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Los trabajadores municipales de Mendoza tienen que ganar

Lunes, 06 Julio 2020 23:12

Los trabajadores municipales de la ciudad de Mendoza, organizados en ATE, llevan ya un mes de conflicto en reclamo de recomposición salarial. Perciben salarios que rondan los 10 mil pesos, gran parte compuesto por adicionales no remunerativos ni bonificables. En este tiempo, el tándem radical Suárez-Suárez que gobierna el municipio y la provincia, los ha reprimido tres veces, con desalojos, gaseos, golpes, denuncias penales individuales y al sindicato, y sumarios.

La última represión, ocurrió este domingo 5/7, tras 12hs de intimidación policial y amenazas de la fiscalía, que concluyeron en el violento desalojo de la protesta que sostenían en el KM 0 de la ciudad, y la detención y agresión física de 46 trabajadores, entre ellos los dirigentes de ATE, Adriana Iranzo y Roberto Macho, y de SUTE, Sebastián Henríquez y Pablo Massutti. El argumento para el accionar policial, y la imputación posterior de 36 del total de detenidos, fue la violación del artículo 205 del código penal que castiga con prisión a quien no acate las medidas dispuestas por las autoridades para la prevención de una epidemia. Lo cínico de tal argumento, es que en Mendoza está permitido compartir una mesa de bar con 10 amigos, pero te mandan la infantería si 4 laburantes, que se cagan de hambre con sueldos miserables, se encadenan a un banco en la peatonal. Otra muestra más del carácter antiobrero del conjunto de medidas dispuestas por el decreto de Alberto en acuerdo con los gobernadores, para disciplinar a la población trabajadora que están cargando con lo peor de la crisis económica y sanitaria.  

El sector de limpieza urbana y de preventores que está en lucha por recomposición salarial, se está organizando en ATE, mientras el sindicato mayoritario es el SOEM, dirigido por el concejal radical Dugas Chapel, abiertamente alineado con la gestión Suárez. No es un dato menor que después de la primera represión a los municipales en lucha (desalojados por la policía el 13/6 cuando realizaban un acampe en el predio usado por la municipalidad en el Barrio La Favorita), el SOEM, para descomprimir, negoció el 16/6 que parte del salario pagado con tickets alimentarios, pasara a pagarse a partir de julio como dinero en efectivo, totalmente en negro. Acuerdo inconsulto con la base, mucho menos con el sector en lucha, y claramente insuficiente. Este es el rol de una burocracia podrida que no ha repudiado la represión sufrida por este sector de trabajadores municipales, y es la principal garantía de subordinación de los empleados municipales a las políticas de precarización, tercerización y pauperización de la gestión radical en la ciudad.

Este conflicto se volvió testigo de la problemática que padecemos el conjunto de los estatales. El radical Suárez en Mendoza, igual que Alberto en la nación, priorizan el pago de la deuda externa y la negociación con los bonistas, a costa de salarios congelados, despidos y suspensiones. Aguinaldos postergados. Paritarias cerradas. Alta precarización laboral, con contratos basura, prestaciones, suplencias, monotributo, etc. Y también porque la fragmentación sindical agrava la crisis de dirección del conjunto de los estatales. Los reclamos son los mismos: reapertura inmediata de paritarias, recomposición salarial, pase a planta permanente. Pero el alineamiento de conducciones con el gobierno del Frente de Todos por un lado, y de Cambia Mendoza por otro, se traduce en desmovilización y desconfianza de las bases.

Los municipales en lucha, que soportaron tres represiones y no han sido doblegados, tienen que triunfar. Son hoy una referencia para el conjunto de los estatales, y tienen ganada la autoridad para convocar a provincializar el conflicto, instando a poner en pie un congreso de delegados estatales de base mandatados, que supere la fragmentación de las conducciones y permita centralizar las fuerzas dispersas de los trabajadores. Esta instancia es clave para debatir y resolver un plan de lucha unificado, que prepare un paro provincial hasta imponer el reconocimiento de las demandas de los municipales, y que obligue a Suárez a sentarse a discutir en una paritaria estatal única.

