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Verdad y justicia para Facundo

Miércoles, 02 Septiembre 2020 21:39

El cuerpo hallado en Villarino el 15/8 pasado, es de Facundo Astudillo Castro. El EAAF confirmó su identidad, y su madre recibió hoy la información oficial de parte de la jueza, luego de soportar una nueva operación del aparato de la inmundicia policial/judicial/servicios y sus voceros a sueldo el lunes pasado.

Desde el 30/4 Cristina Castro busca a su hijo Facundo, señalando claramente la responsabilidad de la policía bonaerense en su desaparición forzada, la responsabilidad del Fiscal Ulpiano Martínez, de la jueza María G. Marrón y del ministro Berni en el entorpecimiento de la investigación y en el amparo e impunidad del accionar policial. Y en cada acción de la Justicia y del poder político, confirma lo que venimos denunciando en las calles: FUE LA POLICÍA.

La muerte de Facundo es responsabilidad policial, pero hay que ser muy claros en esto: el accionar policial es el resultado de la implementación en todo el territorio de una política estatal reaccionaria de control de la circulación de las personas, la cuarentena. La decisión del gobierno del Frente de Todos de hacer frente a la pandemia, imponiendo el control estatal de la circulación de la población mediante el despliegue de sus fuerzas represivas y de seguridad en rutas, calles y barriadas, tuvo como resultado más de 100 muertes por gatillo fácil y en custodia de fuerzas de seguridad (muerte en comisaría), incluyendo desaparición forzada seguida de muerte como en el caso de Facundo, y antes de Luis Espinosa en Tucumán.

Esto es central porque, para contener la crisis política que implica la responsabilidad estatal en la desaparición y muerte de Facundo, desde la coalición de gobierno barajan desde una purga en la conducción de la bonaerense, que puede incluir la salida de Berni para descomprimir la bronca, hasta un proyecto de reforma policial. Para eso Alberto ya tienen en marcha una inyección millonaria de recursos para fortalecer el aparato policial, que necesitan apuntalar para afrontar la crisis social en el conurbano y en las provincias frente a la aceleración de la pauperización y las tensiones a que da lugar el descalabro económico y sanitario.

La línea de fortalecer y preservar el aparato burocrático militar es una tendencia internacional de la burguesía, para afrontar los agudos procesos de masas más abiertos, o más en ciernes, que amenazan su dominio. En oposición, el planteo de DISOLUCIÓN DE LA POLICÍA que discuten los sindicatos y el movimiento Black Lives Matter en EEUU, y la exigencia de expulsión de los sindicatos policiales de las centrales obreras, son discusiones programáticas centrales del proletariado a nivel internacional, que deben orientar la discusión de la vanguardia respecto a cómo derrotar los planes de los gobiernos burgueses de preservar sus sistemas, de patear la crisis para adelante, y de avanzar con sus planes de reformas antiobreras. La consigna “Fuera Berni” es errada, porque centra el accionar político de las organizaciones políticas, sindicales y sociales en un cambio de fusible político, que en lo inmediato sólo serviría para descomprimir, preservando incluso a la coalición gobernante.

Los revolucionarios tenemos la responsabilidad de llevar al interior de las organizaciones obreras y sociales nucleadas en la CTA, la tarea de expulsar los sindicatos policiales de la central. Tenemos la responsabilidad de batallar por conquistar verdad y justicia para Facundo con nuestros métodos, imponiendo con un paro general, la creación de una comisión investigadora independiente.

El gobierno del Frente de Todos no puede garantizar independencia de poderes, imparcialidad, ni ninguna otra abstracción burguesa en su promesa de castigo a los responsables de la muerte de Facundo. No será el peronismo que ayer forjó la Triple A, que tiene una larga lista de desaparecidos en democracia bajo su gobierno y responsabilidad, que abrazó genocidas como Milani, y que hoy unta con miles de millones a una policía que suma un centenar de pibes asesinados por gatillo fácil, quien pueda garantizar verdad y justicia para nuestros muertos, como tampoco lo hizo el alfonsinismo de las leyes de impunidad a genocidas. No olvidamos, no perdonamos, no nos reconciliamos.

No permitamos que el gobierno use el caso de Facundo para justificar cínicamente una reforma de su policía y su justicia de clase. Ni un pibe más muerto por la policía, nunca más desaparecidos a manos de las fuerzas de seguridad. Lograr verdad y justicia para Facundo y el castigo a los responsables, es una tarea que sólo puede resolverse desde la independencia de clase, con los métodos de la clase obrera: PARO GENERAL YA. Extendamos internacionalmente la bandera de lucha que ya levantan en las calles, las organizaciones obreras y la juventud negra norteamericana: ¡DISOLUCIÓN DE LA POLICÍA y de todas las fuerzas represivas del estado!

