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La paritaria de los estatales nacionales por el período julio 2020 – junio 2021 se firmó el 29 de septiembre. UPCN aceptó un aumento de 7% por 6 meses, que se pagará en octubre sin retroactivo. Y una “revisión” para diciembre, que no es ninguna garantía como ya ha demostrado este gobierno, con la revisión de la paritaria 2019-2020, que nunca se concretó o fue recortada en un 5% en convenios sectoriales como el caso de los nodocentes universitarios. Según la propia burocracia verde de ATE, este acuerdo significa un recorte de entre un 12% y un 15% del salario real. Pero tenemos que sumar la pérdida salarial que se acumula desde los 4 años del gobierno anterior, de entre 35% y 40%. Tampoco se avanzó en la reincorporación de los despedidos, y el esquema de pase a planta permanente de los precarizados propuesto por el gobierno es muy limitado.
Andrés Rodríguez y UPCN pueden anotarse el triste récord de aceptar un aumento menor del que rechazó antes. La semana anterior habían dicho que el 15% (en 4 cuotas por 12 meses) ofrecido por el gobierno era insuficiente. Todo para terminar aceptando un 7% más la incierta cláusula de revisión. No podemos esperar menos de un grupo de burócratas-funcionarios que prácticamente diseñó la reforma del Estado de Menem-Dromi y fue puntal del ataque a los estatales en todos los gobiernos sucesivos.
Sincrónicamente, Alberto recibe a los funcionarios del FMI y les ofrece hechos, no palabras: el recorte del presupuesto se hace carne en el guadañazo salarial a los estatales, junto con otras delicias como el recorte de planes sociales (IFE 4), mientras rebaja retenciones al campo y a la minería, propone el aumento de tasas de interés y esquemas “dolar linked” para intentar mantener ordenada la devaluación que el banco central viene llevando adelante desde su asunción. El gobierno ya eligió a los bancos y no a los jubilados, a las fuerzas represivas y no a la familia de Facundo Astudillo Castro, a los bonistas y al FMI y no a los trabajadores estatales, ya se sabe, “mejor que decir es hacer”.

Ladra pero no muerde

La conducción de ATE de la lista verde, por un lado, viene golpeada por su impotencia frente a los ataques del gobierno de Macri, y por el otro, debe sostener su incorporación política a las listas del Frente de Todos y sus relaciones carnales con Alberto, ante un ajuste que afecta de lleno a sus bases.  
Luego de garantizar el silencio y la inacción en la apertura de la paritaria, definieron no firmar el acuerdo paritario y, para reubicarse ante la base, lanzó el 6 de octubre junto a sus aliados Tiscornia y Baigorria de CONADUH y un sector de FesproSa, una de sus folclóricas “jornadas de lucha” sin garantizar el paro como en los años de Macri, pero esta vez aggiornándolo a la “nueva normalidad” con “apagones virtuales, hashtags y caravanas”. Como frutilla del postre, la caravana terminó en el congreso, y no en plaza de mayo para denunciar al Poder Ejecutivo y su política, sino para apoyar el desteñido proyecto del oficialismo de “contribución de las grandes riquezas” contra el fantasma de la “derecha neoliberal”. En las provincias se desarrollar acciones similares (ver: La jornada de ATE del 6/10 en Córdoba).
Como han hecho en las paritarias de Macri, endilgan la responsabilidad del acuerdo de miseria a UPCN, sin nunca hacer mención de sus propias responsabilidades al dejar desorganizados e impotentes a sus afiliados, luego de medio año de tener la paritaria congelada. Bajo la consigna del “quédate en casa”, se excusaron en el ASPO y la pandemia para sostener su  tregua con el Gobierno. Como parte de su acuerdo político, el Cachorro Godoy se comportó como consejero del gobierno, apoyando políticas como el subsidio a las patronales a través de los ATP y la precarización que significaron los “voluntariados coronavirus” organizados por el propio sindicato. Festejaron la resolución de la SRT para que las ART cubran sólo parcialmente al COVID-19 como enfermedad laboral (que les permite todo tipo de chicanas para deslindar responsabilidades). Llamaron a los trabajadores de salud a conformarse con el bono miserable de $5.000 y sobre todo no enfrentaron la política estatal de control sobre el movimiento obrero que es la cuarentena y el supuesto “fortalecimiento del sistema de salud” que ahora todos sabemos fue una gran mentira.
Sus archienemigos de la Verde y Blanca han logrado hacer un papel aún más lamentable que la Verde.  Luego de boicotear cualquier acción en contra de la paritaria de hambre en nombre de la responsabilidad sanitaria, pusieron todas sus energías en hacer actitos de bronca en el ministerio, enojados porque el Cachorro no los dejó sentarse en el sillón de paritario. Ahora rechazan el aumento de 7% con firmeza… juntando firmas, y llamando a no hacer nada para no hacerle el juego a la derecha.

Nosotros luchamos, ellos negocian

La entregada de UPCN no puede ponderarse fuera del acuerdo que impulsa Alberto con la CGT y las cámaras patronales para imponer el ajuste que reclama el imperialismo y el FMI.
El CDN de ATE pide la compulsa de afiliados para ver si efectivamente tiene mayoría entre los estatales nacionales, y de esa forma desbancar a UPCN. Como saben que en realidad eso es decisión de la patronal, hacen lo imposible por parecer más serviles a ver si Alberto los designa con el dedo como los verdaderos representantes de los estatales.
Sin embargo, debemos ser los trabajadores los que decidamos quiénes nos representan, y no los jueces o los ministros. Debemos impulsar en todas las reparticiones, organismos, fábricas y hospitales del Estado nacional asambleas conjuntas, sin distinción de afiliación, para votar delegados paritarios e imponerlos con la lucha.  Es una forma de avanzar también en la unidad desde la base hacia un sindicato único de rama, barriendo a la burocracia sindical y sus internas que nos dividen y debilitan. Por sindicatos independientes del Estado. Abajo la Ley de Asociaciones Profesionales y toda regulación diseñada para estrangular nuestra lucha, que debe ser en unidad con el conjunto de la clase obrera, con el proletariado industrial a la cabeza.

No podemos esperar a diciembre

El rechazo generalizado al 7% debe convertirse en una lucha por la reapertura de la paritaria, y no una mera presión para que nos tiren un mango más en diciembre.
Las juntas internas opositoras, como Trabajo, Mecon, INTI, INTA, Garrahan, INDEC, INCAA, Autoconvocados y agrupaciones de CONICET, etc, tuvieron el reflejo de convocar a una acción independiente el día el martes 29/9 lo cual fue muy importante para quebrar el silencio en el que nos querían mantener Godoy y Catalano. También se realizó una columna independiente el martes 6, junto a los docentes universitarios de AGD.
Sin embargo, hemos venido fallando en poder acordar una línea unificada para enfrentarnos a las conducciones. Ni siquiera se ha podido acordar un documento común o un plenario a pesar de los esfuerzos de algunas Juntas Internas y delegados combativos. La clave para esto es superar la idea de acuerdos de aparatos de épocas electorales y forjar una Oposición Sindical con un programa y métodos capaces de enfrentar a los burócratas y pelear por la dirección.
Para esto hace falta una serie de pasos, empezando por plenarios comunes y un proceso de deliberación para discutir un programa y un conjunto de acciones que permitan agrupar a los que quieren enfrentar el ajuste de Alberto. También se puede avanzar en una Mesa de Juntas Internas, delegados y agrupaciones que funcione con mandatos, mayoría y minoría, y que pueda organizar a los trabajadores combativos en todo el territorio nacional.
En esta coyuntura, la pelea a desplegar está clara:

  • Reapertura de la paritaria
  • Plan de lucha con paros progresivos, ocupaciones de edificios y cortes de ruta
  • Delegados paritarios elegidos en asamblea
  • Salario inicial igual a la canasta básica que ATE INDEC calcula en $72.000
  • Reincorporación de los despedidos y pase a planta permanente de los precarizados
  • Comisiones de seguridad e higiene elegidas en asamblea para garantizar las condiciones de salubridad para el trabajo presencial
  • Cobertura de los costos de conexión, herramientas y servicios en el teletrabajo
  • Sindicatos independientes del Estado y de todo gobierno

