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Por un 24 de marzo Antiimperialista
No al plan de reconciliación de Alberto Fernández

Adelanto: Editorial del Impreso de la COR #75

“Toda la Argentina debe dar vuelta una página, que nos distanció mucho tiempo por la inconducta de algunos", dijo Alberto Fernández en un acto en Campo de Mayo el viernes 21 de febrero, en la despedida de un grupo de militares que salían en misión de la ONU hacia Chipre. Misión de “paz”, como la que armó el kirchnerismo bajo el comando del progre Lula a Haití para cumplir su rol de garantes del orden imperialista en la región. El mismo imperialismo que en los ‘70 preparó un plan sistemático de terror en la Escuela de las Américas en Panamá para formar a los cuadros de la más sangrienta contrarrevolución que haya vivido nuestro continente, lo que Alberto llama ahora “inconducta”. Esa confesión de parte le valió el repudio de un amplio sector de organizaciones de Derechos Humanos (DDHH), aunque algunos prefirieron aceptar las cínicas disculpas del presidente.
La defensa cerrada de Alberto por parte de Hebe de Bonafini, triste figura de la cooptación estatal a antiguos luchadores de la “democracia consecuente” devenidos en funcionarios, ilustra aún mejor el contenido de la política de DDHH que viene teniendo el kirchnerismo, no desde hoy, sino desde el primer gobierno de Néstor: reconciliar a las Fuerzas Armadas, y al aparato represivo en general, con el pueblo. Esta política, bajo Macri tuvo su continuidad en una versión dura, intentando negar el número de 30.000 compañeros desaparecidos (declaraciones de Lopérfido) e imponer el 2 por 1 para los genocidas por la corte recién designada. Las organizaciones obreras, populares y de DDHH no cooptadas frenamos esta ofensiva, en las calles, y con enormes marchas por la aparición con vida de Santiago Maldonado. Porque el aparato represivo del Estado burgués siguió actuando en democracia, asesinando y desapareciendo, reprimiendo las luchas obreras y las grandes huelgas, las ocupaciones de fábricas y también las tomas de tierras, los cortes de ruta y las luchas estudiantiles. NO se puede dar vuelta ninguna página, porque los milicos, policías, gendarmes y prefectos asesinos que se formaron bajo la democracia de los ricos aprendieron estos métodos, los mismo, aunque en otra escala, que se utilizaron bajo Videla, Viola, Galtieri y Bignone.

Arrodillados al amo imperialista

La política de reconciliación de hoy tiene un contenido determinado. Como lo señala Alberto desde que asumió, el eje de toda la política de su gobierno es la renegociación del pago de la deuda externa, deuda que los trabajadores no contrajimos, pero que la sub-burguesía argentina como clase parasitaria necesita para pervivir. Alberto desea mostrar al imperialismo un semiestado relativamente fuerte, con instituciones a la altura del desafío de imponer un brutal ajuste para pagar esa deuda a costa de las reformas que le pide el FMI, y de los salarios, las jubilaciones y las condiciones de trabajo de nuestra clase, mostrándose como capaz de evitar las movilizaciones y luchas callejeras que recorren la región desde fines del año pasado (Chile, Ecuador, Colombia, Bolivia). Lo mismo que todos los gobiernos anteriores, que mandaron misiones de “paz” para masacrar a los hermanos haitianos para el beneplácito de yanquis y europeos, Alberto defiende la conciliación de los explotados con los explotadores, a partir de un estado “fuerte”, es decir, armado con el fusil para mantener el orden capitalista y defender la propiedad privada de los medios de producción. Repudiamos esta política de reconciliación.
Debemos levantar un programa que nos permita romper con la tutela del Estado burgués sobre nuestras organizaciones, los sindicatos. Y para eso debemos enfrentar a la burocracia sindical, enemigos en nuestras propias filas, que en los últimos días viene dando cátedra de como cerrar paritarias a la baja, con frases escandalosas como que “la clausula gatillo ya pasó de moda” (Caló de la UOM) o “no haremos medidas por el coronavirus”, del nefasto secretario general de la CGT y del sindicato de Sanidad, Hector Daer, mientras los trabajadores de la salud se ven sometidos a cargar sobre sus espaldas las consecuencias de un sistema sanitario en ruinas. También estos burócratas se postran frente al FMI y el imperialismo.

