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Ecuador: el paro nacional suma fuerzas

Jueves, 23 Junio 2022 00:36

Este miércoles 22 de junio se cumplen diez días desde el comienzo del paro nacional convocado por la Confederación de las Nacionalidades Indígenas del Ecuador (CONAIE) en contra del gobierno de Guillermo Lasso. Esta medida de fuerza fue tomada para protestar en contra del alza de los combustibles, de la comida, el creciente desempleo, por el rechazo a la privatización de sectores estratégicos, por aumento del presupuesto para salud y educación, además de otras demandas.

 

América Latina está sometida al imperialismo a través de las crisis de deuda, las condiciones económicas de la región se han agravado por el encarecimiento de los combustibles producto de las sanciones de Estados Unidos y la Unión Europea en contra del Estado Ruso liderado por Putin. La clase obrera ecuatoriana nuevamente se levanta en contra de las condiciones miserables que impone el Tío Sam a los países de su patio trasero, los mismos sectores que salieron a la calle en 2019 en contra del gobierno de Lenin Moreno y sus decretos dictados por el FMI, están en pie de lucha frente al sistema capitalista en su etapa de descomposición imperialista. A pesar de los cambios de mando, los cantos de sirena de las constituyentes y el “nuevo progresismo latinoamericano”, nada ha cambiado, las masas empobrecidas siguen sufriendo salarios de miseria, deficiencias estructurales en sus viviendas, los sistemas de salud, educativos y la aplastante inflación que azota tanto a los asalariados formales e informales como a los miles de desempleados.

 

El paro ha sumado fuerzas con el trascurso de las jornadas de lucha, corte de rutas, ocupación de instalaciones educativas, cese de actividades en el sector agrícola, enfrentamientos masivos en contra del ejército y la policía que han reprimido incluso en los recintos de educación superior, como en la Universidad Central del Ecuador donde desataron una cacería la noche de ayer. En el día de hoy 22/6 se ha sumado a las manifestaciones multitudinarias el FUT (Frente Unitario de Trabajadores), la central más grande de trabajadores de Ecuador, también se han sumado docentes de la UNE (Unión Nacional de Educadores). Lasso ha ampliado el estado de excepción impuesto hace días atrás, ahora son 6 las provincias afectadas por la medida. Las fuerzas represivas ya han matado a cuatro manifestantes, hay mutilados y hasta el momento más de 80 detenidos.

 

La respuesta del gobierno ecuatoriano se ha modificado en el transcurso de estos días de paro, el presidente Lasso luego de jornadas de movilización se muestra dispuesto a dialogar con CONAIE, la confederación aceptó “abrir la discusión sobre mecanismos de cumplimiento de los puntos” a pesar de las respuestas “imprecisas” del gobierno. La CONAIE ha puesto condiciones para efectuar el diálogo, piden el fin del estado de excepción y que la policía abandone los lugares de reunión y organización que se hicieron costumbre en 2019 como la Casa de la Cultura en Quito. No debemos olvidar que la CONAIE se sentó a dialogar con el gobierno de Lenin Moreno cuando este se encontraba en una profunda crisis producto de las medidas de fuerza, esta confederación que hoy tiene la dirección del proceso abierto es una organización de conciliación de clase, busca apoyarse en sectores de la burguesía y la pequeñoburguesía para negociar, no buscan la insurrección ni la toma del poder político por parte de los trabajadores. 

La clase obrera debe intervenir de manera independiente en la crisis que hace tambalear a Lasso y los planes del FMI. Los acuerdos que la CONAIE y el FUT han firmado con gobiernos anteriores demuestran que pactar con los partidos patronales no garantiza el fin de la explotación de nuestra clase, tan solo la revolución agraria terminará con el atraso y la injusticia que domina a los indígenas y campesinos ecuatorianos. Los trabajadores deben recuperar la dirección de sus organizaciones para la lucha y en conjunto al pueblo pobre, realizar un Paro Nacional que saque al FMI, tire abajo al gobierno de Lasso, en la perspectiva de la creación de un Gobierno Obrero.