Un congreso de delegados de base, es necesario, para avanzar en un debate programático de cara a resolver la grave crisis de dirección que nos atraviesa al conjunto de los estatales. Las tendencias y delegados antiburocráticos y de izquierda, tenemos la responsabilidad de batallar por un programa de independencia de clase, forjando una oposición sindical revolucionaria que dispute la dirección de la lucha de los estatales y prepare la recuperación de los sindicatos. En cada lugar de trabajo, impulsemos asambleas y mandatos de PARO PROVINCIAL y de ruptura de la tregua de las CGT y CTAs al gobierno del FdT. Preparemos un congreso que discuta cómo enfrentamos la crisis económica y sanitaria con nuestros métodos de clase.

 

Los estatales, la policía y el monopolio de la fuerza del Estado.

En el conflicto de los municipales, junto al sector de limpieza urbana, sostienen la lucha un grupo de preventores. Los preventores son un cuerpo de civiles, creado en el ámbito de la Municipalidad de Mendoza, por decreto del año 2008 (luego emulado por otros municipios), con el objetivo de observar, informar y colaborar con la Policía de Mendoza. Como cuerpo de civiles, auxiliares de la Policía provincial, portan tonfas y gas pimienta, y tienen acceso al sistema Tetra de comunicación encriptado que usa la policía. Si bien son civiles, son casi 300 los preventores de la ciudad, cuya función es la cooperación y coordinación como auxiliares en el accionar policial.

No podemos ser indiferentes a las implicancias de esta relación. Más aún en esta situación de crisis económica mundial acelerada por la pandemia, frente a la cual, la cuarentena es utilizada por Alberto y los gobernadores, para aumentar el control de la circulación de bienes y de trabajadores. Para ello son las medidas de mayor intervención de las fuerzas de seguridad, incluyendo el despliegue del ejército en las barriadas, como parte de la preparación de los capitalistas y su Estado para enfrentar las respuestas de nuestra clase ante las consecuencias de la crisis general del capitalismo. Medida que ya se ha cobrado numerosas vidas, como Luis Espinoza en Tucumán, dos jóvenes muertos en las comisarías de San Luis, Facundo Scalzo y tantos otros asesinados por gatillo fácil en el marco del ASPO. Esta tendencia es internacional, y vemos su expresión, con sus especificidades, en las movilizaciones contra los asesinatos raciales a manos de la policía en EEUU, y la discusión abierta en el movimiento obrero sindicalizado respecto a la expulsión de los sindicatos de policía de las centrales obreras.

La policía es una fuerza integrada por individuos que se forman y trazan su vida como miembros de las instituciones represivas del Estado burgués. Los policías, oficiales, suboficiales, espías de la exSIDE y demás servicios, no son obreros aunque ganen poco, soporten largas horas de servicio, los maltraten los superiores o vivan en malas condiciones. Es una aberración completa considerar que existe algún tipo de “unidad de clase” con los policías, a pesar de poder ellos mismos ser hijos de obreros u obreras, y de percibir por su servicio una remuneración salarial. Su función es opuesta a los asalariados que trabajan en la producción o en servicios. La función del policía consiste esencialmente en colaborar con la explotación capitalista, asegurando en forma “técnica y administrativa” la extracción de plusvalía y la disciplina laboral. Aunque sean pobres o maltratados no significa ni mucho menos que los policías sean explotados. Los trabajadores son explotados porque rinden plusvalía al patrón. El policía amordaza al obrero y ayuda al patrón a tenerlo esclavizado. “El hecho de que los agentes de policía fueran reclutados en gran parte entre los obreros socialdemócratas no significa absolutamente nada. Aquí también la existencia determina la consciencia. El obrero que se hace policía al servicio del Estado burgués es un policía burgués y no obrero. (…) Pero lo más importante es que todo policía sabe que los gobiernos cambian, pero la policía queda” (León Trotsky. Alemania, la revolución y el fascismo).

En este conflicto, un grupo numeroso de preventores estuvo en la lucha, junto a los trabajadores de limpieza urbana, soportando incluso la represión de la fuerza policial. Es importante dar el debate de la perspectiva que abre este conflicto para el sector. Por ello sostenemos que los preventores que están en la lucha junto al resto de los municipales, deben plantear la disolución del cuerpo de preventores, y su reubicación en otras tareas y servicios municipales.  Porque cualquier lucha reivindicativa elemental, nos encontrará una vez más, enfrentando el accionar policial como fuerza represiva del Estado para disciplinar a los trabajadores. Debilitar el poder represivo estatal, es central en la perspectiva estratégica de la destrucción de este Estado, que no es nuestro Estado.

