sábado 17 octubre , 2026 | 08:34

Sin quorum, con represión, sin paz social

16 octubre, 2026

El gobierno logró, con la complicidad de los gobernadores del PJ, que no hubiera quorum en diputados para tratar el rechazo al DNU 70/23. Mientras, en las afueras del Congreso, una multitudinaria marcha universitaria confluía con otros sectores que estaban en contra del DNU y muchos más en contra del gobierno de Milei. La CGT puso unas banderas sin gente y se fue antes de que comenzara la represión, como siempre. También quedó demostrado el rol del congreso como una “cueva de bandidos”, en medio de la profunda crisis del gobierno, incluidos los bloques de la oposición: intentan adelantar el escenario electoral para darle vida a Milei tratando de canalizar la situación hacia las elecciones del año que viene.

La novedad de esta movilización fueron los contingentes de jóvenes secundarios que salieron a la calle, algunos con tomas previas de sus escuelas, que no sólo salieron a pelear por la educación, sino porque su futuro es totalmente incierto y lo único que les propone el régimen capitalista a las nuevas generaciones es más explotación. Esta irrupción de una juventud contestataria los une a los miles de jóvenes que en este momento se enfrentan a los gobiernos imperialistas de Francia, España y Alemania, para nombrar algunos.

La quinta marcha federal universitaria volvió a estar regimentada y controlada por las autoridades, pero esas direcciones —con su línea legalista y de presión— no pueden mostrar ningún triunfo contra el gobierno. Por lo tanto, el balance de esta marcha debe ser discutido al interior de las facultades. No sólo es necesario radicalizar los métodos, sino que hay que organizarse para echar a las direcciones de los centros y a los delegados y comisiones directivas sindicales (docentes y nodocentes) cómplices de los decanos y a todas las autoridades del CIN, que le garantizan la gobernabilidad a Milei. Algunos intentan comparar las sucesivas marchas por la cantidad de manifestantes, pero lo que se debe analizar no es sólo la masividad sino la persistencia del fenómeno de resistencia y oposición al gobierno de Milei y sus cómplices; un sector del estudiantado, de docentes y nodocentes ha comenzado a establecer un cuestionamiento a su relación con el Estado, las instituciones y las fuerzas del orden.

Es importante que los revolucionarios intervengamos en este proceso de politización de sectores de masas, que no tienen una relación directa con la producción, pero que pueden cumplir un rol importante en preparar las condiciones para la irrupción de los batallones del movimiento obrero industrial organizado, con la condición de que puedan comprender que las tareas democráticas sólo pueden ser resueltas por el proletariado organizado para la revolución obrera y socialista.

Por eso es importante abrir una deliberación al interior de nuestra clase para darle una salida obrera a la crisis, mocionando en asambleas imponer un paro general activo con tomas de edificios y ocupación de fábricas, expulsando a los delegados vendidos y recuperando las comisiones internas y nuestros sindicatos. Ocupar las universidades, bloquear las rutas, para modificar una relación de fuerza que no se modifica en las calles o en las instituciones sino en la producción. Potenciar la fuerza de la clase obrera con sus métodos y un programa transicional que muestre, ante la desorganización de la economía, que los trabajadores podemos organizar la sociedad sobre nuevas bases. Para crear las condiciones de la construcción de un partido revolucionario de combate para desorganizar a la burguesía como sección de la IV Internacional reconstruida.

 

 

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