 

Debemos impulsar desde las filas del marxismo revolucionario la mayor solidaridad internacional al levantamiento en curso y llamar a una Conferencia Internacional a las corrientes que aun reivindican la dictadura del proletariado, para dar respuesta a la necesidad de desarrollar una dirección revolucionaria discutiendo un programa internacionalista, en el camino de la reconstrucción de la IV Internacional.

 

Nahuel Mena

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  • Se profundiza la lucha del SUTNA por el salario

             Los trabajadores del neumático vienen hace semanas realizando paros como parte de un plan de lucha por el salario. El SUTNA demuestra la potencialidad de un sindicato recuperado, golpeando en la producción para enfrentar la descarga de la crisis sobre nuestras espaldas, contrastando con la paz social de la burocracia sindical peronista, atada al gobierno, las patronales y el FMI.

             La contundencia de los paros del SUTNA, que ya llevan diez, están complicado a las tres grandes patronales de la rama que tienen afectados los stocks y pedidos, y empieza a haber desabastecimiento del mercado interno. Fate, Pirelli y Bridgestone siguen mostrando dureza, audiencia tras audiencia, y se resisten a conceder las demandas del SUTNA. Los reclamos son el cierre paritario 2021/2022 con un 5% arriba de la inflación oficial y las horas los fines de semana al 200%, lo que significaría un 15% adicional de salario real.

             El SUTNA vuelve a parar el lunes y se moviliza al ministerio de trabajo, mientras el gobierno mete a Scioli para intervenir en favor de las patronales. Ya se discute entre los trabajadores del neumático profundizar las medidas, tras la realización de asambleas en las plantas. Debemos rodear de solidaridad esta lucha para que triunfe y preparar las condiciones para imponer un paro general a la CGT y CTAs ante la tremenda desvalorización de los salarios y el ataque a nuestras condiciones de vida.

    Sobre el precio de los neumáticos y el salario

             En el curso de la lucha, las patronales han sacado a relucir que conceder los reclamos del SUTNA significaría una pérdida de "competitividad". Pero esto es falso. Un aumento del salario real no afectaría la competitividad, la productividad del trabajo, ni el precio final de los neumáticos. Los valores están determinados por el tiempo de trabajo socialmente necesario para su producción (en el conjunto de la rama a nivel internacional). Un aumento al salario real, es decir del valor de la fuerza de trabajo, lo único que afectaría es la ganancia. Esto es lo que denodadamente Fate, Pirelli y Bridgestone, se niegan a reconocer en forma de aumento de salarios.

             El SUTNA ha respondido a los argumentos patronales plateando que el valor de la fuerza de trabajo en el precio final es de 1000 pesos o un 5%, con fines propagandísticos y de denuncia. Pero no debemos olvidar que el precio no es una suma fija, es variable; y que es variable de acuerdo con las leyes que rigen el sistema capitalista. Qué es salario y qué es plusvalía del valor producto, varía según cada fábrica, es variable porque además es una cuestión que se determina, en última instancia, en la lucha de clases.

    El ingreso a la CGT

             La dirección del SUTNA ha pedido el ingreso del sindicato en la CGT. El sindicato del neumático recuperado es influenciado por la izquierda trotskista, tiene una posición conquistada muy importante para dar peleas programáticas e influir en el resto del movimiento obrero combatiendo al peronismo con un programa de lucha de clases, para colocar a la clase obrera como dirección política de las masas explotadas, para dar una salida a la crisis capitalista desde una perspectiva de poder. El peronismo y las fracciones burguesas llaman a confiar a los trabajadores en la intermediación del estado burgués (su intervención en la economía), y la otra fracción burguesa en la rienda suelta de las leyes económicas capitalistas (Milei).

             Para nosotros el SUTNA debe entrar a la CGT con la bandera de central única de trabajadores, con la idea de derrotar a la burocracia sindical de la CGT y CTAs, en la necesidad de unificar a los trabajadores en una central única independiente del Estado para terminar con todas las divisiones. Para luchar por incorporar los desocupados a la producción, por la escala móvil de horas y salarios, por el control obrero de la producción.

