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Los trabajadores de salud tienen que triunfar

Martes, 03 Agosto 2021 18:34

Plan de lucha y delegados paritarios elegidos en asamblea

Los gobiernos nacional y provincial han mostrado que el manejo capitalista de la pandemia parte de hacernos pagar la crisis a los trabajadores. A toda nuestra clase, con despidos, precarización laboral, condiciones penosas de seguridad e higiene y salarios a la baja. Y especialmente a los trabajadores de la salud, con situaciones extremas, debiendo enfrentar la emergencia sanitaria con el estado deplorable de los hospitales públicos (¡en el Misericordia se cayó un techo!), trabajando más horas, sin la protección adecuada, bajo presión, con diferentes figuras precarizadoras (monotributos, contratos, becas) y con salarios de miseria, cada día más atrás de la inflación.
Y la situación está lejos de mejorar: en los últimos días surgió un nuevo brote, ahora de la variante delta, en nuestra provincia. Mientras, las patronales y el gobierno se avocan a garantizar la “vuelta a la normalidad”… de la explotación laboral; para ellos, las medidas de salubridad, las vacunas, los testeos y nuestro salario no son más que costos que disminuyen sus ganancias y, en el caso de Schiaretti, “desbalancean” su presupuesto, destinado a pagar la deuda externa.

Los hospitales nuevamente en pie de lucha

Contra todo lo anterior, los trabajadores empezamos a organizarnos. Desde hace semanas, en varios hospitales provinciales se da un proceso de asambleas, cortes y movilización, que hasta el viernes 29/7 se daba en paralelo a las medidas tomadas por los trabajadores de clínicas y sanatorios privados. Ese día, Daer (ATSA) terminó cerrando por un 45% que coincide con el nuevo techo salarial que impulsan la burocracia y Alberto, además en 4 cuotas, no remunerativo y con una cláusula que permite a las patronales gambetear el acuerdo si aducen crisis. ¡Debemos dejar de discutir porcentajes engañosos!, el salario inicial para la categoría más baja de la escala debe igualar la canasta familiar ($103 mil), en una sola vez y con cláusula gatillo para no perder con la inflación. Basta de bonos en negro, todas las sumas al básico.
También es cierto que muchos compañeros que estaban haciendo sus primeras armas en la lucha vieron que vale la pena luchar. Esto es importante. Muchos trabajan en los 2 sectores (público y privado) debido al pluriempleo, generado por la combinación negrera: precarización + salarios de miseria. La segunda conclusión es que no podemos dejar que los Daer y los Pihen (SEP) terminen negociando, porque nos entregan. Si nosotros somos los que luchamos, nosotros debemos elegir los delegados paritarios desde las asambleas y plenarios, como hicieron en Neuquén y el Gárrahan.
La semana pasada también se dio un pequeño pero importante paso: la Multisectorial (ATE, UTS, Médicos Unidos, Esp. Médicas, etc.) convocó a una asamblea general en la Maternidad. Con muchos límites, como que ATE no diera cobertura gremial a los compañeros de los demás hospitales para poder trasladarse, y que la fecha de la medida a votarse, el 5 de agosto, ya venía cocinada. Tampoco se avanzó en un plan de lucha con paros progresivos, como se había mocionado desde el Hospital de Niños. Sin embargo, quedó demostrado que es necesario que sean los propios trabajadores discutiendo democráticamente en asamblea quienes tomen las decisiones, y no los dirigentes de la “Multi” entre 4 paredes. Hay que ir a un gran Plenario Interhospitalario de delegados con mandato de base, para votar, tomando el paro del 5/8 como punto de partida, un verdadero Plan de Lucha, con paros progresivos, cortes y movilización al ministerio de salud. Elegir allí a nuestros delegados paritarios, desde la propuesta de las asambleas, para que no sean ni Pihen (SEP) ni ningún otro burócrata los que se sienten a negociar con el gobierno, sino quienes sostenemos la lucha, los propios trabajadores de salud.
Lo que se plantea no es solo una demanda salarial, que sí es muy importante, sino que los trabajadores de salud intentemos quebrar la dirección política de la pandemia. Resultó que el “comité de expertos”, con el que Alberto iba a “cuidar nuestra salud”, eran lobistas de los laboratorios y que lo único que “cuidó” fueron los intereses de las patronales en desmedro de nuestras condiciones de vida. Lo mismo el COE que armó Schiaretti, con sus protocolos patronales en los lugares de trabajo. Los trabajadores, con los métodos obreros, podrían haber sido una alternativa superadora en la gestión de esta emergencia sanitaria, cuestionando el mando capitalista. Debemos prepararnos en este sentido. Estamos luchando simultáneamente en varios puntos del país, como Mendoza, Córdoba y Buenos Aires. Es necesario llamar a un Plenario Nacional de Oposición de trabajadores de la salud, con delegados mandatados, y así sentar las bases para recuperar los sindicatos y unificar a todos los trabajadores de la salud y plantear una salida del conjunto de la clase obrera a esta catástrofe capitalista.

  • Salario inicial = canasta básica ($103 mil), claúsula gatillo
  • Todos los bonos y sumas en negro al básico
  • Pase a planta permanente de los precarizados
  • Basta de aprietes y represalias. Restitución en sus puestos de los trasladados, abajo la causa contra Estela Jimenez (UTS)

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  • PLAN DE LUCHA NACIONAL PARA RECUPERAR EL SALARIO MERCANTIL

         La Federación de Empleados de Comercio, con Armando Cavalieri a la cabeza, se reunió con las cámaras empresariales para reabrir la negociación mercantil, luego de un largo letargo, donde desde el mes de Mayo los trabajadores de comercio vienen exigiendo y reclamando la reapertura de paritarias. La entrega firmada en mayo implicaba un miserable aumento del 32% en 4 cuotas de 8 % cada una, que se terminarían de pagar las últimas dos en el año 2022. Mientras que la acumulación de la inflación ya lleva un mínimo de 27 % (tomando los datos del INDEC) en el primer semestre del año, los salarios mercantiles sólo tuvieron un incremento del 8 %. En tanto que Cavalieri, firmaba y se subordinada a las patronales como al gobierno de Alberto que usó al gremio más grande del país (1.2 millones de afiliados) cómo paritaria testigo, la careta de que los salarios " le ganarían a la inflación" se caía antes de cerrar la paritaria. Nada más lejos de eso, este gobierno conjuntamente con los pulpos supermercadistas son los responsables, en gran parte, de la remarcación de precios donde día a día la masa trabajadora ve licuados sus salarios por la inflación.