Estatales de la COR

Publicado en Nacionales

La flamante Ley del Teletrabajo presentada por el Frente de Todos (FdT) y cuestionada por el bloque de la oposición y algunos sectores empresariales, fue aprobada el jueves 30 de julio. Las modificaciones que formuló la oposición para dar el consenso en la cámara alta no fueron incorporadas dado que el peronismo contaba con la mayoría para aprobar el proyecto. Previamente, la oposición, venía desarrollando de forma pública los cambios al proyecto para favorecer a algún sector empresario que vio la posibilidad de hacer negocios con empresas de otros países con husos horarios diferentes y así cobrar los servicios en dólares y pagar salarios en pesos. Pero esto no fue posible, no porque el FdT no este seriamente pensando en favorecer a los empresarios amigos, sino porque ensaya los futuros cambios estructurales que va a pedir el FMI para la reestructuración de la parte de la deuda en manos de ese organismo imperialista. Las apuestas por parte del capital internacional dependerán de la capacidad del gobierno de Fernández para consumar la flexibilización laboral como indicio de una reforma laboral en ciernes. La velocidad con la que legalizaron el ataque mejora la performance luego de los fuertes cuestionamientos recibidos respecto al caso Vicentin, que finalizó con la derogación del DNU.
Respecto a la ley, en términos generales desde Juntos por el Cambio a Fernández, pasando por los empresarios y sindicalistas todos coincidieron en la necesidad de la regimentación del “home office” para plasmar en ley las condiciones de flexibilización laboral que se dan en los hechos. Además de profundizar la tercerización laboral. Pese a las declaraciones del séquito de burócratas peronistas que difunden las buenas intenciones de la ley para que el mercado no imponga sus reglas a falta de una normativa que regule.
Está claro que el debate sobre la Ley del Teletrabajo vino a plantear la pelea entre sectores empresariales de los servicios que saldrán a competir por un segmento del mercado, aunque algunos señalan que la ley vino a castigarlos más que a ofrecer incentivos para aquellos empleadores que apuesten por la contratación remota. Otros señalaban no tener asegurada la productividad del trabajo necesaria desde el “home office”, lanzando duras críticas a la reversibilidad como sinónimo de un aumento de la litigiosidad dado que permite de forma unilateral -por parte del trabajador - decidir la vuelta al trabajo presencial. El artículo 8º dice que si las empresas incumplen con este pedido; el trabajador podrá darse por despedido. Es tan cínico tanto el planteo de la ley como la posición de los empresarios, que lo único a lo que tendremos “derecho” los trabajadores será de acudir a la justicia (burguesa) y de forma individual para reclamar por una indemnización. Todo una demostración de por qué los trabajadores debemos rechazar de plano semejante ataque . Más aún cuando los gremios y centrales lo anuncian con bombos y platillos.

¡No al teletrabajo!

Los trabajadores debemos rechazar el trabajo remoto que surge como respuesta de las patronales a una pandemia universal y pretenden así perpetuar la modalidad “home office” para sentar precedente de un ataque mayúsculo en plena crisis económica. El ensayo reaccionario del Estado con la imposición del aislamiento bajo el “fierro” del ejército y la policía, le dio luz verde a las patronales para la migración forzada de miles de trabajadores que tenemos que garantizar la supervivencia de estos parásitos como clase. Podrán disfrazarlo bajo el mote de “modernización” pero de lo único que se trata es de establecer una nueva relación entre capital - trabajo que se exprese en una legalización de la flexibilización laboral.
La ley señala claramente que será para la pos-pandemia, ya que entrará en vigencia a los 90 días de terminado el aislamiento social, preventivo y obligatorio (cuarentena). Ni siquiera vino como respuesta a los problemas que enfrentamos en la actualidad: el aumento de la jornada laboral,  la polivalencia, mayor control de los procesos, oficinas improvisadas, débil conectividad de internet, incremento de los gastos, grises en cuanto a los accidentes y enfermedades laborales, etc. Pero por sobre todas las cosas, nos niega la posibilidad de la organización colectiva en los lugares de trabajo. La tarea que enfrenta nuestra clase y su vanguardia es desafiar una nueva versión del viejo “trabajo a domicilio” que ya señalaba Marx: “La explotación de fuerzas de trabajo baratas e inmaduras […] es más desvergonzada en la llamada industria domiciliaria que en la manufactura, porque con la disgregación de los obreros disminuye su capacidad de resistencia; porque toda una serie de parásitos rapaces se interpone entre el verdadero patrón y el obrero; […] porque la pobreza priva al obrero de las condiciones de trabajo más imprescindibles, de espacio, luz, ventilación, etc.; porque se acrecienta la inestabilidad de la ocupación...” (Karl Marx, El Capital, Tomo I).
Claro que en la actualidad el mencionado “trabajo a domicilio” viene de la mano de las nuevas Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC). La legalización del mismo significa claramente que aprovecharon la excepcionalidad de la pandemia para introducir  un ataque que estamos llamados no solo a rechazarlo sino a organizarnos para actuar con nuestros métodos. Nos congelaron las paritarias de varios sectores, hubo despidos y suspensiones en la industria y los servicios; ramas enteras estamos bajo la modalidad “home office”: bancarios, telecomunicaciones, salud, educación, la industria del software y los servicios informáticos y estatales, por mencionar algunas. Mientras los burócratas sindicales continúan en su eterno letargo comprometidos con la falta de acción para preservar sus intereses aunque insistan que se trata de nuestra salud. Debemos seguir el ejemplo de importantes sectores obreros que salieron a la lucha de forma aislada, pero decidida, lo que permite augurar futuros procesos de lucha que saquen lecciones del rol del gobierno, los empresarios y la burocracia sindical.

Tercerizados de los Call Centers
Enfrentemos la flexibilización y precarización laboral

Mención aparte merecen los sindicalistas que además de garantizar esta extorsión de las patronales van a empezar a reclamar y negociar el encuadre de miles de trabajadores en aquellos CCT que definen la tarea específica de la atención y/o comercialización de bienes y servicios vía telefónica y plataformas virtuales. No ha sido ingenua ni gratis la participación en la comisión de legislación en el Senado, del burócrata sindical Walter Franzone, titular de la Asociación de Trabajadores Argentinos de Centros de Contactos (ATACC) con sede central en Córdoba. Este gremio obtuvo la homologación de su CCT688/14 bajo el gobierno de CFK, que permitió disputarle, en el 2014, el encuadre de varios miles de trabajadores de las tercerizadas de call centers al massista Pablo Chacón (Comercio-Córdoba). La pelea no solo era por los trabajadores de ese momento sino por los que vendrían. Varias empresas se convertían en tercerizadoras de servicios y se instalaban de forma definitiva en Córdoba de la mano de las exenciones impositivas otorgadas por los gobiernos peronistas de De La Sota y Schiaretti. En 2015, Franzone consiguió la inscripción gremial y obligatoriedad del CCT688/14 en las provincias de Chaco, Salta, Tucumán, Mendoza, San Luis, Ciudad Autónoma y Provincia de Buenos Aires.
La división impuesta a los trabajadores por rencillas de los políticos burgueses  (Massa –Cristina) y reproducida por los burócratas sindicales en 2014; nos costó mayor atomización para más tarde verlos unidos rescatando al peronismo y bancando, en la actualidad,  al mismo gobierno.