Verdad y justicia para Facundo @varinias

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  • Por una salida obrera al problema de la vivienda.

    Durante los últimos meses, y sobre todo ante el agravamiento de la pandemia, asistimos a masivas ocupaciones de tierras por parte de algunos sectores de la clase obrera: desocupados, precarizados y de las franjas más empobrecidas de la población, se asientan en grandes extensiones de tierra (algunas de propietarios privados, otras fiscales, muchas en litigio), con el objetivo de acceder a una pequeña parcela, la que en algún futuro indeterminado les permita el acceso a la construcción de una vivienda propia.

    Si bien el proceso es de extensión nacional, el epicentro y la mayor masividad de dichas tomas se da en diferentes zonas de Provincia de Buenos Aires. Sólo en la región de La Plata hay al menos 20 tomas. Y en la toma del distrito de Pte Perón, en la localidad de Guernica, hay más de 10.000 personas. Al menos cuatro tomas ya fueron desalojadas mediante la brutal represión de la Policía Bonaerense, y sobre la toma de Guernica está pendiente una orden de desalojo, a efectivizarse a partir del 23 de septiembre.

    "No hay grieta en la defensa de la propiedad privada de la tierra"

    Algo significativo ha sido la defensa cerrada de todas las corrientes burguesas respecto a la propiedad privada de las tierras ocupadas.

    En el peronismo gobernante, desde el fascistoide Berni (que responsabilizó de las tomas a sectores de la izquierda e incluso a integrantes del Frente de Todos, como el Movimiento Evita y el M.t.e. de Grabois); pasando por el "progresismo" de Kicillof y la Ministra de Seguridad de la Nación, Silvia Federici; hasta los intendentes pejotistas del Conurbano bonaerense, todos coinciden en la necesidad de "imponer orden" y avanzar con el desalojo de las tomas de tierras.

    Mención aparte merece el Frente Renovador de Massa, quién solicitó que la Anses dé la baja de los planes sociales (AUH, IFE) a quienes incurran en ocupaciones. Hace pocos días, a instancia de un diputado del F.R., la Cámara de Diputados de Mendoza dio media sanción a una ley que establece no sólo la baja de los beneficios sociales, sino el impedimento de acceder a cualquier plan de viviendas del IPV, a aquellos que participen de "usurpaciones ilegales de terrenos".

    Por el lado de la oposición burguesa de Juntos por el Cambio, referentes y dirigentes tanto del Pro como de la UCR han levantado sus voces para condenar las tomas y defender el derecho propietario de los "dueños" de las tierras. Incluso acusan al Gobierno y a sectores de la Justicia por "dilatar los tiempos" y no avanzar de inmediato con el desalojo y la represión a los "ocupantes".

    Todo esto demuestra que cuando se trata de defender los intereses de clase, y la sacrosanta propiedad privada, no hay grietas entre las diferentes facciones burguesas.

    "La discusión respecto a la vivienda obrera"

    Si se tienen en cuenta los datos manejados por los organismos estatales dedicados a la problemática, antes del inicio de la pandemia se registraba un "déficit habitacional" de más de 3,5 millones de familias. Esto da nota de que la imposibilidad del acceso a la vivienda obrera, es sin dudas uno de los mayores problemas sociales en la sociedad capitalista, lo que se ve agravado en países semicoloniales como Argentina.

    Desde algunas corrientes de la izquierda se intenta desarrollar una discusión programática al respecto. En este sentido, el PO plantea: "creación de un banco de tierras disponibles, expropiación de la tierra ociosa e improductiva, reconocimiento de la tierra de las comunidades originarias, por un plan de viviendas con trabajo genuino y bajo convenio para la construcción de un millón de viviendas populares, con recursos del no pago de la deuda externa y un verdadero impuesto a las grandes fortunas y rentas".

    El problema que no resuelve este planteo, ni intenta hacerlo, es la imposibilidad de reformas profundas y duraderas en el tiempo, dentro de los márgenes del Estado burgués y la sociedad capitalista. La idea de “un plan” al que hay que buscarle financiación capitalista, es una falacia; es alimentar ilusiones de que el capital puede de la mano del estado burgués, como milita Grabois, cumplir un rol progresivo.