         Sin embargo, al otro día de firmada la entrega el repudio de las bases mercantiles fue generalizado. Comisiones internas, delegados y agrupaciones (sobre todo en la zona norte) salieron a manifestarse y exigir la reapertura de las paritarias de forma inmediata. Este proceso de organización tiene sus raíces en la enorme crisis que existe en la rama de comercio, donde los trabajadores ven como la burocracia sindical, en complicidad con las patronales permitió y acentuó en los últimos años los contratos ultra reducidos. Los contratos part Time se multiplican, y no llegan ni a cubrir la canasta de pobreza. También aumentan los contratos por agencia y tercerizados. Un suceso que ilustra lo podrido de esta burocracia, es el ninguneo a los trabajadores de Garbarino, que no cobran su sueldo desde el mes de Abril y dónde el sindicato no se dignó a llamar a un paro nacional por los 6000 empleados que no saben cuál va a ser su futuro. Todo esto sumado a la borrada monumental de la burocracia durante la pandemia.

         En este contexto, durante el 2020 la necesidad de organizarse se volvió imperiosa, y ahí estuvieron muchos delegados combativos y comisiones internas que tomaron la tarea de enfrentarse a la patronal para exigir protocolos de seguridad e higiene, para pelear por efectivizaciones, despidos y tomar posición con respecto a las paritarias. Con los métodos de nuestra clase, Asambleas, Paros, Corte de cajas, quite de colaboración, se enfrentó a las patronales. Este proceso de organización se cristalizó en un plenario convocado por delegados de zona norte (regional San Martín) donde participaron un centenar de trabajadores de diferentes seccionales y activistas. Inmediatamente se resolvió iniciar una amplia campaña en pos de la reapertura de la paritaria, denunciando a su vez la precarización laboral y los despidos en el sector. Asambleas, movilizaciones y paros se sucedieron en diferentes Carrefour, Jumbo, Easy, Chango Mas más la permanente lucha por los compañeros de Garbarino.

         Es necesario profundizar estas experiencias, consolidar estas expresiones genuinas en una oposición consciente, y con un programa obrero, hacia adentro del sindicato que le dispute la dirección del gremio a la burocracia.  Ante esta nueva reapertura de paritarias, debemos ser nosotros, los trabajadores y delegados combativos organizados quienes impongamos nuestras condiciones. Es necesario llamar a asamblea en cada lugar de trabajo, sacar mandatos y llevarlos a un gran plenario de delegados y activistas dónde votemos un plan de lucha y que tipo de aumento queremos. Debemos imponer la figura de DELEGADO PARITARIO con mandato para conquistar nuestras reivindicaciones y así ampliar nuestras funciones, se deben poner un límite a los contratos part Time, a los contratos por agencia, debemos exigir la reincorporación de los despedidos cómo también que se garantice la fuente laboral de los trabajadores de Garbarino. Basta de que sigan negociando a nuestras espaldas los traidores de la burocracia!!

    ASAMBLEAS EN CADA MERCADO!!

    PLENARIOS DE DELEGADOS!!

    DELEGADOS PARITARIOS CON MANDATO DE ASAMBLEA!!

    POR UN PLAN DE LUCHA MERCANTIL NACIONAL!!

    PONGAMOS EN PIE UNA OPOSICIÓN REVOLUCIONARIA DENTRO DE LA FEDERACIÓN!!

     

    Autor: Andrés Arias

    [Publicado en la Edición impresa #78 del IMPRESO de la Corriente Obrera Revolucionaria, Julio 2021]

     

     

  • “La misma situación es la que nos va a llevar a la pelea”

    Entrevista a un trabajador de salud

    Los trabajadores de la salud son el sector de nuestra clase que está sufriendo las peores consecuencias del manejo burgués de la pandemia del COVID-19. El viernes 4 de junio entrevistamos a Ricardo Barrionuevo, delegado de ATE por el Hospital Tránsito Cáceres de Allende de Córdoba Capital, para conocer de primera mano la situación. Y también la experiencia de organización y lucha que desde el año pasado vienen desarrollando los compañeros y compañeras de los hospitales de la provincia de Córdoba.

    P: ¿Qué evaluación tienen como trabajadores organizados, de la situación del sistema de salud en este momento de la segunda ola de la pandemia?

    R: Para hablar de todo lo que ha venido sucediendo con la pandemia, sensaciones de la realidad me gustaría decir, se me vienen a la cabeza algunas palabras que engloban lo que estamos viviendo los trabajadores. Y la 1º es colapso. La salud y los hospitales están colapsados, más allá de que el ministro Cardozo manifieste con números totalmente fuera de la realidad que la salud pública y  privada no están colapsadas. Es otra la vivencia que estamos padeciendo los trabajadores en los diferentes hospitales; y en las diferentes clínicas privadas también, por lo que me he llegado a enterar. Otra palabra: imprevisión, falta de prever lo que seguramente se iba a venir. Ellos estaban conscientes, por los estudios epidemiológicos que habían demostrado en otras partes del mundo que ya habían pasado la primera ola y estaban entrando en la segunda, lo que iba a suceder en la Argentina. No supieron resguardar ni preparar a los equipos de salud lo suficiente como para afrontar esta segunda ola de la mejor manera posible. Nosotros, en las discusiones que hemos tenido en las diferentes asambleas y en las discusiones que pude tener con algunos compañeros, realmente creemos que no es una imprevisión por desconocimiento; ellos sabían muy bien lo que iba a suceder.
    Se manifiesta entre nosotros como trabajadores en un cansancio físico y mental que uno que está en el Hospital Tránsito y tiene la oportunidad de recorrerlo y hablar con los compañeros, realmente hay una sensación de agotamiento total y tiene que ver también con esta imprevisión. El agotamiento físico que están padeciendo muchos de los compañeros en definitiva es por la falta de personal. Desde el año pasado no hemos tenido la posibilidad de disfrutar de las vacaciones, más allá que estamos atravesados por una pandemia, una situación especial y que la padece todo el mundo. El trabajador de salud está padeciendo un cansancio físico realmente terrible y se está notando en estos momentos, por lo menos en el Hospital Tránsito donde yo lo puedo constatar todos los días al charlar con los compañeros. Muchos de ellos están analizando la posibilidad de sacar una carpeta médica, una carpeta psiquiátrica porque realmente está bastante complicada la situación. La sensación del estado de la salud pública en general es de colapso.