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  • Se desmorona el “Plan Colombia”

    Las movilizaciones y enfrentamientos se siguen dando en las calles de Colombia, después de 5 días de furia en contra de la reforma tributaria que quería imponer el gobierno y que tuvo que suspender ante la masividad de las protestas. El gobierno de Duque ha lanzado una verdadera cacería contra los trabajadores y el pueblo pobre, y al día de hoy se contabilizan más de 21 muertos, cientos de desaparecidos y detenidos.

    Duque quiso imponer una reforma tributaria en medio de la pandemia, que en Colombia está golpeando muy fuerte, donde menos del 10 % de la población está vacunada y sigue sufriendo la situación de deterioro de la economía. Supuso el gobierno que el temor a tomar las calles por el nivel de contagios les iba a permitir imponer la reforma para que gran parte de la población pagara la crisis de la pandemia. Pero la reacción de los trabajadores y las masas populares fue lanzarse a las calles ante el hartazgo de la situación. Cali fue el epicentro de los enfrentamientos, una zona fabril y en donde más se ha expresado el nivel de crisis económica y sanitaria en la región.

    Ahora, después de tener que retroceder con la reforma y ver si puede reformularla con algunos guiños demagógicos para que también paguen más impuestos los sectores más ricos, no logra contener la situación general y se apoya en las fuerzas represivas y en su jefe político Álvaro Uribe para, mediante el monopolio de la fuerza del Estado, reprimir las manifestaciones aduciendo que son terroristas y argumentando conmoción interna.

    La burocracia sindical de la CUT y la CGT, entre otras centrales, llamaron a un paro nacional para el 5 de mayo. La particularidad de este llamado es que no es un paro, sino una movilización, lo que, si bien permite que no se pierdan las calles, no ataca al corazón de la burguesía colombiana y el capital extranjero, que está en la producción. Hay que preparar la huelga general con piquetes de autodefensa para derrotar al gobierno de Duque y hacer volar por los aires el Plan Colombia del imperialismo yanqui. No podemos entrar en ninguna trampa del régimen que buscará estirar su agonía hasta el 2022, fecha en que habrá elecciones, o buscar salidas institucionales como intenta Chile con su proceso constituyente.

    En las distintas regiones del país, se han destacado en los enfrentamientos importantes destacamentos de jóvenes trabajadores y de la pequeña burguesía urbana que ya venia peleando antes de la pandemia, contra los efectos de la crisis económica y sanitaria, pero también contra la brutalidad del ESMAD (Escuadrón Móvil Antidisturbios). Demuestra este escenario que energías hay para enfrentar a Duque y el conjunto del régimen, que no se diferencia en mucho a los gobiernos latinoamericanos y su dirección de la pandemia, la gran mayoría se apoyó en las fuerzas armadas y en descargar el ajuste en las masas para dirigir la pandemia y salvaguardar los intereses de los grandes capitales y su clase.

    Es tarea de las fuerzas que se reclaman marxistas apoyar este levantamiento y contribuir a su triunfo. Debemos rodear de solidaridad a los trabajadores colombianos y de la región y confluir en acciones en las embajadas o consulados exigiendo el cese inmediato de la represión y la disolución del ESMAD. Además, debemos llamar a una Conferencia latinoamericana con las corrientes que aun levanten la necesidad de la dictadura del proletariado para discutir la situación explosiva en la región y las tareas de los revolucionarios. Esto puede ayudar a que en Colombia puedan desarrollarse núcleos de revolucionarios que puedan sacar conclusiones de las tareas que la situación histórica amerita.

     