    Desde la COR sostenemos que el problema de la vivienda y la propiedad de la tierra no está escindido del problema general de propiedad privada de los medios de producción y de subsistencia. Por lo tanto, la única forma de dar resolución a la acuciante necesidad de acceso a la vivienda de grandes sectores de la clase trabajadora, es la perspectiva de que los sectores de la vanguardia obrera incluyan en su programa la lucha por la expropiación de las grandes extensiones territoriales, hoy en manos de los capitalistas y terratenientes; también de las casas de lujo o con capacidad para a alojar allí a los obreros sin vivienda o que viven hacinados.

    Dicha lucha debe ir de la mano de la pelea por la expropiación de los grandes medios de producción, incluidos los de la producción de viviendas (construcción y materiales), disputando el control de los mismos en el corazón del poder capitalista, la economía.

    Todo el apoyo a las tomas. No al desalojo. Abajo la represión.

    Por un programa obrero.

    C.O.R.

  • Blas Correas, nueva víctima de la represión del Estado

    Esta semana, la ciudad de Córdoba fue testigo de un nuevo asesinato a manos de la nefasta policía de la provincia. Blas Correas, joven de 17 años, fue acribillado por la espalda por agentes apostados en un control de circulación, de los que abundan en los barrios, rutas y en cada puente de la ciudad desde que se dictara la cuarentena por el gobierno de Fernández. Incluso, este control represivo del territorio viene de mucho antes, a partir de la política de seguridad del gobierno de Schiaretti. Tal es la conmoción generada por el caso, que el gobierno se vio obligado a relevar a la cúpula policial de Córdoba Capital, un cambio cosmético para sostener la política represiva de siempre.
    Los asesinados durante la cuarentena a manos de las fuerzas represivas ya cuenta 5 en la provincia. Se suman a muchos otros casos a nivel nacional, como el de Luis Espinoza en Tucumán y la desaparición de Facundo Astudillo Castro en Provincia de Buenos Aires. En nuestra ciudad, las detenciones arbitrarias y los “verdugueos” a la juventud de los barrios son moneda corriente, ahora “legalizada”, y apuntalada por la presencia de la gendarmería y el ejército. Venimos de una importante marcha por la aparición con vida de Facundo, a 3 meses de su desaparición, y se prepara una nueva marcha nacional contra el gatillo fácil.
    Mientras los sindicatos siguen en su tregua permanente, dándole la espalda a la juventud que sufre los abusos de las fuerzas represivas en los barrios, tenemos la responsabilidad de llevar el reclamo por justicia para Blas Correas, Luis Espinoza y tantos más, y por la aparición con vida de Facundo, al interior de las organizaciones obreras. Las fuerzas represivas del Estado, con la policía de Córdoba a la cabeza, son las mismas que reprimieron a los trabajadores de la UTA, del SUOEM, del sindicato de municipales Jesús María y de la Bagley de capital. Sólo por enumerar las represiones recientes, sin olvidar el histórico rol antiobrero de estos perros guardianes del capital. Impulsemos en cada plenario y asamblea de los sindicatos de base de la CTA una exigencia contundente: los policías no son trabajadores. ¡Fuera los sindicatos policiales de la Central! ¡Disolución de la policía! Extendamos internacionalmente el ejemplo de los sindicatos estadounidenses los que, tras el asesinato de George Floyd, exigen la expulsión de las organizaciones policiales de las centrales obreras.    
    También el movimiento estudiantil debe tomar en sus manos esta pelea. Que la FUC y los centros de estudiantes abran sus puertas y organicen la lucha contra la represión. ¡Que la policía se vaya de la UNC!
    Ni un pibe más muerto por la policía, nunca más desaparecidos a manos de las fuerzas de seguridad. Lograr verdad y justicia es una tarea que sólo puede resolverse desde la independencia de clase, con los métodos de la clase obrera: ¡Paro General ya! Justicia para Blas Correas.

  • ¡Reagrupar al activismo para salir a luchar!

    El 13 de marzo, en medio del endurecimiento de las medidas estatales respecto a la pandemia de Covid -19, la UNCUYO determinó que el cursado tanto de las facultades como de los colegios de la universidad se realizaría a través de clases virtuales. Esta medida se prolongó durante el primer cuatrimestre y se mantendrá en el segundo. Las condiciones laborales han empeorado, las paritarias docentes y no docentes están congeladas, el presupuesto universitario es totalmente insuficiente para surfear la crisis. A comienzos del primer cuatrimestre rechazamos la desvinculación de las trabajadoras y trabajadores de PEUCE. Los trabajadores y trabajadoras del comedor universitario reclaman un aumento salarial, cobro de aguinaldo, pase a planta permanente. Por otra parte, trabajadores de la limpieza hicieron público su reclamo, no les pagan su salario desde hace 6 meses.

