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Votar en blanco

Viernes, 25 Octubre 2019 19:05

Organizar las fuerzas para derrotar el plan del FMI y los preparativos de un pacto social

En medio del desarrollo de la crisis mundial, la guerra comercial de EEUU-China y el estallido de procesos radicalizados de lucha de clases, como en Ecuador y Chile, se complica aún más la crisis estructural de la economía argentina.

En esta situación mundial convulsiva, la única salida que ha encontrado la burguesía argentina, sumida en una crisis fenomenal, es aferrarse a los designios del FMI y dirimir sus diferencias en un escenario electoral. Apelan al voto para salvar al régimen de conjunto e intentar hacer creer al conjunto de las masas que la bronca y el desánimo se canalizan en una papeleta electoral, mientras se da un escenario de agitación en gran parte de América Latina.

Por eso han comenzado los preparativos por parte de la fórmula Fernández-Fernández de un pacto social, que sería una tregua garantizada por la burocracia sindical, la iglesia y los empresarios nacionales e internacionales para asegurar sus negocios en contra de los trabajadores.

FF promete un plan contra el hambre, para que podamos vivir en paz, lo que en criollo quiere decir “contengamos a un sector de las masas para que no complique los beneficios de nuestra clase”. Macri promete una nueva etapa de ajustes para un futuro mejor. Ambas fracciones burguesas y pequeño burguesas son garantes de los negocios del capital y preparan las condiciones para descargar la crisis al conjunto de los trabajadores y el pueblo pobre. Eso es lo que quiere decir FF cuando dice que “vamos a tener que tragarnos algunos sapos”. La lucha de clase a nivel de Latinoamérica ya le mostró sus límites: en Ecuador, contra el plan de FMI y contra la vía liberal en Chile. Se les están quemando los papeles a las corrientes burguesas y cada vez les cuesta más contener a los procesos de masas en sus instituciones de la democracia burguesa en plena descomposición.

Por qué no votamos al FIT-U

En medio de este escenario las corrientes de izquierda que conforman el FITU llaman a confiar en las instituciones, como el Congreso. Un ejemplo de esta adaptación fue el voto de la ley de emergencia alimentaria, que fue el primer tubo de ensayo del pacto social. En medio de una situación donde las masas están cuestionando, con confusión de objetivos, la estructura misma de las formas estatales de dominación, ellos llaman a reforzar con el voto las “bondades” de la democracia burguesa.  Nosotros llamamos a votar en blanco en estas elecciones, ya que el FIT y su alianza con el MST se han alejado de la independencia de clase en la necesidad de abrir un diálogo con una opinión pública y diversos movimientos, cambiando el programa de transición por un sinfín de reivindicaciones de carácter estatistas. Pero el fundamento más importante para llamar a votar en blanco es que tanto el FIT, MST y sus grupos en Brasil llamaron a votar a Hadad del PT en Brasil, liquidando toda idea de independencia de clases. Para nosotros, que peleamos por la independencia de clase, no es lo mismo que un trabajador vote a sus verdugos. Utilizamos las elecciones para organizar a los trabajadores detrás de un programa, no en clave electoral, sino mostrando la necesidad de reorganizar una vanguardia que enfrente de forma revolucionaria la situación.

Por un programa obrero de salida a la crisis

Debemos abrir un gran debate al interior de nuestra clase para propagandizar un programa obrero para salir de la crisis. Hay que mostrar el potencial de los trabajadores en la producción ante la desorganización de la economía, que se puede organizar sobre otras bases. En las elecciones el voto de los trabajadores se da de forma diluida, pero en los lugares de trabajo nuestras decisiones y acciones hacen temblar a la burguesía.

Después del resultado del 27 se pueden abrir un sinfín de situaciones coyunturales, como sucedió después de las PASO. Obviamente, ninguno de los escenarios posibles, como otra mega devaluación, más inflación y aumento de precios, despidos y cierres de fabrica serán beneficiosas para nosotros. Debemos intervenir de forma independiente y con la fortaleza de nuestra clase y sus métodos. De esa manera estaríamos también aportando a los procesos de lucha de clase como en Ecuador y Chile.

