viernes 9 octubre , 2026 | 08:51

39° encuentro de las mujeres y disidencias en Córdoba

9 octubre, 2026

Organizarnos contra el imperialismo, sus aliados y sus guerras

Este año, el encuentro inicia cruzado por grandes gestas de lucha. Mientras en Argentina el gobierno de Milei intenta una fuga hacia adelante de su crisis económica profundizando, junto a las patronales y con la complicidad de la burocracia sindical, el ataque al salario y las condiciones de trabajo y de vida de la clase obrera, en gran parte del globo la juventud y otros sectores se ponen de pie. En Francia, peleando por las condiciones de educación y contra la discriminación de la juventud de las periferias; en España, contra el negocio capitalista de la vivienda; en Chile y Brasil, contra el avance de Kast y Bolsonaro como agentes directos de EEUU e Israel en nuestro continente. También las juventudes se levantan en otros países de mundo contra las consecuencias de la descomposición del sistema, cuyos agentes preparan una salida a través de la generalización de la guerra.

Levantando las banderas antiimperialistas de los oprimidos

Estas luchas dan cuenta de las reservas de fuerza de los oprimidos frente al futuro de barbarie que pretenden imponer los capitanes del capital para intentar saldar su crisis. Hay que dejarlo claro: no se trata de una “batalla cultural” entre una derecha retrógrada y aquellos que, intentando engañar a las masas, venden que el capitalismo puede ser reformado mediante una ilusión de progreso continuo con ampliación de derechos sociales, sin tocar las bases explotadoras del capital. Esto último es una burda mentira de un ala burguesa que intentar “dar migajas para no perderlo todo”. Sus agentes son los woke o progres del mundo, que terminan siempre tributando a un ala de la burguesía en sus frentes amplios, llevando a grandes derrotas, tanto físicas como electorales, a partir de la desilusión que generan sus utopías reaccionarias. Tenemos ejemplos a paladas, desde el gobierno de Tsipras en Grecia hace más de 10 años hasta las últimas elecciones de Lula en Brasil.
La opresión social que genera el capitalismo a partir de sus mecanismos de dominación no es cultural, sino bien material: se trata de la apropiación del excedente económico explotando a la clase obrera, sobre todo a las mujeres y la juventud trabajadoras. A eso apuntan todos los paquetes de reformas laborales, previsionales, educativas, de salud, entre otras, que vienen imponiendo país por país para intentar modificar la relación entre el capital y el trabajo precarizando las condiciones y dividiendo a nuestra clase. Esos ataques están profundamente entrelazados con la generalización de la guerra, permitiendo avanzar en la represión interna para imponerlos y preparar la maquinaria militar para llevar la conflagración puertas afuera. Por eso, para enfrentar al imperialismo y llevar esas fuerzas elementales que despuntan en una nueva camada de luchadoras y luchadores en todo el mundo es necesario organizarnos y discutir el programa y los métodos que nos lleven al triunfo, que no es otro que el triunfo de la revolución obrera y socialista.

Con los métodos y el programa de la clase obrera

A diferencia de los woke y los progres, no queremos emparchar al capitalismo, ¡nos postulamos como sus sepultureras! Debemos recuperar lo mejor de la tradición de las luchas obreras en las que las mujeres hemos tenido un gran protagonismo, rompiendo con toda idea policlasista de las direcciones que influencian en el movimiento de mujeres, que llevaron a la estatización de las demandas. Para pelear por la única salida efectiva para lograr nuestras reivindicaciones, eliminar la doble opresión a la que nos somete el sistema capitalista y extirpar los fenómenos de violencia física y sexual contra las mujeres nuestra tarea principal consiste en desarrollar la consciencia de clase de la mujer obrera y su compromiso activo en la lucha de clases.
Tenemos tareas inmediatas que desarrollar contra el alineamiento de Milei a los yanquis y al sionismo. Impulsemos asambleas en los lugares de trabajo y mocionemos imponer un paro general activo para el 15 de octubre contra el desalojo de FATE, contra el DNU 70/23, por el triunfo de los trabajadores universitarios y el triunfo de todas las luchas. Es el camino para preparar la huelga general para tirar abajo a Milei.
El único programa capaz de llevar hasta el final la liberación de la opresión contra las mujeres y las minorías es el de la revolución socialista. Así como es la única forma de frenar y derrotar al imperialismo y sus aliados en su rumbo guerrerista. Las mujeres trabajadoras debemos estar en la primera fila del combate y tomando un rol central en la organización de nuestra clase, por su liberación de toda forma de opresión. ¡Paso a la Mujer Trabajadora! ¡Por la revolución socialista mundial!

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