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CHILE: PREPAREMOS LA RESPUESTA OBRERA

Viernes, 25 Octubre 2019 19:26

A una semana de la irrupción de las masas en Chile luego de un llamado a paro nacional el miércoles 23 donde trabajadores portuarios, mineros, de la salud, de la educación, funcionarios públicos se expresaran junto a la juventud, concentrándose por cientos de miles en todas las ciudades del país, de norte a sur, manteniendo manifestaciones y luchas en las calles contra carabineros hasta desafiar el toque de queda a altas horas de la noche. Lo que comenzó con la lucha de la juventud por el alza del pasaje y por la evasión se convirtió en un enorme levantamiento popular. Esta situación abre la posibilidad de que la lucha de un salto en calidad con la intervención del proletariado de como caudillo de la nación explotada y oprimida.

El gobierno acorralado por no poder imponer fácilmente su ofensiva reaccionaria y la utilización interna de los militares como mandata el imperialismo para Latinoamérica, intenta descomprimir la situación retrocediendo en su programa de gobierno y cambiando a uno de corte más “redistribucionista”(mayores impuestos a las fortunas y miserables aumento del gasto social en seguros de salud, pensiones y salario mínimo) , intentando tender un puente por medio de algunas dádivas con la oposición parlamentaria para destrabar el conflicto con el llamado a la unidad nacional. Llamado a la unidad que está coronado y bendecido por el mantenimiento del Estado de emergencia y los toques de queda, desatando una feroz represión con asesinatos, detenciones, secuestros, desapariciones, violaciones y vejaciones de todo tipo. Este llamado a la unidad nacional de los partidos de gobierno y oposición no cuaja en la separación abrupta de las masas con el Estado y espolea en la memoria de los trabajadores y la juventud la continuidad de las transas con que cerraron la lucha contra Pinochet a finales de los 80´s para dar paso a la “transición a la democracia”.

Mal que le pese a todos los grupos defensores de esta democracia para ricos, la actual situación está mostrando de manera descarnada la verdadera “esencia de la democracia burguesa” como dictadura del capital. Asimismo los procesos de lucha de clases y descomposición de los gobiernos latinoamericanos, impulsa a los regentes de la democracia semicolonial a acelerar las políticas de la ofensiva del imperialismo yanqui en la región, que ya venía solicitando la intervención interna de las fuerzas armadas. Como recientemente expresó Bolsonaro dispuesto a desatar un verdadero genocidio si el poderoso proletariado brasilero se levanta. Del Chile modelo destinado a albergar cumbres internacionales, como el foro APEC o la COP25, poco y nada queda, y hoy se encuentra abierto un proceso profundo de lucha de clases que se extiende por la región donde es necesario que la intervenga, en medio de la espontaneidad e iniciativa de las masas, la fuerza organizada de la clase trabajadora para enfrentar de forma directa al capital y su aparato estatal.

También en el circo de la vía muerta del parlamento, buscando legislaciones cosméticas express para cerrar este proceso, sectores como el PC y FA buscan establecer un puente con sectores de masas, buscando revivir como mediación a través de la CUT, por lo que vienen planteando entre otras cosas una asamblea constituyente para una nueva constitución, y nuevo pacto social. Se postulan a salvar la democracia y perfeccionarla Se trata de la política de conciliación de clases con empresarios, parlamento, poder judicial, FFAA, etc. La lucha por una Asamblea Constituyente que hace sentido en algunos sectores en lucha, sobre todo universitarios y de capas medias, es la lucha por la máxima expresión de la democracia para ricos, buscando una expresión política policlasista para salvar la esencia del Estado. Es por esto que los trabajadores no deben engañarse con las buenas “intenciones republicanas” para salvar un régimen de explotación de clases y por el contrario deben intervenir en esta situación para fortalecer la organización obrera, y discutir un programa de salida a esta crisis que exprese la necesidad de enfrentar y destruir el aparato burocrático militar que sostiene la dominación de clases. Las fuerzas militares que están actuando salvajemente contra las masas no se escindirán de sus mandos a favor de los trabajadores y el pueblo, como ha sucedido en otros momentos de la historia, con llamados a la conciencia y humanidad de sus tropas. Sólo la acción decidida de las masas obreras enfrentando al aparato de Estado puede hacer mella en base de la tropa, planteando la disolución de las bandas de lúmpenes organizados como carabineros.