  • Acuerdo a pedido de las cámaras y el gobierno

    Las paritarias 2021 se definieron como nos tiene acostumbrados el burócrata Caló y su séquito de acólitos y secretarios generales. Una vez más se negoció con delegados paritarios que no fueron elegidos por las bases, en congresos poco claros, y sin discutir con los metalúrgicos. Tal es el caso de la seccional Córdoba, donde se hicieron elecciones de congresales solo con los delegados de la agrupación oficialista Eva Perón. Los delegados que no son afines a Urbano quedaron fuera.
    Está nueva traición de Caló fue a pedido de las cámaras patronales y el gobierno, que se volvía loco por ponerle techo a las paritarias y marcar la tendencia para las negociaciones de los demás gremios. Con el macrismo, nos chamulló que por la crisis provocada por la apertura de importaciones, los metalúrgicos nos teníamos que quedar callados y cuidar el trabajo, mientras se cerraban fábricas dejando a miles de trabajadores despedidos y en la miseria. El año pasado, con el comienzo de la pandemia de COVID-19, el nuevo gobierno aprovechó para coartar las prácticas sindicales, asambleas e incluso los gremios cerraron sus puertas.
    Lo que acordó Caló es una vergüenza: un 35,2% en cómodas cuotas, que se pagarían en forma de no remunerativos hasta su posterior blanqueo. La primera cuota de abril, 13,2% no remunerativo, a blanquearse como un 15% en julio. En julio la segunda cuota en negro de 9%, que se blanquearía como un 10% en octubre. Y en octubre, la última parte no remunerativa de un 9 %, que se blanquea como 10,2%… recién en enero del año que viene!!! Seis escalones para llegar a ese 35,2% mentiroso, y que está muy lejos de la inflación proyectada y por supuesto no cubre la pérdida de la paritaria del 2020. Finalmente, el acuerdo queda sellado hasta fines de marzo de 2022, aunque con una promesa de revisión en diciembre.
    Toda la parte no remunerativa del aumento es la millonada que se ahorran los empresarios al no pagar las cargas patronales. Esa millonada contrasta con la miseria en la que nos encontramos los metalúrgicos. Compañeros, es una vergüenza que la rama 17 de la UOM no llegue ni a los $50.000, sabiendo que la canasta básica está por sobre los $85.000 en la región pampeana (datos de marzo de la Junta Interna de ATE-INDEC).
    Una forma de reconocer la miseria salarial metalúrgica es el llamado Ingreso Mínimo Global de Referencia (IMGR) que hace algunas negociaciones Caló introdujo en los acuerdos como una colchoneta para amortiguar la caída de la escala salarial. Este mecanismo destruye el básico, ya que las últimas categorías del convenio quedan por debajo de este mínimo, además incluyó “una cláusula de crisis” por la cuál las patronales pueden gambetear su cumplimiento “mediante acuerdos con la representación sindical, a nivel de las respectivas Seccionales”.
    Frente a este avasallamiento, cabe el rechazo al acuerdo miserable para poner a los metalúrgicos de pie: ¡pase al básico de todas las sumas en negro!, ¡salario inicial igual a la canasta básica familiar!, ¡reincorporación de los despedidos! y ¡efectivización de los contratados!

    Ensayo general reaccionario

    La burocracia sindical de la UOM nos dejó a merced de las patronales y sus protocolos COVID, diseñados por ellos con aprobación del COE (hoy un ente fantasma).  Esos protocolos, igual que la prohibición de elecciones sindicales, están diseñados para controlar nuestros movimientos en las plantas y echarnos la culpa de los contagios en plena pandemia. Y nada ha cambiado con esta 2º ola. Las patronales nos quieren hacerse cargo de las deficientes condiciones de seguridad e higiene, tanto en las instalaciones como en los equipos de protección. No quieren gastar en los necesarios tests, y ocultan los casos positivos para evitar que los aislamientos preventivos les generan “ausentismo” y bajas de producción: así de cínicos son, para ellos somos números en una planilla.
    Mientras, la maquinaria no paró nunca y en la recuperación que celebran los gobiernos y las patronales, algunos sectores se vieron fortalecidos, como el sector automotriz, autopartista, línea blanca, maquinaria agrícola, etc. ¡Para eso eran los protocolos! ¡Para garantizar la producción y las ganancias patronales a costa de nuestra salud y condiciones de vida, incluido el salario!
    Está claro que no podemos dejar nuestra salud y la de nuestras familias en manos de nuestros enemigos de clase. Tenemos que poner en pie comisiones de seguridad e higiene en asamblea y con delegados con fueros para imponer a través de nuestros métodos como la parada de líneas y el paro de planta hasta que se garanticen los EPPs, las reformas en la infraestructura, el encapsulamiento real en burbujas, el transporte seguro, tests preventivos periódicos para todos los trabajadores de cada empresa y el aislamiento de los contactos estrechos. Con el conjunto de nuestra clase, debemos pelear por un plan de vacunación bajo dirección obrera, para acabar con el manejo burgués de las vacunas que terminan en los zánganos VIP y para que se proteja a los trabajadores.