     

     

  • Cuba, una vez más en la encrucijada

    Para poner fin al bloqueo imperialista y derrotar la política de restauración capitalista del PC, es urgente la intervención de la clase obrera de toda América.

    El estallido de las protestas en San Antonio de los Baños el último domingo, que se extendieron a La Habana y otras ciudades de Cuba, ha tomado por sorpresa a los desprevenidos. Empezando por el gusanaje en Miami, que salió a reclamar la intervención militar de EEUU a Joe Biden, no solo para aprovechar la crisis sino también asustados al no ver una dirección clara de las protestas. También toma a Biden enfocado en otros problemas, sobre todo domésticos, pero también de política exterior: sus relaciones con América Latina y el Caribe (asesinato de Jovenel Moïse, presidente de Haití) muestran gran desorientación. Por el lado cubano, también el presidente Díaz Canel se mostró completamente desorientado, saliendo con una línea dura contra las protestas para tener que luego reconocer los problemas que legítimamente reclamaban los manifestantes, y llamando a un sector de estos “revolucionarios confundidos”.
    La confusión de estas direcciones contrarrevolucionarias se basa en un elemento real: el desorden generado por la pandemia a nivel mundial y la falta de claridad del imperialismo para dirigir un proceso de derrota fulminante de las masas obreras, a partir del ensayo general reaccionario lanzado el año pasado, abre todo tipo de procesos políticos. En el caso de Cuba, debemos considerar las dificultades del proceso de asimilación del ex Estado obrero, que está mostrando, igual que en Bielorrusia y otros países, tendencias al caos capitalista ante la debilidad de la burocracia de ese Estado para dirigir, acentuado este elemento por la propia debilidad de la estructura económica de la isla. La descomposición imperialista dificulta la asimilación, pero no puede frenar el proceso ad eternum, sino que agrava la descomposición y las tendencias al enfrentamiento entre las fuerzas sociales en presencia. Así lo vimos en Europa del Este (Ucrania, Bielorrusia, Georgia), en el Cáucaso (Nagorno Karabaj), en China (Hong Kong), todos con sus particularidades pero que están determinados por toda una etapa histórica signada por un proceso de descomposición de un sistema social que socava las bases de los Estados-nación como forma política. Todo esto, como decíamos más arriba, acelerado por la pandemia del Covid-19.
    En el caso de Cuba, es evidente cómo la pandemia golpeó las estructuras estatales de por sí carcomidas por años de putrefacción a partir de la caída de la URSS y el inicio de una transición tortuosa hacia la asimilación capitalista plena, donde la burocracia y una base social ligada al Estado intenta mantener su posición, contra el sector que pretende barrer con esas estructuras con un programa que, más que “patria y vida”, se resume en “semicolonia, sí; 51º Estado yanqui, mejor”. La falta de atención médica, de alimentos y de electricidad, además muestran su silueta espantosa a contraluz de las reformas votadas en el último congreso del PCC, que avanzaron en una devaluación salvaje con la unificación del tipo de cambio. Las condiciones de vida de las masas trabajadores se contrastan con las mercaderías valuadas en dólares expuestas en los negocios para turistas y en los privilegios de la burocracia “comunista”. Estos elementos son el motor de las protestas, de las que forman parte sectores heterogéneos, que han identificado por años las ideas del socialismo y el comunismo con un Estado que en realidad intenta imponer con represión la restauración capitalista. Pero está claro que el bloqueo del imperialismo yanqui, impuesto por décadas con el objetivo de presionar a la burocracia para que acelere las medidas restauracionistas (objetivo que ha cumplido con creces), es la principal causa de las penurias de la clase obrera cubana. Díaz Canel, Biden, el Partido Republicano y los gusanos están todos de acuerdo en llevar hasta el final la contrarrevolución en Cuba.