 

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  • Elecciones UNC: Votemos en blanco contra los representantes del ajuste y preparemos el enfrentamiento

    La UNC se prepara para elegir a los aplicadores del recorte presupuestario y el plan de reformas educativas del FMI. Definir quién estará al mando de las 15 facultades en el próximo periodo, renovar los consejeros de todos los estamentos (docente, no docente, egresados y alumnos) tanto en los consejos directivos como en el consejo superior (consiliarios) y, como si fuera una oficina más dentro de la institución, también se llama a elegir las conducciones de los centros de estudiantes. Desde el 11 al 15 de octubre se abre la modalidad por correo, una innovación en estas elecciones para intentar aumentar la ya magra participación que se espera y del 18 al 22 de octubre la elección será presencial.
    El régimen viene usando todo el aparato del multimedia de la universidad, presentando a los candidatos y televisando pobres debates, para maquillar la ausencia de cualquier discusión seria sobre el destino de la educación. No puede ser de otra manera, estas elecciones son una instancia más de la puja entre las distintas facciones (Kirchnerismo, Macrismo, Schiarettismo, Sur) para repartirse la torta del manejo de la UNC.

    Reformas educativas y recorte presupuestario a la medida del FMI

    Estas elecciones universitarias se encuentran cruzadas por la profunda crisis que recorre al país ante las negociaciones con el FMI y también por los cambios Post-PASO, donde el gobierno, tras su estrepitosa derrota, y luego de que todas las facciones que integran el frente hayan salido a reconocer que hubo un ajuste fenomenal, ha realizado cambios de ministros para conformar un gabinete de compromiso que deberá llevar adelante las reformas que exige el fondo.
    En educación, luego de que realizara el trabajo sucio del ajuste y el ataque a docentes y no docentes durante la pandemia, se reemplazó a Trotta por Perczyk. Este personaje es bien conocido por los trabajadores universitarios ya que fue uno de los principales impulsores de las paritarias en minicuotas en su rol de presidente del CIN durante el macrismo y más tarde como Secretario de Políticas Universitarias del FdT. El nuevo ministro tiene la tarea de respaldar el ajuste presupuestario que ya envió Guzmán al congreso, donde de los 407 mil millones para el año 2022 que había solicitado el CIN (consejo interuniversitario nacional), se redujeron a 330.000 mil millones. Desde el CIN han salido a cuestionar el recorte presupuestario anticipando que de votarse lo que propuso Guzman no llegarían a cubrir los sueldos: como siempre, son los trabajadores la variable de ajuste, no dicen una palabra de la caja que hace la universidad con los acuerdos con empresas privadas, los postgrados y el ahorro de casi dos años de la mayoría de edificios cerrados y virtualidad.
    Perczyk también estará al frente del definitivo retorno a la presencialidad, en edificios ya colapsados antes del Covid-19 y sin haber puesto plata para las necesarias obras de infraestructura, respaldando el discurso de oficialistas y opositores de que la pandemia ya pasó y que el objetivo inmediato es recuperar la actividad, buscando consolidar el ataque a nuestras condiciones de vida y de trabajo que nos propiciaron durante la cuarentena. En este punto todo el CIN lo respalda y ya se preparan a poner manos a la obra.

    La UNC, al servicio de la reaccionaria cuarentena

    Las distintas facciones que ahora están en disputa por los carguitos del régimen no mostraron grietas a la hora de disciplinarse al plan reaccionario de la cuarentena, enviando a todo el sistema educativo a la virtualidad de forma inconsulta y sin recursos con los desastrosos resultados que ya conocemos. Mientras tanto, la UNC se ponía al servicio del COE, instalando centros de seguimientos de casos en el FAMAF, Baterías D y otras dependencias, inventando pasantías para precarizar el trabajo de quienes los atendían. El pabellón argentina y el comedor, que permaneció cerrado durante toda la cuarentena, se pusieron a disposición para la vacunación, nuevamente con trabajo precario donde los vacunadores tuvieron que hacer paro para que les paguen lo prometido.
    Párrafo aparte merece como han aprovechado la cuarentena para avanzar en el juicio que pesa sobre los 27 estudiantes procesados por la lucha del 2018, donde justamente se peleó por salario y presupuesto. Aquí tampoco hubo diferencias entre las facciones de este podrido régimen: todos firmaron declaraciones conjuntas avalando el juicio (ver: Vamos y el rectorado se unen contra los estudiantes) Con el retorno a las aulas sin las condiciones edilicias mínimas para garantizar nuestra seguridad, pretenden consolidar el ataque que nos impartieron durante la cuarentena. La bimodalidad, la educación a distancia, los recortes de contenidos, el cierre de comedores, los salarios de hambre, la deserción estudiantil, la persecución a los luchadores, son solo algunos de los objetivos que tiene el FMI para la educación.
    Para aplicar este ajuste cuentan con la inestimable colaboración de las burocracias de los sindicatos docentes y no docentes, con la FUC y con las corrientes pro patronales que dirigen los centros de estudiantes (Bisagra, Franja Morada, SUR). Estas conducciones se lucieron durante la cuarentena, paralizando y desorganizando cualquier respuesta ante el ataque, mostrando ser actores claves para que pase el ajuste.