Efectivización de los tercerizados y fin a las agencias de empleo

Los tercerizados sufrimos todo tipo de abusos perpetrados por estos parásitos intermediarios que nos dividen de los compañeros de las empresas madres para las que realizamos la misma actividad, con salarios y condiciones muy por debajo de los que establecen los convenios por rama. Las tercerizadas imponen estas condiciones paupérrimas a miles de trabajadores desde los 90 hasta la actualidad, bajo la tutela estatal y el banque de la burocracia sindical. Nos suspendieron con el 75% del salario porque las patronales no se hicieron cargo de proveernos los elementos necesarios bajo el mote de “es mejor estar cobrando el 75% del salario que estar despedido”. Dejaron pasar la baja de contratos de cientos de trabajadores de agencias de empleos que argumentaban la recontratación del personal cuando pasara la cuarentena. La directiva del ATACC introdujo una modificación al CCT -sin consultarle a nadie– sobre el Teletrabajo suprimiendo todas las cláusulas medianamente favorables a los trabajadores que establecía la Resolución 595/2013 del Ministerio de Trabajo.
Es hora que los tercerizados pongamos blanco sobre negro, y de forma decidida recuperemos el lugar que nos quitaron. Pelear por ponerle fin a las empresas tercerizadas y agencias de empleo; será el inicio del pase a convenio de la actividad principal y la efectivización en las empresas madre. Somos miles de compañeros que hacemos funcionar la atención a clientes, comercialización y cobranzas, de la banca pública y privada; los monopolios de las telecomunicaciones; alimentación, prensa, educación, salud, constructoras, correos, aseguradoras, petroleros, turismo, mega tiendas, gobiernos y un larguísimo etc.
Claro que este desafío lo debemos llevar adelante en unidad con los trabajadores efectivos de estas empresas y de forma decidida enfrentarnos a la burocracia sindical de Franzone y de los sindicatos de estas ramas (FOETRA, Bancarios, etc.) que han dado sobradas muestras de traición. ¡Por sindicatos únicos por rama y por oposiciones revolucionarias para recuperarlos de manos de la burocracia sindical! Rechazar la implementación de la ley del Teletrabajo será clave para evitar la migración de cientos miles de compañeros a una mayor dispersión de fuerzas en pésimas condiciones. Tenemos una ardua tarea por delante, ¡manos a la obra!

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En su desarrollo, la crisis capitalista y sus  efectos,  acentuados con la pandemia del COVID-19, vinieron  a  mostrar la estructura de un estado burgués y la forma en que la burguesía se garantizó el flujo de mercancías y mano de obra a las fábricas. Lo cierto es que con la excusa de la pandemia, tanto empresarios como burócratas sindicales aprovecharon para avanzar sobre las conquistas de los trabajadores y para tener un mayor control en los procesos productivos.
Desde el 20 de marzo la UOM Córdoba (como otros sindicatos) cerró sus puertas, dejando vía libre a que las patronales que fueron habilitadas en período de aislamiento social, modificaran y planificaran cómo iba a ser el proceso productivo, dejando a los trabajadores expuestos a posibles contagios en medio de la pandemia. Las patronales, consciente de los efectos que iba a tener la pandemia, tanto en caídas de ventas como problemas de logística, con la venia de las burocracias pudieron acomodarse mejor para recibir el impacto.
La UOM, por su parte, acordó una suspensión al 75 % “por whatsapp” ya que no hubo discusiones ni plenarios donde los obreros metalúrgicos debatieran sobre cómo serían las mismas o rechazarlas. Las cámaras empresariales ni amagaron un golpe para que Caló se bajara los pantalones. Todo trabajador que no fuera convocado por las patronales a trabajar como exceptuado, pasaba a estar suspendido de hecho, incluso los trabajadores considerados de riesgo. Otro elemento presente en el acuerdo de la UOM fue la posibilidad de llegar a acuerdos individuales entre trabajadores y patronales, por retiros voluntarios, que ya sabemos que son despidos encubiertos, a partir de la presión económica, falta de paritarias este año, sumado al atraso salarial acarreado por años de acuerdos.
Las empresas comenzaron a convocar como era de esperar al personal más afín a sus intereses, impidiendo el retorno de delegados. Las convocatorias fueron en para modificar  puestos, delimitar zonas, colocar separadores de acrílico en los puestos que están a menos de un metro y medio, expendedores de alcohol en gel, etc., requisitos para que el C.O.E.(Centro de Operaciones de Emergencia, encargado de las habilitaciones en pandemia y aprobaciones de protocolos) les diera el ok.
Habiendo preparado los lugares de trabajo y armado los protocolos, algunas empresas comenzaron a trabajar. En el sector autopartes, ligado a las automotrices, lo han venido haciendo hasta el día de hoy a media máquina, sin la totalidad del personal. Se han dedicado a sacar pedidos atrasados hasta el mes de julio, previendo que los programas de producción comenzarán en octubre. En el sector linea blanca (electrodomésticos y afines) se sintió menos el impacto. Han regresado la totalidad de los planteles excepto compañeros considerados de riesgo y compañeros que no tienen movilidad propia.
Los metalúrgicos no podemos confiar en planes y protocolos que elabora una clase que tiene como único norte la obtención de ganancias apropiándose de la plusvalía que genera nuestra clase. Los protocolos están siendo aplicados en este ensayo reaccionario para disciplinarnos y quitarnos conquistas en búsqueda de un nuevo equilibrio que les permita mayores márgenes de ganancias en este periodo de crisis. Ante esta situación, los metalúrgicos tenemos que impulsar delegados de seguridad e higiene, comisiones independientes de seguridad e higiene y elaborar un protocolo obrero, nacido de discusiones y debates en los lugares de trabajo.
Por otro lado, la falta de discusión sobre las paritarias está generando, debate en los lugares de trabajo, porque al tener básicos que rondan los $32.000 se hace muy difícil la vida e incluso cumplir con los protocolos que se impulsan desde el estado y las fábricas: los compañeros optan entre comer o comprar desinfectantes. Es por eso que en el mes de junio, algunas seccionales, en su mayoría del interior del país, se descuelgan del secretariado nacional.  En el caso de Córdoba, desde la seccional impulsan un pedido a las patronales de una “ayuda de $10.000” a cuenta de futuras paritarias, pedido que creemos insuficiente por que no es un aumento que vaya al básico y quede como parte del salario. Además, es un saludo a la bandera ya que no se proponen medidas para garantizarlo, puro confeti para descomprimir la bronca.
Por su parte, la UOM nacional adelantó que buscará retomar las paritarias congeladas en el marco de la pandemia y pedirá un bono especial de $10.000 para empezar a recomponer los ingresos. Los metalúrgicos tenemos que impulsar la reapertura de paritarias y realizar asambleas por sector para elegir delegados paritarios, partiendo de la base de que el obrero con la categoría más baja de nuestra rama debe ganar lo que equivale a la canasta básica y que los salario tengan una indexación mensual para que la inflación no supere el sueldo.

Traiciones de la burocracia y experiencias de lucha

Por su parte, la UOM Córdoba está siendo muy cuestionada por su línea, ya que se han sucedido despidos de trabajadores contratados. Incluso hay patronales que no han abonado ni siquiera las suspensiones acordadas, pagando en partes. Tal es el caso de la autopartista Montich (produce autopartes para las diferentes terminales instaladas en la provincia) donde desde que comenzó la cuarentena les abonan un 60% de sueldo. También a tener en cuenta es lo que sucedió las últimas semanas en las autopartistas Fama, Fumicor y Servicios Industriales, donde estando algunos compañeros suspendidos y otros trabajando, les pagaban sumas de $4.000 por quincena. Estas empresas funcionan en el mismo predio y son propiedad de la misma familia. Al abonar los $4.000, lo hicieron a todo el personal, incluyendo a los compañeros suspendidos y a los que estaba trabajando también. El chamuyo para justificar esto: como  la única planta que estaba trabajando era Fama, la plata que entraba la estaban “distribuyendo” entre todos los trabajadores para que todos, suspendidos y convocados, cobraran algo. ¡Cinismo patronal del peor para sembrar divisiones de parte de los zánganos que viven de nuestro trabajo!
Los compañeros, luego de hacer reclamos primero a los delegados (que no iban a trabajar ni daban solución a los pedidos), reclaman al gremio que se presente. Aparece uno de los dirigentes de la UOM y hace una asamblea, pero no se define ningún plan de acción para garantizar el pago del sueldo. El sindicato actuó como vocero de la empresa, tirando la línea de que la pandemia frenó la economía y que venía complicada la mano hasta octubre, fecha donde estarán comenzando a producir autopartes para el nuevo proyecto de pick up de Renault.
Dos semanas después, la situación que detona la lucha es la falta de pago del aguinaldo. Los compañeros van a las paradas de líneas y luego aparecen los dirigentes de la UOM, hacen asambleas donde se define quedar en asamblea permanente por dos días y finalmente hacer una toma de fábrica de un día en reclamo por lo adeudado. La empresa afloja y ofrece pagar el aguinaldo en dos veces y lo adeudado del sueldo de una sola vez. La patronal quiso mostrarse dura y no quería pagar los días de protesta y toma (dos días y medio), pero terminó ofreciendo $3.000 en forma no remunerativa.
Esta importante experiencia nos demuestra el rol que juega la burocracia sindical y sus delegados, y también que se puede luchar y que luchar da sus frutos. Pero también que es necesario recuperar la dirección del sindicato y los cuerpos de delegados, porque de lo contrario la burocracia, que no quería mover un dedo, es la que termina negociando por mucho menos de lo que podríamos haber conquistado. Nosotros luchamos y ellos negocian, eso no puede seguir así. Por eso el planteo de elegir delegados paritarios en asamblea e imponer veedores elegidos por la base en cualquier negociación con las patronales.