    Ejemplos de lucha

    Pero el 2020 no paso sin dejar luchas. Trabajadores de frigoríficos salieron a la lucha, también los colectiveros de UTA, los municipales de Capital y Jesús María, los trabajadores de ARCOR. Más cercano en el tiempo, los trabajadores de los hospitales están realizando paros y asambleas. A nivel nacional, en Neuquén los trabajadores de salud cortan las rutas dando un golpe al gobierno y a las petroleras, también han salido los portuarios y colectiveros de Bs As, los vitivinícolas en Mendoza, nuestros compañeros de Siderar en la UOM. Muestran el rumbo, lo que tendremos que enfrentar y los métodos para hacerlo.
    ¡Caló y las cámaras se tienen que enterar de lo que pensamos de su acuerdo! Vamos a las asambleas por sectores y fábrica. Los delegados de la UOM se tienen que poner a la cabeza de esta tarea. Si no lo hacen hay que elegir nuevos delegados que respondan a los trabajadores y a los desafíos, reemplazarlos por compañeros decididos y dispuestos a luchar. Debemos votar un congreso extraordinario de delegados de la UOM, para hacer oír la voz de todas las fábricas de la seccional Córdoba, no solo la de los delegados oficialistas. Votar un plan de lucha, con paros para hacer cumplir las medidas de protección y reabrir la paritaria. Y avanzar hacia un congreso nacional de delegados mandatados de la UOM, que se disponga a unificar la lucha con el conjunto de nuestra clase.
    Proponemos finalmente a las agrupaciones combativas impulsar una reunión nacional de delegados de la oposición metalúrgica, para discutir el balance de esta paritaria, impulsar el rechazo y el paro. Y prepararnos para recuperar la UOM de manos de los traidores.

  • No al techo del 32%, recuperemos todo lo perdido

    Se vienen las paritarias...
    El secretario general de la UOM, Antonio Caló, presentó hace unos días el pedido para iniciar las negociaciones paritarias de este año. Si bien el acuerdo firmado en diciembre del año pasado está todavía vigente, sabe que los salarios de los metalúrgicos están por el piso, y cada vez peor por el efecto de la inflación. Todos los días anuncian el aumento de algún servicio, de la carne, de la nafta, etc., etc. No da para más. Pero Caló sigue órdenes, y quiere llevar adelante la tarea sucia de fijar la ”referencia” del aumento de 32%, que en realidad es el techo salarial de Alberto Fernández y las empresas para la “nueva normalidad”.
    Durante 2020, el año de la pandemia, nos mandaron a trabajar a las fábricas con pobres condiciones de salubridad y nos metieron los protocolos de las patronales y el COE para mantenernos controlados y echarnos la culpa si algún compañero se contagiaba de COVID. Además, nos tuvieron la paritaria congelada la mayor parte del año. Recién en diciembre la conducción de la UOM firmó el acuerdo del 39% en cuotas. Hay que recordar que la inflación 2020 fue del 36%, y hay que sumar por lo menos un 12% de los primeros 3 meses de este año, un 48%, pero además el 39% no tuvo retroactivo, ¡la pérdida fue mucho mayor, y no se compensa con los famosos bonos que fueron largando! Y como si esto fuera poco, metieron una cláusula que dice que si una empresa está en crisis, cosa que nunca podemos comprobar porque tienen sus libros de contabilidad en secreto, puede no pagar el magro aumento. Esta cláusula que firmó el burócrata Caló ha llevado a la UOM a ser tomada como ejemplo, no por los trabajadores, sino por los empresarios que quieren ahora meterla en las negociaciones paritarias de las demás ramas.
    En Córdoba, el Sr. Urbano hizo la de siempre: criticar el acuerdo nacional por abajo, sin enfrentarse abiertamente a la UOM nacional, y mandar a los trabajadores y a los delegados a pelear “fábrica por fábrica” a ver si conseguimos algún acuerdo interno que nos permita mantenernos a flote. Esto, cuando no se da el caso de que la empresa declare que está en crisis y ni el acuerdo nacional quiera pagar. En varias fábricas se han dado luchas y movimientos que permitieron obtener ciertas mejoras, aunque las patronales buscan atarlas a la productividad, ya sea con premios de producción o con el presentismo. Pero esto no alcanza, y además ¡somos mucho más fuertes si peleamos todos los metalúrgicos juntos!
    Pero hay más. Urbano y la Comisión Directiva (CD) vienen teniendo una práctica muy perjudicial que es llamar a congresos donde solo se convoca a los delegados de la agrupación Eva Perón, mientras se obstaculiza la participación de las demás agrupaciones, como la Vandor y la 7 de Septiembre. Estas agrupaciones han surgido de peleas dentro de la CD, y no tenemos ningún acuerdo con el programa de conciliación de clases que levantan (por ejemplo, exigiendo subsidios o llamando a prohibir las importaciones para el beneficio de las patronales). Pero creemos que las peleas de cúpula de la burocracia no deben impedir la unidad del sindicato: en los congresos de la UOM Córdoba deben participar los delegados de todas las fábricas, llevando el mandato de las bases.

