El sábado 30 de mayo, encontraron sin vida a Agostina Vega, una nena de 14 años, en un descampado de Barrio Ampliación Ferreyra. Las condiciones de los restos del cuerpo hallado anticipaban la brutalidad del crimen, que fue confirmado por la autopsia realizada hoy, lunes 1/6: violación seguida de muerte por estrangulamiento. Lacras como Barrelier, por ahora el único detenido por el hecho, siempre han expresado las excrecencias más repugnantes del sistema capitalista en descomposición. Pero el caso va mucho más adentro del cuerpo político que somete a su dominación a la clase trabajadora cordobesa, el Estado provincial.
Barrelier actuó en tanto lumpen desclazado, con el aditamento de ser un lumpen con protección estatal. Fue ingresado como becario en la municipalidad de Córdoba en el año 2021, cuando el intendente era el hoy gobernador Martín Llaryora. Su padrino político era y es el abogado penalista Ricardo Moreno, importante alfil del armado cordobesista en tanto integrante de las 62 organizaciones peronistas y principal armador del oficialismo en el consejo deliberante de la capital. Los vínculos con los fiscales que tomaron el actual caso y uno anterior de violación en grado de tentativa, Garzón y Rodríguez, pertenecen al mismo nefasto armado que atraviesa los tres poderes del Estado provincial y derrama en el municipio capitalino. Barrelier es además barrabrava de Instituto, lo que desnuda los conocidos pero siempre ocultos vínculos entre los negocios ilícitos de los matones a sueldo del estado burgués y sus instituciones. No debemos olvidarnos del rol de la policía provincial, al mando del ministro de justicia Quinteros, “auxiliares del poder judicial” capitalista, garante de la impunidad estatal pero también de los intereses de la burguesía en tanto justicia de clase. Lo hemos testimoniado en múltiples represiones, como la que sufrieron los familiares y vecinos al manifestarse frente a la comisaria el día sábado a la noche al enterarse de la muerte de Agostina. Y de forma abierta en la represión a las luchas obreras, con la represión e infiltración en la asamblea de UEPC como muestra más reciente.
La descomposición del Estado burgués no es exclusiva de Córdoba, podemos hablar de casos similares de pedofilia y trata en todas y cada una de las provincias. Sin embargo, la aceleración de la crisis del sistema hace saltar por los aires todos estos armados de poder burgués. Ya lo vimos anteriormente con el manto de impunidad con que el gobierno provincial y la justicia cubrió a Oscar González en el crimen del camino de las altas cumbres.
Ni hablar del gobierno de Milei, que oficia de evangelizador de las ideas de compraventa de órganos, niñas y niños a viva voz, es decir, blanquea hasta el final que para el capitalismo somos músculos transables en el mercado, para los fines que fueren. La reforma laboral llevada hasta el absurdo, o mejor, hasta la más asquerosa justificación de la explotación del ser humano. Por eso, da mucha bronca escuchar a sus espadas y aliados, como Luis Juez, la encarnación de la casta cordobesa que ha pasado del kirchnerismo a la LLA, pasando por el macrismo, o Rodrigo de Loredo, cuyo suegro Aguad defendía a los genocidas de Luciano Benjamín Menéndez, posando de escandalizados y pidiendo el Jury a los fiscales y la renuncia de Quinteros. Estos personajes, tan defensores del capital como Llaryora, Schiaretti y su pandilla, hacen sus selecciones de “mano de obra” entre similares lúmpenes que el PJ provincial. Y son tan amigos de jueces y policías. El planteo es buscar un cambio de figuras, en los marcos del régimen burgués, para mantener la explotación del capital.
No podemos esperar nada de las instituciones de quienes nos explotan y arrojan a los horrores de la descomposición social. Por eso, la idea de “sanear” la democracia burguesa echando a los malos funcionarios, tan en boga por estos días en los comunicados de los partidos de la izquierda centrista del FIT-U y el Nuevo MAS, pidiendo también echar a los fiscales y al ministro, dejan la justa bronca y rebeldía de nuestra clase ante el callejón sin salida de la mera presión sobre las mismas instituciones que garantizan nuestra dominación por la clase enemiga.
El aberrante asesinato de Agostina desnuda el verdadero carácter del Estado burgués y su democracia para ricos, que se sustentan en la explotación y dominación de su clase, en detrimento de la clase obrera y el pueblo pobre. Es por eso que debemos enfrentarlo en las calles, en los lugares de trabajo y en los barrios.
Este 3J, movilicemos en todo el país por Agostina y todas las niñas y mujeres asesinadas o desaparecidas, desde una perspectiva de clase. Una salida de raíz es una salida obrera y revolucionaria.