    Recuperemos nuestras organizaciones para la lucha

    Ante este panorama no podemos quedar entrampados en estas elecciones que buscarán legitimar al gobierno universitario del ajuste y el FMI. Los reformistas y tristemente también la izquierda universitaria, nos plantean que debemos luchar por defender la educación pública, pero olvidan lo esencial, la educación tiene un carácter de clases: burguesa y el régimen que la sostiene defiende los intereses de esa clase, por eso no es posible reformarlo con más democracia y más representación. En estas elecciones debemos votar en blanco y prepararnos para dar la pelea de forma independiente de las autoridades universitarias. Para poner la educación al servicio de la lucha de la clase obrera debemos pelear por una Universidad dirigida por sus trabajadores con un gobierno tripartito de los sindicatos docentes, no-docentes y los centros de estudiantes con un rol consultivo de las centrales obreras de la industria y los servicios.
    Para desarrollar esta perspectiva necesitamos que nuestras organizaciones dejen de ser una oficina que gestiona la política del régimen. Debemos enfrentar la injerencia sobre los centros de estudiantes que implica juntar las elecciones de nuestro organismo con las de régimen, injerencia avalada en el mismo estatuto de la UNC, cosa que ninguna agrupación, ni siquiera la izquierda universitaria, se toma el trabajo de denunciar.
    Es tarea de primer orden recuperar nuestras organizaciones de manos de las variantes patronales que hoy las dirigen (Franja morada- Bisagra-Sur). Lamentablemente el Frente de las Izquierdas por la Absolución conformado por el PTS- PO- IS- NuevoMas- CAUCE no es una alternativa en este sentido. No solo porque pierden cualquier independencia del régimen al ir con corrientes como CAUCE, que como cualquier agrupación “independiente” limitada a los estrechos marcos de la Universidad termina siendo deglutida por las instituciones y por las luchas por las “pequeñas conquistas” en el marco de los posible (del presupuesto de miseria, la educación elitista, la precarización laboral en que se basa). Sino, centralmente, porque el programa que levantan se limita a reivindicaciones estudiantiles mínimas, que no van más allá de la defensa de la “Educación Pública”, que en realidad no es pública porque deja afuera a la gran mayoría de la clase obrera, y además sustenta las políticas de la burguesía y su estado como hemos podido volver a comprobar durante estos largos meses de pandemia.
    Es por esto que en estas elecciones de centro de estudiantes desde la COR llamamos a los compañeros combativos a votar nulo o en blanco y dar la pelea por recuperar nuestras organizaciones. Para esto necesitamos poner en pie los cuerpos de delegados de curso (mandatados y elegidos en asamblea) por facultad y carrera, que se conviertan en dirección alternativa a las conducciones de la Franja Morada, la Bisagra, el MNR, Sur y sus socios. De esa forma, sentaremos las bases para recuperar los Centros de Estudiantes y la FUC, organizaciones que deben pasar a la lucha contra el ajuste, el presupuesto de Guzmán y las reformas educativas (y todo el paquete de reformas) del FMI y el BM. Esa lucha sólo podrá llevarse hasta el final si el movimiento estudiantil se convierte en batallón auxiliar de la clase obrera, y para eso también necesitamos recuperar nuestras organizaciones. Las corrientes de la Izquierda de UNC deben romper con la política de adaptación, los llamamos a discutir junto a los trabajadores y estudiantes combativos las tareas de la vanguardia en esta crisis, con el objetivo de poner en pie una Corriente Revolucionaria en la universidad, docente, no docente, estudiantil, con libertad de tendencias, que se proponga dar la pelea que está planteada.

    • Abajo el acuerdo con el FMI, no al pago de la deuda externa.
    • No al recorte, aumento del presupuesto universitario.
    • ¡Absolución de nuestros 27 luchadores!
    • Reapertura inmediata de las paritarias docente y no docente. Salario inicial igual a la canasta básica.
    • Pase a planta permanente de los precarizados.
    • ¡Abran las escuelas y las universidades a la clase obrera! Horas de estudio bancadas por las patronales, triple turno de cursado, ingreso irrestricto.
    • Partidas específicas para las obras edilicias y la provisión de equipos y materiales para garantizar las condiciones mínimas de seguridad y salud para la vuelta a las aulas y demás espacios de estudio e investigación de la UNC.