Congreso de emergencia de la UOM y paro provincial

La UOM seccional córdoba se niega a llamar a cualquier tipo de congreso o asamblea para unificar la pelea que tenemos que dar los metalúrgicos. Los activistas y delegados combativos que venimos enfrentando los ataques de la patronal en las fábricas debemos imponer un congreso de emergencia donde participen delegados con mandatos de las bases para proponer un plan de lucha para enfrentar despidos, suspensiones y conquistar la reapertura de paritarias.
Sabemos que estas exigencias no son sólo de nuestra rama. Trabajadores de UTA, SUOEM, SUTNA, Alimentación, Hospitales, AOITA, municipales de Jesús María, docentes, están saliendo a la pelea y dieron los primeros pasos enfrentando las medidas represivas que implica la cuarentena impuesta por la burguesía y avalada por la burocracia.
Para romper este cerco los trabajadores de todas las ramas tenemos que imponer un plenario provincial de delegados convocado por los sectores en lucha, que discuta un plan de lucha y un paro activo provincial, para frenar los despidos, flexibilizaciones, sueldos adeudados y por la conquista de todas nuestras demandas. Será parte del reagrupamiento de los sectores de vanguardia y de la preparación de oposiciones sindicales para recuperar nuestras organizaciones, los sindicatos.

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Este martes 21 de julio se firmó un acta acuerdo entre las patronales, el municipio y el sindicato para cerrar un conflicto muy duro, que incluyó grandes movilizaciones, represión y una demostración de la fuerza de nuestra clase. Es un acuerdo tan precario como la posición que tuvo todo el tiempo la burocracia al frente del sindicato. No hay que aceptar la paz social, plasmada en un acuerdo que hasta ahora no se votó en ninguna asamblea.

Nosotros luchamos, ellos negocian

Si los trabajadores somos los que salimos a luchar y ponemos el cuerpo en las calles contra la represión que nos mandó Llaryora y su padrino Schiaretti, ¿por qué vamos a aceptar que luego sea Esteban la que se siente a negociar? Fue a esa mesa sin mandato de ninguna asamblea, y tampoco consultó a la base lo que terminó firmando. De cara a las negociaciones, necesitamos elegir delegados paritarios con mandatos de asamblea o veedores para evitar que sigan negociando a nuestras espaldas. Sobre todo teniendo en cuenta que este acuerdo precario tiene fecha de vencimiento… no sólo porque está firmado hasta octubre sino también porque nada garantiza que patronales y gobierno no vuelvan a la carga incluso antes.

Un acuerdo precario

El acta firmada por Esteban y Farías, si bien refleja el fracaso de las jetoneadas de Llaryora que no logró imponer su plan de contingencia a partir de las reformas votadas el viernes en el consejo deliberante y el accionar de carneros, deja precedentes complicados. No se avanza en la reducción horaria y la rebaja salarial, es cierto. Pero al mismo tiempo el acta dice que “la entidad sindical reconoce que se están prestando solo el 50% de los servicios, transportando el 12% de los pasajeros habituales, y con un costo operativo del 87% de la capacidad plena del Sistema de Trasporte”. ¡Esos son los argumentos de la patronal y el municipio para hacernos pagar su crisis! Sobre esos argumentos, que no nos constan a los trabajadores porque las empresas mantienen su contabilidad bajo secreto comercial, avanzan sobre los adelantos mensuales, la posibilidad de utilizar vacaciones y licencias para adecuar el supuesto “esquema de emergencia”, realizarán descuentos a los trabajadores licenciados por sus condiciones de salud en la pandemia (descuentos que llegan a los $15.000) y finalmente abren la puerta a atrasos de todo tipo en los días de pago subordinándolos a los más que seguros atrasos en el giro de los subsidios que vienen de Provincia y Nación. Con esos “ajustes” salariales y de las licencias quieren que los trabajadores sean la variable para adecuar el sistema a la coyuntura de pandemia. Incluso llegaron a hacer correr el rumor de que efectivizarían a los compañeros fuera de convenio (¿porqué esto no estaba en el acta?), y luego aclararon que se trata solo de una bancarización del pago de los salarios, ¡se nos ríen en la cara!

¡No tenemos que comprar los llantos de la FETAP! Hay que abrir los libros contables de las empresas (Ersa, Aucor, Coniferal y Tamse) para verificar como la vienen levantando en pala a costa de nuestro trabajo, del boleto más caro del país y de los subsidios que les manda el Estado. Lo que firmó la burocracia de la UTA con las empresas y el municipio es un acuerdo para frenar el desarrollo de la lucha de los trabajadores.

Que las asambleas definan la continuidad del paro

Muchos compañeros piensan que se puede continuar la lucha, para que Llaryora retroceda mucho más en su línea antiobrera. La lucha la protagonizaron los trabajadores, son los trabajadores quienes tienen que definir si se aceptan o no las condiciones del intendente y las empresas. O si hay suficientes fuerzas para que no haya NINGÚN descuento salarial ni se toquen las LICENCIAS y se consiga la real EFECTIVIZACIÓN del personal fuera de convenio.

Es necesario hacer asambleas en cada punta de linea y una gran asamblea general frente a la UTA para discutir el acta firmada por la burocracia. Hay que rechazar de plano la claúsula de paz social que nos deja desarmados para lo que se viene. Y preparar las fuerzas de los trabajadores echando a los enemigos en nuestras propias filas, la burocracia sindical, de la conducción de la UTA. Hay que construir una oposición para recuperar el sindicato, lo que nos permitirá enfrentar en mejores condiciones el plan de Llaryora y la FETAP.

21/7/2020

COR

Corriente Obrera Revolucionaria

Regional Córdoba

Publicado en Córdoba
Domingo, 12 Julio 2020 22:05

¡Paro Provincial para que triunfe la UTA!

¡No a la extorsión de Llaryora y la FETAP!
¡Paro Provincial para que triunfe la UTA!