    ¡Que no negocien a nuestras espaldas!

    Ante las próximas paritarias, tenemos una gran tarea. Impulsemos asambleas por sector y generales en cada fábrica, para mandatar a los delegados con una posición clara: hay que recuperar lo perdido durante la pandemia. Esto incluye por supuesto el salario, que debe equipararse a la canasta familiar y tener una cláusula automática de aumento mensual según la inflación. Hay que rechazar cualquier clausula “de crisis” que permita a las empresas gambetear el acuerdo que se consiga. Tenemos que pelear por la reincorporación de los despedidos, el fin de las suspensiones, que se pague al 100% a los compañeros licenciados por ser del grupo de riesgo, y por el pase a planta permanente de los contratados (directos o por agencia). Los protocolos patronales han mostrado que no sirven: debemos votar en asamblea nuestra propia propuesta de medidas de protección ante la 2º ola de la pandemia e imponer a las empresas comisiones y delegados de seguridad e higiene para garantizar su cumplimiento. Además de este mandato, tenemos que tener buenos negociadores, no podemos dejarlo en manos de Caló. ¡Por delegados paritarios elegidos en asamblea!
    En las plantas de Techint de provincia de Bs As y de Santa Fe se vienen dando importantes luchas. Hay que conquistar un congreso nacional de delegados con mandato de la UOM, que sustente los reclamos metalúrgicos en un plan de lucha con medidas escalonadas hasta llegar al paro nacional. No podemos permitir que gobierno y patronales intenten imponer una “nueva normalidad” basada en la miseria salarial, despidos, suspensiones y condiciones de trabajo inseguras e insalubres. Para eso, el camino es la lucha.

    Tenemos que empezar a organizarnos de cara a las próximas paritarias:

    • Asambleas por sector y generales en cada empresa
    • Por un congreso de delegados con mandato de asamblea de todas las fábricas de la UOM

    Metalúrgicos de la COR

  • Abajo los protocolos del ministro Baradel

    No iniciamos! PARO NACIONAL EDUCATIVO

     

    Afirmaron que la vacunación del personal escolar no era requisito para la presencialidad porque no había vacunas suficientes, mientras se acovachaban las vacunas para los funcionarios y amigos del poder de turno. El gobierno del Frente de Todos ya no puede hablar de presencialidad cuidada, porque sólo se cuidan entre ellos.

    Si se cumplen los protocolos, el inicio de clases “está garantizado”, dijo el ministro de hecho, Roberto Baradel, cabeza de SUTEBA y Secretario adjunto de CTERA. Es el papel que juega la burocracia garantizando la ofensiva unificada de Alberto y todos los gobernadores, contra los trabajadores de la educación. Forzar la presencialidad escolar ha unificado a todo el arco político en una unidad burguesa sin grieta para el objetivo común de preparar la pospandemia a costa de los trabajadores.

    Los acuerdos tejidos en la gira de Trotta por las provincias, se cristalizaron en las resoluciones del Consejo Federal de Educación, con la venia de CTERA. Los nuevos “protocolos” nacionales que tanto defiende la burocracia Celeste, son una verdadera reforma laboral docente, avanzando en regular lo que se impuso de hecho durante la cuarentena: flexibilización horaria, aumento e intensificación de la jornada laboral, multiplicidad de tareas, bimodalidad, etc. Sin haber invertido en infraestructura escolar ni en implementos de sanitización, los protocolos avanzan en responsabilizar de posibles contagios en las escuelas al propio personal, a la par que limita a su mínima expresión la dispensa a quienes son población de riesgo. La presencialidad se impone bajo extorsión: amenazan a padres y estudiantes con la pérdida de banco; amenazan a exceptuados con no permitirles tomar cargo o suplencias; amenazas de cierre de cursos.