    Frente a estas situaciones de despidos, ajuste, precarización, salarios por debajo de la canasta básica familiar, sobrecarga laboral por la modificación de la modalidad de cursado, etc. los consejos y centros de estudiantes dirigidos tanto por el radicalismo y el arco del peronismo-k han garantizado un movimiento estudiantil sumiso y desorganizado frente a los ataques de las patronales y los gobiernos Provincial y Nacional. Las agrupaciones universitarias oficialistas han sido co-gestores de la política del gobierno de Alberto, sin cuestionar las brutales políticas de ajuste y represión como el asesinato de Luis Espinoza, la desaparición forzada de Facundo Castro y los innumerables casos de violencia por parte del sistema represivo del Estado, que justifican en nombre de la cuarentena.  Al mismo tiempo no rechazan las modificaciones de las condiciones laborales que ha impuesto la virtualidad, el sobrecargo horario, no garantizar el pago de internet, el acceso a las computadoras o dispositivos para dar clases, etc.

    A lo largo del primer cuatrimestre hemos presenciado cómo nuestras compañeras y compañeros abandonan el cursado o ni siquiera pudieron comenzar el año ya que las paupérrimas sumas monetarias que se han destinado para pagar parte del acceso a la conectividad llegaron a mitad de semestre. Todavía no sabemos con exactitud cuál es nivel de deserción en la UNCUYO, es necesario realizar un relevamiento curso por curso para que tengamos magnitud del desastre de las políticas de las autoridades. Este relevamiento puede ser realizado por los delegados de curso. La virtualidad ha puesto aún más en evidencia que la universidad por más de ser “pública” sigue teniendo filtros de clase que no permiten que los hijos de la clase obrera tengan el derecho a la educación superior.

    Ya son tres las carreras que a partir del próximo año serán eliminadas de la UNCUYO. La primera fue Tecnicatura en Educación Social, hace un par de días se confirmó el cierre de la TUPA (Tecnicatura Universitaria Producción Audiovisual) y por último han decidido cerrar la Licenciatura en Enfermería en plena crisis sanitaria. No podemos permitir estos cierres, es necesario radicalizar las protestas en contra de estas medidas, bajo ningún motivo debemos permitir que las autoridades triunfen con estos atropellos.¡¡¡No al cierre de carreras!!!

    Frente a la crisis que atraviesa la UNCUYO no podemos mantenernos en la pasividad y el control que quieren imponer Alberto y los rectores. Debemos seguir el ejemplo de las y los trabajadores municipales de Mendoza que se manifestaron para conseguir un aumento salarial y enfrentaron la represión de Suárez.  Las y los docentes, también se han hecho presente en las calles reclamando el pago de aguinaldo, reapertura inmediata de paritarias, aumento del presupuesto educativo, etc. También de las y los trabajadores de la salud que han salido a protestar por pase a planta permanente, aumentos salariales, insumos, etc.  Podemos tomar como ejemplo a estudiantes y organizaciones de izquierda de la Universidad Nacional de Córdoba que se están organizando para enfrentar el ajuste, realizando charlas, asambleas y cortes de calle. Debemos reagrupar al activismo y organizaciones combativas, saludamos la iniciativa de las agrupaciones universitarias del FIT-U de proponer instancias de discusión para reagrupar al activismo. Pongamos fecha pronto a una reunión de tendencias y el activismo para preparar las reuniones presenciales y organizar acciones, siguiendo el ejemplo de sectores en lucha, dándonos las medidas de resguardo necesario (distancia, tapabocas, etc). Los centros de estudiantes deben abrirse, es una tarea urgente realizar asambleas por facultades y en los colegios de la universidad. Debemos luchar por:

    • ¡Reapertura inmediata de paritarias docente y no docente!
    • ¡Aumento del presupuesto universitario!
    • ¡No pago de la deuda externa! ¡Rechacemos la entrega del gobierno a los buitres, que implica mayor explotación, precarización y ajuste!
    • ¡Salario inicial igual a la canasta básica, pase a planta permanente de los precarizados, horas de estudio bancadas por las patronales, triple turno de cursado, ingreso irrestricto y demás reclamos!
    • ¡Partidas específicas para obras edilicias y provisión de equipos y materiales para garantizar las condiciones mínimas de seguridad y salud para la vuelta a las aulas y demás espacios de estudio e investigación de la UNCUYO!
    • ¡Aparición con vida de Facundo Astudillo Castro! ¡Fuera la policía y la seguridad privada de la UNCuyo!