El conflicto de los trabajadores del transporte de pasajeros de Córdoba viene de vieja data. Pero la pandemia lo potenció. Mientras los compañeros de AOITA están de paro desde el inicio de la cuarentena, enfrentando un virtual lock out patronal-gubernamental, los choferes, trolebuseras y demás trabajadores de los colectivos de la capital están enfrentando el ataque de las patronales agrupadas en FETAP (ERSA-AUCOR y CONIFERAL) y de la municipalidad. Llaryora, en pocos meses, batió todos los récords en cuanto a ataques a los trabajadores, sumados al recorte a las jubilaciones de su jefe político Schiaretti.
Los municipales del SUOEM están en pié de lucha, aunque la conducción muestra deseos de levantar las medidas con muy poco. Frente a esto, Llaryora piensa que puede acorralar a la UTA, sabiendo que la burocracia nacional de Fernández-Kiener y la conducción local están dispuestos a entregar el salario y el aguinaldo bajo amenaza de despidos y baja de corredores. Este tipo de extorsiones las vemos día a día, en todas las ramas de la economía (estatales, industria, servicios). Dicen que “todos” tenemos que poner algo... ¡Es una mentira, nos quieren hacer pagar su crisis!
Ha trascendido que la oferta de Llaryora para frenar la lucha de la UTA, que lleva más de 12 días y gana su fuerza en las asambleas: para los trabajadores, rebaja salarial, pago del aguinaldo en cuotas y cambio en el cronograma de los pagos. Para la FETAP, subsidios nacionales, provinciales y municipales. ¿Esto es que “todos” pongan algo? No, es una provocación.
Todo el movimiento obrero cordobés, que vemos la tregua escandalosa de los “dirigentes”, tenemos la mirada puesta en el desarrollo de la lucha de ustedes compañeros. Porque se pueden enfrentar las extorsiones. Se puede vencer. Y los trabajadores de la UTA pueden convocar desde el lugar que legítimamente se han ganado en la lucha, y así buscar el apoyo del conjunto de nuestra clase, a un gran plenario regional para derrotar el ataque de Llaryora, Schiaretti, Alberto Fernández y las patronales.

PROPONEMOS tres mociones para el triunfo de la UTA

  1. Rechazo de la propuesta extorsiva del municipio y la FETAP. La contra-oferta de los trabajadores: no a la rebaja salarial ni al pago en cuotas del aguinaldo ni a la baja de ningún corredor.
  2. Elección de nuevos delegados o ratificación de los actuales a partir de asambleas en cada empresa. Que los delegados con mandato de las asambleas sean los que se sienten a negociar.
  3. Convocatoria desde la UTA en lucha a un Plenario Regional de Delegados mandatados por la base, de todo el movimiento obrero de Córdoba capital, para votar un programa y un plan de acción con un PARO ACTIVO PROVINCIAL para derrotar el ataque del gobierno y las patronales. Invitar a los trabajadores del interior a realizar plenarios análogos en los diferentes departamentos de la provincia.

COR - Regional Córdoba

Publicado en Córdoba

Una respuesta obrera ante el avance del Coronavirus

 

Ante el desarrollo de la pandemia del coronavirus, los gobiernos capitalistas han ensayado diferentes respuestas. Una línea es la de alineados con los postulados de la OMS y las medidas de confinamiento; otra línea diferente es la de Trump, Bolsonaro y, en un principio, Boris Johnson y su "inmunidad del rebaño". Estos son ejemplos que mencionamos sólo a fin de esquematizar, sin desconocer que los Estados y semi Estados han improvisado con matices entre sí, a lo largo y ancho del planeta. De una u otra forma se ha expresado la crisis del sistema capitalista mundial y sus sistemas sanitarios, aún en los países imperialistas más desarrollados.

Tras casi 80 días, la cuarentena impuesta en Argentina por el gobierno de Alberto Fernández tiene un saldo de más de 17 mil casos positivos y 550 muertes, mientras atravesamos una situación de mayor contagio comunitario con un crecimiento exponencial del virus. A su vez, vivimos una crisis económica que tras años de recesión se encamina hacia la depresión. Con el desplome de la producción industrial, la construcción y el comercio, se estima que el PIB caería un 8% durante este año. La devaluación de la moneda y una alta inflación llevaron a la pobreza a más del 50% de la población, mientras más de un 10% de los trabajadores sufre el desempleo.

Para los banqueros, los grandes capitales, los bonistas y el FMI se manotea de las escasas reservas del banco central, se multiplica la emisión monetaria en más de 600 mil millones de pesos desde diciembre y se dispone de las exiguas arcas de la Anses. Para los sectores de trabajadores en negro y todos aquellos que sufren la desocupación, se otorga una suma de miseria de 10 mil pesos. El gobierno para "los que menos tienen" aumenta por decreto la mínima del haber jubilatorio a 16.800 pesos o directamente lo recorta, como votó a instancias de Schiaretti la legislatura cordobesa.

Lejos de preparar al sistema de salud para afrontar la emergencia, son los médicos, los enfermeros y todo el personal sanitario los que se exponen en condiciones totalmente insalubres, en muchos casos sin los EPP indispensables. Un sistema que se sostiene a base de "pasantes" y "concurrentes" que en muchos casos trabajan sin recibir un salario.

En las villas y sectores populares, donde más golpea la carestía de la vida, escasea el agua potable y se padece la crisis habitacional, se improvisa llegando hasta la conformación de un Ghetto como el caso de Villa Azul. Test para detectar el virus a tiempo, muy pocos, pero se satura y se cerca el barrio con policías y milicos, con la complicidad de los "movimientos sociales" afines al kirchnerismo. La cuarentena intenta regular y legislar con una idea de "igualdad ante la ley" cuando las brechas económicas y sociales son cada vez más profundas.

Ante esta debacle económica, sanitaria y social, sectores de la pequeñoburguesa vienen planteando una posición totalmente reaccionaria. Con fraseología libertaria y de respeto por los derechos individuales, se aglomeran y se manifiestan de manera minoritaria en algunos centros urbanos. Se trata de una clase media acomodada golpeada por la crisis, llegando a plantear en algunos casos que el virus no existe. Los "anticuarentena" salen a la calle reclamando contra las restricciones que afectaron el desarrollo de sus comercios y profesiones liberales, intentando montarse sobre el agotamiento que genera el desarrollo de la cuarentena en un sector de la población.

Otra posición se expresó con una carta pública un grupo numeroso de científicos e intelectuales que denuncian la "infectadura". Sostienen, sobre todo, la necesidad de una "cuarentena inteligente" y la vuelta del funcionamiento de las instituciones estatales como la justicia y el Congreso nacional.

Por mucho que se peleen todos estos sectores, tienen algo en común y es que pretenden que seamos los trabajadores los que paguemos los costos de esta crisis.

Mientras las distintas fracciones burguesas y pequeño burguesas se dividen entre los pro-cuarentena y anticuarentena, los trabajadores y el pueblo pobre somos los que sufrimos el efecto de la pandemia. El contenido de clase de la cuarentena se viene expresando de forma descarnada en las villas y barrios populares, ya que es imposible el aislamiento en medio de las condiciones paupérrimas de vida. Los trabajadores debemos intervenir de forma independiente en esta crisis, con los métodos de nuestra clase y la disciplina obrera. Debemos pelear en cada lugar de trabajo en contra de la conciliación de clase, son los partidos patronales como el PJ, Cambiemos, UCR y otros, junto a los empresarios y la burocracia sindical, los responsables de las condiciones de vida en la que nos encontramos. Nada bueno puede venir de nuestros enemigos.

 

Enfrentar al COVID 19 y al ajuste descomunal en curso.

Ha quedado claro el rol rastrero de la burocracia sindical ante esta crisis. Subordinaron nuestros intereses a los de la UIA y las diversas cámaras patronales. Aceptaron sin chistar los despidos de más de 100 mil trabajadores y suspensiones masivas con rebajas salariales, que se implementaron con el artículo 223 bis de la Ley de Contrato de Trabajo. Negociaron a nuestras espaldas con las patronales, el gobierno y el FMI, pero mantienen las puertas de los sindicatos cerrados para los trabajadores. En los lugares que se retomaron las actividades han actuado como un apéndice de Recursos Humanos de la patronal.

Para imponer estos ataques y el dominio burgués, la cuarentena, como medida estatal, apostó a desorganizarnos. Pero es justamente con nuestra organización y nuestros métodos como podemos enfrentar las consecuencias de la pandemia, frenar los ataques en curso y desorganizar a los capitalistas.

Para eso necesitamos poner en pie un Congreso Extraordinario de Delegados mandatados votados por la base. Podemos comenzar con asambleas por sector en cada lugar de trabajo donde, además de expresarse el activismo, se pronuncie la base para afrontar un proceso de masas sobre el que debemos intervenir. De esta forma preparamos las asambleas generales y los mandatos para enfrentar a la burocracia y recuperar nuestros sindicatos.

