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Paro de transporte: Nueve días que sacudieron Córdoba

Miércoles, 12 Julio 2017 20:17

La de los trabajadores del transporte urbano de la ciudad de Córdoba fue una de las huelgas más importantes de los últimos años. Una vez quebrado el paro con la militarización del conflicto, la patronal, el gobierno y la burocracia sindical buscan borrar las lecciones que dejaron los compañeros de la UTA. La lucha por la reincorporación de los despedidos, la defensa de los delegados, el fin de las persecuciones y contra la intervención del sindicato continúa, si bien en condiciones desfavorables y en un terreno defensivo. Sabiendo que es prematuro hacer un balance, debemos tomar nota de las principales enseñanzas del conflicto, para que sirva a la vanguardia obrera en su tortuoso camino por conquistar una dirección revolucionaria.

Transporte en ruinas
Los choferes conocen bien la situación de carestía de la vida que afecta al conjunto de los trabajadores, porque recorren a diario los barrios y golpea a sus propios bolsillos. Un acuerdo salarial de 8% hasta diciembre firmado por Fernandez de UTA nacional fue una verdadera provocación. La intervención del sindicato a mediados de 2016 fue impulsada por las patronales para imponer el retroceso en las conquistas de UTA Córdoba, que empresas como ERSA y Autobuses intentaron desconocer desde su arribo al sistema luego de la entrega de TAMSE por parte de la burocracia de Peñaloza. Todo esto en medio de una feroz disputa patronal en toda la rama, aumentada por la nueva política de subsidios aplicada por Dietrich y el gobierno nacional, incluyendo el aliento a “nuevos jugadores” como las aerolíneas de bajo costo, que complican la posición de la UTA en la larga distancia. Queda al desnudo el rol del Estado burgués en la gestión de los servicios, apadrinando a determinado sector patronal en detrimento de otros, pero siempre bajo la premisa de avanzar sobre las condiciones laborales y el salario. Si la intervención de la seccional y los problemas en las condiciones de trabajo y servicio venían alimentando un proceso de organización de los trabajadores, la firma de la paritaria a la baja encendió la mecha del conflicto generalizado.

Huelga y terror patronal
El conflicto se inició luego de un proceso de recuperación de los cuerpos de delegados en TAMSE y parcialmente en AUCOR. Cuando la sede del sindicato se convirtió en una fortaleza hostil para defender la intervención de Arcando, las asambleas en punta de línea fueron el método que permitió cohesionar al activismo con la base. Contra la burocracia sindical, las trolebuseras y choferes lograron consolidar una forma de organización basada en los cuerpos de delegados. Nada de esto hubiera servido sin una enorme disposición a la lucha de las bases.
La paralización del servicio por 9 días hizo volar por los aires la podredumbre del esquema de negocios montado por el gobierno municipal, las empresas concesionarias, la UTA y el ministerio de Dietrich. Hizo perder millones a las empresas de colectivo agrupadas en FETAP, y también a otros sectores capitalistas afectados por la paralización de las actividades comerciales y el aumento del ausentismo en la industria y los servicios. La presión sobre los propios trabajadores por parte de estos sectores empresarios, extorsionando con el descuento de días y la pérdida del presentismo, presión que las CGTs cordobesas nunca enfrentaron, contribuyó para ampliar la base de clase media que se hizo eco de la campaña de propaganda contra el paro. Una base social para los ataques del gobierno de Mestre y del ministerio de trabajo: conciliación obligatoria, declaración de ilegalidad de las medidas, detenciones, despidos.
Pero todos estos ataque no fueron suficientes. Mestre debió cerrar filas con todo el frente patronal, convocando al Consejo Económico y Social, alrededor del cuál se soldó una unidad de granito contra los trabajadores. Este frente iba desde la Iglesia católica y las cámaras empresarias hasta todos los niveles de gobierno del Estado burgués. Producto de esta unidad capitalista, se diseñó el “plan de contingencia” que consistió en la militarización del conflicto. Este dispositivo represivo incluyó el accionar de Gendarmería y Policía Federal, ocupando los accesos a la ciudad, los puentes y destacando 2 agentes en cada colectivo manejado por carneros contratados para la ocasión. También a la policía provincial, que hizo de escolta de las unidades. E incluso a la Fuerza Aérea, que puso el predio que hizo de punta de línea general para el servicio de emergencia implementado el lunes 12 de junio. Todo este operativo mostraba el terror patronal frente a la fuerza de los trabajadores.