    Es sobre esta base que prepararemos un plan de lucha para imponer nuestras demandas. Debemos pelear por una Universidad dirigida por los sindicatos y las organizaciones estudiantiles, sobre la destrucción de los consejos reaccionarios, para ponerla al servicio de la lucha de la clase obrera. 

    COR-rama universitaria.

  • Los trabajadores municipales de Mendoza tienen que ganar

    Los trabajadores municipales de la ciudad de Mendoza, organizados en ATE, llevan ya un mes de conflicto en reclamo de recomposición salarial. Perciben salarios que rondan los 10 mil pesos, gran parte compuesto por adicionales no remunerativos ni bonificables. En este tiempo, el tándem radical Suárez-Suárez que gobierna el municipio y la provincia, los ha reprimido tres veces, con desalojos, gaseos, golpes, denuncias penales individuales y al sindicato, y sumarios.

    La última represión, ocurrió este domingo 5/7, tras 12hs de intimidación policial y amenazas de la fiscalía, que concluyeron en el violento desalojo de la protesta que sostenían en el KM 0 de la ciudad, y la detención y agresión física de 46 trabajadores, entre ellos los dirigentes de ATE, Adriana Iranzo y Roberto Macho, y de SUTE, Sebastián Henríquez y Pablo Massutti. El argumento para el accionar policial, y la imputación posterior de 36 del total de detenidos, fue la violación del artículo 205 del código penal que castiga con prisión a quien no acate las medidas dispuestas por las autoridades para la prevención de una epidemia. Lo cínico de tal argumento, es que en Mendoza está permitido compartir una mesa de bar con 10 amigos, pero te mandan la infantería si 4 laburantes, que se cagan de hambre con sueldos miserables, se encadenan a un banco en la peatonal. Otra muestra más del carácter antiobrero del conjunto de medidas dispuestas por el decreto de Alberto en acuerdo con los gobernadores, para disciplinar a la población trabajadora que están cargando con lo peor de la crisis económica y sanitaria.  

    El sector de limpieza urbana y de preventores que está en lucha por recomposición salarial, se está organizando en ATE, mientras el sindicato mayoritario es el SOEM, dirigido por el concejal radical Dugas Chapel, abiertamente alineado con la gestión Suárez. No es un dato menor que después de la primera represión a los municipales en lucha (desalojados por la policía el 13/6 cuando realizaban un acampe en el predio usado por la municipalidad en el Barrio La Favorita), el SOEM, para descomprimir, negoció el 16/6 que parte del salario pagado con tickets alimentarios, pasara a pagarse a partir de julio como dinero en efectivo, totalmente en negro. Acuerdo inconsulto con la base, mucho menos con el sector en lucha, y claramente insuficiente. Este es el rol de una burocracia podrida que no ha repudiado la represión sufrida por este sector de trabajadores municipales, y es la principal garantía de subordinación de los empleados municipales a las políticas de precarización, tercerización y pauperización de la gestión radical en la ciudad.

    Este conflicto se volvió testigo de la problemática que padecemos el conjunto de los estatales. El radical Suárez en Mendoza, igual que Alberto en la nación, priorizan el pago de la deuda externa y la negociación con los bonistas, a costa de salarios congelados, despidos y suspensiones. Aguinaldos postergados. Paritarias cerradas. Alta precarización laboral, con contratos basura, prestaciones, suplencias, monotributo, etc. Y también porque la fragmentación sindical agrava la crisis de dirección del conjunto de los estatales. Los reclamos son los mismos: reapertura inmediata de paritarias, recomposición salarial, pase a planta permanente. Pero el alineamiento de conducciones con el gobierno del Frente de Todos por un lado, y de Cambia Mendoza por otro, se traduce en desmovilización y desconfianza de las bases.

    Los municipales en lucha, que soportaron tres represiones y no han sido doblegados, tienen que triunfar. Son hoy una referencia para el conjunto de los estatales, y tienen ganada la autoridad para convocar a provincializar el conflicto, instando a poner en pie un congreso de delegados estatales de base mandatados, que supere la fragmentación de las conducciones y permita centralizar las fuerzas dispersas de los trabajadores. Esta instancia es clave para debatir y resolver un plan de lucha unificado, que prepare un paro provincial hasta imponer el reconocimiento de las demandas de los municipales, y que obligue a Suárez a sentarse a discutir en una paritaria estatal única.