Tenemos que demostrar todo nuestro potencial como clase, ya que no sólo se trata de recuperar lo perdido durante la pandemia, sino de forjar una alternativa de dirección.

No son las medidas de un Estado que, como aparato burocrático militar intenta disciplinarnos, las que nos muestren una salida; sino con el cese de actividades, los paros y las ocupaciones de establecimientos vamos a lograr a enfrentar la pandemia y ofrecer una alternativa a la crisis capitalista.

Algunos de estos métodos los hemos visto en las luchas que recorren el país de norte a sur. Los mineros de Andacollo, los chóferes de la UTA en Córdoba y Rosario, los trabajadores de la salud en todo el país. Los trabajadores de la fábrica Penta, en la Zona Sur del conurbano, que enfrentaron la represión policial, y los trabajadores de Bed Time que ocuparon la planta contra las suspensiones y rebajas salariales. Son algunos ejemplos que también ha dado nuestra clase a nivel internacional, como el paro general en Italia, los trabajadores de la industria automotriz en Estados Unidos o las movilizaciones en las calles de Chile.

Un Congreso Extraordinario de Delegados elegidos por la base debe votar un plan de lucha que incluya el Paro General, y un programa obrero que enfrente el acuerdo que teje el gobierno con los bonistas extranjeros, con la venia del FMI. Por el no pago de la deuda. Por la ruptura total con el capital extranjero y los parásitos capitalistas locales. Por el control obrero de las ramas más importantes de la economía y la escala móvil de horas y salarios. Por la expropiación de la banca y la apertura de los libros contables de las empresas.

Publicado en Nacionales

La noche del martes 19, los trabajadores cordobeses supimos que, al día siguiente, el gobierno de Juan Schiaretti y su fuerza Hacemos por Córdoba (HpC) se disponían a votar con su mayoría automática en la legislatura unicameral, en una sesión virtual, un nuevo saqueo a los jubilados de la provincia. Este recorte se concretó ayer y alcanza, según los cálculos del propio oficialismo, la friolera de $6.500 millones de acá a fin de año. El objetivo del saqueo es fondear las arcas del Estado para palear la gigantesca crisis capitalista que está carcomiendo el presupuesto por la continuidad del pago sistemático de la deuda y el sostenimiento de los subsidios a los capitalistas. La Caja de jubilaciones provincial, que cubre a los trabajadores estatales provinciales, municipales, judiciales y de empresas estatales como la EPEC y el BanCor, es presionada desde hace años por la política de armonización con el sistema de ANSES, sobre todo por las gestiones kirchneristas y la actual de Alberto Fernandez, y con esta reforma este objetivo queda casi cumplido. Los principales puntos de la reforma: un diferimiento del aumento en relación a los trabajadores activos de 60 días, un aporte solidario del 20% en las jubilaciones de mayor monto, limitaciones a los llamados “dobles beneficios”, una modificación de la base de cálculo que pasa del 82% móvil del 89% del salario (73%), al 82% de una suma igual al bruto deducido el aporte personal jubilatorio (que llega hasta un recorte directo del 6%) y una modificación de la base salarial del cálculo inicial, pasando de un promedio de los últimos 4 años a uno de los últimos 10.
Mientras los legisladores sesionaban virtualmente, la policía estrechaba el cerco en las calles céntricas, apretando los controles en los puentes que cruzan el Río Suquía con el pretexto de la lucha contra el coronavirus y el control del “brote” en el Mercado Norte, uno de los principales centros de abastecimiento mayoristas de la ciudad. El edificio de la Legislatura, semi-vacio, igual estaba completamente cercado por las fuerzas represivas, aún con la confianza de que ninguno de los burócratas sindicales adherentes al peronismo cordobés, y tampoco ninguno de sus pretendidos opositores, iba a mover un dedo en contra de este ataque contra la clase obrera. Los únicos enfrentando la reforma en la calle fuimos las corrientes de la izquierda.

Las medidas sanitarias… un cuento cordobés

El lunes de esta misma semana, el COE (Centro de Operaciones de Emergencia) lanzaba un operativo bloqueando 9 manzanas en pleno centro de la ciudad, alrededor del citado mercado. Pero no tardó en caerse la máscara… el operativo fue gatillado por 2 casos positivos de COVID-19, uno de ellos un trabajador del supermercado “A granel”. Este jóven, al igual que tantos otros trabajadores del sistema de salud y otras ramas encuadradas como esenciales, fue víctima del montaje que hay detrás del COE y toda la política sanitaria de los gobierno provincial y nacional. Su madre declaró a la prensa que el día jueves 7 de mayo, este trabajador fue al hospital Tránsito Cáceres de Allende con síntomas de coronavirus, pero no le realizaron ningún hisopado. Sólo insistiendo al día siguiente le hicieron el test, pero no le dieron jamás el resultado, hasta que tuvo que repetir el estudio la semana siguiente, y dio positivo. Es decir, estuvo una semana expuesto, sin conocer su diagnóstico, y presionado por la patronal para volver a trabajar. Y cuando saltó a la luz, el COE y el ministro montaron el circo, habilitando el control territorial de las fuerzas represivas. Esto, igual que los manejos en el Hospital Italiano, en el geriátrico de Saldán, y tantos otros que aun no se conocen, desnudan la gran mentira que es la política sanitaria de Schiaretti, el ministro de salud Cardozo y el COE.
La realidad es que la cuarentena, ahora de nuevo en la llamada “Fase 3”, está enfocada en el control territorial de las fuerzas represivas y en el control del estado burgués y los empresarios de la circulación de mercancías, sobre todo de nuestra fuerza de trabajo como mercancía, que de no ser por denuncias oportunas el gobierno nacional hubiera puesto bajo ciber-vigilancia obligatoria a través de la aplicación Cuidar. En Córdoba, reprimieron a los trabajadores de la municipalidad de Jesús María, a los trabajadores de Bagley-Arcor, a los trabajadores de delivery y someten a persecución judicial a los trabajadores de la municipalidad de la capital (SUOEM). Todos ellos pelean en contra de recortes salariales que vienen aplicando las patronales y el estado contra nuestra clase, aprovechando las restricciones de movimiento con la excusa de la pandemia. El “golpe maestro” dado bajo esta política, aprovechando el retroceso a la “Fase 3”, fue el robo a los jubilados de Schiaretti y sus legisladores de HpC, a la voz de “es ahora o nunca”.

No es “cuidar la salud”, es una tregua escandalosa

La CGT Córdoba, dirigida por el alcahuete José Pihén del SEP que es parte de la bancada de HpC, por un lado, y el rejunte de la CGT Rodriguez Peña y las CTAs, por el otro, emitieron sendos comunicados de repudio a la reforma previsional de Schiaretti. No basta. Son saludos a la bandera de la burocracia sindical que, con la excusa de “cuidar la salud”, sostiene una tregua escandalosa con los empresarios y el gobierno peronista. La única salud que les interesa es la suya propia, ya que se niegan a organizar la lucha por las condiciones de seguridad e higiene en los hospitales, los supermercados, las fábricas, los transportes y demás lugares de trabajo. Cuidan la salud de sus propios bolsillos, mientras dejan pasar los recortes salariales, la precarización de las condiciones laborales y el robo a los jubilados.
En medio de esta cuarentena sostenida a balas contra las expresiones de lucha de los trabajadores que nos negamos a pagar con suspensiones, despidos, rebajas salariales o nuestra propia salud la crisis que los patrones y sus gobiernos generaron, el movimiento obrero tiene que pasar a la acción. Los ejemplos están en las asambleas, paros y protestas de los trabajadores de la salud en todo el país, en las luchas de Penta, Bed Time, FADETE, las textiles, los camioneros del sur, los trabajadores del transporte (UTA y AOITA), de Arcor, del delivery, los municipales de Jesús María y de Córdoba capital y tanto más.