Necesitamos exigir a todos los sindicatos, federaciones y centrales convocar de forma inmediata a un Congreso de Emergencia de delegados de base para votar un programa obrero y un plan de lucha que dé salida a la actual situación en curso, asimismo debemos expulsar de nuestras organizaciones a dirigentes traidores que en medio de la lucha pretender cerrar acuerdo con un gobierno que carga en sus espalda la muerte y la represión de cientos de luchadores como lo es Juan Carlos Olguín de la FTC. Es necesario que en esta lucha pese la intervención del proletariado organizado. Es necesario organizar con fuerza la paralización nacional y un plan de lucha, al tiempo que poner en pie comités de autodefensa para organizar el enfrentamiento al aparato represivo del Estado.

Es prioritario levantar comités de vigilancia de precios constituidos por delegados de las fábricas y las minas para develar a la población la verdad de los aumentos de tarifas de transporte, alimentos, de la canasta básica etc, también pueden establecerse comités de abastecimiento impulsado por los sindicatos de las cadenas de abastecimiento, que deben imponer el control obrero y organizar la circulación de las mercancías, evitar el desabastecimiento de la población obrera, demostrando ampliamente que los verdaderos saqueadores son los explotadores capitalistas.

Es necesario imponer el control obrero del conjunto del sistema de transporte imponiendo una tarifa obrera-estudiantil del pasaje. Hay que imponer a los patrones que cubran el costo completo de la movilización de los trabajadores. También será necesario extender el control obrero a recursos estratégicos como la energía, empresas sanitarias o la minería, donde la crisis capitalista está provocando miles de despidos y cierre de faenas.

La juventud sigue estando en la primera fila de combate contra la opresión capitalista y la ofensiva reaccionaria en curso. Es necesario que centros de alumnos y demás organizaciones impulsen comités de apoyos para coordinar con los sindicatos las acciones necesarias para una salida obrera. Hay que organizar la experiencia de lucha de la juventud enriqueciéndola con lazos y acciones de solidaridad con la juventud en lucha en Latinoamérica y el mundo.

Abajo el Estado de Emergencia

Impulsemos un Plan de Lucha Obrero y juvenil con Paro Nacional activo con movilización

Que los trabajadores Portuarios y Mineros convoquen y preparen un Congreso Obrero de Emergencia de delegados de base

Impongamos el control obrero de la producción

Abajo Piñera

Por un Gobierno Obrero

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  • Charla en Córdoba sobre Chile a tres años de la semi-insurrección de Octubre

    Ayer, miércoles 12 de octubre, realizamos en el Pabellón Mariano Ferreyra (ex- Casa Verde) de la FFyH de la UNC la 2º charla del ciclo Perspectiva Marxista en Córdoba. A cargo del camarada Maximiliano Cortés de la COR Chile, la exposición abordó el proceso abierto a partir del llamado “estallido” de octubre de 2019 y la política del régimen burgués luego del paro general del 12 de noviembre del mismo año para reabsorber institucionalmente las fuerzas elementales que irrumpieron en las calles y comenzaron a hacer tambalear la dominación capitalista en la producción. La seguidilla de elecciones y el proceso de la Convención Constituyente fueron expuestos con nitidez, para avanzar en una caracterización, las perspectivas que abre el triunfo del rechazo al texto del proyecto de nueva constitución y las tareas que se plantean al proletariado y a la juventud combativa en Chile y en toda la región, en medio de una crisis mundial acelerada por la pandemia y luego por la guerra en Ucrania.

    Concluida la exposición, se abrió un rico debate con preguntas y planteamientos de los asistentes. Se debatió sobre el rol de las direcciones de la izquierda y del movimiento obrero en el proceso, sobre los discursos de los sectores reaccionarios que despuntan en Chile y a nivel internacional, sobre los efectos de la represión y los alcances del intento de desvío institucional ensayado por la burguesía. La necesidad de la construcción de un partido internacional, para nosotros la IV Internacional reconstruida, como dirección del proletariado capaz de conquistar el poder, tarea a que se aboca nuestra tendencia internacional, la TRCI, quedó expuesta como principal tarea para una nueva generación de revolucionarios. Cerrando esta segunda charla, invitamos a los asistentes a participar de la próxima, que consistirá en la presentación del Cuaderno de la COR  #2, a realizarse en fecha y lugar a determinar.