La burocracia sindical
El accionar del régimen político, con Mestre jugando de “duro” y el ministro de trabajo lanzando líneas de negociación amañadas para desactivar el paro, y luego con la represión directa, no podría haber funcionado sin el aporte de la burocracia sindical de las CGTs y las CTAs. La CGT se mostró completamente fragmentada. Un sector encabezado por el Surrbac (recolectores), LyF y en menor medida el SUOEM (municipales) debió, ante los despidos, salir a apoyar a los compañeros. Pero también la GCT Córdoba conducida por Pihen debió sacar una muy formal declaración de apoyo. El sector de la UOM y Comercio directamente salió a bancar al gobierno y a la burocracia de la UTA nacional.
La exigencia de un paro provincial, que hubiera roto el aislamiento y servido para enfrentar con toda la fuerza de nuestra clase al bloque patronal, chocó con la poca voluntad de la burocracia en apoyar un conflicto que cuestionaba las bases de su poder. Los burócratas siempre intentaron frenar la radicalización de la lucha para encausarla en canales de la normalidad y la legalidad burguesa. No por nada al terminar el paro los burócratas dejaron pasar sin luchar la ley de servicios esenciales en la legislatura provincial, que regimenta el derecho a huelga, ya que esta ley viene a salvarlos de futuros embates de las bases. Toda atadura de nuestros sindicatos al estado fortalece a la burocracia sindical. Lamentablemente, los amagues al paro provincial sirvieron para desarmar a los trabajadores, sembrando falsas esperanzas en supuestos “compañeros de lucha” que terminaron dejándolos solos en el momento más difícil.

Errores de la dirección
La dirección del conflicto estuvo en manos de los cuerpos de delegados de las 4 empresas de transporte, conformados por elementos heterogéneos. Tuvo un rol importante el PO, por su influencia en el cuerpo de delegados de TAMSE (trolebuses) a través de la Lista Unidad. Las delegadas de trolebuses supieron ganarse con su firmeza gran respeto del ala izquierda del activismo.
El PO, como dirección centrista legal-parlamentaria, no fue capaz de mantener una posición firme frente al ministerio de trabajo. Se rechazó la conciliación obligatoria, pero fue a partir de argumentos legales (que el ministerio era incompetente) y no políticos, es decir, que había que sacarlo de en medio como mediación que intervenía a favor de la patronal. Esta falta de claridad provocó que no se pusiera a debate la necesidad de establecer una negociación directa, sin mediaciones, con Mestre y las empresas, para lo cuál era necesario desconocer la intervención de la UTA y votar delegados paritarios para dirigir el conflicto y sentarse a negociar. Esto último nos lleva a otro error, que fue la falta de una línea para enfrentar a la burocracia sindical, a la cual sólo se presionaba y hacía exigencias, incluyendo aquí a la dirección de las CGTs. Esto fue grave porque se sembró expectativas en un paro provincial que sólo podía imponerse a la burocracia a través de disputar la dirección efectiva del movimiento obrero. Esto era difícil, desde luego, pero los trabajadores del transporte habían ganado ese derecho a partir de la lucha misma.
Pero el punto de inflexión y principal error de la dirección fue cuando Mestre recurrió a las fuerzas represivas del Estado para quebrar la huelga y los delegados eludieron el enfrentamiento. Los piquetes en las puntas de línea fueron desarmados por la Gendarmería y los colectivos llevados al predio de la Fuerza Aérea. Una dirección conciente debe calcular que todo conflicto obrero duro va a tener un momento de enfrentamiento físico con el enemigo. En este caso, se trataba de buscar frenar la salida de los colectivos del plan de contingencia, con piquetes en la ruta, denunciando la militarización de un conflicto sindical y llamando al paro provincial para impedir que se sentara semejante precedente, responsabilizando a la conducción de la CGT en caso de que su inacción tuviera consecuencias sobre la integridad física de los compañeros en lucha. Pero esto no se hizo. Al contrario, el PO alentó líneas pacifistas y legales como la campaña por el “botón $0”, solicitando permiso para hacer “paro a la japonesa”. Finalmente, el paro fue vaciado por el desbande de un sector de la base, movido por el temor y por un sector de delegados y ex delegados ligados a la vieja burocracia y a la intervención.