    P: Los gobiernos nacional y provincial dicen que con el tiempo ganado con la cuarentena del año pasado prepararon el sistema de salud, y que también lo mejoraron para la segunda ola: ¿Qué hay de cierto en esto?

    R: Muchos compañeros tuvieron una cierta confianza en esa política de ganar tiempo. No hay que olvidarse que cuando nosotros arrancamos la primera ola, esta ya estaba terminando en Europa, Asia, nosotros estábamos viviendo lo que había sucedido en Italia, España. Y veíamos situaciones que acá no era la realidad que se estaba viviendo. En especial en el Hospital Tránsito sucedió eso porque se planteó un hospital medio rojo y blanco (hospital rojo hace referencia a aquellos hospitales designados para atención COVID, NE) y en realidad no fue una situación tan fácil. Pero la preparación que el gobierno debió realizar ganando ese supuesto tiempo para prepararnos para la 2º ola, no existió. Tanto a nivel provincial como a nivel nacional hubo presiones de grandes grupos económicos para que se abriera la cuarentena y sabíamos que eso estaba totalmente equivocado, era la sensación que teníamos nosotros en los hospitales. Y eso se iba a reflejar de alguna manera, iba a impactar en los hospitales. Ahora en esta 2º ola no vemos los resultados positivos de toda esa cuarentena larga, mal diagramada, con testeos escasos, tardíos, insuficientes y eso hubiera provocado que la prevención de la enfermedad hubiera sido tratada a tiempo. Esta es la sensación que tenemos.

    P: ¿Cómo evaluás el plan de vacunación que están llevando adelante en todo el mundo y en Argentina en particular?

    R: Al principio fue una discusión bastante seria en el hospital. Había descreimiento al principio por los efectos de las vacunas, por la rapidez con la que se las había implementado, por los mecanismos, los estudios, mucho descreimiento. Cuando eso se fue superando y comenzó la vacunación de los empleados de la salud, cambió la visión, porque se veía en la práctica lo que estaba sucediendo con los compañeros.
    Ahora bien, tuvimos compañeros que fueron infectados, previo a vacunarse, y con la 2º dosis ya realizada se volvieron a contagiar. Eso crea un estado de inseguridad que es preocupante. Por otro lado, todavía tenemos compañeros que no han sido vacunados con la 2º dosis. Y tenemos algunos trabajadores que más allá de que no son parte de la administración pública, pero si los consideramos compañeros codo a codo, aquellos compañeros del servicio de la limpieza, que por lo menos el 80 % no ha sido vacunado. Son trabajadores que, junto con nosotros, están enfrentando la pandemia y la atención directa de los pacientes, porque ellos son los que limpian las salas de pacientes con Covid. Además, la falta de insumos es de una preocupación bastante profunda.
    La vacuna en sí ha creado un poco de desconfianza después de ver la reinfección de compañeros que ya habían sido vacunados. En la asamblea que realizamos estamos haciendo un testeo general de los compañeros que se vienen infectando todos los días. Es como una vuelta atrás al año pasado, con la diferencia de que ahora mucho de nosotros estamos vacunados y bastante preocupados con esa situación.

    P: Desde el año pasado, sobre todo a partir de la imputación del médico del geriátrico de Saldán, comenzó a desarrollarse una lucha general del sector salud: ¿podrías contarnos que elementos debemos destacar de esa lucha?

    R: Pareciera que ha pasado mucho tiempo desde la imputación de ese médico... A partir de ahí fue el momento de comenzar a organizarnos, porque de ser los héroes y los aplaudidos, comenzaron a atacarnos. Pero de alguna manera marcó el camino que iban a seguir los gobiernos nacional y provinciales. Los diferentes hospitales públicos comenzaron a organizarse.

    P: ¿Cuál es tu opinión en relación a la conformación de la multisectorial de Salud y su intervención en el conflicto?

    R: En principio estaba conformada por diferentes sectores: Médicos, ATE, UTS, EU, CTA A. Los compañeros comenzaron a tener algún tipo de confianza en que la Multisectorial pudiera llegar a ser un polo donde poder depositar todos nuestros reclamos, como un polo de unión, para pelear todos juntos más allá de que no estaban todos los gremios que actúan dentro de la salud pública. Descontando la actuación del SEP y ATSA. Pero de alguna manera se veía como un polo combativo a través del cuál se pudiera llegar a concretar todos los reclamos. Eso ayudó mucho a que las asambleas crecieran, porque costó bastante organizarlas.
    Más allá que sea delegado de ATE y que este forme parte de la Multisectorial, veo que esta organización fue cambiando su forma. La desconfianza en la Multisectorial fue ganando terreno en las asambleas por la falta de lucha. En los hospitales más combativos tocábamos un techo de lucha y quedaba todo encerrado dentro de los mismos, no se expandía a otros hospitales. Y el reclamo general era: salgamos a las calles todos los hospitales. Y las directivas (porque eran realmente directivas) de la Multisectorial, donde la sensación es que eran directivas de tres o cuatro personas, cabezas de las organizaciones que quedaron al último, las directivas eran “salgamos, pero cuando ellos lo decidan”. Y eso fue creando una situación bastante complicada en las asambleas y fue bastante difícil remontar la pelea. De todas maneras, la Multisectorial sigue conformada, sigue actuando y nosotros estamos dentro de ella. En realidad, es el único organismo que está participando y tratando de organizar por lo menos en el Hospital Tránsito.

