En el día Internacional de la mujer trabajadora nos encontramos con un panorama internacional en el que el imperialismo norteamericano y sus aliados nos están llevando a una guerra imperialista, una guerra que no es nuestra.
Este escenario bélico es la expresión de la debacle del sistema capitalista en su fase imperialista y de la tendencia de EE. UU. a intentar recuperar su liderazgo mundial, mediante la fuerza militar, ante el avance de China. Esta política guerrista implica un mayor ataque a los trabajadores de parte de los distintos gobiernos, ya que deben preparar las condiciones en caso de que la guerra se generaliza a nivel mundial. Si no frenamos de forma revolucionaria esta guerra las consecuencias para nuestra clase serán mayores penurias y superexplotación.
Por todo esto, en este día internacional de la mujer trabajadora debemos recuperar lo mejor de la tradición de las luchas obreras en las que las mujeres hemos tenido un gran protagonismo, rompiendo con toda idea policlasista de las direcciones que influencian en el movimiento de mujeres, que llevaron a la estatización de las demandas. Para pelear por la única salida efectiva para lograr nuestras reivindicaciones, eliminar la doble opresión a la que nos somete el sistema capitalista y extirpar los fenómenos de violencia física y sexual contra las mujeres nuestra tarea principal consiste en desarrollar la consciencia de clase de la mujer obrera y su compromiso activo en la lucha de clases.
Tenemos que mocionar imponer un paro general activo para el 9 de marzo contra la guerra imperialista, en honor al día internacional de la mujer trabajadora, por el triunfo de los trabajadores de Fate y contra la reforma laboral.
El único programa capaz de llevar hasta el final la liberación de la opresión contra la mujer y las minorías es el de la revolución socialista. Así como es la única forma de frenar y derrotar esta guerra imperialista. De lo que se trata no es de “fortalecer a los Estados” burgueses, sino de destruirlos en forma revolucionaria. Es necesario recuperar el 8M como un día de lucha, organización y combate de nuestra clase, con la mujer trabajadora en la primera fila, por la liberación de la mujer de toda forma de opresión que inscribirá la clase obrera en la tumba del capitalismo. ¡Paso a la Mujer Trabajadora! ¡Por la revolución socialista mundial!