Continuar la pelea
La gigantesca lucha de los compañeros de la UTA está planteada hoy en otras condiciones. Los delegados están siendo perseguidos por la patronal, que les impide el ingreso a las empresas, y por la burocracia de Fernandez que busca su desafuero. Es necesario reorganizar a los activistas, impulsando asambleas para votar un plan de acción con objetivos claros: reincorporar a todos los despedidos, defender a los delegados, acabar con las persecuciones y represalias contra el activismo y echar a la intervención. En base a esos puntos, y en la necesidad de impulsar un fondo de lucha para sostener a los compañeros despedidos y organizar una oposición sindical a la burocracia de la UTA a escala nacional, podremos evitar que Fernandez, Mestre y el gobierno provincial consigan su cometido: borrar las lecciones de lucha de clases que dieron miles de trabajadores que se atrevieron a enfrentar el plan patronal basado en la miseria salarial.

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  • Destrucción salarial, precarización, cierres y despidos

    . Impongamos el Paro Provincial para derrotar el ataque patronal

    La crisis económica no se toma receso por fin de año. Mientras, los gobiernos de Milei y Llaryora se encargan de garantizar los negocios de los empresarios, que quieren hacernos pagar su fiesta. La cara más cruda de este ataque, orquestado por el gobierno yanqui y el FMI que manejan el joystick de su representante Milei, son los despidos, los cierres de líneas de producción y hasta de fábricas enteras como los recientes casos de Electro Part (metalúrgica) e IBF (neumático). Esta ofensiva pretende ser coronada con la reforma laboral que el gobierno debió posponer para febrero.

    Mientras tanto, en el congreso nacional y en la legislatura provincial, gobiernos y oposición vienen de debatir los presupuestos de ambos niveles del Estado capitalista. Discuten, en tanto representantes patronales, como repartir parte de la plusvalía que extraen a nuestra clase a través de los impuestos. Es otra vía para aplicar el ajuste a los trabajadores, principalmente a los estatales, sometiéndolos al congelamiento salarial, a despidos y al deterioro de sus condiciones de trabajo.

    En Córdoba, Llaryora pretende desatar el nudo de la vieja disputa patronal con Nación por los fondos de la caja de jubilaciones aplicando un descuento extra a los trabajadores aportantes (lucifuercistas, judiciales, bancarios de Bancor, municipales de la capital, estatales provinciales, entre otros). Incluso amenaza con dejarle los despojos de la caja, utilizada como una lata donde meter la mano desde hace años por los gobiernos cordobecistas del PJ provincial y sus aliados, a los sindicatos. O unificarla con ANSES, otra fuente del saqueo de los diferentes gobiernos nacionales. Los descuentos, que van del 2% al 8% según una escala arbitraria fijada por el propio gobierno, han desatado la bronca de los estatales, ya sometidos a la destrucción salarial del tandem Milei-Llaryora y a un crecimiento exponencial del trabajo precarizado, sobre todo desde la pandemia. Las jubilaciones son lastimosas, luego de múltiples recortes y diferimientos, como denuncian los jubilados de Plaza San Martín todos los miércoles.

    La burocracia sindical, que todo 2025 se ha limitado a hacer campaña electoral por alguno de los tres candidatos del peronismo, se ha visto obligada a salir, si bien con marchas sin paro y acotadas a los cuerpos orgánicos, salvo en aquellos sectores donde el activismo se viene organizando como en Judiciales, el SUOEM y la docencia de capital donde se recuperó la delegación de la UEPC.

    Es necesario organizar la lucha en los lugares de trabajo, reforzando las asambleas e imponiéndolas en los lugares donde no se realizan, expulsando a los delegados vendidos. Mocionemos el llamado a poner en pie un congreso de delegados estatales con mandato de base, para organizar la lucha e imponer el paro provincial con toma de edificios. Tomemos el ejemplo del movimiento obrero que sale a luchar en Europa contra la crisis, ¡ocupemos todo!