    COR – Rama Universitaria Córdoba

  • Docentes CABA. Elecciones en Ademys y UTE

    Los docentes de las escuelas públicas de Capital Federal serán convocados a las urnas este fin de año. El sindicato Ademys tendrá elecciones de Comisión Directiva el próximo 28 de noviembre, mientras que el mayoritario UTE-Ctera elegirá autoridades el 3 de diciembre. Los docentes de CABA nos encontramos ante enormes desafíos, es momento de preparar las fuerzas para enfrentarlos.

    Mientras la crisis capitalista se manifiesta de manera explosiva en varios puntos de América Latina, como Ecuador, Chile y Bolivia, en Argentina estamos sumidos en una crisis económico-social de enorme profundidad. El nuevo gobierno de A. Fernández ya avisó que se vienen años difíciles por delante y apunta a un nuevo Pacto Social en el que, como siempre, seremos los trabajadores los que paguemos la crisis.

    Las elecciones sindicales se desarrollan en el marco de esta situación, en que esta crisis social se manifiesta de manera cada vez más descarnada en las aulas. La emergencia alcanza a la gran mayoría de los alumnos y se ve reflejada en las condiciones de trabajo de los docentes, desde condiciones paupérrimas de seguridad e higiene laboral hasta la acelerada devaluación del salario, que coloca a la docencia en la línea de pobreza.

    Esto sucede en todo el país. Los docentes de Chubut vienen de cerrar una lucha de 17 semanas por aumento salarial. A pesar de la enorme predisposición de lucha de los compañeros, que enfrentaron todo tipo de persecuciones, la burocracia de Goodman llegó a un acuerdo que no responde a los reclamos que originaron la protesta y con grandes cuestionamientos de parte de la seccionales mayoritarias, que querían seguirla. El sector más activista ya está planteando preparar el no inicio de clases, además del planteo de que se reabra la paritaria nacional. Tenemos que tomar esta iniciativa en todo el país para enfrentar la línea conciliadora de acuerdo social entre el futuro gobierno y la burocracia.

    En CABA nos hemos enfrentado a las políticas de ataque a la educación pública y el intento de degradación del trabajo docente en movilizaciones contra la UNICABA y la NES (Secundaria sin futuro) de Larreta y Acuña. En el mes de noviembre protagonizamos una importante movilización contra el intento del gobierno de la ciudad de imponer con actos públicos truchos de traslado. Antes este año ya nos habíamos movilizado contra el cierre unilateral de una paritaria que dejó al salario planchado frente la inflación del año, con un triste 23% en cuotas. Lamentablemente, la respuesta de nuestros sindicatos no ha estado a la altura del ataque. 

    Votamos en blanco

     

    En UTE, la conducción celeste de Eduardo López no ha hecho más que dar tregua al gobierno de Macri y enfriar todo movimiento de lucha para meter al activismo docente dentro del chaleco de fuerza peronista del “hay 2019”. Ahora que ganó su candidato a presidente se aprestan a apaciguar cualquier justo reclamo de los trabajadores bajo la excusa de que “hay que poner el hombro entre todos”; cuando lo cierto es que los únicos que ponemos el hombro somos los trabajadores. Hay que poner fin a la tregua de la burocracia sindical y organizar a la base docente para enfrentar las políticas de ajuste que impone y seguirá imponiendo el FMI, ahora bajo el mando de Alberto y el peronismo. El frente Multicolor, que nuclea a corrientes del FIT-U y aliados, contiene corrientes como el MST, que en los últimos años supo ser ladera de la burocracia michelista en varios gremios estatales. Y, además, no ha hecho más que sembrar en el activismo docente la idea de que hay que canalizar los reclamos de los trabajadores en el parlamento, dejando de lado el principio fundamental de la independencia de clase y la necesidad urgente de organizar en las escuelas contra el brutal recorte a las condiciones de trabajo que sufrimos en este último periodo. También se presenta la Lista Granate, que se abre ahora de la Multicolor, que reivindica ciegamente a los movimientos populistas y en su historial han defendido a los representantes burgueses como el FPV, Lula y ahora a Evo Morales.

