundial, que la pandemia aceleró, ha hecho que los gobiernos de turno deban lidiar con procesos de masas ante la evidencia de las deplorables condiciones de vida en el sistema capitalista. Es por eso que la política de estímulos para expandir el gasto público es una línea a nivel mundial que han desarrollado los distintos países imperialistas, algunos, en clave electoral como Trump ante las elecciones del 3 de noviembre, otros, vía instituciones como el FMI y los famosos préstamos por la pandemia, que ya han generado levantamientos en contra como el ocurrido en Costa Rica, contra los requisitos para dicho préstamo. 

No está descartado que, en medio de las negociaciones con el FMI, le den un préstamo pandemia a la Argentina para estirar un poco más la agonía.

En este escenario debemos prepararnos para enfrentar a este gobierno, la oposición burguesa, las distintas fracciones burguesas, pequeño burguesas y la burocracia sindical, que van a defender a su Estado y sus intereses con todas las fuerzas a su alcance. En estos días la burocracia de la CGT prepara un acto virtual por el 17 de octubre, “día de la lealtad peronista”, con el que intenta ubicarse como garante del gobierno y lugartenientes del FMI. Intentan rescatar en la web a un peronismo que se descompone en la realidad.

En eso tienen una unidad férrea, cuando se trata de defender la naturaleza de clase de su Estado, burgués; de defender la propiedad privada de los medios de producción y de la tierra, como en Guernica; de defender el derecho a explotarnos por míseros salarios, condenarnos a una jubilación de hambre y de asesinarnos, como a Facundo Castro y tantos otros en este periodo. Podrán diferir en algunos matices y en cómo se debe actuar, en sus formas de dominación, pero defienden la dictadura del capital.

Tenemos que recuperar lo perdido en la pandemia; aprender que el control estatal burgués no salva vidas, que los trabajadores debemos cuidarnos con nuestros propios métodos. Debemos luchar por recuperar lo que perdimos en el salario; pelear por la apertura o reapertura (dependiendo las ramas) de las paritarias, votando delegados paritarios en asamblea para que no sea la burocracia la que decida; reincorporar a los despedidos, pase a planta de los tercerizados. Ante la desorganización de la economía, por el control obrero de las principales ramas. Tenemos que volver a organizarnos para preparar las condiciones de un paro general que levante un programa de salida a la crisis.

Debemos abrir una gran deliberación al interior de nuestra clase y el activismo que se desarrolló en este escenario excepcional de pandemia. Entre ellos, los trabajadores de la salud; los trabajadores de la industria, servicios y estatales que lucharon por protocolos y condiciones laborales, contra los cierres, contra los despidos; la juventud que sufrió la represión de la policía y se enfrentó. Es necesario que saquemos conclusiones sobre la cuarentena y el control estatal, porque debemos enfrentar al Estado con nuestros métodos y organizarnos de forma independiente. Es una tarea de primer orden la lucha por el poder, preparar el terreno para que se desarrolle una vanguardia que saque lecciones revolucionarias del proceso mundial y sus particularidades en Argentina.

Quienes nos reivindicamos revolucionarios en la izquierda debemos avanzar en la tarea de formar una dirección, que no es otra cosa que un partido revolucionario como sección de la reconstrucción de la IV Internacional. En esa tarea, creemos que debemos comenzar a formar oposiciones sindicales en los sindicatos, con libertad de tendencia, independencia de clase y democracia obrera; que luche por sindicatos únicos por rama, no paralelos, sino siendo minorías organizadas en los sindicatos donde actuamos y por una Central Única de Trabajadores. Para esto debemos echar a la burocracia de nuestros sindicatos y mostrar cómo debería funcionar como herramientas de lucha. Ya el gobierno “de los CEOs” fracasó y el gobierno “de los científicos” va en ese camino. En política el tiempo es todo, es urgente que ataquemos a la burguesía en su base, que es la producción, o seguirá con su sobrevida y haciendo cada vez más daño.