    La burocracia sindical es cómplice de Llaryora y Milei, ¡debemos echarla y recuperar los sindicatos! Además, nos mantienen divididos; la lucha de los trabajadores aportantes a la caja, para triunfar, deberá extenderse al conjunto de la clase obrera, principalmente a su núcleo industrial que es el que viene sufriendo los ataques más cruentos con despidos, retiros voluntarios y cierres. Impongamos un congreso provincial de delegados con mandato de la industria, los servicios, estatales, desocupados y jubilados, convocando a la juventud, para votar un programa y el paro provincial para derrotar el ajuste y pasar a la ofensiva.

  • Elecciones en la Unión Ferroviaria: el avance de la Lista Roja y las tareas de la oposición

     

                 El pasado 30 de septiembre y el 28 de octubre fueron las elecciones nacionales de la Unión Ferroviaria y de los cuerpos de delegados de la UF en las distintas líneas, respectivamente. Luego de casi dos años de gobierno libertario y donde Sergio Sasia ha sido un fiel obediente del ajuste de Milei, la burocracia sindical de la lista verde buscó revalidarse, no sin contradicciones. El país atraviesa una crisis económica y política de envergadura, una crisis de dirección capitalista, y los burócratas como los Sasia y de la CGT son fundamentales para garantizar que esta crisis la descarguen sobre los trabajadores. Milei, de la mano de Trump, busca imponer ahora una reforma laboral y necesita más de sus servicios.

                En este marco, entre los ferroviarios viene creciendo la bronca ante la entrega de la dirección de la UF, ya sea por los despidos, por el brutal ataque a los salarios sin ninguna pelea, y también por las privatizaciones en puerta, donde Sasia pretende una participación accionaria en los Cargas. Este estado de ánimo aún no se expresa en lucha abierta, pero sí viene abriendo debates y una incipiente organización. Esto fue lo que se mostró en estas elecciones ferroviarias, que para nada fueron un “trámite” para la burocracia de la verde. Desde la Lista Roja, que impulsamos de la COR, estamos siendo parte de este proceso en el camino de poner en pie una dirección combativa con independencia de clase en la UF y en los sindicatos ferroviarios.

                 En ese sentido, la Roja logró quebrar la proscripción de la verde impuesta hace 2 años en el Belgrano Norte (BN), pudiendo presentarnos tanto en seccional como en cuerpo de delegados, obteniendo un 26% en ambas elecciones, con una destacada presencia militante. Allí en el BN, los opositores hemos dado una batalla importante, ya que hace más de 4 años desembarcó Luciano Sasia, la "renovación" de la burocracia. A pesar de los ingresos y prebendas, la asociación reaccionaria con la empresa Ferrovías-Emepa y la cooptación de varios ex Bordó (antiguos opositores devenidos en verdes), Sasia no ha logrado eliminar a la oposición como se proponían, que, por el contrario, creció y se fortaleció.

    Hubo listas de oposición en otros tres ferrocarriles. En el Roca, la Multicolor (PO-PTS-IS) obtuvo un 20% en seccional y 22% en delegados. En el Belgrano Sur, la lista Marrón, que se mantiene en pie y alejada de la defección del ex burócrata Riquelme del ferrocarril San Martín, ha obtenido en cuerpo de delegados un 25%. En el Sarmiento, la Bordó (IS), que dirige el Pollo Sobrero, retuvo la seccional Oeste y el cuerpo de delegados con un 65% y 68%, respectivamente.

                   En cuanto a la Lista Roja, fue fundamental la intransigencia ideológica por la independencia de clase que mantuvimos estos años y la confianza en nuestra propia organización, lo que ha permitido que hoy en el Belgrano Norte se esté organizando un sector de la vieja generación ferroviaria que supo luchar y está sacando conclusiones, con una juventud aún inexperta que está haciendo una acelerada experiencia, destacándose un sector de las mujeres ferroviarias. Hemos podido impulsar el funcionamiento en plenario, que es la forma que sostenemos debe funcionar la oposición de conjunto, lo que permitió llegar a sectores antes vedados para la oposición, como Boleterías y Auxiliares, y obteniendo una fuerza militante en otros, como en Resguardo, Obras, Señalamiento y Limpieza.