    Es urgente la intervención del proletariado de toda América

    Para colaborar en la tarea de poner en pie una dirección revolucionaria capaz de enfrentar a las direcciones imperialistas y de la burocracia del PC en Cuba, es necesaria la intervención del proletariado americano, en América Latina y el Caribe y también en EEUU. Porque además es evidente, y se ha comprobado por la experiencia histórica, que el programa de la dictadura del proletariado no puede concretarse en las estrechas fronteras de ningún país latinoamericano, sino que adquiere su forma política en la Federación de Repúblicas Socialistas de América Latina y el Caribe.
    Para llevar adelante esta tarea, los revolucionarios debemos pelear en el seno de los sindicatos para que la clase obrera salga a la acción con objetivos claros: ¡Abajo el bloqueo imperialista! Sobre todo en EEUU, debemos imponer la apertura de los intercambios con la isla, con nuestros métodos, la ocupación bajo control obrero de puertos, depósitos y fábricas, la toma del control de los navíos y la confiscación obrera para llevar a Cuba los hidrocarburos, los alimentos y las medicinas y vacunas que necesitan los trabajadores y el pueblo pobre. ¡No a la intervención militar imperialista! Ante el menor signo de amenaza de llevar adelante una intervención militar, impongamos la huelga en EEUU y el paro y ocupación de todas las empresas de capitales yanquis en la región. ¡Abajo la represión de la burocracia del PCC, libertad a los presos! Debemos imponer que los sindicatos latinoamericanos y de EEUU se pronuncien por la libertad de los luchadores socialistas que fueron detenidos el domingo 11/7, entre ellos Frank García Hernández, Leonardo Romero Negrín, Maykel González Vivero y Marcos Antonio Pérez Fernández.

    Por una dirección revolucionaria internacional

    Lejos de lo que postulan los centristas latinoamericanos, no se trata de desarrollar un programa democrático para llevar las demandas de las masas hacia una solución desde el Estado (nacional) con reformas más o menos “radicales”, se trata de regenerar las bases de la revolución cubana con la extensión de la revolución en la región y la instauración de la dictadura proletaria bajo una dirección revolucionaria. El capitalismo está en franca descomposición y no pude ofrecer nada más que represión, en enfrentamientos cada vez más abiertos con la clase obrera, para intentar modificar a su favor la relación entre capital y trabajo con la intención de darse una sobrevida. La necesidad de una dirección revolucionaria internacional, la IV Internacional reconstruida, se hace palpable y no puede ser una simple declamación para los congresos y conferencias partidarias. Tenemos por delante la gran tarea de preparar la reconstrucción de la IV llevando los debates programáticos al seno de nuestra clase, dando batalla política a la burocracia sindical y luchando por recuperar los sindicatos. Proponemos, con nuevo énfasis dados los acontecimientos en Cuba, organizar una Conferencia Latinoamericana de las corrientes que nos reivindicamos por la dictadura del proletariado, para debatir la política, las tácticas y el programa para intervenir en la situación con ese objetivo. Como paso hacia una conferencia mundial que permita a los revolucionarios encarar la tarea del momento: comenzar a saldar la crisis de dirección de nuestra clase, la única clase revolucionaria, la clase obrera.

  • El 29 de mayo paran y se movilizan los trabajadores de reparto

     

        Los trabajadores de reparto siguen dando pasos firmes en el sentido de la organización y de la lucha. Este 29 de mayo realizarán un nuevo paro nacional con jornada de movilizaciones en varias ciudades del país. Vuelven a ratificar los reclamos por el aumento de un 100% de la tarifa por pedidos (que conforma hoy el salario), por elementos de seguridad e higiene, por justicia por Emma, Franco y por todos los repartidores fallecidos, por ART a cargo de las empresas y por el fin de los despidos y suspensiones (rehabilitación de las cuentas suspendidas).

        Este proceso de organización en Pedidos Ya, Glovo, Rappi, Uber Eats y otras aplicaciones, viene creciendo día a día. No se detuvo a pesar de la cuarentena, la militarización de los barrios y calles, de la represión. En Córdoba, la policía local reprimió una de las anteriores movilizaciones de los repartidores el 7 de mayo. A pesar de ello, las caravanas y protestas son cada vez más numerosas en Buenos Aires, Córdoba y La Plata y otras ciudades. También, se están coordinando acciones con trabajadores de reparto de otros países (Brasil, Chile, Ecuador, Perú, España).