    Por su parte, en Ademys es el frente Multicolor el que conduce el sindicato desde 2013. El frente de conducción vuelve a presentarse con aspiraciones a renovar el mandato, no sin diferencias internas y rosca. Por desgracia, este gremio no logró ser contrapeso a la tendencia a sofocar la lucha de la burocracia de UTE y quedó impotente para movilizar a los sectores combativos de la docencia. Peleamos no sólo por una conducción que proponga un sindicato antiburocrático y combativo, sino también que establezca la imperiosa necesidad de la independencia de clase. Esto significa que los trabajadores sólo debemos confiar en nuestras propias fuerzas. Esto cobra una dimensión muy concreta en los actuales procesos políticos en América Latina, donde distintos bandos burgueses intentan llevar a los trabajadores detrás de uno u otro sector, cuando lo que hacen es defender sus intereses. Los partidos que integran los frentes Multicolor han demostrado no respetar este principio independencia de clase al momento de sentar posición en eventos álgidos, como cuando brindaron su apoyo al PT en las últimas elecciones de Brasil o, luego de que en su momento votaran a favor de Evo Morales, ahora llamen a su defensa. Por el contrario, es necesario poner en pie un partido revolucionario del proletariado que guíe a las masas oprimidas a una salida socialista.

    Desde la COR peleamos por una dirección que recupere UTE y gane Ademys con un claro principio de independencia de clase respecto del Estado, que enfrente la injerencia de éste en los sindicatos y desarrolle pasos concretos para tirar abajo la Ley de Asociaciones Sindicales y todas las leyes que regimentan nuestras organizaciones. Impulsamos la unidad de las filas docentes, superando la división que sólo le es funcional al gobierno y a los mezquinos intereses de la burocracia sindical y peleamos por poner en pie un Sindicato Único Docente. Llamamos a desarrollar un Congreso de Delegados de Base con mandatos de todas las escuelas, de todos los gremios docentes, para lanzar una oposición capaz de frenar los ataques del gobierno y el ajuste del FMI. Convocamos a todos los sectores de izquierda a que levantemos una Oposición Sindical Revolucionaria en la docencia, que tenga como principio fundamental la independencia de clase frente a la patronal-Estado y de todas las corrientes burguesas que intervienen en nuestras filas con su burocracia sindical.

     

    • Paritaria nacional ya. Elección de delegados paritarios en un Congreso de Delegados de Base, con mandato y revocables.
    • Por un Plenario de Delegados de Base con Mandato de todos los sectores docentes.
    • Solidaridad con los compañeros de Chubut.
    • Fuera el imperialismo de América Latina. Por una salida revolucionaria y socialista.
  • Schiaretti y el peronismo triunfan en Córdoba: Una victoria para asentar el plan electoral de la transición

    El domingo 12 de mayo fue jornada electoral en la provincia de Córdoba. Como en tantos otros distritos, el oficialismo provincial desacopló las elecciones de las nacionales para evitar ser arrastrado hacia abajo por el resultado de un eventual candidato propio a presidente. Pero en este caso, además se da el efecto contrario: la victoria resonante de Schiaretti en la provincia y en los grandes municipios (empezando por Córdoba capital) asienta y acelera la cristalización de las candidaturas presidenciales, empezando por el peronismo en sus variantes Alternativa Federal y K, y también en Cambiemos y sus diversos “planes alternativos” (M, V, H, etc.).
    La victoria del peronismo (54%) tuvo más brillo por el contraste con la debacle de Cambiemos, que se rompió y fue dividido en 2 listas (Negri sacó 17,8% y Mestre 11%) producto del avance de la crisis del proyecto macrista. El resto de las fuerzas quedaron por debajo del voto en blanco (5,7%), con el vecinalismo del derechista García Elorrio (3,7%) por arriba del 2,6% del FIT y el 1,4% del MST. La participación fue menor a la elección anterior (72%).