     

    Abajo la presencialidad negociada por Alberto, los gobernadores y CTERA

    La Celeste entregó las condiciones para la vuelta a la presencialidad una semana antes del inicio de la paritaria nacional docente. La discusión de un piso salarial que empate a la inflación es delirante tras el desfasaje entre el salario real y el valor de la canasta familiar en todo el país. Los gobernadores apuran los cierres de acuerdos, con colaboración de la burocracia que maniobra plenarios virtuales o directamente firma sin consultar como en San Juan, rechazados por la docencia que se moviliza por una recomposición real de sus salarios de indigencia. Los sectores que dieron batalla en plena cuarentena contra el congelamiento salarial y por el atraso en los pagos, como Misiones, Tucumán, Chubut, Mendoza, CABA, Buenos Aires, Neuquén, debaten y preparan el no inicio de clases. Nacionalicemos estos procesos de lucha. Contra la burocracia celeste y sus aliados en los gremios de base y en CTERA, impulsemos un PARO EDUCATIVO NACIONAL.

    Necesitamos darnos condiciones para tener asambleas presenciales, por unidad de trabajo, preparando plenarios de delegados de base con mandato que deliberen y resuelvan un pliego de reivindicaciones sobre las condiciones que necesitamos imponer para reabrir las escuelas. Saquemos lecciones de la experiencia internacional de recuperación de los métodos obreros, como la huelga, para imponer cierres ante la ausencia de condiciones seguras, como en Italia y EEUU. Pongamos en pie instancias de discusión con las organizaciones estudiantiles, interpelando a los estudiantes a elegir sus representantes para formar comités de higiene y seguridad conjuntos por escuela, con delegados específicos para esa tarea que designemos los trabajadores de la educación. Debemos instituir estas instancias ya, como fortalecimiento de la organización sindical en cada lugar de trabajo, reforzando el accionar de delegados mandatados de cada escuela de cara a preparar un no inicio de clases.

    No puede haber retorno a las aulas sin recomposición salarial de todo lo perdido en el período anterior. No podemos aceptar volver a las aulas, sin un plan serio de vacunación ni inversión en implementos sanitarios e infraestructura. Llevemos a las mesas paritarias nacional y provinciales, nuestro pliego de reivindicaciones exigiendo la reapertura de los cursos y turnos cerrados, la reincorporación de todos los trabajadores dados de baja, e indicando las reparaciones y cantidad de escuelas que hacen falta. Exijamos la creación de cargos y horas para la atención de grupos reducidos, y la titularización masiva de todos los trabajadores: basta de precarización, ingreso único al sistema educativo. No podemos aceptar volver al aula, en base a la extorsión del descuento y el ítem aula.

     

    No permitamos que los que actúan como ministros de educación ad hoc, sean quienes nos representen en la mesa de negociación. Son los que vociferan contra la campaña de la oposición patronal, pero de un lado y otro de la General Paz garantizan los planes del gobierno a espaldas de los trabajadores. Elijamos y mandatemos en plenario, a nuestros delegados paritarios, nacionales y provinciales. Las seccionales y sindicatos recuperados pueden jugar un rol central en forjar una nueva dirección de los trabajadores de la educación. Para ello, es imprescindible que rompan los acuerdos con las corrientes de colaboración de clases con las que pusieron en pie las multicolores.

     

    Reagrupemos al activismo a nivel nacional en una oposición sindical a la Celeste y sus colaboradores, que oriente su accionar con un programa de independencia de clase. La crisis de dirección de los estatales es brutal. La descomposición de nuestras organizaciones sindicales por la sujeción a la regulación estatal y por la política conciliadora de la burocracia, nos interpela a recuperar los sindicatos, superando los límites que tuvo la experiencia anterior de frentes anti celestes. Necesitamos una oposición sindical revolucionaria, que dispute la dirección del conflicto, poniéndose a la cabeza de la preparación del NO INICIO EDUCATIVO NACIONAL, organizando desde las bases un plan de lucha que nos devuelva la iniciativa a los trabajadores.

  • Tarifazo en Mendoza

    El 2021 empezó con malas noticias para los ya muy vapuleados bolsillos de la población trabajadora y empobrecida de Mendoza.