        Los trabajadores de reparto están abriéndose camino con sus demandas de mejores salarios y condiciones de trabajo. Repudian el asesinato laboral de estas empresas, que con su política de aumento de los ritmos y la reducción de la paga, se están llevando la vida de cada vez más compañeros que mueren atropellados trabajando. Internamente ya debaten la necesidad de reclamar un salario básico inicial y un contrato único, que sustituya a la actual forma de monotributo, que usan y abusan estas empresas. Las conducciones de sindicatos como ASIMM (mensajeros) y APPS (sindicato de aplicaciones), relacionadas con el rubro, han sido puestas en evidencia porque jamás se han puesto al servicio de estas peleas.

    Hecha la ley, hecha la trampa.

        Según hicieron trascender algunos diarios, el poder ejecutivo estaría armando un proyecto de ley para enviar al Congreso y legislar sobre la forma de contratación de estas aplicaciones. El “trascendido” no es menos oportuno. Este intento bonapartista del gobierno tendría un claro objetivo. No solo el de “regular” y recaudar. También y, sobre todo, el de limitar la organización de los repartidores y sus demandas. Según Ámbito Financiero, el proyecto busca establecer un régimen especial, que estaría incluso por debajo de la ley de contrato de trabajo.

        En los pasillos ministeriales, lejos de la lucha contra estas empresas, se apostan las conducciones burocráticas de APPS y ASIMM. No es de extrañar que quieran estampar la firma a espaldas de los repartidores con tal de quedar como representantes “legales” al amparo del gobierno.

        Del Congreso Nacional, del gobierno, de legisladores como los del PJ y Cambiemos, que votan contra el pueblo el pago de la deuda externa, o el arrebato de las jubilaciones a los jubilados, nada bueno podemos esperar los trabajadores. Tampoco se trata de proponer “otro proyecto de ley”. Mucho menos apostar a que el Ministerio de Trabajo "juegue" para el lado de los trabajadores. Las condiciones de trabajo deben ser discutidas por los mismos trabajadores. Detrás de estas maniobras, buscan que los trabajadores del reparto dejen de confiar en sus propias fuerzas y en la lucha, y la depositen afuera, en el gobierno, en las instituciones. 

    Fortalecer la organización sindical con independencia del estado.

        Claramente la tarea de fortalecer y poner en pie la organización sindical de los trabajadores del reparto con independencia del Estado, es de primer orden e impostergable. Va de la mano de luchar por el reconocimiento de los verdaderos representantes votados por los repartidores, para discutir y defender sus demandas frente a estas empresas. Las patronales estarán, por el contrario, más dispuestas a negociar con el gobierno “cambiar algo para que nada cambie” mientras no tengan que reconocer la voluntad organizada de los trabajadores.

        Abriendo los ojos ante todos estos movimientos políticos, los trabajadores de reparto necesitan avanzar firmemente en el camino la organización sindical con independencia del Estado, superando el estadio inicial de movimiento, al que algunos llaman “red”. Los medios para alcanzarlo deben ser debatidos conscientemente. Este debate, junto al programa de reivindicaciones y las medidas de lucha, deben ser resueltas por los mismos trabajadores. La última asamblea nacional ha votado impulsar la “realización de asambleas por zona y ciudad para elegir delegados con mandato”. Puede ser éste un gran impulso para avanzar en este camino.

        La lucha de los repartidores de las aplicaciones no está sola. Se desarrolla en medio de una serie de luchas obreras (Penta, mineros de Andacollo, textiles como Sedamil, Fadeté, trabajadores de la salud, etc.), que, aunque aún aisladas por la tregua de las burocracias sindicales de la CGT y CTA con el gobierno y las patronales, demuestran la potencialidad y voluntad pelea de nuestra clase en la situación. El 29 de mayo, día del Cordobazo, los trabajadores salen nuevamente a las calles. Todo el apoyo a los trabajadores de reparto, al paro y movilizaciones, a sus demandas, a su creciente organización.