    Pilares de campaña… y de la explotación

    Para hacer un balance objetivo de la elección es necesario partir del sólido apoyo que cosechó Schiaretti entre la burguesía, tanto industrial como agropecuaria, que tiene importantes capitales afincados en Córdoba. Varias empresas, empezando por el grupo Arcor, son elementos de peso en la UIA. Además del complejo automotriz que está estrechamente vinculado a los capitales imperialistas y los vaivenes de Brasil.
    Un segundo elemento a destacar es la particularidad de la actual crisis financiera que atraviesa el país. A diferencia de la crisis del 94/2002, en la actualidad las cuentas en rojo financiadas por los millones del FMI son las del tesoro nacional, pero las provincias, debido a la renegociación del pacto fiscal y otras concesiones que debió dar el “gradualismo” del macrismo a los gobernadores, mantienen cierto equilibrio fiscal, aunque esto está viéndose deteriorado rápidamente por la recesión. Sin embargo, las cuentas saneadas en el período anterior permitieron a Schiaretti mantener el plan de obra pública en marcha, plan que fue el eje primordial de su campaña electoral.
    Finalmente, la burocracia sindical dio un apoyo decisivo al oficialismo, con la ayuda de la bajada de lista del kirchnerismo que permitió a varios burócratas K como Saillén y Monserrat mantener un bloque sólido de apoyo al peronismo del que sólo quedó afuera el lucifuercista Suarez, empujado por la política de ataque sistemático a los trabajadores de la EPEC de Schiaretti.
    El apoyo de las patronales al gobierno cordobés no es gratuito: se han visto beneficiadas por la política de subsidios y exenciones impositivas, por la negociación de convenios colectivos a la baja como en el caso del SMATA, por la aplicación de políticas de trabajo barato o directamente gratuito de la juventud, y por una política de represión a la clase obrera y el pueblo para sostener los privilegios sociales de esta clase parasitaria. Las críticas de un sector del empresariado al macrismo son capitalizadas por el peronismo de alternativa federal, y Schiaretti es un ejemplo de como gobierna esta facción del PJ y del valioso aporte que puede hacer la burocracia sindical como parte del oficialismo. El peso de Córdoba en el total del padrón electoral es importante también, pero queda así determinado de forma concreta. Todos estos elementos hacen a la importancia del triunfo contundente del peronismo el 12 de mayo.

    Perspectivas

    A partir de su triunfo, Schiaretti ha ingresado como actor importante en el armado de la transición ordenada del fracasado gobierno Macri a un sucesor que sea capaz de garantizar la explotación de nuestra clase para devolver los dólares al FMI y mantener la dominación imperialista en Argentina y el conjunto de Latinoamérica. El nuevo armado del PJ Córdoba, Hacemos por Córdoba, que incluye a la centroizquierda de Stolbizer y el PS, se presenta como una variante de unidad de la oposición no K, que a nivel nacional sería la unidad del PJ federal con Lavagna, tras la bandera de la “Unidad Nacional”, unidad que se forja sobre la derrota de la clase obrera a partir de la aplicación de las medidas burguesas que Macri no alcanzó a llevar adelante (reforma laboral, previsional, impositiva). Está por verse como continúan las negociaciones entre estos socios del capital. Lo cierto es que han acomodado el escenario para meter a una franja importante de los trabajadores, con la ayuda de la burocracia, en la trampa electoral frente a tamaño descalabro económico a que nos somete el macrismo. Igual que el anuncio de la fórmula Fernandez-Fernandez, ayudan al gobierno nacional a estabilizarse a partir de la perspectiva de una transición dentro de la institucionalidad de la democracia para ricos.
    Ante esto, vemos como la izquierda electoral ha entrado en un debate sobre las razones de su magra cosecha de votos por afuera de las perspectivas revolucionarias. Altamira, crítico de la nueva dirección del PO, habla de debacle del FIT por la caída en los guarismo electorales, con una idea por demás evolutiva: compara elecciones anteriores con la actual por afuera de toda caracterización de la situación objetiva, pretendiendo una evolución ascendente de los votos del FIT. Esto es contrario al marxismo y se acerca bastante al reformismo que pretende una “acumulación de fuerzas” ascendente de la clase obrera bajo el capitalismo, sin considerar la lucha de clases, las derrotas, las victorias, y la influencia determinante de la realidad concreta del mercado mundial. El PTS y el nuevo MAS, por su lado, hablan de un “voto conservador” de los trabajadores, un sinsentido, ya que lo que podemos medir en una votación, y de forma muy distorsionada tratándose de una provincia de una semicolonia, es el grado de madurez política del proletariado, es decir, su ruptura con la influencia política de la burguesía para avanzar hacia la revolución socialista, no para optar por “candidatos de izquierda” dentro de la democracia patronal. Acá es central el rol que tengan las corrientes revolucionarias dentro de los sindicatos, su pelea por independizarlos de la tutela del estado burgués y por lo tanto por su recuperación de manos de la burocracia sindical peronista. Nada se dice de estos objetivos y estas perspectivas en los balances de las corrientes del FIT y del Nuevo MAS. Tampoco se balancea la campaña centrada en el voto kirchnerista ante la bajada de listas y el apoyo de sus principales figurones a Schiaretti, resumida en ideas como “si votás un Schiaretti, te sale un Macri”, soslayando todas las medidas antiobreras y represivas del propio PJ cordobés. Todo esto no lo van a decir porque deben continuar su preparación para la intervención electoralista en las PASO y en Octubre. No vamos a hablar del MST, que sí está exultante por haber metido una legisladora, porque no consideramos que sea una corriente de izquierda luego de haber defendido a la Sociedad Rural, a la Gendarmería, llamado a votar al hoy macrista Luis Juez, y una larga lista de capitulaciones a nuestros enemigos de clase.
    Para hacer realidad la consigna ¡Abajo el Macrismo, fuera el FMI! debemos recuperar nuestros sindicatos de manos de la burocracia sindical traidora y garante del ajuste y del plan de transición del imperialismo. A 50 años del Cordobazo, pongamos en pie en Córdoba un plenario de delegados para discutir las medidas, métodos y programa para recuperar los sindicatos y unificar al movimiento obrero en una Central Única de Trabajadores. Esta es nuestra propuesta para la izquierda, que rompa con el electoralismo febril y avancemos en conjunto en agrupar a la vanguardia en oposiciones sindicales revolucionarias por rama y pelear por un Congreso de Delegados de base con mandato, para poner en pie la fuerzas de nuestra clase y derribar el plan del imperialismo para toda la región. Y así desarrollar las condiciones para construir el partido revolucionario de la clase obrera.