    Un congreso de delegados de base, es necesario, para avanzar en un debate programático de cara a resolver la grave crisis de dirección que nos atraviesa al conjunto de los estatales. Las tendencias y delegados antiburocráticos y de izquierda, tenemos la responsabilidad de batallar por un programa de independencia de clase, forjando una oposición sindical revolucionaria que dispute la dirección de la lucha de los estatales y prepare la recuperación de los sindicatos. En cada lugar de trabajo, impulsemos asambleas y mandatos de PARO PROVINCIAL y de ruptura de la tregua de las CGT y CTAs al gobierno del FdT. Preparemos un congreso que discuta cómo enfrentamos la crisis económica y sanitaria con nuestros métodos de clase.

     

    Los estatales, la policía y el monopolio de la fuerza del Estado.

    En el conflicto de los municipales, junto al sector de limpieza urbana, sostienen la lucha un grupo de preventores. Los preventores son un cuerpo de civiles, creado en el ámbito de la Municipalidad de Mendoza, por decreto del año 2008 (luego emulado por otros municipios), con el objetivo de observar, informar y colaborar con la Policía de Mendoza. Como cuerpo de civiles, auxiliares de la Policía provincial, portan tonfas y gas pimienta, y tienen acceso al sistema Tetra de comunicación encriptado que usa la policía. Si bien son civiles, son casi 300 los preventores de la ciudad, cuya función es la cooperación y coordinación como auxiliares en el accionar policial.

    No podemos ser indiferentes a las implicancias de esta relación. Más aún en esta situación de crisis económica mundial acelerada por la pandemia, frente a la cual, la cuarentena es utilizada por Alberto y los gobernadores, para aumentar el control de la circulación de bienes y de trabajadores. Para ello son las medidas de mayor intervención de las fuerzas de seguridad, incluyendo el despliegue del ejército en las barriadas, como parte de la preparación de los capitalistas y su Estado para enfrentar las respuestas de nuestra clase ante las consecuencias de la crisis general del capitalismo. Medida que ya se ha cobrado numerosas vidas, como Luis Espinoza en Tucumán, dos jóvenes muertos en las comisarías de San Luis, Facundo Scalzo y tantos otros asesinados por gatillo fácil en el marco del ASPO. Esta tendencia es internacional, y vemos su expresión, con sus especificidades, en las movilizaciones contra los asesinatos raciales a manos de la policía en EEUU, y la discusión abierta en el movimiento obrero sindicalizado respecto a la expulsión de los sindicatos de policía de las centrales obreras.

    La policía es una fuerza integrada por individuos que se forman y trazan su vida como miembros de las instituciones represivas del Estado burgués. Los policías, oficiales, suboficiales, espías de la exSIDE y demás servicios, no son obreros aunque ganen poco, soporten largas horas de servicio, los maltraten los superiores o vivan en malas condiciones. Es una aberración completa considerar que existe algún tipo de “unidad de clase” con los policías, a pesar de poder ellos mismos ser hijos de obreros u obreras, y de percibir por su servicio una remuneración salarial. Su función es opuesta a los asalariados que trabajan en la producción o en servicios. La función del policía consiste esencialmente en colaborar con la explotación capitalista, asegurando en forma “técnica y administrativa” la extracción de plusvalía y la disciplina laboral. Aunque sean pobres o maltratados no significa ni mucho menos que los policías sean explotados. Los trabajadores son explotados porque rinden plusvalía al patrón. El policía amordaza al obrero y ayuda al patrón a tenerlo esclavizado. “El hecho de que los agentes de policía fueran reclutados en gran parte entre los obreros socialdemócratas no significa absolutamente nada. Aquí también la existencia determina la consciencia. El obrero que se hace policía al servicio del Estado burgués es un policía burgués y no obrero. (…) Pero lo más importante es que todo policía sabe que los gobiernos cambian, pero la policía queda” (León Trotsky. Alemania, la revolución y el fascismo).

    En este conflicto, un grupo numeroso de preventores estuvo en la lucha, junto a los trabajadores de limpieza urbana, soportando incluso la represión de la fuerza policial. Es importante dar el debate de la perspectiva que abre este conflicto para el sector. Por ello sostenemos que los preventores que están en la lucha junto al resto de los municipales, deben plantear la disolución del cuerpo de preventores, y su reubicación en otras tareas y servicios municipales.  Porque cualquier lucha reivindicativa elemental, nos encontrará una vez más, enfrentando el accionar policial como fuerza represiva del Estado para disciplinar a los trabajadores. Debilitar el poder represivo estatal, es central en la perspectiva estratégica de la destrucción de este Estado, que no es nuestro Estado.