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  • En Frente de Todos

    La coalición de gobierno ya no puede tapar el desastre del manejo de la pandemia y el fenomenal ajuste que está llevando a cabo para pagar el gasto por la pandemia, la deuda externa y seguir beneficiando a los grandes capitalistas. En estos dos años de gobierno han realizado un ajuste del gasto público de alrededor del 26%, donde han reducido la ayuda social, han ajustado a los jubilados y han disminuido el salario real de los trabajadores públicos en un 13%. Además, como si esto fuera poco, con la aceleración de la inflación que en estos cuatro meses del 2021 ya se ubica en el 17%, han licuado los salarios de la gran mayoría de los trabajadores formales e informales haciendo descender las condiciones de vida a niveles históricos.  Y esto no se puede justificar solo con la pandemia, sino que aprovechando el escenario de crisis por el covid han lanzado un feroz ajuste, garantizando y consolidando el ajuste del macrismo en el gobierno anterior. Con el macrismo se había perdido el 25% del salario, el albertismo consolidó esa pérdida y está garantizando, con la ayuda de la burocracia sindical y el empresariado, que siga cayendo el salario de los trabajadores.

    En estas condiciones, deben ajustar aún más para poder acordar con el FMI, en un escenario electoral, es por eso que dentro de la coalición comenzaron las peleas para acomodar el rumbo económico para las elecciones de medio término. Larroque, que es el secretario general de La Cámpora, definió bastante bien los objetivos para llegar con chances a las elecciones, vacunación, precios y unidad. Vacunación para poder reactivar la economía; controlar los precios con una mayor injerencia del Estado y, al no poder garantizar que los salarios le van a ganar a la inflación, intentar regular los precios de los servicios y así, hipotéticamente, lograr golpear menos al bolsillo; unidad, ya que la coalición de gobierno teme que, sin unidad y como viene el escenario, las imágenes de Colombia ya no sean tan lejanas.

    Enfrentemos este plan

    La agenda de los trabajadores debe ser de enfrentamiento a este plan.

    Vacunación de los trabajadores. Hay que exigir a los sindicatos que demos una pelea para que seamos los trabajadores los que controlemos la distribución de las vacunas y por el control obrero de los laboratorios, para romper con el control estatal de las vacunas. Nos queremos vacunar, no para que volvamos a ser explotados como quieren las patronales, sino para estar en mejores condiciones para salir a la lucha.

    Reapertura de las paritarias. Debemos recuperar lo que perdimos en la pandemia y en el gobierno anterior de Macri. No podemos permitir que sigan cayendo nuestras condiciones de vida. Debemos unir a los que tienen trabajo con los que no lo tienen en un compromiso mutuo de solidaridad, que parta de la pelea junto a los desocupados por salario que asegure las condiciones de subsistencia. Debemos imponer la escala móvil de horas de trabajo y de salarios.

    Unidad de la clase obrera. En contraposición a la unidad que pide Larroque para su frente burgués, nosotros debemos buscar la unidad de la clase obrera, que pelee por aumento de salario y vacunación, organizando a los activistas y trabajadores en la necesidad de conformar oposiciones sindicales revolucionarias al interior de nuestros sindicatos para echar a la burocracia sindical y recuperar nuestras organizaciones de lucha. Se vienen desarrollando muchas luchas, que el periodismo ha denominado “de autoconvocados”, pero no son eso, son compañeros delegados activistas y bases de sindicatos, opositores a la conducción de sus sindicatos. Está en germen, en esos trabajadores, la posibilidad de conformar oposiciones con un programa obrero y la tarea de los revolucionarios de pelear al interior de esos procesos por la necesidad del partido revolucionario y la lucha por el poder.

    Alberto ha regresado de su gira por Europa, donde los distintos mandatarios de los países de la UE que visitó, Portugal, España, Francia e inclusive el Vaticano con su secretario de finanzas, el Papa Francisco, le desearon mucha suerte en la negociación con el FMI y que lo iban a apoyar en alargar los plazos con el Club de Paris. Es decir, paguen la deuda y después los reclamos.