    COR
    Corriente Obrera Revolucionaria
    Regional Córdoba

  • Schiaretti, Negri, Mestre y la lista fantasma de los K... La boleta única de Macri y el FMI

    En medio de una crisis política rampante, acelerada por la profundización de la crisis económica y social abierta en 2008 que los capitalistas nunca pudieron solucionar, los representantes políticos de la  burguesía nos llaman a concurrir mansamente a las urnas. La seguidilla de elecciones municipales, provinciales y finalmente nacionales son parte de un plan de contención político e ideológico sostenido, en última instancia, por los millones del FMI para que el recambio del fracasado gobierno de Macri/Cambiemos sea lo menos conflictivo posible, mientras millones de trabajadores vivimos bajo la línea de la pobreza, arrecia el desempleo y las patronales pasan a la ofensiva para modificar las condiciones de trabajo a la baja y aumentar la productividad.
    El plan de salida electoral lo sostienen desde el Papa Bergoglio en el Vaticano, pasando por todo el arco del PJ, hasta las huestes kirchneristas, que dicen explícitamente que es peligroso “que Macri no llegue a octubre” y apuestan todo a la trampa de la democracia para ricos.
    Schiaretti, el hombre de la obra pública, es decir, el socio de los Obedrecht, Electroingeniería y Roggio, y el garante de las grandes ganancias de las multinacionales automotrices y del agronegocio, se encamina a un triunfo debido a la crisis de Cambiemos. Pero no es un problema para Macri, que en estas elecciones lleva 3 listas aliadas (si no más): la del PJ y sus aliados de la derecha y ahora los “progres” del PS y el GEN, la descolorida lista del cambiemos “oficial” de Mario Negri y Luis Juez, y la lista de la UCR que encabeza el gorila Mestre. El kirchnerismo, por su parte, bajó sus listas para sumar votos a Schiaretti en pos de la unidad del PJ y no mostrar debilidad en el “poroteo” de la política burguesa. Todos estos “hombres del presidente” garantizarán, gane quien gane las presidenciales, un apoyo al programa económico del FMI, que dirige desde Washington la Argentina capitalista.
    El rol de la burocracia sindical, tanto del binomio que conduce la CGT como del Moyanismo, Palazzo y sus aliados de las CTAs, es evidente y escandaloso. El paro parcial del 30 de abril lo demostró, con los burócratas planteando desde los palcos que la única salida son las elecciones. En Córdoba, ambas CGTs y CTAs hacen los propio, tratando de llevar a los trabajadores a la cola del proyecto burgués de conciliación de clases del PJ, en alguna de sus variantes.