  • Mendozazo: a 50 años del paro provincial que inició un levantamiento obrero y popular

    Este 4 de abril se conmemoran 50 años del levantamiento obrero y popular, con rasgos de semi insurrección, que no solamente obligó a renunciar al ganso Gabrielli como gobernador interventor puesto por la dictadura de la “Revolución Argentina”. El Mendozazo hirió de muerte al plan de transición democrática, el Gran Acuerdo Nacional (GAN), que desde 1971 ideaba la cúpula de la dictadura en negociaciones con las facciones burguesas y sus partidos políticos nucleados en la Hora del Pueblo.

    El Mendozazo de abril de 1972, y su coletazo en el interior provincial -el Malargüinazo de julio de 1972-, se inscribe dentro de la tendencia al ascenso obrero y popular de la lucha de clases con hechos fundamentales como el Cordobazo (1969) y el Viborazo (1971), y que sólo será derrotado a sangre y fuego por la última dictadura cívico militar de 1976 a 1983. 

    La dictadura de la Revolución Argentina (1966-1973) encarnó la expresión estatal de una ofensiva burguesa que buscó disciplinar brutalmente a un movimiento obrero altamente sindicalizado, para recomponer la tasa de ganancia empresaria a fuerza de racionalización del trabajo y productividad. Los éxitos iniciales en esta ofensiva, capitaneada por Onganía, restringiendo las negociaciones salariales, atacando la centralidad sindical, promoviendo los sindicatos por empresas, persiguiendo y despidiendo al activismo más combativo, fueron desafiados desde sectores neurálgicos de la industria en nuestro país con el Cordobazo, y luego el Viborazo. El Mendozazo, expresó esta tendencia en amplios sectores de trabajadores agrícolas, de la industria, de servicios (luz y fuerza, telefónicos, ferroviarios, bancarios) y estatales (salud, administración, municipales, docentes), a la vanguardia de un levantamiento popular contra una política económica antiobrera y un régimen en crisis.

    La ocupación de fábricas en alza, las huelgas y paros de planta, la renovación de las comisiones internas, el desarrollo de una vanguardia obrera que desafiaba la vieja guardia sindical peronista y colaboracionista, la radicalización de la juventud obrera y estudiantil, prepararon este ascenso obrero y popular que desafió los planes burgueses y puso contra las cuerdas a un régimen militar que nunca se pensó como transición, sino como un proyecto de reorganización profunda del sistema político argentino para un alineamiento más abierto con el capital imperialista.

    El paro general del 4 de abril de 1972

    El malestar social contra la política económica de la dictadura encuentra en el aumento de las tarifas de la luz un catalizador. Las movilizaciones de días previos, van caldeando la creciente protesta que ya se extendía en todas las actividades. La CGT convoca a un paro general y movilización para el martes 4 de abril, pese a la prohibición del gobierno. A la temprana represión contra los manifestantes, se responde con el levantamiento de barricadas, enfrentamientos callejeros en el centro de la ciudad, y el ataque a emblemas del capital imperialista (aseguradora Leng Robert, City Bank). La resistencia callejera convoca la adhesión de amplios sectores de la población que se movilizan espontáneamente al mediodía hacia el centro de la ciudad. La movilización se abre paso hacia la explanada de la Casa de Gobierno exigiendo no sólo la anulación del tarifazo sino también la renuncia del interventor puesto por la dictadura, Gabrielli.

    Para el despeje de la explanada, la policía recibe el refuerzo de la Gendarmería y el Ejército, con un saldo de decenas de heridos y el asesinato en la represión de Ramón Quiroga, trabajador canillita de 39 años. La represión, fuerza a la dispersión hacia las barriadas de Las Heras y Guaymallén, adyacentes a la ciudad capital, donde se levantan barricadas para impedir el avance del ejército. La lucha sigue en las calles. A última hora del martes 4/4, el interventor Gabrielli comunica su renuncia, siendo reemplazado por el General Gómez Centurión. La CGT convoca a un paro para el 5/4 en repudio a la represión y por la muerte de Ramón Quiroga. La adhesión a la medida es total. La represión a los asistentes al sepelio de Quiroga, reaviva los enfrentamientos. La policía y la gendarmería encuentran resistencia en las barriadas de Las Heras, adyacente a la capital, con barricadas y hogueras que les impiden el control del territorio.