    La cita con la máxima representante del FMI, Kristalina Georgieva, y John Kerry, representante de EEUU, fue la culminación de la sumisión al imperialismo, demostrando que para un peronista no hay nada mejor que otro peronista, como “Juan Domingo Biden”.

    Falta mucho para las elecciones y la dinámica de la lucha de clases puede dar muchas sorpresas.

     

     

     

     

  • “Calibrar” el ajuste

    Otra palabra más para el diccionario político de cómo decir ajuste, que se suma a “sintonía fina”, “sinceramiento”, “reforma permanente”, “reperfilar” y tantos otros. Ahora, “calibrar” significa: acomodar los engranajes de la economía y la política al protocolo del FMI de mayor ajuste y sumisión al capital extranjero.

    Para eso reflotan viejas recetas, como un pacto social con los grandes empresarios y la burocracia sindical, para buscar contener los procesos de lucha de clase ante el ataque. Pero son pactos débiles ante el nivel de crisis, ya que es imposible unificar en el sistema capitalista, donde lo que prima es la competencia de capitales y alguno debe perder o ceder. Es un buen ejemplo la reciente ley votada de impuesto a las riquezas, donde se recauda para darle a YPF, de capital mixto, es decir, se redistribuyen las ganancias entre las fracciones capitalistas. Siempre es importante resaltar que los marxistas no luchamos por imponer impuestos, es un mecanismo de la economía burguesa para sostener a sus Estados. Nosotros combatimos el estatismo.

    “Calibrar” apunta a la devaluación que se está produciendo, para que no ocurra de manera desordenada. Planean devaluar entre el 10 o 15%, como les pide el FMI. Ya están avisadas las grandes patronales, que después de especular con el dólar, porque son las que los tienen, se sentaron a negociar con el gobierno el rumbo económico. El poder es de los grandes empresarios y el capital financiero, el gobierno es el que administra sus intereses.

    “Calibrar” es aumento de tarifas, eliminación del IFE y el ATP a las empresas, reducción de presupuesto a obras públicas, la baja los salarios de los jubilados con una nueva ley de movilidad jubilatoria, salarios de miseria para los trabajadores estatales, cuando la inflación está por arriba del 35%. Todas medidas que el macrismo festejaría de pie. Para los capitalistas, el ajuste es para que no pierdan, un festival de bonos a los grandes especuladores para dolarizar la deuda en pesos y de esta forma aumentar la deuda externa, para contener el tipo de cambio.

    Todo milimétricamente pensado para convencer al FMI de que el gobierno de los Fernández es mejor garante que el anterior macrista. Por eso, tantas cartas de amor han aparecido en estos días, donde se dicen “no sos vos, soy yo”, “no, ambos tenemos la culpa” y tantas otras estupideces ante el fracaso de todas las fracciones burguesas que dirigieron el país durante años, lo que se expresa de forma más decadente ante la debacle por la crisis mundial y la aceleración de esta situación por la pandemia.

    Por eso el desalojo en Guernica y en otras partes del país. Este 19 de noviembre hubo otro desalojo en el barrio estación Ferreyra de Córdoba con represión y detenidos. Todo esto para demostrar que defienden la propiedad privada, ante todo. El asesinato de Facundo Castro fue para mostrar el control e impunidad de las fuerzas represivas hacia la juventud. Es evidente el desprecio por las condiciones laborales de la gran mayoría de los trabajadores que tuvieron que salir a ganar el mango en medio de la pandemia.

    Tenemos que enfrentar este ajuste porque vienen para pauperizar aún más nuestras condiciones de vida, con despidos, suspensiones, salarios a la baja, mayor ataque a los activistas y delegados combativos.

    Debemos preparar las condiciones para un paro general, con asambleas de base, plenarios de delegados regionales, con mandato de base que se imponga a las burocracias sindicales, con los métodos de la clase, en la necesidad de enfrentar a este gobierno y el pacto con el FMI. Hay que paralizar el país, recuperar lo perdido en la pandemia, por la reapertura de las paritarias, y un programa obrero de salida a la crisis.