  • No al plan de reconciliación de Alberto Fernández

    Por un 24 de marzo Antiimperialista
    No al plan de reconciliación de Alberto Fernández

    Adelanto: Editorial del Impreso de la COR #75

    “Toda la Argentina debe dar vuelta una página, que nos distanció mucho tiempo por la inconducta de algunos", dijo Alberto Fernández en un acto en Campo de Mayo el viernes 21 de febrero, en la despedida de un grupo de militares que salían en misión de la ONU hacia Chipre. Misión de “paz”, como la que armó el kirchnerismo bajo el comando del progre Lula a Haití para cumplir su rol de garantes del orden imperialista en la región. El mismo imperialismo que en los ‘70 preparó un plan sistemático de terror en la Escuela de las Américas en Panamá para formar a los cuadros de la más sangrienta contrarrevolución que haya vivido nuestro continente, lo que Alberto llama ahora “inconducta”. Esa confesión de parte le valió el repudio de un amplio sector de organizaciones de Derechos Humanos (DDHH), aunque algunos prefirieron aceptar las cínicas disculpas del presidente.
    La defensa cerrada de Alberto por parte de Hebe de Bonafini, triste figura de la cooptación estatal a antiguos luchadores de la “democracia consecuente” devenidos en funcionarios, ilustra aún mejor el contenido de la política de DDHH que viene teniendo el kirchnerismo, no desde hoy, sino desde el primer gobierno de Néstor: reconciliar a las Fuerzas Armadas, y al aparato represivo en general, con el pueblo. Esta política, bajo Macri tuvo su continuidad en una versión dura, intentando negar el número de 30.000 compañeros desaparecidos (declaraciones de Lopérfido) e imponer el 2 por 1 para los genocidas por la corte recién designada. Las organizaciones obreras, populares y de DDHH no cooptadas frenamos esta ofensiva, en las calles, y con enormes marchas por la aparición con vida de Santiago Maldonado. Porque el aparato represivo del Estado burgués siguió actuando en democracia, asesinando y desapareciendo, reprimiendo las luchas obreras y las grandes huelgas, las ocupaciones de fábricas y también las tomas de tierras, los cortes de ruta y las luchas estudiantiles. NO se puede dar vuelta ninguna página, porque los milicos, policías, gendarmes y prefectos asesinos que se formaron bajo la democracia de los ricos aprendieron estos métodos, los mismo, aunque en otra escala, que se utilizaron bajo Videla, Viola, Galtieri y Bignone.

    Arrodillados al amo imperialista

    La política de reconciliación de hoy tiene un contenido determinado. Como lo señala Alberto desde que asumió, el eje de toda la política de su gobierno es la renegociación del pago de la deuda externa, deuda que los trabajadores no contrajimos, pero que la sub-burguesía argentina como clase parasitaria necesita para pervivir. Alberto desea mostrar al imperialismo un semiestado relativamente fuerte, con instituciones a la altura del desafío de imponer un brutal ajuste para pagar esa deuda a costa de las reformas que le pide el FMI, y de los salarios, las jubilaciones y las condiciones de trabajo de nuestra clase, mostrándose como capaz de evitar las movilizaciones y luchas callejeras que recorren la región desde fines del año pasado (Chile, Ecuador, Colombia, Bolivia). Lo mismo que todos los gobiernos anteriores, que mandaron misiones de “paz” para masacrar a los hermanos haitianos para el beneplácito de yanquis y europeos, Alberto defiende la conciliación de los explotados con los explotadores, a partir de un estado “fuerte”, es decir, armado con el fusil para mantener el orden capitalista y defender la propiedad privada de los medios de producción. Repudiamos esta política de reconciliación.
    Debemos levantar un programa que nos permita romper con la tutela del Estado burgués sobre nuestras organizaciones, los sindicatos. Y para eso debemos enfrentar a la burocracia sindical, enemigos en nuestras propias filas, que en los últimos días viene dando cátedra de como cerrar paritarias a la baja, con frases escandalosas como que “la clausula gatillo ya pasó de moda” (Caló de la UOM) o “no haremos medidas por el coronavirus”, del nefasto secretario general de la CGT y del sindicato de Sanidad, Hector Daer, mientras los trabajadores de la salud se ven sometidos a cargar sobre sus espaldas las consecuencias de un sistema sanitario en ruinas. También estos burócratas se postran frente al FMI y el imperialismo.