    P: Este año, la pelea de salud se reavivó con los despidos que ejecutó el gobierno provincial a fines de marzo: ¿Qué perspectivas ves en relación a esa lucha y el posterior reflujo? Y ¿En qué situación se encuentran hoy para enfrentar la política del gobierno?

    R: Si mal no recuerdo fueron en marzo los despidos. No sé si fueron 150 en general y alrededor de 100 compañeros de la salud. Eso creó un estado de ánimo y reavivó el conflicto. En el Tránsito veníamos organizándonos en asambleas que no eran muy masivas, pero a partir de ese conflicto los compañeros empezaron a participar de una manera masiva en las asambleas. Esa política del gobierno de realizar esos despidos totalmente irresponsables hizo salir, de alguna manera, la bronca contenida por no encontrar la solución a nuestros reclamos. Manifestaron que eran despidos porque sus funciones no habían sido cumplidas de manera correcta, o no recuerdo bien cuales habían sido los fundamentos que manifestaba el ministro Cardozo, eso reavivó toda la lucha. ¿Qué quedó de eso para nosotros? Una organización muy buena en el Hospital Tránsito porque no veníamos realizando asambleas, costaba organizarlas y que los compañeros se comprometieran y participaran. Esas pequeñas peleas, específicamente lo que sucedió con los compañeros despedidos, hizo que la pelea en el hospital, y en general en la salud, se reavivara.

    P: Desde el hospital vienen levantando un llamado a conformar un plenario de delegados con mandato: ¿Cómo surge esa idea? ¿Cómo han avanzado hasta el momento? ¿Cuáles son las perspectivas?

    R: La propuesta surgió desde el Hospital Tránsito. Lo que veíamos, era lo que te mencioné anteriormente en relación a la Multisectorial, esta ya se había conformado y se había transformado en un grupo de compañeros que tomaban decisiones de arriba hacia abajo. La discusión entre los compañeros era que entre las asambleas y la Multisectorial no había una comunicación que conectara las discusiones que se hacían en las asambleas para que llegaran a la Multisectorial. Desconozco la situación de UTS, si ellos tenían plenarios de delegados, pero nosotros en el Hospital Tránsito no tenemos compañeros de UTS. Sí te puedo hablar de lo que sucedía con ATE, que en repetidas ocasiones yo manifestaba la necesidad de tener plenario de delegados, sobre todo cuando estaba en conflicto la salud pública, pero no llegaba a buen puerto mi solicitud. Por lo tanto, esta propuesta estaba dirigida a crear ese nexo de comunicación y crear un plenario que fuera conformado por diferentes compañeros, más allá de que fueran delegados gremiales o no, pero sí con los mandatos de las asambleas. Porque no nos olvidemos que la Multisectorial está conformada no únicamente por los 2 gremios, que son los que puedes tener los delegados gremiales, sino por diferentes organizaciones que no tienen delegados sindicales y podían llegar a tener algún tipo de inconveniente al participar de alguna manera, no tenían permisos gremiales ni fueros. Entonces este plenario iba ser el nexo que llevara las propuestas de las asambleas hacia la Multisectorial. La discusión era esta: que las decisiones de las asambleas fueran las que tomaran la directiva de las acciones que se fueran a llevar a cabo, no únicamente que fueran directivas que fueran bajadas de arriba hacia abajo, sino que fueran de abajo hacia arriba. Me parece que esa es la mejor manera y marca lo que uno ha aprendido durante tantos años de democracia obrera, para llamarla de alguna manera. Creo que esa es la mejor definición que podemos hacerle.  
    Si no me equivoco se llamaba, se llama en realidad porque está conformado, Plenario Interhospitalario de Córdoba. El problema fue que se conformó en un momento de baja del conflicto, entonces no hubo la posibilidad de llevarlo adelante por compañeros que realmente vinieran de las asambleas con mandatos, por el hecho de que en los hospitales no había asambleas. Ahora vamos a ver si lo podemos reencaminar a este organismo, por lo menos en el Hospital Tránsito han vuelto a resurgir las asambleas, me parece que sería democrático. Las decisiones de las asambleas muchas veces no han sido escuchadas por la Multisectorial. Ejemplos claros: la última caravana; la ruta que tomó la caravana, más allá de los cortes policiales que había en la casa de gobierno, el documento que se leyó, etc. Fueron manifestaciones de los compañeros que reafirmaron la necesidad de conformar este organismo.

    P: Sabemos que el último conflicto que desató cierta movilización y organización con un Paro fue la intentona del gobierno de trasladar compañeros residentes al Polo Sanitario, algo que lograron frenar. ¿Podrías contarnos sobre el contenido de las asambleas que se están dando hoy?