    El accionar de las fuerzas de seguridad desplegado durante el Mendozazo, dio cuenta ya de la preparación del aparato represivo que se generalizará a partir de 1976. La inteligencia sobre las organizaciones sindicales, políticas y estudiantiles, la infiltración.

    La magnitud del levantamiento impone un paro de hecho para jueves 6/4. Nuevas movilizaciones y enfrentamientos se producen. Entre ellos, la concentración para exigir la liberación de los cientos de detenidos en las jornadas previas. Una nueva jornada de paro de la CGT para el viernes 7/4 paraliza la provincia. Los escarceos siguen pese a las centenas de detenciones, nuevos heridos y muertos en el despliegue territorial de la represión. El presidente, General Lanusse anuncia la suspensión del aumento de las tarifas ese mismo viernes a la noche. Este retroceso en un aspecto parcial de la política de la dictadura tendrá su correlato más profundo en el abandono del proyecto inicial del Gran Acuerdo Nacional: transición a la institucionalidad democrática, con Lanusse como candidato dentro de un rehabilitado sistema de partidos.

    La vigencia del Mendozazo

    La memoria de este levantamiento obrero y popular que desafió a la dictadura aún atemoriza a la burguesía y sus marionetas en el gobierno de turno. Suárez y los representantes radicales y peronistas en la Legislatura provincial, fueron derrotados por un movimiento social que, remitiéndose a esta experiencia histórica, los obligó a derogar la modificación de la ley 7722.

    La unidad burguesa garantiza el pacto de sumisión al FMI a costa de la pauperización masiva, mientras gobierno y burocracia preparan nuevos ataques a nuestras condiciones de vida y de trabajo para garantizar el pago de la deuda y la mejora de la tasa de ganancia en base a una intensificación de la explotación obrera.

    Necesitamos debatir las lecciones de nuestra experiencia histórica. Reagrupar en cada lugar de trabajo, en cada rama de actividad, una minoría organizada que forje oposiciones sindicales revolucionarias. Sobre la base de la independencia de clase, discutir un plan de salida a la crisis en curso desde nuestros intereses. Las lecciones del Mendozazo nos remiten a la centralidad de nuestras organizaciones de masas, los sindicatos y centrales. La burocracia de entonces fue arrastrada a las medidas de fuerza por el empuje decidido de las bases que impusieron los llamados a la acción y los sacaron de sus cómodos sillones para marchar con los dirigentes a la cabeza, o con la cabeza de los dirigentes. Nuestra tarea es retomar esta perspectiva, preparando un congreso de delegados de base de la industria, servicios y estatales. Contra la política de miseria salarial, reforma laboral y deterioro de nuestras condiciones de vida por el efecto de la inflación, el tarifazo y el ajuste, centralicemos las fuerzas de nuestra clase hacia un paro general.

    “¡Qué cagazo, qué cagazo: caminan por las calles los hijos del Mendozazo!”

  • Tarifazo en Mendoza

    El 2021 empezó con malas noticias para los ya muy vapuleados bolsillos de la población trabajadora y empobrecida de Mendoza.

    Una brutal descarga de aumentos en diferentes servicios fue anunciada por el Gobierno de Suárez: el primero se efectivizó con la autorización de una suba en las tarifas de electricidad, cercana al 30% en las diferentes categorías. Acto seguido, a través de otro decreto, se impuso un tarifazo del 38% al costo del boleto del transporte público, llevando su precio de $18 a $25 en el caso de la tarifa mínima. Y llegando el valor en algunos recorridos diferenciales hasta los $55. Este aumento del boleto comenzó a regir este 21/1.

    Para completar este cuadro de subas, días después se hizo público un aumento en los servicios de agua potable y cloacas. El mismo será de forma escalonada y llegará a ser del 100 %: 60% de forma inmediata, subirá 20% dentro de dos meses, y en cuatro meses otro 20%.

    A todo esto, se suma el anuncio nacional de las petroleras YPF, Shell y Axion de un aumento del 3,5% promedio del precio de sus combustibles. Así, los valores de las naftas promedian más del 25% de suba desde agosto hasta la fecha. De más está decir que cada aumento en los combustibles se traslada directamente a la cadena de valor y movimiento de las mercaderías, lo que impacta en una suba generalizada del precio de los alimentos.