    El 24 de marzo, marchemos en todas las plazas del país

    Este 24 de marzo, los organismos de Derechos Humanos oficiales y el kirchnerismo han decidido arrear las banderas de lucha por la reivindicación de los 30.000 compañeros y compañeras desperecidos por la dictadura asesina que tomo el poder en 1976. Sería la primera vez desde la salida abrupta de los milicos del poder que no se toman las calles para gritar bien fuerte: 30.000 compañeros detenidos-desaparecidos, presentes! Sin duda, por más que Néstor haya hecho un esbozo de crítica a la teoría alfonsinista de los 2 demonios, es cómodo no tener que recordar que la burguesía y el imperialismo debieron recurrir al golpe de Estado porque, en los ‘70, en Argentina y en toda Latinoamérica la clase obrera estaba desafiando al poder capitalista con sus acciones como las ocupaciones de fábricas y el enfrentamiento al aparato represivo como en el Rodrigazo, el Cordobazo, el Viborazo, el Rosariazo, el Villazo y tantas gestas más. Es un recuerdo que prefieren borrar o domesticar.
    La excusa para levantar la marcha es la emergencia sanitaria que afecta al mundo por la pandemia del coronavirus, que además está acelerando los elementos más catastróficos de la crisis capitalista con la posibilidad de una entrada en recesión de la economía mundial. Se subordinan a las medidas de emergencia del Estado burgués, que como en otros países, mientras reconoce cínicamente que los servicios sanitarios “entran en stress cada invierno” y que el sistema de salud mixto del país es incapaz de enfrentar cualquier tipo de emergencia (sin importar la gravedad real de un determinado virus), imponen un fortalecimiento del aparato represivo del Estado como si este fuera capaz de frenar el problema. ¡Todo lo contrario! Esta situación demuestra la bancarrota del Estado y del sistema capitalista de conjunto, que con su anarquía ha creado un negocio de la vida y la muerte con el comercio de la medicina privada y con una industria farmacéutica que está en el podio de las más rentables a nivel internacional. ¡Por el control obrero de todos los laboratorios, fábricas químicas y de insumos, y del conjunto de los hospitales y efectores de salud por sus propios trabajadores! ¡Control obrero del conjunto de las ramas de la producción y de los servicios para combatir no sólo la crisis sanitaria sino también la crisis general que los burgueses nos van a querer hacer pagar con suspensiones y despidos! ¡Escalas móviles de salarios y horas de trabajo! Por delegados paritarios elegidos en asamblea para que los burócratas no negocien por nosotros.
    Debemos denunciar cualquier intento de Alberto de restringir el derecho democrático más elemental de movilizarnos para reivindicar a nuestros caídos, restricción que por supuesto será apuntada centralmente contra las luchas de nuestra clase. En un momento en el que la burocracia sindical se juega a cerrar acuerdos salariales miserables y el Estado se prepara para someter a los trabajadores de la salud a condiciones laborales deplorables, sin insumos ni equipamiento, los luchadores debemos defender en la calle este derecho. En este momento, el EMVyJ se debate entre levantar la macha presionados por la opinión pública bombardeada por la ideas de “unidad nacional” que se lanzan desde el gobierno, o desafiar el avance de las políticas bonapartistas del estado semicolonial que están todas apuntadas a pagar la deuda y abrazar los planes del FMI para la región. Sabemos que en ese EMVyJ coexisten corrientes que se declaran por la independencia de la clase obrera con partidos subordinados al kirchnerismo como el PCR. Más allá de lo que defina ese encuentro, llamamos al conjunto de los trabajadores y luchadores, a los sindicatos combativos opositores a la burocracia sindical, a los organismos de DDHH, a las agrupaciones piqueteras y estudiantiles combativas y a las corrientes de la izquierda a mantener la convocatoria a la marcha. Este 24 de Marzo, a 44 años del golpe genocida, debemos marchar con las banderas bien altas:


    ¡Por un 24 de Marzo antiimperialista!
    Fuera el FMI, no al pago de la deuda.
    Fuera las tropas yanquis de Argentina y América Latina.
    30.000 compañeros desaparecidos presentes.
    Ni olvido, ni perdón, ni reconciliación.
    Por la venganza histórica de nuestra clase, expropiar a los expropiadores.
    Por un congreso de delegados de base con mandato, Gobierno Obrero.

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