    R: Con respecto a la situación de los compañeros médicos residentes; el 21 de mayo vino del Ministerio un memorándum hacia todos los hospitales donde se manifestaba que por la realidad de la pandemia todo el personal estamos sujetos a cambios de horarios, cambios de turno, etc. Y el 26 de mayo, a los residentes se los convocó al polo sanitario, tanto al Rawson como al Hospital San Roque, para continuar su educación específicamente con la contingencia COVID, siendo que todos los Hospitales esa misma semana había sido declarados “hospitales rojos”. Esta intentona, de imprevisión por la falta de personal que tiene el gobierno, logró que los residentes se comenzaran a organizar. Ellos tienen un colectivo de residentes y de alguna manera estaban organizados por medio de grupos de WhatsApp, y esa misma noche empezó la organización. Nosotros tenemos un grupo de asamblea en el Hospital Tránsito donde empezamos a hacer esta discusión, y a convocar a una asamblea para el mismo día que habían recibido todos los residentes de 3º y 4º año del Hospital Tránsito de clínica médica una notificación en el CIDI (Ciudadano Digital) de cada compañero para presentarse en el Hospital Rawson. Los chicos decidieron no presentarse, en una discusión de alguna manera de “asamblea virtual” por medio del grupo, y convocarse en cada uno de los hospitales para realizar asambleas. Nosotros los acompañamos, entendiendo que son parte nuestra, más allá de que los chicos residentes no han participado mucho en los conflictos, pero entendemos que su trabajo dentro del hospital y la falta de residentes lleva a que muchas veces ellos no puedan salir. Participamos, fue un lindo número de compañeros (30 o 40 compañeros), la semana pasada, donde ese mismo día que ellos se debían presentar en el polo sanitario, les llegó otra notificación al CIDI de cada uno donde se explicaba que había sido una equivocación, que en realidad lo que se les planteaba era una reunión para discutir la contratación, porque ellos son becarios. Esa discusión de contratación todavía sigue.
    ¿Cuál es la discusión que seguían planteando y por qué no desmovilizar? El memorándum todavía seguía vigente, y todavía sigue vigente. Entonces la pelea de los compañeros es bajar el memorándum, porque más allá de que el gobierno se echó para atrás en la decisión del traslado compulsivo, el memorándum al seguir en pie lo pueden utilizar en cualquier momento. No únicamente con los residentes de clínica médica, sino con residentes de clínica quirúrgica, de anestesiología, de traumatología, etc. Entonces eso logró convocar, por lo menos en mí hospital, a la mayoría de los residentes. Fue bastante bueno, y de alguna manera nos ayudó a resurgir la asamblea.
    La asamblea de hoy (viernes 4/6) no fue muy grande, habremos sido 15 compañeros, siempre hay una pequeña vanguardia que es la que acompaña, y nació de la necesidad de seguir discutiendo lo que venimos haciendo por los grupos. Siempre manifiesto que los grupos son muy importantes para informar, pero no para discutir y decidir. El instrumento de la asamblea es el instrumento más democrático que tenemos los trabajadores, entonces siempre aliento que sea por ese medio que hagamos las discusiones. El Hospital Tránsito está cambiando, desde el momento que nos decretaron como hospital rojo se ha estado modificando. Hay servicios que se han cerrado: el servicio de cirugía menor quedó totalmente desmantelado. Se ha abierto una sección de 7 camas que en la 1º ola se utilizaba como un internado COVID y en la actualidad esas 7 camas van a pasar a ser una terapia COVID. La diferencia reside en que hay pacientes con respiradores. No sabíamos muy bien quienes las iban a atender. Por el momento, lo que conozco es que van a ser atendidas por los compañeros enfermeros que estuvieron en esa sección el año pasado. Compañeros nuevos, que no tienen experiencia en terapia intensiva (lleva años preparar a un enfermero terapista), y ha habido contratación de médicos que desconozco si son terapistas. El 1º piso, donde contamos con 3 salas que en promedio tienen 28 camas cada una, se han transformado en la actualidad en todas salas COVID. Se ha abierto una nueva sala en el 2º piso, donde aparentemente van a contratar a 12 compañeros enfermeros para atender clínica quirúrgica. Todos estos movimientos que se han venido dando hacen que comencemos a discutir. Por lo menos empezar a informarnos de lo que sucede en cada uno de los servicios, porque está cambiando muy rápidamente la situación. Hoy antes de salir nos enteramos de que en el hospital se van a instalar 2 carpas que aparentemente se van a adosar a las camas de terapia, una a las camas de la guardia central. Una carpa con 20 camas y otra carpa que va a tener 10 camas a manera de consultorios. Entonces en menos de una semana hemos tenido el agregado de casi 50 camas en el hospital, que van a tratar específicamente la patología COVID, y han contratado (desconozco la cantidad de médicos que están en la terapia COVID de 6 camas, que imagino que será el número que corresponde) a 12 enfermeros nada más. Con esa incorporación, quieren agregar 50 camas al hospital. Toda esta transformación naturalmente nos ha llevado a juntarnos para empezar a discutir que camino vamos a tomar. Lamentablemente no estamos siendo un número importante como para tomar decisiones que impacten, como las que hemos estado llevando a cabo hace unos meses atrás, pero es importante comenzar a dialogar y a discutir la situación del hospital. Me parece que eso va a empezar a incentivar, la misma situación es la que nos va a llevar a la pelea, más allá del miedo de muchos compañeros. No nos olvidemos de que en el Tránsito y en la salud pública en general en Córdoba, en casi todos los hospitales, entre el 70 y el 80% del personal es contratado. Lo que implica miedo, miedo a traslados, a descuentos, miedo a ser despedido en realidad. Y eso complica bastante el compromiso de participación de los compañeros en las asambleas.

    P: ¿Te gustaría agregar algo más? ¿Algún elemento a destacar, las reivindicaciones que vienen levantando, o cualquier otra cosa?

    R: Para agregar: discusiones que venimos haciendo con los compañeros en las diferentes asambleas y personalmente. Que la salud pública de Córdoba ha tenido en su organización un avance muy importante. Especialmente, en lo que respecta a mi actividad en el hospital, veo con mucha satisfacción la organización que hemos tenido. De partir el año pasado de no tener ningún tipo de asambleas, y casi ninguna participación de ningún gremio, a tener organizadas asambleas de 40, 50, 60 compañeros, cortes de calle (con mucho agradecimiento a las diferentes organizaciones que nos han venido acompañando), fue muy bueno eso. Es lo que saco como muy positivo de lo que ha sucedido en toda esta pelea. La organización de los compañeros. Crear una pequeña vanguardia, que es la que está siempre en pie de guerra, y que se ha concretado y ha nacido la asamblea del Hospital Tránsito. Eso es muy importante como herramienta de lucha, de presión, de organización. Más allá de la caída de la intensidad del conflicto, que principalmente es debido a que los viejos reclamos no han sido atendidos casi ninguno. Porque sobre la recomposición salarial, ni siquiera se ha concretado una mesa de discusión con la Multisectorial, la cuestión de la precarización laboral que tenemos, tan terrible en la provincia, con los compañeros contratados y monotributistas, no ha cambiado para nada, es más, se ha agravado. Diferentes reclamos no han llegado a un buen puerto, no han tenido una respuesta satisfactoria. La discusión de hoy fue clara: aunque nos cueste, aunque tengamos miedo, miedo a los descuentos, a los traslados, la situación nos va a llevar a que nos sigamos organizando, no nos queda otra. No hay otro camino que la organización de los compañeros. Por eso mi voluntad de recalcar siempre que la asamblea es el ámbito por excelencia para la discusión y yo creo que la pelea va a continuar y va a resurgir en la salud pública de Córdoba.

