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Braden y Perón

Miércoles, 28 Octubre 2020 17:14

La única “certeza” que da la carta de la vicepresidenta para recordar a Néstor Kirchner a 10 años de su fallecimiento es que son una clase burguesa y pequeñoburguesa que fracasó en la dirección de un semi Estado burgués. Es la confirmación de una burguesía nacional sin rumbo histórico y, en su decadencia, sin objetivos claros. Ese sueño de desarrollar una burguesía nacional independiente del imperialismo para poder mejor negociar, como pregonaba Perón en el slogan de campaña en contra del embajador de EEUU en 1945, de apellido Braden, fracasó. Así como el mal recuerdo que dejaron con el gobierno de Menem, que de la revolución productiva y el salariazo pasaron a la contrarrevolución liberal; o cuando intentaron recrear una burguesía nacional post 2001. Todos esos procesos, sumando al radicalismo y el corto periodo de Macri, como señala la carta, fracasaron.

En su carta cree encontrar la génesis del problema, que sería el bimonetarismo, es decir, el peso como moneda para satisfacer las necesidades y el dólar como unidad de atesoramiento. Lamentamos informarle que la Argentina es una semi colonia inserta en un sistema de Estados mundial, donde el dinero internacional, después del pacto de Breton Woods, se basa en la paridad con el dólar. Con esto queremos decir que la supuesta particularidad argentina no es tal. Que la burguesía argentina y la pequeña burguesía acumulen y fuguen en dólares es la demostración de una clase que se negó a ser independiente y está sometida a los designios del imperialismo, por eso para los marxistas es una sub burguesía. Ahora, que en la carta pretenda igualar a la ínfima minoría de trabajadores que compran dólares con los grandes capitales es, como mínimo, un cinismo. Pero, viniendo de una corriente que pelea por la conciliación y niega la lucha de clases, es importante desenmascarar esa falacia y mostrar que en el fondo esa igualación muestra el contenido burgués de su argumento, ya que quieren hacer creer que trabajadores y patrones están en igualdad de condiciones: sería lo mismo 200 dólares que millones.

Llama a un gran acuerdo nacional para poder solucionar el problema del bimonetarismo, consciente del nivel de crisis política, social, económica y sanitaria por la que atraviesa la Argentina, pero no busca ese acuerdo por el problema de la moneda, sino para estar en mejores condiciones para negociar con el FMI y preparar el ajuste que se viene. Todo el arco burgués está temeroso de las consecuencias de la crisis, por eso se desesperan ante el ataque a la propiedad privada y por ver qué fracción pagará la crisis. Ante el fracaso, se bajan las banderas y se despliegan las banderas del FMI y sus recetas. Este es el penúltimo acto de renuncia en “función de la patria”: engañar a las masas antes de que sean las masas en lucha las que obliguen a utilizar otros mecanismos institucionales o de fuerza para enfrentar la crisis. Al no ser las masas las que están en escena, los mecanismos de desvío, como el pacto entre el MAS y la oposición burguesa en Bolivia después de la renuncia de Evo para llamar a elecciones, o el pacto en Chile entre Piñera y todo el arco opositor para el plebiscito y contener los proceso abiertos después del 18 de octubre, aún no están en agenda en la política argentina, pero no se descartan en caso de que fracasen estas ideas de acuerdo o pactos sociales. Es notable cómo se expresa la crisis de dirección revolucionaria: ya hay sectores intelectuales que han comenzado a teorizar cómo la lucha de clases puede tener una salida institucional y escriben sobre los procesos sobre Bolivia y Chile llegando a la conclusión de que la militancia existe, que la movilización da resultados, que la acción directa combinada con la participación electoral funciona como herramienta virtuosa de los sectores populares. Es la versión pequeñoburguesa de la lógica del centrismo trotskista de luche y vote.

 

Todo acuerdo o pacto social siempre será para atacar a los trabajadores y el pueblo pobre, por eso debemos organizarnos, porque también es cierto que todo acuerdo o pacto, por la situación general, es débil y de difícil concreción.