  • Charla-Debate: Protocolo FMI

    Charla-Debate:
    Protocolo FMI

    El plan del imperialismo para Argentina y la región
    y como nos preparamos para enfrentarlo

    Te esperamos el sábado 31/10 a las 17hs
    Lugar por MP a nuestro e-mail: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

  • Argentina hundida

    Argentina hundida

    El festejo del conjunto de las fracciones burguesas, pequeño burguesas y toda la burocracia sindical por el acuerdo de la deuda con los acreedores privados muestra una vez más -si hacía falta- el parasitismo de una clase que no produce nada y que debe vivir a expensas de la explotación de los trabajadores. Debe ser servil al capital extranjero para sostener al semi Estado. Para pagar la deuda con los fondos privados y con el FMI en un futuro acuerdo, el gobierno ya se prepara para algunas reformas como la laboral, previsional y la recién presentada reforma judicial. En el plano económico es un ajuste en todas las líneas, devaluación, acuerdo de precios y salarios, liberación de tarifas, entre otras medidas.

    El festejo se produce en medio de un aumento de contagios y muertes por la pandemia, en que el gobierno se jacta de haber invertido 200 pesos por día con el IFE para más de 9 millones de trabajadores desocupados y un subsidio sideral a las empresas para garantizar parte de los salarios. Y gran parte de esa plata para subsidiar a los empresarios y las migajas para el conjunto de la población salió de los fondos de la ANSES, es decir, de la plata de los jubilados y de los futuros jubilados. Todo un mensaje.

    Todas las alas de la burguesía y los partidos patronales estaban a favor de que se llegara a un acuerdo con los fondos privados. Una vez acordada la entrega, las distintas fracciones capitalistas también llegaron a la conclusión que se puede presionar y conseguir todo lo que pidan, después de conocer cómo negocio la deuda el gobierno. Y en esta conclusión no se equivocaron. El gobierno cedió en absolutamente todo, por eso no pueden ni siquiera presentar como una quita de deuda, sino sólo una extensión de los plazos de pago y una reducción de intereses. La euforia del acuerdo les duró poco, ya que la brecha del tipo de cambio siguió en aumento. Además, el supuesto ahorro que dicen haber conseguido es ficticio, porque esa plata no la tenía el Estado para pagar. Simplemente.

    La oferta original de Guzmán, allá por abril de este año, comprendía reconocer alrededor de U$S 40 por cada U$S 100 adeudados. Ahora, el Gobierno está reconociendo U$S 54,8 de cada U$S 100 adeudados. Podría decirse que logró reducir un 45% la deuda, pero eso no es así, ya que se comprometió a pagar el 98% del capital de los títulos de propiedad de la deuda y, si los bonistas pretenden capitalizar el acuerdo, esos bonos los adquirieron en el mejor de los casos a U$S 30. Fenomenal ganancia.

    El peronismo quiere mostrar este acuerdo como un acto de soberanía e intenta presentar que tuvieron que hacerlo por el endeudamiento de Macri. Pero debemos recordar que la reestructuración de Guzmán comprende una parte importante de deuda emitida durante los gobiernos kirchneristas. Ambas fracciones burguesas han demostrado su subordinación al imperialismo. La relación de una semicolonia como la Argentina, no es de dominación, sino de dominado, es por esto que no existe una burguesía independiente, sino que depende de los designios de los países imperialistas.

    Lo que debemos dejar en claro es que un Estado burgués se financia con impuestos y deuda pública. El mecanismo de la deuda externa implica tomar capital a préstamo y pagar anualmente a sus acreedores cierto interés por el capital prestado, en este caso, los fondos privados y, dentro de poco el FMI. En este caso hay una particularidad entre el Estado y el prestamista, el acreedor no puede romper con su deudor, sino vender el crédito, su título de propiedad, ya que el capital ya ha sido consumido, gastado por el Estado, ya no existe. Para este tipo de capital ficticio es, como diría Marx, valor pasado. El capital de la deuda pública sigue siendo capital puramente ficticio cuyo valor no corresponde con algún capital real.

