Pese a lo firmado la semana pasada, la lucha continúa en las Universidades Nacionales, donde esta semana se realizó el paro de la Conadu Histórica y se hicieron asambleas virtuales, asambleas interclaustros y otras actividades. Fue la única Federación que no rubricó el acta de entrega del 21%, a pesar de la intención de sus dirigentes que insistieron, como incluso lo hizo Claudia Baigorria por redes sociales, en los supuestos beneficios del “pacto”. El Gobierno obtuvo una fácil victoria en una batalla más de la lucha contra el desfinanciamiento y la rebaja salarial, pero la última palabra la tienen los docentes, nodocentes y estudiantes que repudian a la burocracia y buscan formas de organizarse para proseguir la pelea en forma independiente de las autoridades.
El Gobierno Nacional pudo cerrar en forma superestructural el conflicto universitario que empezó con la gestión de Milei y atravesó más de dos años de paros y movilizaciones (entre las que se destacan las tomas del 2024), cuatro marchas federales y dos proyectos de ley de financiamiento. El último superó todos los obstáculos institucionales, en un contexto de negociaciones y especulaciones preelectorales, y se instaló como consigna privilegiada entre las distintas burocracias sindicales y los rectores-gerentes de las Universidades. Levantaban como “logro” una ley que no se cumplía pese a estar vigente, y poco hacían al respecto más que recurrir a la vía judicial.
Pero esa salida parlamentaria-legal-judicial, que se mostró impotente todo este tiempo, se dejó caer deliberadamente justo cuando podía dar algún resultado a favor, para firmar un acuerdo que implica congelar el conflicto, con un aumento salarial que, con un total de 24,33% hasta noviembre, da por saldada la recomposición salarial a mayo del 2026, la de todo el 2025 y la de parte del 2024.
Según algunos cálculos, significa menos de la tercera parte de lo que prometía la mentada ley, que ahora, debido a la maniobra del Gobierno y del CIN, avalada por las Federaciones sindicales, se aleja por tiempo indefinido. Hay que recordar que la propuesta vino de la mano de los rectores, es decir, de los que se encargan de aplicar el ajuste de Milei en cada Universidad, que se reunieron con el Gobierno y empezaron a difundir el ofrecimiento que éste les acercó en forma oral. Los burócratas se apuraron a poner la firma, difundiendo informaciones engañosas y sin garantizar al cien por cien la necesaria consulta a través de asambleas. Hay que aclarar, además, que la ley siempre fue una zanahoria, que desvió cualquier impulso de cuestionamiento político más profundo hacia el terreno jurídico y legal, y lo que sucede ahora es lo que en realidad la burocracia pretendía que sucediera al colocar la ley como zanahoria: planchar el conflicto universitario. Las centrales sindicales universitarias, por otra parte, le dan la derecha a Milei, en un momento de serio desprestigio de su gestión, y le salvan las papas en uno de los frentes que tenía abiertos.
Aunque nada de esto podría sorprendernos, porque estuvo claro desde el comienzo el papel del Frente Sindical de las Universidades Nacionales debido a su carácter burocrático, lo que pasó en esta oportunidad provocó un malestar mucho mayor en las bases de cada asociación o gremio, al punto que afiliados oficialistas se rebelaron públicamente contra el acuerdo.
El repudio comenzó a extenderse en las distintas regiones y confluyó en un grupo de WhatsApp de trabajadores “contra la entrega del 21%” que fue iniciado por un sector independiente de San Luis y alcanzó más de mil integrantes de todo el país. La iniciativa desembocó en una asamblea virtual realizada el sábado pasado, donde participaron las corrientes de izquierda además los sectores independientes y autoconvocados. La coordinación de la asamblea, hegemonizada por el PO, no sometió a votación las distintas mociones, sino que presentó un resumen que tuvo que tomarse como “resolución” consensuada, con la consigna “Milei, cumplí la ley”.
La Rama Universitaria de la COR estuvo presente en la asamblea virtual y se pronunció contra la línea legalista que ahora muestra su fracaso. Los camaradas que intervinieron plantearon además propuestas concretas para seguir desarrollando la lucha de los trabajadores universitarios: adhesión total al paro de ConaduH, no toma de exámenes, no inicio del segundo cuatrimestre, plenario de delegados con mandato. Expusieron asimismo la necesidad de tener un sindicato único, contra la fragmentación existente, e hicieron eje en la necesidad de contar con delegados paritarios elegidos por la base y de carácter revocable para evitar entregas como la actual. También propusieron a los presentes construir oposiciones sindicales para recuperar esas organizaciones para la lucha, y de ese modo enfrentar la crisis de dirección que enfrenta el conjunto de la clase trabajadora.
COR – Rama Universitaria