    P: Muchas gracias Ricardo por esta entrevista.

    R: Muchas gracias a ustedes porque nos han estado acompañando todo el tiempo y gracias a todos ustedes muchas veces hemos tenido la mejor visualización de nuestro conflicto, ha sido a través de sus medios de comunicación. Lamentablemente, otros medios no nos están replicando, pero bueno, la pelea va a hacer que nos empiecen a mirar. Es lo que tenemos que hacer, tenemos que hacer que la sociedad nos mire.

  • Acuerdo a pedido de las cámaras y el gobierno

    Las paritarias 2021 se definieron como nos tiene acostumbrados el burócrata Caló y su séquito de acólitos y secretarios generales. Una vez más se negoció con delegados paritarios que no fueron elegidos por las bases, en congresos poco claros, y sin discutir con los metalúrgicos. Tal es el caso de la seccional Córdoba, donde se hicieron elecciones de congresales solo con los delegados de la agrupación oficialista Eva Perón. Los delegados que no son afines a Urbano quedaron fuera.
    Está nueva traición de Caló fue a pedido de las cámaras patronales y el gobierno, que se volvía loco por ponerle techo a las paritarias y marcar la tendencia para las negociaciones de los demás gremios. Con el macrismo, nos chamulló que por la crisis provocada por la apertura de importaciones, los metalúrgicos nos teníamos que quedar callados y cuidar el trabajo, mientras se cerraban fábricas dejando a miles de trabajadores despedidos y en la miseria. El año pasado, con el comienzo de la pandemia de COVID-19, el nuevo gobierno aprovechó para coartar las prácticas sindicales, asambleas e incluso los gremios cerraron sus puertas.
    Lo que acordó Caló es una vergüenza: un 35,2% en cómodas cuotas, que se pagarían en forma de no remunerativos hasta su posterior blanqueo. La primera cuota de abril, 13,2% no remunerativo, a blanquearse como un 15% en julio. En julio la segunda cuota en negro de 9%, que se blanquearía como un 10% en octubre. Y en octubre, la última parte no remunerativa de un 9 %, que se blanquea como 10,2%… recién en enero del año que viene!!! Seis escalones para llegar a ese 35,2% mentiroso, y que está muy lejos de la inflación proyectada y por supuesto no cubre la pérdida de la paritaria del 2020. Finalmente, el acuerdo queda sellado hasta fines de marzo de 2022, aunque con una promesa de revisión en diciembre.
    Toda la parte no remunerativa del aumento es la millonada que se ahorran los empresarios al no pagar las cargas patronales. Esa millonada contrasta con la miseria en la que nos encontramos los metalúrgicos. Compañeros, es una vergüenza que la rama 17 de la UOM no llegue ni a los $50.000, sabiendo que la canasta básica está por sobre los $85.000 en la región pampeana (datos de marzo de la Junta Interna de ATE-INDEC).
    Una forma de reconocer la miseria salarial metalúrgica es el llamado Ingreso Mínimo Global de Referencia (IMGR) que hace algunas negociaciones Caló introdujo en los acuerdos como una colchoneta para amortiguar la caída de la escala salarial. Este mecanismo destruye el básico, ya que las últimas categorías del convenio quedan por debajo de este mínimo, además incluyó “una cláusula de crisis” por la cuál las patronales pueden gambetear su cumplimiento “mediante acuerdos con la representación sindical, a nivel de las respectivas Seccionales”.
    Frente a este avasallamiento, cabe el rechazo al acuerdo miserable para poner a los metalúrgicos de pie: ¡pase al básico de todas las sumas en negro!, ¡salario inicial igual a la canasta básica familiar!, ¡reincorporación de los despedidos! y ¡efectivización de los contratados!

    Ensayo general reaccionario

    La burocracia sindical de la UOM nos dejó a merced de las patronales y sus protocolos COVID, diseñados por ellos con aprobación del COE (hoy un ente fantasma).  Esos protocolos, igual que la prohibición de elecciones sindicales, están diseñados para controlar nuestros movimientos en las plantas y echarnos la culpa de los contagios en plena pandemia. Y nada ha cambiado con esta 2º ola. Las patronales nos quieren hacerse cargo de las deficientes condiciones de seguridad e higiene, tanto en las instalaciones como en los equipos de protección. No quieren gastar en los necesarios tests, y ocultan los casos positivos para evitar que los aislamientos preventivos les generan “ausentismo” y bajas de producción: así de cínicos son, para ellos somos números en una planilla.
    Mientras, la maquinaria no paró nunca y en la recuperación que celebran los gobiernos y las patronales, algunos sectores se vieron fortalecidos, como el sector automotriz, autopartista, línea blanca, maquinaria agrícola, etc. ¡Para eso eran los protocolos! ¡Para garantizar la producción y las ganancias patronales a costa de nuestra salud y condiciones de vida, incluido el salario!
    Está claro que no podemos dejar nuestra salud y la de nuestras familias en manos de nuestros enemigos de clase. Tenemos que poner en pie comisiones de seguridad e higiene en asamblea y con delegados con fueros para imponer a través de nuestros métodos como la parada de líneas y el paro de planta hasta que se garanticen los EPPs, las reformas en la infraestructura, el encapsulamiento real en burbujas, el transporte seguro, tests preventivos periódicos para todos los trabajadores de cada empresa y el aislamiento de los contactos estrechos. Con el conjunto de nuestra clase, debemos pelear por un plan de vacunación bajo dirección obrera, para acabar con el manejo burgués de las vacunas que terminan en los zánganos VIP y para que se proteja a los trabajadores.