    Una brutal descarga de aumentos en diferentes servicios fue anunciada por el Gobierno de Suárez: el primero se efectivizó con la autorización de una suba en las tarifas de electricidad, cercana al 30% en las diferentes categorías. Acto seguido, a través de otro decreto, se impuso un tarifazo del 38% al costo del boleto del transporte público, llevando su precio de $18 a $25 en el caso de la tarifa mínima. Y llegando el valor en algunos recorridos diferenciales hasta los $55. Este aumento del boleto comenzó a regir este 21/1.

    Para completar este cuadro de subas, días después se hizo público un aumento en los servicios de agua potable y cloacas. El mismo será de forma escalonada y llegará a ser del 100 %: 60% de forma inmediata, subirá 20% dentro de dos meses, y en cuatro meses otro 20%.

    A todo esto, se suma el anuncio nacional de las petroleras YPF, Shell y Axion de un aumento del 3,5% promedio del precio de sus combustibles. Así, los valores de las naftas promedian más del 25% de suba desde agosto hasta la fecha. De más está decir que cada aumento en los combustibles se traslada directamente a la cadena de valor y movimiento de las mercaderías, lo que impacta en una suba generalizada del precio de los alimentos.

    Los últimos datos oficiales reconocen que el valor de la Canasta Básica Total en Mendoza llegó a $48646 en diciembre de 2020 (un año atrás, el valor era de $33262), acumulando un aumento de 46,2%. Si tenemos en cuenta que este brutal ataque a los pauperizados salarios de los trabajadores (y que, en el caso de los estatales, el Gobierno impuso el cierre de la paritaria 2020 con 0% de aumento) se da en el marco de un 44% de pobreza y con los números de la desocupación en alza. Este tarifazo brutal sólo empeorará la carestía y las condiciones de vida del conjunto de la población trabajadora.

    Ante este escenario, algunas corrientes de izquierda plantean como salida la estatización, "bajo control de los trabajadores" de las empresas de servicios. Dicho planteo queda trunco al no cuestionar el carácter de clase del Estado burgués, ya que cualquier "estatización" y/o "nacionalización" que no cuestione y enfrente a la burguesía en el seno de su poder, la economía capitalista, no pasaría de ser (en el mejor de los casos) una serie de reformas a la ya putrefacta organización de la matriz productiva capitalista.

    Desde la COR sostenemos que la lucha contra los tarifazos y el aumento en la carestía de vida, no puede estar escindida de la lucha por enfrentar al Estado, y por disputar a la burguesía el control de los grandes medios de producción y de servicios en el corazón del poder capitalista, la economía. Es central plantear la reapertura inmediata de paritarias para la recomposición salarial acorde al aumento del costo de vida. Como señalamos en el acto que coronó la primera movilización contra el tarifazo en Mendoza, el pasado 12/1, no ha quedado sector de la población asalariada sin golpear bajo la política de ajuste de Suárez y Alberto, a tono con el sostenimiento de las ganancias patronales y la priorización del pago de la deuda externa con los buitres y la negociación con el FMI. Esto genera, objetivamente, las condiciones para un paro general que unifique a toda la clase obrera y los sectores empobrecidos en una acción conjunta. Un primer obstáculo a vencer es la tregua de las direcciones de las centrales obreras. La profunda crisis de dirección en el SUTE, único sindicato que vivió un proceso de recuperación por parte de un frente multicolor donde la izquierda del FIT tiene responsabilidad en su conducción, así como el quiebre del Frente de Unidad Estatal con el alineamiento de la conducción de ATE a la política de ajuste salarial de Suárez, complejizan aún más la situación.

    Apostamos a que sectores de la vanguardia obrera tomen en sus manos esta perspectiva, para que no sean los trabajadores quienes paguen con su trabajo los costos de los negocios y la especulación capitalistas, y se pueda imponer un Plan Obrero de salida a la crisis. Instamos a reagrupar al activismo y los delegados antiburocráticos, para desplegar una fuerte campaña militante por un congreso de delegados de base mandatados de la industria, los servicios y estatales, que prepare un plan de lucha unificado y abra un debate con los trabajadores de las ramas del transporte y los servicios públicos sobre la necesidad de avanzar en medidas de control obrero. Necesitamos poner en pie una instancia de los trabajadores, de deliberación y resolución, que organice un PARO PROVINCIAL como tarea inmediata.

    COR Regional Mendoza

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