    Debate de programas

    Para los trabajadores, atarnos a un sector de la patronal tiene consecuencias mucho más inmediatas que sólo tachar la cruz en la boleta única y meterla en la urna. Tanto los candidatos del PJ como los burócratas sindicales vienen bombardeándonos con un discurso que implica salir a defender a las patronales de las medidas del macrismo. Por ejemplo, defender a las pymes por las caídas de ventas provocadas por las altas tasas de interés y por las importaciones. Ofrecen un programa de supuesto “crecimiento nacional” basado en la intervención del Estado a favor de este sector del empresariado, mientras dejan pasar los preventivos de crisis y las reformas laborales a cuentagotas que son las modificaciones de convenios como sucedió en petroleros (Vaca Muerta), o en el SMATA Córdoba, para permitir las inversiones. Y estamos hablando de las petroleras y Renault… empresas no tan medianas ni pequeñas! Frente a los despidos y suspensiones, nos dicen que tenemos que poner el hombro y ayudar a la patronal a pedir planes de protección de la industria, baja de impuestos y “compre nacional”. Mientras todos estos políticos burgueses juran que honraran la deuda externa, ya sea firmando los 10 puntos de Macri o haciendo declaraciones a la revista Forbes como es el caso del kirchnerista Kicillof.
    Las corrientes de la izquierda agrupadas en el FIT (PTS, IS, PO), así como el Nuevo MAS, sí denuncian el acuerdo con el FMI e impulsan las luchas de los trabajadores, es cierto. Pero se han metido de cabeza en el aparato político de la democracia patronal, sin denunciar la trampa en curso para normalizar el recambio burgués a través de las elecciones. Ideológicamente, la democracia burguesa es propagandizada como el último límite de la acción política, y esto quizás sea así… para la burguesía. Pero no para la clase obrera, que está llamada a subvertir a través de la acción revolucionaria el verdadero límite que estos chupasangre no quieren que se quebrante: la propiedad privada de los medios de producción. Nuestro programa no se centra, como plantea el FIT, en expresar la independencia política de los trabajadores… en las papeletas de voto. El FIT tiene por eso un programa estatista, que pone en el centro medidas que tomaría un gobierno de los trabajadores sin destruir las instituciones de la democracia patronal. ¿Con qué instrumentos? ¿Con decretos y leyes que deberá garantizar un aparato burocrático militar construido para defender la propiedad privada?
    Y como los marxistas somos materialistas, no nos basamos sólo en las declaraciones y en las plataformas: todas estas corrientes, agitando el espantajo de un gobierno “fascista” o “bonapartista de derecha” de la mano de Bolsonaro en Brasil, llamaron a votar a Haddad y al PT, es decir, a la corriente política continental que hizo teoría del respeto a las sacrosantas instituciones de la democracia burguesa para coartar todo accionar revolucionario de nuestra clase. Resultado: armó un partido reformista basado en los sindicatos y gobernó con Lula para EEUU y el FMI. En Argentina, no cabe duda, esto implicaría postrarse al kirchnerismo en una eventual segunda vuelta, cosa que no sabremos si harán pero ya se están acercando bastante al centrar su campaña en Córdoba en dialogar con los votantes del kirchnerista Pablo Carro.


    Votá nulo o en blanco

    Por todos los elementos expresados, creemos que el voto al FIT o al Nuevo MAS (que además nunca hizo un balance serio del experimento de la Izquierda al Frente con el MST) no es un voto de independencia de clase. Mucho menos al MST, la izquierda sojera que supo juntar votos para el hoy macrista Luis Juez y fue aliada del hoy kirchnerista Pino Solanas. Llamamos a votar nulo o en blanco en estas elecciones del 12 de mayo, desde una posición de independencia de clase.
    Para hacer realidad la consigna ¡Abajo el Macrismo, fuera el FMI! debemos recuperar nuestros sindicatos de manos de la burocracia sindical traidora y garante del ajuste y del plan de transición del imperialismo. Por la independencia de la clase obrera, rechazamos los pactos de “unidad nacional” con nuestros verdugos que proponen el peronismo y el resto de la oposición patronal. Contra los despidos, suspensiones y la destrucción del salario, impongamos las escalas móviles de salario y horas de trabajo. Contra la estafa de los preventivos de crisis, abramos los libros de contabilidad de las empresas para desnudar la mentira de las supuestas crisis o en su defecto declarar la bancarrota de un sistema social basado en la explotación. Contra los tarifazos, ampliemos las funciones de los sindicatos de los grandes servicios para garantizar el gas, la electricidad y la salud a las familias obreras. Que las patronales se hagan cargo del costo del boleto de transporte. Que abran las escuelas y las universidades a la clase obrera. Por el control obrero de la producción por rama industrial a través de los sindicatos.
    A 50 años del Cordobazo, pongamos en pie en Córdoba un plenario de delegados para discutir las medidas, métodos y programa para recuperar los sindicatos y unificar al movimiento obrero en una Central Única de Trabajadores. Necesitamos agrupar a la vanguardia en oposiciones sindicales revolucionarias por rama y pelear un por un Congreso de Delegados de base con mandato, para poner en pie la fuerzas de nuestra clase y derribar el plan del imperialismo para toda la región. Y así desarrollar las condiciones para construir el partido revolucionario de la clase obrera.

    COR Regional Córdoba, 6 de mayo de 2019

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