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Sábado, 08 Agosto 2020 00:18

¡Reagrupar al activismo para salir a luchar!

El 13 de marzo, en medio del endurecimiento de las medidas estatales respecto a la pandemia de Covid -19, la UNCUYO determinó que el cursado tanto de las facultades como de los colegios de la universidad se realizaría a través de clases virtuales. Esta medida se prolongó durante el primer cuatrimestre y se mantendrá en el segundo. Las condiciones laborales han empeorado, las paritarias docentes y no docentes están congeladas, el presupuesto universitario es totalmente insuficiente para surfear la crisis. A comienzos del primer cuatrimestre rechazamos la desvinculación de las trabajadoras y trabajadores de PEUCE. Los trabajadores y trabajadoras del comedor universitario reclaman un aumento salarial, cobro de aguinaldo, pase a planta permanente. Por otra parte, trabajadores de la limpieza hicieron público su reclamo, no les pagan su salario desde hace 6 meses.

Frente a estas situaciones de despidos, ajuste, precarización, salarios por debajo de la canasta básica familiar, sobrecarga laboral por la modificación de la modalidad de cursado, etc. los consejos y centros de estudiantes dirigidos tanto por el radicalismo y el arco del peronismo-k han garantizado un movimiento estudiantil sumiso y desorganizado frente a los ataques de las patronales y los gobiernos Provincial y Nacional. Las agrupaciones universitarias oficialistas han sido co-gestores de la política del gobierno de Alberto, sin cuestionar las brutales políticas de ajuste y represión como el asesinato de Luis Espinoza, la desaparición forzada de Facundo Castro y los innumerables casos de violencia por parte del sistema represivo del Estado, que justifican en nombre de la cuarentena.  Al mismo tiempo no rechazan las modificaciones de las condiciones laborales que ha impuesto la virtualidad, el sobrecargo horario, no garantizar el pago de internet, el acceso a las computadoras o dispositivos para dar clases, etc.

A lo largo del primer cuatrimestre hemos presenciado cómo nuestras compañeras y compañeros abandonan el cursado o ni siquiera pudieron comenzar el año ya que las paupérrimas sumas monetarias que se han destinado para pagar parte del acceso a la conectividad llegaron a mitad de semestre. Todavía no sabemos con exactitud cuál es nivel de deserción en la UNCUYO, es necesario realizar un relevamiento curso por curso para que tengamos magnitud del desastre de las políticas de las autoridades. Este relevamiento puede ser realizado por los delegados de curso. La virtualidad ha puesto aún más en evidencia que la universidad por más de ser “pública” sigue teniendo filtros de clase que no permiten que los hijos de la clase obrera tengan el derecho a la educación superior.

Ya son tres las carreras que a partir del próximo año serán eliminadas de la UNCUYO. La primera fue Tecnicatura en Educación Social, hace un par de días se confirmó el cierre de la TUPA (Tecnicatura Universitaria Producción Audiovisual) y por último han decidido cerrar la Licenciatura en Enfermería en plena crisis sanitaria. No podemos permitir estos cierres, es necesario radicalizar las protestas en contra de estas medidas, bajo ningún motivo debemos permitir que las autoridades triunfen con estos atropellos.¡¡¡No al cierre de carreras!!!

Frente a la crisis que atraviesa la UNCUYO no podemos mantenernos en la pasividad y el control que quieren imponer Alberto y los rectores. Debemos seguir el ejemplo de las y los trabajadores municipales de Mendoza que se manifestaron para conseguir un aumento salarial y enfrentaron la represión de Suárez.  Las y los docentes, también se han hecho presente en las calles reclamando el pago de aguinaldo, reapertura inmediata de paritarias, aumento del presupuesto educativo, etc. También de las y los trabajadores de la salud que han salido a protestar por pase a planta permanente, aumentos salariales, insumos, etc.  Podemos tomar como ejemplo a estudiantes y organizaciones de izquierda de la Universidad Nacional de Córdoba que se están organizando para enfrentar el ajuste, realizando charlas, asambleas y cortes de calle. Debemos reagrupar al activismo y organizaciones combativas, saludamos la iniciativa de las agrupaciones universitarias del FIT-U de proponer instancias de discusión para reagrupar al activismo. Pongamos fecha pronto a una reunión de tendencias y el activismo para preparar las reuniones presenciales y organizar acciones, siguiendo el ejemplo de sectores en lucha, dándonos las medidas de resguardo necesario (distancia, tapabocas, etc). Los centros de estudiantes deben abrirse, es una tarea urgente realizar asambleas por facultades y en los colegios de la universidad. Debemos luchar por:

  • ¡Reapertura inmediata de paritarias docente y no docente!
  • ¡Aumento del presupuesto universitario!
  • ¡No pago de la deuda externa! ¡Rechacemos la entrega del gobierno a los buitres, que implica mayor explotación, precarización y ajuste!
  • ¡Salario inicial igual a la canasta básica, pase a planta permanente de los precarizados, horas de estudio bancadas por las patronales, triple turno de cursado, ingreso irrestricto y demás reclamos!
  • ¡Partidas específicas para obras edilicias y provisión de equipos y materiales para garantizar las condiciones mínimas de seguridad y salud para la vuelta a las aulas y demás espacios de estudio e investigación de la UNCUYO!
  • ¡Aparición con vida de Facundo Astudillo Castro! ¡Fuera la policía y la seguridad privada de la UNCuyo!