    Ejemplos de lucha

    Pero el 2020 no paso sin dejar luchas. Trabajadores de frigoríficos salieron a la lucha, también los colectiveros de UTA, los municipales de Capital y Jesús María, los trabajadores de ARCOR. Más cercano en el tiempo, los trabajadores de los hospitales están realizando paros y asambleas. A nivel nacional, en Neuquén los trabajadores de salud cortan las rutas dando un golpe al gobierno y a las petroleras, también han salido los portuarios y colectiveros de Bs As, los vitivinícolas en Mendoza, nuestros compañeros de Siderar en la UOM. Muestran el rumbo, lo que tendremos que enfrentar y los métodos para hacerlo.
    ¡Caló y las cámaras se tienen que enterar de lo que pensamos de su acuerdo! Vamos a las asambleas por sectores y fábrica. Los delegados de la UOM se tienen que poner a la cabeza de esta tarea. Si no lo hacen hay que elegir nuevos delegados que respondan a los trabajadores y a los desafíos, reemplazarlos por compañeros decididos y dispuestos a luchar. Debemos votar un congreso extraordinario de delegados de la UOM, para hacer oír la voz de todas las fábricas de la seccional Córdoba, no solo la de los delegados oficialistas. Votar un plan de lucha, con paros para hacer cumplir las medidas de protección y reabrir la paritaria. Y avanzar hacia un congreso nacional de delegados mandatados de la UOM, que se disponga a unificar la lucha con el conjunto de nuestra clase.
    Proponemos finalmente a las agrupaciones combativas impulsar una reunión nacional de delegados de la oposición metalúrgica, para discutir el balance de esta paritaria, impulsar el rechazo y el paro. Y prepararnos para recuperar la UOM de manos de los traidores.

  • No al techo del 32%, recuperemos todo lo perdido

    Se vienen las paritarias...
    El secretario general de la UOM, Antonio Caló, presentó hace unos días el pedido para iniciar las negociaciones paritarias de este año. Si bien el acuerdo firmado en diciembre del año pasado está todavía vigente, sabe que los salarios de los metalúrgicos están por el piso, y cada vez peor por el efecto de la inflación. Todos los días anuncian el aumento de algún servicio, de la carne, de la nafta, etc., etc. No da para más. Pero Caló sigue órdenes, y quiere llevar adelante la tarea sucia de fijar la ”referencia” del aumento de 32%, que en realidad es el techo salarial de Alberto Fernández y las empresas para la “nueva normalidad”.
    Durante 2020, el año de la pandemia, nos mandaron a trabajar a las fábricas con pobres condiciones de salubridad y nos metieron los protocolos de las patronales y el COE para mantenernos controlados y echarnos la culpa si algún compañero se contagiaba de COVID. Además, nos tuvieron la paritaria congelada la mayor parte del año. Recién en diciembre la conducción de la UOM firmó el acuerdo del 39% en cuotas. Hay que recordar que la inflación 2020 fue del 36%, y hay que sumar por lo menos un 12% de los primeros 3 meses de este año, un 48%, pero además el 39% no tuvo retroactivo, ¡la pérdida fue mucho mayor, y no se compensa con los famosos bonos que fueron largando! Y como si esto fuera poco, metieron una cláusula que dice que si una empresa está en crisis, cosa que nunca podemos comprobar porque tienen sus libros de contabilidad en secreto, puede no pagar el magro aumento. Esta cláusula que firmó el burócrata Caló ha llevado a la UOM a ser tomada como ejemplo, no por los trabajadores, sino por los empresarios que quieren ahora meterla en las negociaciones paritarias de las demás ramas.
    En Córdoba, el Sr. Urbano hizo la de siempre: criticar el acuerdo nacional por abajo, sin enfrentarse abiertamente a la UOM nacional, y mandar a los trabajadores y a los delegados a pelear “fábrica por fábrica” a ver si conseguimos algún acuerdo interno que nos permita mantenernos a flote. Esto, cuando no se da el caso de que la empresa declare que está en crisis y ni el acuerdo nacional quiera pagar. En varias fábricas se han dado luchas y movimientos que permitieron obtener ciertas mejoras, aunque las patronales buscan atarlas a la productividad, ya sea con premios de producción o con el presentismo. Pero esto no alcanza, y además ¡somos mucho más fuertes si peleamos todos los metalúrgicos juntos!
    Pero hay más. Urbano y la Comisión Directiva (CD) vienen teniendo una práctica muy perjudicial que es llamar a congresos donde solo se convoca a los delegados de la agrupación Eva Perón, mientras se obstaculiza la participación de las demás agrupaciones, como la Vandor y la 7 de Septiembre. Estas agrupaciones han surgido de peleas dentro de la CD, y no tenemos ningún acuerdo con el programa de conciliación de clases que levantan (por ejemplo, exigiendo subsidios o llamando a prohibir las importaciones para el beneficio de las patronales). Pero creemos que las peleas de cúpula de la burocracia no deben impedir la unidad del sindicato: en los congresos de la UOM Córdoba deben participar los delegados de todas las fábricas, llevando el mandato de las bases.

    ¡Que no negocien a nuestras espaldas!

    Ante las próximas paritarias, tenemos una gran tarea. Impulsemos asambleas por sector y generales en cada fábrica, para mandatar a los delegados con una posición clara: hay que recuperar lo perdido durante la pandemia. Esto incluye por supuesto el salario, que debe equipararse a la canasta familiar y tener una cláusula automática de aumento mensual según la inflación. Hay que rechazar cualquier clausula “de crisis” que permita a las empresas gambetear el acuerdo que se consiga. Tenemos que pelear por la reincorporación de los despedidos, el fin de las suspensiones, que se pague al 100% a los compañeros licenciados por ser del grupo de riesgo, y por el pase a planta permanente de los contratados (directos o por agencia). Los protocolos patronales han mostrado que no sirven: debemos votar en asamblea nuestra propia propuesta de medidas de protección ante la 2º ola de la pandemia e imponer a las empresas comisiones y delegados de seguridad e higiene para garantizar su cumplimiento. Además de este mandato, tenemos que tener buenos negociadores, no podemos dejarlo en manos de Caló. ¡Por delegados paritarios elegidos en asamblea!
    En las plantas de Techint de provincia de Bs As y de Santa Fe se vienen dando importantes luchas. Hay que conquistar un congreso nacional de delegados con mandato de la UOM, que sustente los reclamos metalúrgicos en un plan de lucha con medidas escalonadas hasta llegar al paro nacional. No podemos permitir que gobierno y patronales intenten imponer una “nueva normalidad” basada en la miseria salarial, despidos, suspensiones y condiciones de trabajo inseguras e insalubres. Para eso, el camino es la lucha.