     

     

  • Ecuador y la lucha contra el FMI y sus aliados

    El 13 de octubre, después de más de 10 días de enfrentamiento en las calles, el presidente de Ecuador anuló el decreto en disputa; pero planteó que lo reemplazará con otro, consensuado con la mesa de negociación que se había formado ante la crisis, entre los representantes de la ONU, la Iglesia y la dirección de la CONAIE. Es un retroceso importante del gobierno ante el levantamiento, pero el ataque del FMI sigue en curso.

    En estos días estamos presenciando el levantamiento de masas en Ecuador ante el ataque del gobierno de Lenin Moreno, con libreto del FMI, al conjunto de la población para garantizar las condiciones de dominación del imperialismo y salvar a una burguesía raquítica y pequeña burguesía pro imperialista de una nueva crisis.

    La inmediata respuesta de la gran mayoría de las masas contra las medidas que solicitó el FMI es un duro golpe para esta institución, creada en la posguerra y que, ante un periodo marcado por una acelerada descomposición del imperialismo y sus instituciones, muestra de forma descarnada la crisis en la que está envuelta el FMI, no sólo en Ecuador, sino también en el caso de Argentina, por ejemplo.

    La crisis del gobierno de Lenin Moreno expresa la debilidad estructural que tienen los bonapartismos sui géneris como forma de poder estatal, en su relación con el imperialismo y las masas. La dominación del imperialismo norteamericano en América Latina, en momentos de debilidad histórica, muestra a las claras que cada vez se le complica más imponer sus políticas y, con ellas, sólo logra descomponer aún más los semi Estados y las burguesías y pequeñas burguesías autóctonas. Casos sobran para ejemplificar, como Venezuela, la crisis política en Perú, la crisis de todas las formaciones llamadas progresistas en América Latina. Si bien no hay en el horizonte ningún país que logre imponer su hegemonía, ya que sus competidores, como China y Rusia, aún no logran restaurar el capitalismo en sus ex Estados obrero, sí aprovechan estas contradicciones mundiales para exportar sus capitales. Ecuador es un ejemplo de esto, donde la influencia de China, propiciada por el anterior gobierno de Correa, ganó posiciones en la rama petrolera.

    El ajuste a la medida del FMI y el imperialismo

    El pasado 1° de octubre, como parte de las negociaciones con el Fondo Monetario Internacional, el gobierno de Lenin Moreno lanzó un paquete de medidas que eran un terrible ataque a las masas ecuatorianas. Por medio del Decreto 883 estableció el fin de los subsidios a los combustibles, lo cual se traduce en un aumento en el precio del transporte y de todos los productos básicos. Los principales afectados eran los transportistas y los sectores campesinos, además de las grandes masas.

    Los trasportistas fueron los que primero negociaron con el gobierno un aumento de los pasajes y se retiran de las manifestaciones que habían impulsado al principio. El protagonismo de las protestas quedó centralmente en manos del movimiento indígena, agrupado en la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (CONAIE).

    Otro ataque fue la reforma laboral, con medidas como la reducción del salario de un 20% para todos los nuevos trabajadores, habilitar por un año la contratación a plazo fijo y achicar el período vacacional de los empleados públicos a la mitad. Nuevos avances en materia de flexibilización de las condiciones de trabajo. Por medio de la reforma tributaria se les quitará un día de sueldo por mes a todos los empleados estatales.

    Levantamiento de masas y lucha callejera

    La respuesta de las masas no se hizo esperar, con grandes movilizaciones en Quito, corte de rutas, tomas de instituciones gubernamentales en el interior y duros enfrentamientos con las fuerzas represivas que desplegó el gobierno. Lenin Moreno aprendió de los anteriores levantamientos y trasladó el gobierno a Guayaquil, donde la burguesía ecuatoriana felicitaba las medidas dictadas y, sobre todo, la que planteaba la condonación de las deudas de dicha fracción.