Es sobre esta base que prepararemos un plan de lucha para imponer nuestras demandas. Debemos pelear por una Universidad dirigida por los sindicatos y las organizaciones estudiantiles, sobre la destrucción de los consejos reaccionarios, para ponerla al servicio de la lucha de la clase obrera. 

COR-rama universitaria.

Publicado en Mendoza

Los trabajadores municipales de la ciudad de Mendoza, organizados en ATE, llevan ya un mes de conflicto en reclamo de recomposición salarial. Perciben salarios que rondan los 10 mil pesos, gran parte compuesto por adicionales no remunerativos ni bonificables. En este tiempo, el tándem radical Suárez-Suárez que gobierna el municipio y la provincia, los ha reprimido tres veces, con desalojos, gaseos, golpes, denuncias penales individuales y al sindicato, y sumarios.

La última represión, ocurrió este domingo 5/7, tras 12hs de intimidación policial y amenazas de la fiscalía, que concluyeron en el violento desalojo de la protesta que sostenían en el KM 0 de la ciudad, y la detención y agresión física de 46 trabajadores, entre ellos los dirigentes de ATE, Adriana Iranzo y Roberto Macho, y de SUTE, Sebastián Henríquez y Pablo Massutti. El argumento para el accionar policial, y la imputación posterior de 36 del total de detenidos, fue la violación del artículo 205 del código penal que castiga con prisión a quien no acate las medidas dispuestas por las autoridades para la prevención de una epidemia. Lo cínico de tal argumento, es que en Mendoza está permitido compartir una mesa de bar con 10 amigos, pero te mandan la infantería si 4 laburantes, que se cagan de hambre con sueldos miserables, se encadenan a un banco en la peatonal. Otra muestra más del carácter antiobrero del conjunto de medidas dispuestas por el decreto de Alberto en acuerdo con los gobernadores, para disciplinar a la población trabajadora que están cargando con lo peor de la crisis económica y sanitaria.  

El sector de limpieza urbana y de preventores que está en lucha por recomposición salarial, se está organizando en ATE, mientras el sindicato mayoritario es el SOEM, dirigido por el concejal radical Dugas Chapel, abiertamente alineado con la gestión Suárez. No es un dato menor que después de la primera represión a los municipales en lucha (desalojados por la policía el 13/6 cuando realizaban un acampe en el predio usado por la municipalidad en el Barrio La Favorita), el SOEM, para descomprimir, negoció el 16/6 que parte del salario pagado con tickets alimentarios, pasara a pagarse a partir de julio como dinero en efectivo, totalmente en negro. Acuerdo inconsulto con la base, mucho menos con el sector en lucha, y claramente insuficiente. Este es el rol de una burocracia podrida que no ha repudiado la represión sufrida por este sector de trabajadores municipales, y es la principal garantía de subordinación de los empleados municipales a las políticas de precarización, tercerización y pauperización de la gestión radical en la ciudad.

Este conflicto se volvió testigo de la problemática que padecemos el conjunto de los estatales. El radical Suárez en Mendoza, igual que Alberto en la nación, priorizan el pago de la deuda externa y la negociación con los bonistas, a costa de salarios congelados, despidos y suspensiones. Aguinaldos postergados. Paritarias cerradas. Alta precarización laboral, con contratos basura, prestaciones, suplencias, monotributo, etc. Y también porque la fragmentación sindical agrava la crisis de dirección del conjunto de los estatales. Los reclamos son los mismos: reapertura inmediata de paritarias, recomposición salarial, pase a planta permanente. Pero el alineamiento de conducciones con el gobierno del Frente de Todos por un lado, y de Cambia Mendoza por otro, se traduce en desmovilización y desconfianza de las bases.

Los municipales en lucha, que soportaron tres represiones y no han sido doblegados, tienen que triunfar. Son hoy una referencia para el conjunto de los estatales, y tienen ganada la autoridad para convocar a provincializar el conflicto, instando a poner en pie un congreso de delegados estatales de base mandatados, que supere la fragmentación de las conducciones y permita centralizar las fuerzas dispersas de los trabajadores. Esta instancia es clave para debatir y resolver un plan de lucha unificado, que prepare un paro provincial hasta imponer el reconocimiento de las demandas de los municipales, y que obligue a Suárez a sentarse a discutir en una paritaria estatal única.