Debemos enfrentar el acuerdo con el FMI y un eventual pacto social y contraponerle, con los métodos de la clase obrera, una salida revolucionaria a la crisis. No es el bimonetarismo, es el sistema capitalista y sus ejecutores.

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  • “Calibrar” el ajuste

    Otra palabra más para el diccionario político de cómo decir ajuste, que se suma a “sintonía fina”, “sinceramiento”, “reforma permanente”, “reperfilar” y tantos otros. Ahora, “calibrar” significa: acomodar los engranajes de la economía y la política al protocolo del FMI de mayor ajuste y sumisión al capital extranjero.

    Para eso reflotan viejas recetas, como un pacto social con los grandes empresarios y la burocracia sindical, para buscar contener los procesos de lucha de clase ante el ataque. Pero son pactos débiles ante el nivel de crisis, ya que es imposible unificar en el sistema capitalista, donde lo que prima es la competencia de capitales y alguno debe perder o ceder. Es un buen ejemplo la reciente ley votada de impuesto a las riquezas, donde se recauda para darle a YPF, de capital mixto, es decir, se redistribuyen las ganancias entre las fracciones capitalistas. Siempre es importante resaltar que los marxistas no luchamos por imponer impuestos, es un mecanismo de la economía burguesa para sostener a sus Estados. Nosotros combatimos el estatismo.

    “Calibrar” apunta a la devaluación que se está produciendo, para que no ocurra de manera desordenada. Planean devaluar entre el 10 o 15%, como les pide el FMI. Ya están avisadas las grandes patronales, que después de especular con el dólar, porque son las que los tienen, se sentaron a negociar con el gobierno el rumbo económico. El poder es de los grandes empresarios y el capital financiero, el gobierno es el que administra sus intereses.

    “Calibrar” es aumento de tarifas, eliminación del IFE y el ATP a las empresas, reducción de presupuesto a obras públicas, la baja los salarios de los jubilados con una nueva ley de movilidad jubilatoria, salarios de miseria para los trabajadores estatales, cuando la inflación está por arriba del 35%. Todas medidas que el macrismo festejaría de pie. Para los capitalistas, el ajuste es para que no pierdan, un festival de bonos a los grandes especuladores para dolarizar la deuda en pesos y de esta forma aumentar la deuda externa, para contener el tipo de cambio.

    Todo milimétricamente pensado para convencer al FMI de que el gobierno de los Fernández es mejor garante que el anterior macrista. Por eso, tantas cartas de amor han aparecido en estos días, donde se dicen “no sos vos, soy yo”, “no, ambos tenemos la culpa” y tantas otras estupideces ante el fracaso de todas las fracciones burguesas que dirigieron el país durante años, lo que se expresa de forma más decadente ante la debacle por la crisis mundial y la aceleración de esta situación por la pandemia.

    Por eso el desalojo en Guernica y en otras partes del país. Este 19 de noviembre hubo otro desalojo en el barrio estación Ferreyra de Córdoba con represión y detenidos. Todo esto para demostrar que defienden la propiedad privada, ante todo. El asesinato de Facundo Castro fue para mostrar el control e impunidad de las fuerzas represivas hacia la juventud. Es evidente el desprecio por las condiciones laborales de la gran mayoría de los trabajadores que tuvieron que salir a ganar el mango en medio de la pandemia.

    Tenemos que enfrentar este ajuste porque vienen para pauperizar aún más nuestras condiciones de vida, con despidos, suspensiones, salarios a la baja, mayor ataque a los activistas y delegados combativos.

    Debemos preparar las condiciones para un paro general, con asambleas de base, plenarios de delegados regionales, con mandato de base que se imponga a las burocracias sindicales, con los métodos de la clase, en la necesidad de enfrentar a este gobierno y el pacto con el FMI. Hay que paralizar el país, recuperar lo perdido en la pandemia, por la reapertura de las paritarias, y un programa obrero de salida a la crisis.

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