    Los últimos datos oficiales reconocen que el valor de la Canasta Básica Total en Mendoza llegó a $48646 en diciembre de 2020 (un año atrás, el valor era de $33262), acumulando un aumento de 46,2%. Si tenemos en cuenta que este brutal ataque a los pauperizados salarios de los trabajadores (y que, en el caso de los estatales, el Gobierno impuso el cierre de la paritaria 2020 con 0% de aumento) se da en el marco de un 44% de pobreza y con los números de la desocupación en alza. Este tarifazo brutal sólo empeorará la carestía y las condiciones de vida del conjunto de la población trabajadora.

    Ante este escenario, algunas corrientes de izquierda plantean como salida la estatización, "bajo control de los trabajadores" de las empresas de servicios. Dicho planteo queda trunco al no cuestionar el carácter de clase del Estado burgués, ya que cualquier "estatización" y/o "nacionalización" que no cuestione y enfrente a la burguesía en el seno de su poder, la economía capitalista, no pasaría de ser (en el mejor de los casos) una serie de reformas a la ya putrefacta organización de la matriz productiva capitalista.

    Desde la COR sostenemos que la lucha contra los tarifazos y el aumento en la carestía de vida, no puede estar escindida de la lucha por enfrentar al Estado, y por disputar a la burguesía el control de los grandes medios de producción y de servicios en el corazón del poder capitalista, la economía. Es central plantear la reapertura inmediata de paritarias para la recomposición salarial acorde al aumento del costo de vida. Como señalamos en el acto que coronó la primera movilización contra el tarifazo en Mendoza, el pasado 12/1, no ha quedado sector de la población asalariada sin golpear bajo la política de ajuste de Suárez y Alberto, a tono con el sostenimiento de las ganancias patronales y la priorización del pago de la deuda externa con los buitres y la negociación con el FMI. Esto genera, objetivamente, las condiciones para un paro general que unifique a toda la clase obrera y los sectores empobrecidos en una acción conjunta. Un primer obstáculo a vencer es la tregua de las direcciones de las centrales obreras. La profunda crisis de dirección en el SUTE, único sindicato que vivió un proceso de recuperación por parte de un frente multicolor donde la izquierda del FIT tiene responsabilidad en su conducción, así como el quiebre del Frente de Unidad Estatal con el alineamiento de la conducción de ATE a la política de ajuste salarial de Suárez, complejizan aún más la situación.

    Apostamos a que sectores de la vanguardia obrera tomen en sus manos esta perspectiva, para que no sean los trabajadores quienes paguen con su trabajo los costos de los negocios y la especulación capitalistas, y se pueda imponer un Plan Obrero de salida a la crisis. Instamos a reagrupar al activismo y los delegados antiburocráticos, para desplegar una fuerte campaña militante por un congreso de delegados de base mandatados de la industria, los servicios y estatales, que prepare un plan de lucha unificado y abra un debate con los trabajadores de las ramas del transporte y los servicios públicos sobre la necesidad de avanzar en medidas de control obrero. Necesitamos poner en pie una instancia de los trabajadores, de deliberación y resolución, que organice un PARO PROVINCIAL como tarea inmediata.

    COR Regional Mendoza

  • Un nuevo acuerdo para reprimir y criminalizar las luchas de los trabajadores y el pueblo

     

    El acuerdo por la paz, el orden público, y una nueva constitución, que significó un gran gesto de unidad nacional para salvar al gobierno de Piñera, dio un salto el miércoles 04 de diciembre con la votación por el parlamento y el senado de la llamada “ley antisaqueos”.

    Esta ley contempla reclusión de hasta 5 años a trabajadores por “paralizar o interrumpir un servicio público… de transportes, hospitalario, de emergencia, de electricidad, de combustible, de agua potable y de comunicaciones”, este proyecto fue aprobado por prácticamente la totalidad del parlamento y el senado. También persigue a los que luchan penalizando a quienes lancen “elementos contundentes” o que realicen barricadas o que ocupen “bienes inmuebles de carácter industrial, comercial o agrícola…públicos o privados”. Toda una defensa de la propiedad privada capitalista y de las fuerzas represivas a su servicio.