Un congreso de delegados de base, es necesario, para avanzar en un debate programático de cara a resolver la grave crisis de dirección que nos atraviesa al conjunto de los estatales. Las tendencias y delegados antiburocráticos y de izquierda, tenemos la responsabilidad de batallar por un programa de independencia de clase, forjando una oposición sindical revolucionaria que dispute la dirección de la lucha de los estatales y prepare la recuperación de los sindicatos. En cada lugar de trabajo, impulsemos asambleas y mandatos de PARO PROVINCIAL y de ruptura de la tregua de las CGT y CTAs al gobierno del FdT. Preparemos un congreso que discuta cómo enfrentamos la crisis económica y sanitaria con nuestros métodos de clase.

 

Los estatales, la policía y el monopolio de la fuerza del Estado.

En el conflicto de los municipales, junto al sector de limpieza urbana, sostienen la lucha un grupo de preventores. Los preventores son un cuerpo de civiles, creado en el ámbito de la Municipalidad de Mendoza, por decreto del año 2008 (luego emulado por otros municipios), con el objetivo de observar, informar y colaborar con la Policía de Mendoza. Como cuerpo de civiles, auxiliares de la Policía provincial, portan tonfas y gas pimienta, y tienen acceso al sistema Tetra de comunicación encriptado que usa la policía. Si bien son civiles, son casi 300 los preventores de la ciudad, cuya función es la cooperación y coordinación como auxiliares en el accionar policial.

No podemos ser indiferentes a las implicancias de esta relación. Más aún en esta situación de crisis económica mundial acelerada por la pandemia, frente a la cual, la cuarentena es utilizada por Alberto y los gobernadores, para aumentar el control de la circulación de bienes y de trabajadores. Para ello son las medidas de mayor intervención de las fuerzas de seguridad, incluyendo el despliegue del ejército en las barriadas, como parte de la preparación de los capitalistas y su Estado para enfrentar las respuestas de nuestra clase ante las consecuencias de la crisis general del capitalismo. Medida que ya se ha cobrado numerosas vidas, como Luis Espinoza en Tucumán, dos jóvenes muertos en las comisarías de San Luis, Facundo Scalzo y tantos otros asesinados por gatillo fácil en el marco del ASPO. Esta tendencia es internacional, y vemos su expresión, con sus especificidades, en las movilizaciones contra los asesinatos raciales a manos de la policía en EEUU, y la discusión abierta en el movimiento obrero sindicalizado respecto a la expulsión de los sindicatos de policía de las centrales obreras.

La policía es una fuerza integrada por individuos que se forman y trazan su vida como miembros de las instituciones represivas del Estado burgués. Los policías, oficiales, suboficiales, espías de la exSIDE y demás servicios, no son obreros aunque ganen poco, soporten largas horas de servicio, los maltraten los superiores o vivan en malas condiciones. Es una aberración completa considerar que existe algún tipo de “unidad de clase” con los policías, a pesar de poder ellos mismos ser hijos de obreros u obreras, y de percibir por su servicio una remuneración salarial. Su función es opuesta a los asalariados que trabajan en la producción o en servicios. La función del policía consiste esencialmente en colaborar con la explotación capitalista, asegurando en forma “técnica y administrativa” la extracción de plusvalía y la disciplina laboral. Aunque sean pobres o maltratados no significa ni mucho menos que los policías sean explotados. Los trabajadores son explotados porque rinden plusvalía al patrón. El policía amordaza al obrero y ayuda al patrón a tenerlo esclavizado. “El hecho de que los agentes de policía fueran reclutados en gran parte entre los obreros socialdemócratas no significa absolutamente nada. Aquí también la existencia determina la consciencia. El obrero que se hace policía al servicio del Estado burgués es un policía burgués y no obrero. (…) Pero lo más importante es que todo policía sabe que los gobiernos cambian, pero la policía queda” (León Trotsky. Alemania, la revolución y el fascismo).

En este conflicto, un grupo numeroso de preventores estuvo en la lucha, junto a los trabajadores de limpieza urbana, soportando incluso la represión de la fuerza policial. Es importante dar el debate de la perspectiva que abre este conflicto para el sector. Por ello sostenemos que los preventores que están en la lucha junto al resto de los municipales, deben plantear la disolución del cuerpo de preventores, y su reubicación en otras tareas y servicios municipales.  Porque cualquier lucha reivindicativa elemental, nos encontrará una vez más, enfrentando el accionar policial como fuerza represiva del Estado para disciplinar a los trabajadores. Debilitar el poder represivo estatal, es central en la perspectiva estratégica de la destrucción de este Estado, que no es nuestro Estado.

Publicado en Mendoza

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