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Incendios en la Patagonia

El megaincendio que arrasa ya más de 40 mil hectáreas en la región cordillerana norte de Chubut, tuvo dos focos principales. Inició el 9 de diciembre de 2025 con un foco provocado por la caída de un rayo durante una tormenta en la zona intangible del Parque Nacional Los Alerces. En su desarrollo descontrolado, confluyó finalmente con otro foco, de causas aún indeterminadas, iniciado el 5 de enero de 2026 en Puerto Patriada (Reserva Forestal Lago Epuyén). Afectando miles de hectáreas de bosque nativo, campos, animales y viviendas en puestos y en zonas pobladas como Villa Lago Rivadavia, y cercando peligrosamente a la localidad de Cholila. Las dimensiones dantescas de esta catástrofe ambiental, pasan de la tragedia a la farsa cuando se analizan las responsabilidades políticas en la cadena de toma de decisiones que nos trajo a este punto crítico y en gran medida irreparable para el ambiente y la población de la región.

 

Los incendios forestales no son nuevos, ni pueden suprimirse por completo. Pero asistimos a la crónica de una catástrofe ambiental y social anunciada. Especialistas de la zona, pobladores, guardaparques y brigadistas, vienen advirtiendo con sobrada antelación que este escenario era altamente probable tanto por la larga serie de años de sequía (baja acumulación de nieve en el invierno, reducción de los glaciares), como por el criminal desfinanciamiento y la subejecución de los planes de prevención de incendios forestales. Los incendios de esta magnitud no se apagan, se previenen. La motosierra de Milei y el ajuste de los gobernadores fueron los acelerantes de este megaincendio.

 

Las ridículas acusaciones contra supuestos mapuches u otros fantasmas, buscan justificar la criminalización de la protesta social en ascenso y sacar del centro a los responsables políticos del ajuste y la histórica precarización sobre brigadistas, guardaparques, técnicos y científicos, así como de la inoperancia burocrática y la especulación con fondos públicos para prevención de incendios, que fueron subejecutados y desviados. Décadas de investigaciones, proyectos aplicados, relevamientos científico-técnicos y planes preventivos en la región han sido incinerados por la motosierra y la especulación política con fondos públicos, alimentando el fuego.

 

De la precarización al vaciamiento

Los especialistas y brigadistas experimentados en el combate de incendios forestales señalan que la dotación mínima de personal de brigadas, dependiente de Parques Nacionales, debería ser de 700 trabajadores. En 2023 eran sólo 430 en todo el país, y bajo la gestión de Milei bajó a 390. Todos, absolutamente todos los brigadistas son contratados (artículo 9) del Estado Nacional. Contratos que caen en diciembre (cuando inicia la temporada de mayor riesgo de incendios), y continúan trabajando sin contratos firmados hasta marzo/abril del año siguiente. Son brigadistas experimentados, muchos de ellos con una antigüedad de 20 años de contratos basura. La precarización impuesta durante el kirchnerismo, siguió con Macri,  Fernández y ahora Milei. Llevamos 20 años de superexplotación de la capacidad humana de trabajo de este sector de trabajadores especializado que trabaja en condiciones de altísimo riesgo de vida. Percibiendo salarios que van desde los 600 mil en la zona centro del país, a 860 mil en la región patagónica. Obligados al pluriempleo, como la mayoría de los asalariados en Argentina, ven sus ingresos reducirse durante una crisis como esta, cuando están abocados full time.

 

En el ataque del megaincendio de Chubut, brigadistas de todo el país están trabajando sin francos hasta el agotamiento. Como el gobierno nacional no les paga horas extras, acumulan días de franco que deben tomarse en invierno. Es entonces cuando el servicio se queda sin personal para realizar las tareas de prevención de incendios (cortafuegos, desmalezamiento, reducción de material combustible en zonas boscosas, etc.). Esto explica sólo un aspecto parcial del ciclo del fuego al que nos lleva la política de ajuste presupuestario y precarización laboral de los sucesivos gobiernos.