    La abstención del PC indicando que ellos sólo aprueban la penalización contra los saqueos, demuestra que están a favor de criminalizar la pobreza defendiendo la propiedad y acaparamiento de verdaderos saqueadores del pueblo, defendiendo a las grandes cadenas de supermercado como WallMart o Cencosud.

    Además de esta ley se encuentra en trámite y con amplia adhesión de los partidos burgueses y pequeñoburgueses una reforma constitucional que implementará una especie de “Estado de Emergencia de grado menor” para colocar militares en la llamada “infraestructura crítica”, puertos, aeropuertos, hospitales, centros de abastecimiento de agua y luz, con el objetivo de una nueva intervención de las fuerzas armadas, esta vez contra algunos de los sectores obreros que han salido a luchar con más decisión como los trabajadores de la salud y los portuarios.

    Con la vieja política del garrote y la zanahoria, estas medidas son presentadas por el ministro Blumel como la precondición para la puesta en marcha de la “agenda social”, basada en repartir algunas migajas tales como el incremento de la pensión básica solidaria en niveles de muy miserable a bastante miserable (a 165 mil pesos, U$200).

    La profundización de la crisis económica, donde hoy hablan una “recesión técnica” (algo así como solucionable en el corto plazo según sus pronósticos de ajuste), ya han dejado más de 76 mil despidos desde octubre a esta parte. Una prueba más de que la burguesía revanchista descargará sin piedad los costos de la crisis sobre las espaldas de la clase trabajadora. Para aminorar los despidos el gobierno propone que las empresas en crisis eviten despidos disminuyendo jornadas laborales y salarios compensando parcialmente las pérdidas con los fondos acumulados por propios de los trabajadores en el seguro de cesantía, una verdadera ganga.

    También discuten un ingreso mínimo de 300 mil pesos (U$ 360) consistente en un subsidio estatal para las empresas que paguen menos de esa suma, cuya discusión en el parlamento pasa por si va dirigido a todas las empresas y sólo a las pymes.  En rigor un verdadero incentivo para que los capitalistas reemplacen mano de obra barata por más barata, o aumenten el volumen de trabajadores subcontratados según las fórmulas de quienes defienden a los pequeños explotadores.

    Luego del gran acuerdo por el orden público y la nueva constitución las luchas y movilizaciones disminuyeron su masividad, aunque no su contundencia. Las energías de amplias masas se disipan si no encuentran las vías organizativas y las perspectivas adecuadas para dar salida a la crisis, junto con el accionar de los lúmpenes organizados (carabineros) y no organizados (desclasados) que constituyen las arenas movedizas del caos sin organización y dirección. Las direcciones burocráticas de la mesa de unidad social, si bien se colocaron en la vereda crítica del acuerdo, intentaron impulsar paros de presión para sentarse a negociar exigiendo cambios al acuerdo constituyente y al mismo tiempo servir la mesa de negociación del sector público, sin denunciar la ofensiva de despidos y represión en curso buscando un modesto reajuste dado el marco de la crisis.

    Es necesario indicar que un cambio a la constitución impulsado principalmente por aquellos que desean establecer un modelo de “redistribución de la riqueza” en la misma no resolverá los grandes problemas planteados por las luchas de los trabajadores y la juventud. El intento de refundar al semiestado chileno, atado por mil lazos a la dominación del imperialismo, como lo expresó el secretario de estado norteamericano Mike Pompeo ofreciendo ayuda para impedir que “protestas se conviertan en revueltas” en su “patio trasero”, es una perspectiva de corto aliento para edulcorar la democracia para ricos. No sólo porque no es un proceso estrictamente nacional, como lo demuestra la resistencia obrera y campesina contra la ofensiva reaccionaria en Bolivia o en Colombia con su tercer paro nacional, sino porque no existe viabilidad histórica para un nuevo tipo de Estado burgués.