    Otras de las características del Estado burgués es que mediante las actividades de este no se produce ningún plusvalor. El estatismo es una política que intenta negar esta característica de los Estados tratando de que éste salve ramas de producción para seguir manteniendo a capas parasitarias. Por ejemplo, la estatización de empresas. Para pagar la deuda estatal, es decir, los intereses de los bonos que los acreedores logran capitalizar, ese dinero sólo puede salir de un sólo lugar, que es donde se produce el valor y el plusvalor. Nos referimos a la producción, a la explotación de los trabajadores. El canje por nuevos bonos, sus intereses y sus plazos están determinados por el nivel de ajuste a la clase trabajadora que está dispuesta a implementar nuestra clase enemiga. Es, en realidad, un derecho sobre el trabajo futuro que producirá supuestamente el plusvalor del que el interés (una retribución por la pura propiedad) será una parte.

    Así se pagan las deudas en el sistema capitalista, creer que esa plata que destinan los gobierno para pagar la deuda externa se podría destinar para otras cosas, es totalmente delirante, es plata que no existe. Por eso no pagar la deuda externa significa una pelea por la destrucción del Estado burgués, atacando al régimen burgués en su base, en la producción.

  • Propuesta para un 1° de mayo internacionalista y de combate

     

    Este 1° de mayo debe ser una jornada en donde se escuche la voz de los trabajadores con más fuerza, ante la crisis mundial y la pandemia.

    Somos los trabajadores, a los que ahora en medio de esta crisis de forma cínica llaman esenciales, los que producimos y ha quedado claro quiénes son los que se apropian de forma privada de esa producción. Somos esa clase obrera que alrededor del mundo está luchando contra los ataques de sus Estados para que no seamos nosotros lo que paguemos la crisis que ellos generaron.

    Somos los trabajadores los que, en nuestro día, tenemos que alzar nuestra voz de forma independiente para preparar las condiciones de enfrentamiento a la burguesía y sus Estados.

    En Argentina, ante la negativa de algunas corrientes de izquierda a realizar un acto centralizado, ya que respetan los términos de la cuarentena, sostenemos que nuestra clase debe manifestarse activamente de todos modos este 1° de mayo.

    Llamamos a las corrientes de izquierda, a los sindicatos recuperados, a las comisiones internas combativas, a los delegados antiburocráticos y al conjunto del activismo, que luchan en contra del sistema capitalista a realizar actos por zonas o región para mostrarle a nuestro enemigo en nuestras propias filas, que es la burocracia, y a nuestros enemigos históricos, la burguesía, que no van a desorganizarnos, ni a callar nuestras luchas. Actos en contra del decreto de la cuarentena, que prohíbe la actividad sindical y por la apertura de los sindicatos, para que sean nuestras herramientas de lucha, como no quiere la burocracia sindical.

    Actos en todo el país donde sean los trabajadores combativos de la salud los que cierren y denuncien la política criminal del gobierno de Alberto en medio de la pandemia y expresemos un saludo internacionalista a los compañeros de la salud que enfrentan en el mundo la debacle de los sistemas de salud.

    Queremos proponerles a los compañeros del Frigorífico Penta un acto en la puerta de la fábrica para reforzar su lucha, que se está dando en medio de una cuarentena, y tantas luchas que se están realizando en el conjunto del país ante los ataques de las patronales, con anuencia del gobierno y la burocracia sindical.

    Se podría hacer un acto en alguna cabecera de líneas de colectivo, donde se reúnan las tendencias combativas de la rama del transporte en el subte y ferroviarios. Esto sólo a modo de ejemplo, obviamente respetado todas las medidas de higiene y seguridad para proteger nuestra salud, porque sólo los trabajadores, con nuestros métodos de lucha, podemos garantizar nuestras condiciones de vida. Para el capitalista, la vida de la fuerza de trabajo es algo intrascendente y en esta crisis esto se puede ver de forma más descarnada.

    Esperamos poder coordinar estas acciones.

     

     

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