Recuperemos las calles este 29 de Mayo

Este 29 de mayo, 51º aniversario del Cordobazo, llamamos a todos los sectores combativos del movimiento obrero, opuestos a la tregua de la burocracia sindical, a organizar una gran movilización unitaria. Debemos imponer la unidad del movimiento obrero y enfrentar el ataque de nuestros enemigos de clase, los empresarios y los gobiernos que los defienden, imponiendo a las centrales un Paro Provincial contra la represión y por todas nuestras demandas. Congreso de delegados de base con mandato. Abajo la reforma previsional de Schiaretti. Que se vaya la policía y el ejército de las calles de Córdoba. Desprocesamiento de los municipales de Jesús María, de Córdoba capital y de todos los luchadores. Medidas de seguridad e higiene acordes a la pandemia en todos los lugares de trabajo. Ninguna suspensión. Reincorporación de todos los despedidos, pago integro de los salarios y aumento salarial para alcanzar la canasta básica en el salario inicial de convenio. Escalas móviles de horas de trabajo y salarios. Control obrero de la producción. Preparar la Huelga General. Por un programa obrero de salida a la crisis. Por un gobierno obrero.

21/5/2020

COR
Corriente Obrera Revolucionaria

Publicado en Córdoba

Luego de 45 días de cuarentena, lo que ha quedado demostrado es la mentira de que se ganaba tiempo para acondicionar el sistema de salud para hacer frente a la pandemia.  La situación ya es imposible de ocultar, la mayor cantidad de contagios se están dando en los sectores de la salud.
La situación en los efectores de salud de Córdoba se agrava día a día. Luego de que se denunciara la falta de equipos de protección personal (EPP) en varios centros de salud y hospitales de la provincia, se empezaron a suceder los casos. El más alarmante fue el contagio de 65 personas en la residencia geriátrica Santa Lucía de Saldan. Dado que es una institución sin capacidad de aislamiento, muchos de estos pacientes fueron relocalizados por el PAMI en el Hospital Italiano. Convertido hoy en el centro de contagio más grande de la provincia, de los nuevos positivos registrados el 2 de mayo, el 90% se produjeron en este hospital.
La situación que se vive hoy en el Italiano es la muestra de la desidia patronal que derivó en la intervención del Ministerio de Salud y el Centro de Operaciones de Emergencia (COE) con la posterior puesta en cuarentena sanitaria de todo el hospital (pero como veremos, no de todos los trabajadores) a partir del jueves 30 de abril, lo que significa que no habrá admisión de nuevos pacientes. Aunque los trabajadores han denunciado que los protocolos establecidos no solo se han aplicado tarde y de forma insuficiente, hay secretarías y puesto de seguridad que aún no cuentan con los paneles de seguridad de forma definitiva, con el agravante de que se sigue convocando a cumplir tareas a trabajadores a quienes no se les ha realizado el Test y por tanto son casos sospechosos de Covid-19. Además se han realizado, sin ningún tipo de notificación, cambio de tareas para suplir la falta de aquellos trabajadores que han dado positivo o han sido puestos en aislamiento por sospechosos mientras esperaban el resultado del hisopado. Y como si fuera poco, el retraso y desdoblamiento de los pagos de salarios ya ha sido informado por parte del directorio.   
En dicho nosocomio los trabajadores se encuadran bajo el convenio colectivo de la Asociación de Trabajadores de la Sanidad Argentina (ATSA), dirigida a nivel nacional por el mismísimo Secretario General de la CGT Hector Daer, que viene de firmar un acuerdo de suspensiones con rebaja salarial con la UIA. El cuerpo de delegados mediante transparente comunicó que dada la situación que se está viviendo respecto a la falta de cuidados, maltrato al  personal y falta de trabajadores, la directiva provincial está informada y  esperan respuestas para ver los pasos a seguir, dejando desprotegidos a los trabajadores en medio de la grave crisis abierta en el hospital. Esta actitud indolente de los delegados no se condice con la incertidumbre laboral que sufren los trabajadores de la salud en su conjunto y tampoco dan respuestas a las presiones a las que se ven sometidos los trabajadores para cumplir tareas que no les corresponden con un nivel de precariedad laboral que ellos como sindicato -por acción u omisión- han dejado que esto se convierta en moneda corriente.
La gravedad del caso requiere de una organización sindical a la altura de las circunstancias que enfrente a los directivos que salen de gira por los medios de comunicación para decir que todo está “bajo control”. Ni siquiera han denunciado que varios de estos trabajadores, por percibir salarios de hambre, son expuestos a propagar los contagios extrahospitalarios al dirigirse a otros nosocomios a completar su jornada laboral.  Tal es el caso de la UTI del Hospital Pediátrico, cerrada el 4 de mayo porque los médicos y enfermeras que allí desempeñan funciones, también lo hacen en el Italiano y hoy se encuentran en cuarentena. Otro caso que toma relevancia es el del Hospital-Colonia Santa María de Punilla que esta siendo denunciado por sus trabajadores y delgados por el traslado compulsivo de compañeros al Hospital Domingo Funes.
El cuadro de situación en los demás efectores de salud es similar, y se agrava en el sector privado: en el Hospital Privado no cuentan con los equipos de bioseguridad y trabajadores de diferentes secretarías y parte del personal de limpieza se han visto despedidos ante la falta de concurrencia de pacientes a la institución. Del Salvador y Oulton despiden a los monotributistas. En Conci Carpinella también, y además rebajan los sueldos a los que están en planta. El Sanatorio Mayo ha pagado parcialmente los salarios de marzo y alterado el cronograma de francos y prestación de servicios de sus trabajadores.
El cinismo de los gobiernos de Fernández y Schiaretti no cesa e insisten en que somos “héroes de la primera linea de combate”. La lucha que tenemos por delante los trabajadores es la de enfrentar al Estado descompuesto y a las patronales, que en connivencia con la burocracia sindical han impuesto décadas de precariedad laboral, despidos y suspensiones.
En el Colonia Santa María, asambleas impulsadas por trabajadores y delegados de ATE, UTS y ATSA han logrado impedir traslados masivos pero siguen enfrentando nuevas intentonas como el traslado compulsivo de una delegada de ATE, el 4 de mayo. En el Hospital de Niños y el Misericordia se realizan reuniones diarias de trabajadores para mantener un relevamiento de las novedades y organizar los reclamos de EPPs y demás condiciones de trabajo. Para el 7 de mayo, se están impulsando acciones para denunciar la precariedad del trabajo en el sistema de salud, y también la mentira del bono de $5.000 que anunció con bombos y platillos el gobierno de Alberto y resultó ser una estafa al no contemplar a la totalidad de los trabajadores de la salud.
Y es que los únicos interesados en garantizar nuestra salud somos los propios trabajadores. Se hace urgente la convocatoria a asamblea en cada lugar de trabajo y preparar un plan de lucha para imponer nuestras reivindicaciones:

  • Que se realice urgente el hisopado nasofaringeo a todo el personal de la salud.
  • Basta de pluriempleo, contra las jornadas extendidas: Jornadas de 6 hs con un salario inicial igual a la canasta básica indexada a la inflación.
  • Fin a la tercerización laboral pase a planta permanente de todos los becarios, contratados, monotributistas, pasantes y residentes.
  • ¡Reincorporación de los despedidos!
  • ¡Basta de traslados compulsivos!
  • Todo trabajador que se incorpore en la emergencia debe ser contratado con las mismas condiciones que el personal de planta. ¡Debemos pelear por un contrato único!
  • EPPs para todo el personal que se desempeña en el sector de salud.
  • ¡Elegir en asamblea a Delegados de Seguridad e Higiene que garanticen el cumplimiento de las condiciones de salubridad laboral! Cese de actividades hasta que se cumplan con las normas de bioseguridad para todo el personal.