    Con el pasar de los días, el conflicto se fue radicalizando y la lucha abierta en las calles ya daba 5 mártires en manos de las fuerzas represivas. Moreno intentó abrir un canal de dialogo, pero sin modificar el decreto, luego retrocedió y aceptó discutirlo, pero imponiendo un toque de queda y una militarización de Quito.

    En esta lucha el proletariado ha intervenido de forma diluida y quien dirige las movilizaciones es la CONAIE, dirección indígena, y algunos partidos maoístas. En el proceso mismo de la lucha comenzó a desarrollarse una vanguardia, al calor de los enfrentamientos, que ya no respondía a estas direcciones y se combinaba con un sector urbano que no aceptó el toque de queda y salió a hacer cacerolazos masivos. 

    La CONAIE y los grupos maoístas son direcciones de conciliación de clases que siempre buscan aliarse a algún sector de la burguesía y pequeña burguesía para negociar, no es su estrategia la lucha por el poder ni hacer avanzar a las masas hacia un desarrollo revolucionario. Es lo que hicieron al aceptar la negociación con Moreno, aislando a los sectores de vanguardia que aún seguían luchando. Escenario que aprovechó el gobierno para reforzar la represión.

    Es imperioso que los trabajadores intervengan de forma independiente en esta crisis, poniendo bajo control obrero a la rama del petróleo, por una revolución agraria para expropiar a los expropiadores. Por un paro nacional que unifique las filas del proletariado y el pueblo pobre y que plantee: Abajo Lenin Moreno. Fuera el FMI. Por un Gobierno Obrero.

    El pueblo ecuatoriano ya ha pasado por distintos engaños con supuestas formas democráticas, como la asamblea constituyente de Correa, la reciente historia de levantamientos muestra la fuerzas potenciales y disposición a la lucha, recordemos la salida de Bucaram (1997), Mahuad (2000) y de Lucio Gutiérrez (2005).

    Debemos impulsar desde las filas del marxismo revolucionario la mayor solidaridad internacional al levantamiento en curso y llamar a una Conferencia Latinoamericana a las corrientes que aun reivindican la dictadura del proletariado, para dar respuesta a la necesidad de desarrollar una dirección revolucionaria discutiendo un programa internacionalista, en el camino de la reconstrucción de la IV Internacional.

  • En repudio a la agresión a Corina De Bonis

    En repudio a la agresión a Corina De Bonis

    Por justicia para Sandra y Ruben

    VAMOS AL PARO NACIONAL

     

    A horas de una nueva jornada de paro nacional de CTERA, es atacada, secuestrada y torturada Corina De Bonis, docente en lucha del CEC 801 de Moreno. Este ataque cobarde merece la respuesta unificada del conjunto de la clase trabajadora.

    Las escuelas del distrito de Moreno llevan más de 30 días sin clases, tras el asesinato laboral de Sandra Calamaro y Rubén Rodríguez en la explosión ocurrida en la escuela 49. Los trabajadores de la educación de Moreno se mantienen organizados para asistir alimentariamente a los estudiantes de sus escuelas, realizando ollas populares de denuncia del grave deterioro de la infraestructura escolar y la gravedad del ajuste presupuestario y salarial del gobierno de Vidal y los intendentes. Hoy aparace Baradel, y se pone frente a los micrófonos tras el ataque a Corina, pero las compañeras han sostenido la lucha en Moreno, aisladas, y resistiendo las amenazas de las patotas y grupos de tareas sucias de la política distrital.

    Este jueves 13/9 vamos a paro nacional en solidaridad activa con Corina, por justicia para Sandra y Rubén. Exigimos a CTERA un congreso nacional de emergencia, de delegados escolares de base y mandatados. Que delibere y resuelva un plan de lucha sostenido hasta tirar abajo el acuerdo de Macri-gobernadores y el FMI! Basta de ajuste y despidos!

    Corriente Obrera Revolucionaria

    12/9/18

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