    Es vital que los trabajadores organizados en los grandes medios de producción intervengan en esta crisis para aportar una salida. Es necesario que los luchadores y la juventud vuelquen toda su energía para impulsar los métodos de acción y organización junto a los sectores obreros. Se debe establecer el control obrero junto a comités de abastecimiento en las grandes cadenas de supermercado; es necesario levantar comités de autodefensa ante cada lucha obrera incorporando a los juventud de la primera línea; se debe levantar un programa para incorporar masivamente a los desocupados a la producción ligándolos a los sindicatos, recuperándolos para la lucha de manos de la burocracia, imponiendo escalas móvil de salarios y horas de trabajo partiendo de un salario base igual al costo de la canasta familiar, los trabajadores retirados no deben tener pensiones inferiores al costo de una canasta de adulto; luchar por el pase a planta de los subcontratados como se conquistó recientemente en la USACH luego de años de lucha junto a los estudiantes; además de luchar por el derecho a la salud, la educación, la vivienda. Es prioritario que impulsemos un Congreso de Delegados de base de toda la clase trabajadora, que recupere los sindicatos, y vote un programa y un plan de lucha para enfrentar la política de miseria social y reacción en toda línea del gobierno, los partidos de oposición y el conjunto de las instituciones de la democracia para ricos.

    Libertad y desprocesamiento de los luchadores obreros y populares

    Comités de autodefensa para enfrentar la represión

    Juicio y castigo a los represores, asesinos, violadores y torturadores

    Por el control obrero de los de los grandes medios de producción

    Impulsemos un Congresos de Delegados de Base para poner en pie una salida obrera a la crisis.

    Abajo Piñera

    Por un Gobierno Obrero

  • POR UN CONGRESO DE DELEGADOS DE BASES DE LA CLASE TRABAJADORA

     
     

    El acuerdo por la paz y el orden público suscrito por todos los partidos del régimen, desde la UDI al Frente Amplio, le ha permitido a Piñera pasar revista en las escuelas de carabineros, levantar un proyecto de ley para que los militares intervengan en protección de “infraestructura crítica” (como hospitales!) y, por supuesto, imponer las condiciones del proceso electoral que impulsan. También envalentonó al matrimonio Allamand y Cubillos para exponer que nada cambiará con el cambio constituyente en un caso, y sacar el proyecto de “escuela sin partido” impulsado por el presidente brasilero Bolsonaro a raíz de videos donde jóvenes y niños corean consignas contra Piñera y los carabineros en las escuelas.

    Con la vieja política de poner un huevo en cada canasta, los partidos que no firmaron el acuerdo del gobierno (PC, PH, PRO, Igualdad), impulsan su propio acuerdo levantando algunas demandas sociales y un catálogo de condiciones para el proceso constituyente, pretendiendo volverlo más democrático. Resulta llamativo que coloquen como norte el proceso de cambio constitucional de Colombia (1991), donde a 28 años del ajuste institucional del semi-estado Colombiano los trabajadores vienen de realizar una huelga general con amplias movilizaciones y enfrentamientos a las fuerzas represivas, contra las políticas de ajuste dictadas por el imperialismo.

    Es justamente el problema de colocar el norte en una reforma o refundación de la democracia para ricos, sin cuestionar su contenido de clase. Lo que ha hecho eclosión como parte de un proceso regional de radicalización de la lucha de clases es la fachada democrática de la dictadura del capital, su envoltura acaramelada que recubre la dominación del imperialismo y que sólo puede atacarse si se llega a los cimientos del poder burgués, la producción.

    Los llamados a paros y movilizaciones son respondidos por los trabajadores, las mujeres y la juventud con fuerza, audacia y creatividad. Sin embargo arrastramos las debilidades organizativas producto de la fragmentación y atomización de la clase trabajadora. A su vez las direcciones burocráticas en las organizaciones como la mesa de unidad social, pretenden utilizar al movimiento para fortalecerse como mediaciones en este proceso, levantan planes de lucha sólo como medidas de presión para las negociaciones parlamentarias.

    Es necesario recuperar las organizaciones sindicales para los trabajadores expulsando a la burocracia, y al mismo tiempo unificar todas las organizaciones sindicales en una Central Única que aglutine a todo el movimiento obrero.  Es necesario que desde cada asamblea de sindicatos y federaciones, se impulse la necesidad de levantar un congreso de delegados de bases de toda la clase trabajadora. Donde se discuta un verdadero programa obrero para dar salida a la crisis, y un plan de lucha para ponerlo en marcha, basado en la independencia de las organizaciones obreras del Estado.

    Por un salario igual a la canasta familiar

    Por el derecho a la educación, salud y la vivienda

    Libertad y desprocesamiento de los luchadores obreros, populares y de la juventud

    Juicio y castigo a los represores.

    Abajo Piñera

    Por un Gobierno Obrero

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