El 24 de marzo, marchemos en todas las plazas del país

Este 24 de marzo, los organismos de Derechos Humanos oficiales y el kirchnerismo han decidido arrear las banderas de lucha por la reivindicación de los 30.000 compañeros y compañeras desperecidos por la dictadura asesina que tomo el poder en 1976. Sería la primera vez desde la salida abrupta de los milicos del poder que no se toman las calles para gritar bien fuerte: 30.000 compañeros detenidos-desaparecidos, presentes! Sin duda, por más que Néstor haya hecho un esbozo de crítica a la teoría alfonsinista de los 2 demonios, es cómodo no tener que recordar que la burguesía y el imperialismo debieron recurrir al golpe de Estado porque, en los ‘70, en Argentina y en toda Latinoamérica la clase obrera estaba desafiando al poder capitalista con sus acciones como las ocupaciones de fábricas y el enfrentamiento al aparato represivo como en el Rodrigazo, el Cordobazo, el Viborazo, el Rosariazo, el Villazo y tantas gestas más. Es un recuerdo que prefieren borrar o domesticar.
La excusa para levantar la marcha es la emergencia sanitaria que afecta al mundo por la pandemia del coronavirus, que además está acelerando los elementos más catastróficos de la crisis capitalista con la posibilidad de una entrada en recesión de la economía mundial. Se subordinan a las medidas de emergencia del Estado burgués, que como en otros países, mientras reconoce cínicamente que los servicios sanitarios “entran en stress cada invierno” y que el sistema de salud mixto del país es incapaz de enfrentar cualquier tipo de emergencia (sin importar la gravedad real de un determinado virus), imponen un fortalecimiento del aparato represivo del Estado como si este fuera capaz de frenar el problema. ¡Todo lo contrario! Esta situación demuestra la bancarrota del Estado y del sistema capitalista de conjunto, que con su anarquía ha creado un negocio de la vida y la muerte con el comercio de la medicina privada y con una industria farmacéutica que está en el podio de las más rentables a nivel internacional. ¡Por el control obrero de todos los laboratorios, fábricas químicas y de insumos, y del conjunto de los hospitales y efectores de salud por sus propios trabajadores! ¡Control obrero del conjunto de las ramas de la producción y de los servicios para combatir no sólo la crisis sanitaria sino también la crisis general que los burgueses nos van a querer hacer pagar con suspensiones y despidos! ¡Escalas móviles de salarios y horas de trabajo! Por delegados paritarios elegidos en asamblea para que los burócratas no negocien por nosotros.
Debemos denunciar cualquier intento de Alberto de restringir el derecho democrático más elemental de movilizarnos para reivindicar a nuestros caídos, restricción que por supuesto será apuntada centralmente contra las luchas de nuestra clase. En un momento en el que la burocracia sindical se juega a cerrar acuerdos salariales miserables y el Estado se prepara para someter a los trabajadores de la salud a condiciones laborales deplorables, sin insumos ni equipamiento, los luchadores debemos defender en la calle este derecho. En este momento, el EMVyJ se debate entre levantar la macha presionados por la opinión pública bombardeada por la ideas de “unidad nacional” que se lanzan desde el gobierno, o desafiar el avance de las políticas bonapartistas del estado semicolonial que están todas apuntadas a pagar la deuda y abrazar los planes del FMI para la región. Sabemos que en ese EMVyJ coexisten corrientes que se declaran por la independencia de la clase obrera con partidos subordinados al kirchnerismo como el PCR. Más allá de lo que defina ese encuentro, llamamos al conjunto de los trabajadores y luchadores, a los sindicatos combativos opositores a la burocracia sindical, a los organismos de DDHH, a las agrupaciones piqueteras y estudiantiles combativas y a las corrientes de la izquierda a mantener la convocatoria a la marcha. Este 24 de Marzo, a 44 años del golpe genocida, debemos marchar con las banderas bien altas:


¡Por un 24 de Marzo antiimperialista!
Fuera el FMI, no al pago de la deuda.
Fuera las tropas yanquis de Argentina y América Latina.
30.000 compañeros desaparecidos presentes.
Ni olvido, ni perdón, ni reconciliación.
Por la venganza histórica de nuestra clase, expropiar a los expropiadores.
Por un congreso de delegados de base con mandato, Gobierno Obrero.

Publicado en Nacionales

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