En el territorio de gran parte de Europa estamos presenciando de forma descarnada la ruptura del previo equilibrio inestable de posguerra del sistema capitalista. La formación de la Unión Europea y el Estado de bienestar se proyectó en función de lucha contra la URSS, contra la idea de revolución socialista y apuntando a la necesidad de asimilar a los Estados obreros en caso de colapso. Pero ante la evidencia del fracaso de ese experimento imperialista, ahora estamos asistiendo a una guerra entre Rusia y Ucrania, que amenaza con extenderse a toda Europa. La OTAN, otra institución de posguerra en decadencia, no logra acordar cómo enfrentar este nuevo escenario y, mientras, sus Estados miembros preparan mayores ajustes de guerra en sus territorios con reconversión militar de sus industrias. Las tensiones interestatales han ido en aumento, en la misma medida que los conflictos radicalizados de lucha de clase en el plano de la política doméstica.
En este contexto estamos presenciando la irrupción de una nueva generación de jóvenes y luchadores que están enfrentando los planes de la UE y al imperialismo norteamericano, alzándose en contra de la guerra y sus ajustes. Las movilizaciones ya se venían expresando contra el genocidio en Gaza, con métodos obreros como paros y bloqueos. La particularidad de esta nueva generación es que viene intentando sacar balance —de forma tortuosa— de los experimentos políticos que nacieron al calor de procesos anteriores y que resultaron ser fracasos rotundos como Podemos, NPA, Francia Insumisa o Syriza, para nombrar algunos. De ese periodo movimientista de presión al régimen burgués con confusión de objetivos (si bien esa confusión subsiste a causa de una crisis de dirección revolucionaria) están empezando a emerger, por el nivel de deterioro de las condiciones de vida y el peligro de una guerra, elementos de violencia, radicalización en los métodos y un incipiente debate programático sobre cómo dar una salida a la profunda crisis.
En Francia se está viendo la irrupción de una juventud de los barrios populares que se organizó en base a reivindicaciones parciales contra el ajuste en la educación. Esto se suma a una serie de luchas que ha venido enfrentando el gobierno de Macron en los últimos años (comprendido por dos periodos constitucionales consecutivos) y ha generado una crisis política por la brutalidad de la represión, pero además ha mostrado que el imperialismo francés no puede conceder siquiera una reivindicación parcial. Esto ha provocado que sectores de trabajadores golpeados por el ajuste retomen las calles para solidarizarse con los jóvenes estudiantes, expresando una unidad que puede modificar las relaciones de fuerza, no sólo ante el avance de un ala reaccionaria, sino abriendo la posibilidad del desarrollo de una vanguardia que haga caer de forma revolucionaria a Macron. El proceso de la lucha juvenil ya se está extendiendo a Bélgica. La burguesía europea está perdiendo una generación a la que sólo promete un futuro de ajustes y guerra, en un presente de degradación social y represión.
En Alemania también hemos dado cuenta de una juventud que se levantó contra el reclutamiento obligatorio para el ejército y, de forma distorsionada, se expresó en las urnas con el voto en Berlín a Die Linke. En España vuelve al escenario la plaza del Sol, aquella que fuera el punto de encuentro de los "indignados" y desde donde se parapetó a los lideres que formaron Podemos. Esta vez se levanta, ya no indignada, sino con un estado de ánimo más combativo, en contra de los desalojos y por una solución a la falta de viviendas, planteando la dimisión de Pedro Sánchez y la huelga general.
La burguesía imperialista intentará con sus métodos recrear un equilibrio inestable nuevo en un escenario en el que todo el andamiaje de la Unión Europea y los pactos de posguerra entraron en crisis. Es tarea de los revolucionarios aportar de manera internacionalista a desarrollar las tendencias de la lucha de clases para que un sector de la clase obrera, la juventud trabajadora, imponga con sus métodos y un programa de transición la disolución de la UE y la formación de los Estados Unidos Socialistas de Europa como forma estatal de la dictadura del proletariado.
Llamamos a una Conferencia Internacional a las corrientes que aun levanten la dictadura del proletariado a discutir las directrices y las tareas ante un escenario mundial convulsivo.