                   La burocracia utilizó el aparato, rehusó al debate, hasta que a último momento tuvo que venir a los sectores dada la presencia y campaña de nuestra lista, como sucedió en Desmalezado y Recolección, justificando la inacción de Sasia frente al ajuste del gobierno y la empresa y llamando a “votar bien”, por Fuerza Patria, el 26 de octubre. Un entreguismo abyecto.

                   La campaña de la Roja estuvo centrada en la necesidad de recuperar la UF, las seccionales y el cuerpo de delegados con dirección combativa que pelee por un programa obrero; y en la necesidad de salir a luchar contra el ajuste en curso. Que, para derrotar a Milei, las empresas y sus aliados como el peronismo y los burócratas como Sasia, necesitamos confiar en nuestros propios métodos de lucha y programa, ni en el parlamento ni en los partidos patronales. Planteamos la pelea por imponer la reapertura de paritarias con delegados paritarios votados en asamblea y un plan de lucha, un salario igual al costo de la canasta familiar indexada a la inflación; contra las privatizaciones y los despidos, contra la tercerización por el pase a planta permanente, reivindicando a Mariano Ferreyra al cumplirse 15 años de su asesinato. Discutimos las tareas que se abrieron para enfrentar la reforma laboral y previsional que planea Milei de la mano de Trump, y la necesidad de imponer un plan de lucha a la CGT, así como la unidad con los trabajadores que luchan.

                   La oposición ferroviaria en las diferentes líneas tiene una tarea ineludible: organizar en forma urgente la pelea contra el ajuste y contra la traición de la verde, para recuperar la UF al calor de la lucha de clases. Por eso es necesario que se convoque un plenario opositor de la rama para discutir estas tareas y cómo damos la lucha por imponer asambleas generales en todas las líneas para ir a plan de lucha por aumento salarial, contra los despidos y las privatizaciones, contra la reforma laboral y previsional. La seccional oeste, que fue impulsora del plenario del sindicalismo combativo, debiera ponerse al frente de esta convocatoria.

                   Luchemos por poner en pie una oposición sindical revolucionaria en la rama, que dé pelea por el control obrero de los ferrocarriles y el transporte como parte de un programa transicional de la clase obrera.

    * Ferroviarios COR

     

  • Libertad inmediata a los compañeros de la CTA-A y ATE Córdoba

    Durante una movilización a la Secretaría de Políticas Sociales y Desarrollo Humano de la Municipalidad de Córdoba, en horas del medio día, fueron reprimidos y detenidos 15 trabajadores de la CTA-A y ATE Córdoba, entre ellos el Sec. Gral de ambas organizaciones, Federico Giuliani. La movilización reclamaba por alimentos y ayuda social.

    El repudiable accionar del peronismo cordobés de Passerini, Llaryora, Schiaretti y de la policía del gatillo fácil se explica únicamente como persecución y amedrentamiento a activistas, dirigentes y militantes que se atreven a cuestionar el descalabro social y económico, consecuencia de la aplicación del plan del FMI por parte de Milei y sus aliados, los gobernadores e intendentes de todo color político. La pose electoral de leales opositores guardianes de la gobernabilidad del peronismo cordobés está en función de la defensa de los mismos intereses capitalistas que defiende Milei. Todo esto, contra la resistencia de la clase obrera que lucha en todo el país, a través de sus instituciones, el poder judicial y la policía.

    Desde la COR, nos solidarizamos y nos ponemos a disposición de los compañeros y compañeras para impulsar las acciones y medidas que se definan para su liberación. Las conducciones burocráticas de las CTAs, la CGT y la mayoría de los sindicatos intentan llevar los reclamos por la vía muerta del parlamento y las elecciones, dando una tregua a los gobiernos y a los empresarios. Impulsemos asambleas en los lugares de trabajo para imponer a las centrales sindicales el paro provincial por la libertad de todos los detenidos y por la conquistas de todas nuestras demandas.

    28 de agosto 2025

    Corriente Obrera Revolucionaria - Regional Córdoba

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