    Tenemos que empezar a organizarnos de cara a las próximas paritarias:

    • Asambleas por sector y generales en cada empresa
    • Por un congreso de delegados con mandato de asamblea de todas las fábricas de la UOM

    Metalúrgicos de la COR

  • Abajo los protocolos del ministro Baradel

    No iniciamos! PARO NACIONAL EDUCATIVO

     

    Afirmaron que la vacunación del personal escolar no era requisito para la presencialidad porque no había vacunas suficientes, mientras se acovachaban las vacunas para los funcionarios y amigos del poder de turno. El gobierno del Frente de Todos ya no puede hablar de presencialidad cuidada, porque sólo se cuidan entre ellos.

    Si se cumplen los protocolos, el inicio de clases “está garantizado”, dijo el ministro de hecho, Roberto Baradel, cabeza de SUTEBA y Secretario adjunto de CTERA. Es el papel que juega la burocracia garantizando la ofensiva unificada de Alberto y todos los gobernadores, contra los trabajadores de la educación. Forzar la presencialidad escolar ha unificado a todo el arco político en una unidad burguesa sin grieta para el objetivo común de preparar la pospandemia a costa de los trabajadores.

    Los acuerdos tejidos en la gira de Trotta por las provincias, se cristalizaron en las resoluciones del Consejo Federal de Educación, con la venia de CTERA. Los nuevos “protocolos” nacionales que tanto defiende la burocracia Celeste, son una verdadera reforma laboral docente, avanzando en regular lo que se impuso de hecho durante la cuarentena: flexibilización horaria, aumento e intensificación de la jornada laboral, multiplicidad de tareas, bimodalidad, etc. Sin haber invertido en infraestructura escolar ni en implementos de sanitización, los protocolos avanzan en responsabilizar de posibles contagios en las escuelas al propio personal, a la par que limita a su mínima expresión la dispensa a quienes son población de riesgo. La presencialidad se impone bajo extorsión: amenazan a padres y estudiantes con la pérdida de banco; amenazan a exceptuados con no permitirles tomar cargo o suplencias; amenazas de cierre de cursos.

     

    Abajo la presencialidad negociada por Alberto, los gobernadores y CTERA

    La Celeste entregó las condiciones para la vuelta a la presencialidad una semana antes del inicio de la paritaria nacional docente. La discusión de un piso salarial que empate a la inflación es delirante tras el desfasaje entre el salario real y el valor de la canasta familiar en todo el país. Los gobernadores apuran los cierres de acuerdos, con colaboración de la burocracia que maniobra plenarios virtuales o directamente firma sin consultar como en San Juan, rechazados por la docencia que se moviliza por una recomposición real de sus salarios de indigencia. Los sectores que dieron batalla en plena cuarentena contra el congelamiento salarial y por el atraso en los pagos, como Misiones, Tucumán, Chubut, Mendoza, CABA, Buenos Aires, Neuquén, debaten y preparan el no inicio de clases. Nacionalicemos estos procesos de lucha. Contra la burocracia celeste y sus aliados en los gremios de base y en CTERA, impulsemos un PARO EDUCATIVO NACIONAL.

    Necesitamos darnos condiciones para tener asambleas presenciales, por unidad de trabajo, preparando plenarios de delegados de base con mandato que deliberen y resuelvan un pliego de reivindicaciones sobre las condiciones que necesitamos imponer para reabrir las escuelas. Saquemos lecciones de la experiencia internacional de recuperación de los métodos obreros, como la huelga, para imponer cierres ante la ausencia de condiciones seguras, como en Italia y EEUU. Pongamos en pie instancias de discusión con las organizaciones estudiantiles, interpelando a los estudiantes a elegir sus representantes para formar comités de higiene y seguridad conjuntos por escuela, con delegados específicos para esa tarea que designemos los trabajadores de la educación. Debemos instituir estas instancias ya, como fortalecimiento de la organización sindical en cada lugar de trabajo, reforzando el accionar de delegados mandatados de cada escuela de cara a preparar un no inicio de clases.

    No puede haber retorno a las aulas sin recomposición salarial de todo lo perdido en el período anterior. No podemos aceptar volver a las aulas, sin un plan serio de vacunación ni inversión en implementos sanitarios e infraestructura. Llevemos a las mesas paritarias nacional y provinciales, nuestro pliego de reivindicaciones exigiendo la reapertura de los cursos y turnos cerrados, la reincorporación de todos los trabajadores dados de baja, e indicando las reparaciones y cantidad de escuelas que hacen falta. Exijamos la creación de cargos y horas para la atención de grupos reducidos, y la titularización masiva de todos los trabajadores: basta de precarización, ingreso único al sistema educativo. No podemos aceptar volver al aula, en base a la extorsión del descuento y el ítem aula.

     

    No permitamos que los que actúan como ministros de educación ad hoc, sean quienes nos representen en la mesa de negociación. Son los que vociferan contra la campaña de la oposición patronal, pero de un lado y otro de la General Paz garantizan los planes del gobierno a espaldas de los trabajadores. Elijamos y mandatemos en plenario, a nuestros delegados paritarios, nacionales y provinciales. Las seccionales y sindicatos recuperados pueden jugar un rol central en forjar una nueva dirección de los trabajadores de la educación. Para ello, es imprescindible que rompan los acuerdos con las corrientes de colaboración de clases con las que pusieron en pie las multicolores.

     

    Reagrupemos al activismo a nivel nacional en una oposición sindical a la Celeste y sus colaboradores, que oriente su accionar con un programa de independencia de clase. La crisis de dirección de los estatales es brutal. La descomposición de nuestras organizaciones sindicales por la sujeción a la regulación estatal y por la política conciliadora de la burocracia, nos interpela a recuperar los sindicatos, superando los límites que tuvo la experiencia anterior de frentes anti celestes. Necesitamos una oposición sindical revolucionaria, que dispute la dirección del conflicto, poniéndose a la cabeza de la preparación del NO INICIO EDUCATIVO NACIONAL, organizando desde las bases un plan de lucha que nos devuelva la iniciativa a los trabajadores.

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