 

Ninguna declaración de emergencia ígnea que no incluya las demandas de los brigadistas

Ignacio Torres, gobernador de Chubut, dejó desamparados a los damnificados del incendio del verano de 2025 que devoró decenas de viviendas, y pisó los fondos destinados hace más de dos años a prevenir esta catástrofe en la Reserva Forestal Lago Epuyén. Ahora se asume vocero de los gobernadores de la Patagonia que quieren usar la crisis ígnea para negociar más caro su apoyo a la reforma laboral y demás leyes antiobreras de Milei. Así negocia la política burguesa en la cueva de ladrones que es el Congreso. Ningún apoyo a esta rosca de piromaníacos.

 

Las demandas inmediatas de los brigadistas son muy concretas: recomposición salarial acorde al costo de vida, pase a planta permanente de todo el personal de brigadas, y un régimen especial de jubilación. Ninguna declaración de emergencia que deje afuera estas demandas urgentes, opuestas por el vértice a los proyectos de reforma laboral del gobierno.

 

Los responsables del desmanejo del fuego y de la precarización de nuestros brigadistas, no pueden ahora arrogarse encabezar los planes de reconstrucción de viviendas y mitigación del daño. Los trabajadores de diversos ámbitos junto a los pobladores autoorganizados que pusieron en pie brigadas voluntarias, abrieron escuelas para que sean centros de organización para la asistencia y alimentación de los combatientes, y de refugio de damnificados, quienes ya están sosteniendo a quienes perdieron sus viviendas y a quienes las están defendiendo, son los más calificados para llevar adelante los planes de emergencia ígnea.

 

No sólo es la emergencia habitacional inmediata de los pobladores que perdieron sus viviendas en el fuego. Es la anticipación de la crisis que provocará en los pequeños productores ganaderos de la zona, tanto los que perdieron sus animales, como aquellos que pudieron salvarlos y llevarlos a la invernada. No habrá entonces pasturas disponibles para el invierno. Y es la anticipación a los grandes intereses capitalistas y del imperialismo que se benefician en estas catástrofes, buscando cambiar el uso del suelo y apropiarse de territorios.

 

En la Patagonia: ausente Milei, ausente la CGT

Indignación provoca el presidente, de joda en Mar del Plata y de gira chupamedias detrás de Trump, ausente en esta crisis (como es su costumbre). Otro gran ausente es la CGT, metida en su rosca para negociar la reforma laboral, mientras los brigadistas precarizados están batallando hasta el agotamiento.

Son los trabajadores de la educación quienes abrieron sus escuelas como centros de organización. Son los trabajadores de la salud quienes curan y rehabilitan a brigadistas y voluntarios afectados por el fuego. Son los trabajadores rurales y pobladores quienes asistieron a vecinos, abrieron cortafuegos y caminos como vías de escape del fuego en tiempos récord. Son miles de personas de todo el país quienes hicieron llegar insumos para las brigadas, para su alimentación y para su salud.

 

Esta inmensa capacidad de organización y movilización de recursos se vería potenciada si los trabajadores tomáramos la dirección de nuestros sindicatos y ampliáramos sus funciones. No sólo para organizar a través de los sindicatos la confiscación obrera de alimentos y demás insumos necesario de grandes supermercados como La Anónima, o del equipamiento para el combate del fuego en los corralones, sino para imponer el control obrero de la producción, enfrentando la anarquía del capital basada en la explotación del proletariado y la expoliación de los recursos naturales, y centralizar las fuerzas desplegadas ahora en la crisis. Y será tanto o más importante para poder trazar los planes de mitigación del daño ambiental y social desde los intereses de la clase obrera como caudilla de los pobladores y las comunidades de la comarca andina, enfrentando toda maniobra expulsiva de la población y especulativa sobre las tierras afectadas.

 

Con esta perspectiva, debemos discutir ningún apoyo a los gobernadores y su cínica negociación de la Emergencia en el Congreso. Abajo la reforma laboral y la reforma a la ley de glaciares. Impongamos a las centrales y sindicatos un Paro General y un plan de lucha nacional que derrote los planes antiobreros del gobierno.

Publicado en Nacionales

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