Llamamos a los sectores combativos y oposiciones sindicales dentro de los gremios del sistema de salud de Córdoba, ATE, UTS, ATSA, SEP, SUOEM y otros, a impulsar esta lucha basada en las asambleas por lugar de trabajo. Y a organizar reuniones de trabajadores, tanto del sector privado como estatal de la salud donde podamos discutir el estado de situación de la pandemia en la provincia, los recursos que necesitamos, las novedades técnico-médicas para enfrentar la pandemia junto a otros sectores de trabajadores científicos que puedan brindar su aporte, ya que no podemos dejar la crisis sanitaria en manos del Estado burgués, sus gobierno Nacional y provincial y los empresarios de la salud privada. Y para hacer un llamado al conjunto del movimiento obrero a apoyar nuestra pelea.
Los trabajadores de la salud decimos: ¡no vamos a pagar la crisis con nuestras vidas! Junto con los trabajadores que enfrentan el ataque patronal en medio de la crisis como los de Penta, Bed Time y Arcor, en este momento estamos en la primera línea, sí, pero de la lucha de clases.

Publicado en Córdoba

 

Este 1° de mayo debe ser una jornada en donde se escuche la voz de los trabajadores con más fuerza, ante la crisis mundial y la pandemia.

Somos los trabajadores, a los que ahora en medio de esta crisis de forma cínica llaman esenciales, los que producimos y ha quedado claro quiénes son los que se apropian de forma privada de esa producción. Somos esa clase obrera que alrededor del mundo está luchando contra los ataques de sus Estados para que no seamos nosotros lo que paguemos la crisis que ellos generaron.

Somos los trabajadores los que, en nuestro día, tenemos que alzar nuestra voz de forma independiente para preparar las condiciones de enfrentamiento a la burguesía y sus Estados.

En Argentina, ante la negativa de algunas corrientes de izquierda a realizar un acto centralizado, ya que respetan los términos de la cuarentena, sostenemos que nuestra clase debe manifestarse activamente de todos modos este 1° de mayo.

Llamamos a las corrientes de izquierda, a los sindicatos recuperados, a las comisiones internas combativas, a los delegados antiburocráticos y al conjunto del activismo, que luchan en contra del sistema capitalista a realizar actos por zonas o región para mostrarle a nuestro enemigo en nuestras propias filas, que es la burocracia, y a nuestros enemigos históricos, la burguesía, que no van a desorganizarnos, ni a callar nuestras luchas. Actos en contra del decreto de la cuarentena, que prohíbe la actividad sindical y por la apertura de los sindicatos, para que sean nuestras herramientas de lucha, como no quiere la burocracia sindical.

Actos en todo el país donde sean los trabajadores combativos de la salud los que cierren y denuncien la política criminal del gobierno de Alberto en medio de la pandemia y expresemos un saludo internacionalista a los compañeros de la salud que enfrentan en el mundo la debacle de los sistemas de salud.

Queremos proponerles a los compañeros del Frigorífico Penta un acto en la puerta de la fábrica para reforzar su lucha, que se está dando en medio de una cuarentena, y tantas luchas que se están realizando en el conjunto del país ante los ataques de las patronales, con anuencia del gobierno y la burocracia sindical.

Se podría hacer un acto en alguna cabecera de líneas de colectivo, donde se reúnan las tendencias combativas de la rama del transporte en el subte y ferroviarios. Esto sólo a modo de ejemplo, obviamente respetado todas las medidas de higiene y seguridad para proteger nuestra salud, porque sólo los trabajadores, con nuestros métodos de lucha, podemos garantizar nuestras condiciones de vida. Para el capitalista, la vida de la fuerza de trabajo es algo intrascendente y en esta crisis esto se puede ver de forma más descarnada.

Esperamos poder coordinar estas acciones.

 

 

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Jueves, 09 Abril 2020 19:18

Los métodos obreros y la cuarentena

Los métodos obreros y la cuarentena

En momentos en que el gobierno se prepara para extender la cuarentena, queremos formular algunas consideraciones sobre la situación y cómo, a nuestro entender, deberíamos intervenir los revolucionarios.

Alberto Fernández con su grupo de notables, es decir Paolo Rocca, Acevedo, de la UIA, y lo más granado de los empresarios, definen los destinos de los trabajadores en nombre de la salud de sus negocios. Alberto, está llevando a cabo la máxima de uno de sus maestros, Néstor Kirchner, que decía “no le den importancia a lo que digo, sino a lo que hago”. Les dice “miserables” a los empresarios, pero avala los despidos de Techint; dice control de precios, pero avala sobreprecios en las compras de alimentos, y dice con acciones: entre los bancos y los jubilados, elijo a... los bancos.

Resulta llamativo que gran parte de la izquierda reclame que siga la cuarentena e intente cambiarle el contenido a esta medida estatal. Debemos ser claros, la cuarentena es una medida recomendada por la Organización Mundial de la Salud, una institución creada en la posguerra como parte del nuevo orden mundial después de la segunda guerra. Es evidente que toda política que venga de semejante organización imperialista, responsable de la destrucción de la salud y, por lo tanto, artífice de la pauperización de nuestras condiciones de vida, no va ser para favorecer a nuestra clase.

Por eso, si están en juego nuestras condiciones de explotación, no nos ofrecerán una salida favorable nuestros explotadores. Es con los métodos obreros, que son parte de nuestra historia, como los ceses de actividad, paros, huelga de brazos caídos, huelgas, es decir, paralizar la producción imponiendo un programa que enfrente al Estado como los trabajadores podremos enfrentar esta crisis.

La cuarentena es el método que tiene la burguesía, no para detener el virus, sino para garantizar su forma de dominación ante la crisis y que no colapsen sus sistemas, centralmente el de salud. Los métodos obreros, como parte de medidas transicionales, son intervenciones del poder estatal proletario que limitan de manera consciente el derecho de los capitalistas a disponer de sus bienes y su afán de lucro.

Podríamos decir que la cuarentena es una política estatal preventiva, para resguardar a los grandes capitalistas y a su clase, desorganizando a nuestra clase con la complicidad de la burocracia sindical, para preservar un semi Estado en descomposición, reforzando al aparato burocrático militar para disciplinar a las masas. Para imponer esta política utiliza el monopolio de las fuerzas del Estado, con la policía, la gendarmería, hasta el espionaje cibernético y el ejército para garantizar esta línea. Si fuéramos nosotros los que paralizáramos todo, no sólo estaríamos enfrentando al virus, sino estaríamos organizados para enfrentar los ataques.

Debemos abrir un debate central al interior de nuestra clase, principalmente en el movimiento obrero industrial, ante la propaganda oficial de la importancia del Estado en esta crisis, de sus funciones sociales y de control. Es imperioso aclarar el contenido de clase del concepto de Estado. La naturaleza de clase del Estado es burguesa, defiende a una clase antagónica a la nuestra, por lo que debemos preparar las condiciones materiales para su destrucción.

Permitir que el gobierno siga imponiendo una centralidad reaccionaria con la cuarentena, lo que significa un ataque brutal a los trabajadores, con suspensiones, rebajas de salario, despidos y quita de conquistas, es -como mínimo- entregarnos sin dar pelea.

Los trabajadores podemos organizar las tareas para enfrentar las consecuencias de la pandemia, frenar los ataques y desorganizar a la burguesía en su base de sustentación, la producción. Imponiendo el control obrero de las ramas más importantes de la economía, la escala móvil de horas y de salarios, la expropiación de los bancos privados, la apertura de los libros de las grandes empresas, son algunos puntos programáticos que pueden mostrar al conjunto de las masas la dominación de los trabajadores en la administración de las cosas. Intervenir de forma independiente y con nuestros métodos en esta crisis es la tarea que tenemos planteada. Ejemplos en el mundo ante la crisis, que aceleró el coronavirus, hay muchos. Sectores de trabajadores salieron a hacer paros y huelgas en contra de los ataques. Quizás el caso más importante sea la huelga general en Italia, donde los trabajadores pararon en contra del decreto de cuarentena del gobierno. En EEUU, la principal potencia imperialista, los trabajadores también realizan huelgas en sus lugares de trabajo.

Confiar en nuestras propias fuerzas es la única salida que tenemos los trabajadores.

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