Movilizaciones masivas contra el asesinato de George Floyd

La crisis sacude el centro del capitalismo mundial

    Movilizaciones masivas hacen temblar las principales ciudades de EEUU desde la noche del jueves 28 de mayo. El asesinato racial perpetrado por la policía de Minnesota contra George Floyd no es el primero de estos crímenes, que ya bajo el gobierno de Obama tuvieron su respuesta en el movimiento Black Lives Matter, protagonista central en las actuales movilizaciones. En muchas ciudades, además de reivindicar la vida de Floyd, los manifestantes levantan pancartas con los casos de asesinatos de jóvenes y trabajadores negros locales, como David Smith, Jamar Clark, Breonna Taylor y Philando Castile. La situación en el área de las Ciudades Gemelas (“Twin Cities”) de  Minneapolis (Minnesota) y St. Paul (Wisconsin), lugar del crimen y epicentro de las protestas, ha tomado alcances de semiinsurreción de las fuerzas elementales, de carácter espontánea. Esto ha llevado al gobernador demócrata de Minnesota a movilizar a la guardia nacional y solicitar la intervención de tropas del ejército federal.
    La opresión racial de la población negra en EEUU es un viejo problema que el capitalismo ha demostrado ser incapaz de resolver. La abolición de la esclavitud luego de la guerra civil en el siglo XIX sólo abrió la puerta al desarrollo capitalista pleno, sin dar una salida ni desde el punto de vista político ni social a la población afroamericana. Este, igual que tantos otros problemas, quedarán sin resolución bajo el imperialismo, que como decía Trotsky, es incapaz de llevar sus tendencias hasta el final, acumulando contradicciones como capas geológicas bajo la dominación de hierro de la burguesía y su Estado.

Catalizador

    Cómo en otras oportunidades, la acumulación de contradicciones en las bases económicas y sociales del capitalismo estallan por eventos contingentes, que hacen de catalizador de las tendencias a la lucha de los explotados y oprimidos por revertir la situación desesperante a la que los arrastra la descomposición del imperialismo. Quizás este sea el caso de la respuesta al salvaje asesinato de Floyd: no sólo vuelve a poner en el tapete la lucha del pueblo negro contra la opresión del Estado, contra los abusos policiales, las violencias y asesinatos, demostrando que muchos de los movimientos que surgieron al calor de la crisis de 2008 mantiene su fuerza como es el caso del Black Lives Matter. Las movilizaciones espontáneas, los ataques contra las fuerzas represivas, son también expresión de una respuesta de la juventud y de la clase obrera a la situación generada por la crisis presente, potenciada y acelerada por la pandemia del coronavirus. La destrucción de 50 millones de puestos de trabajo en los últimos meses dan cuenta de la realidad del “crecimiento del empleo” que vendieron Obama y Trump en los últimos años: puestos completamente precarios, sin ningún tipo de estabilidad, que hoy arrojan a casi un cuarto de la población del país a la desocupación. Las movilizaciones actuales además han sido abonadas por una oleada de paros y huelgas contra las consecuencias de la crisis, en diferentes empresas, grandes y pequeñas, de costa a costa, de sur a norte de EEUU. Muchas de ellas protagonizadas por trabajadores de las minorías e inmigrantes, muchas de ellas con organizaciones sindicales con nombres en español. Y esto no es raro teniendo en cuenta que los trabajos más peligrosos y precarios son los que en todo el mundo las patronales y sus estados llaman la “primera linea” y lanzan como carne de cañón a trabajar sin las condiciones de seguridad y salubridad laboral mínimas durante la pandemia. Tampoco es curioso que un porcentaje que no se condice con la condición de minoría de negros o latinos sean las poblaciones principalmente afectadas por el COVID19.
    Pero no son sólo estas comunidades quienes están protagonizando la lucha. Porque se trata de un movimiento espontáneo con confusión de objetivos, sin una dirección clara, pero que sí demuestra que el Partido Demócrata, que hizo todo por absorber en su ala izquierda, el Socialismo Democrático, a los movimientos inorgánicos que surgieron de la crisis anterior, no ha sido capaz de contener la actual explosión, incluso contra sus propios gobernadores e intendentes como es el caso de Minnesota y su capital.

Descomposición imperialista

    El imponente estallido de las contradicciones acumuladas durante décadas en las profundidades del capitalismo amenazan con echar por tierra el último proyecto imperialista para intentar recuperar la hegemonía mundial de EEUU: el trumpismo. Los saltos hacia adelante que está ensayando Trump ante la crisis, en todos sus aspectos, ya sea en el problema de la pandemia, con su lucha por que las fábricas trabajen a como de lugar y la retirada del país de la OMS; en el plano económico con los paquetes de rescate a las grandes empresas y la escalda de los enfrentamientos con China y los competidores imperialistas; y en el caso puntual de las actuales agitaciones de masas, provocando a los manifestantes con consignas racistas y amenazas de bala, son las respuestas naturales del trumpismo como proyecto. Es evidente que un sector cada vez más numeroso de la burguesía imperialista ha tomado nota y está pasándose a la oposición, para intentar revivir la candidatura del alicaido Biden, que nadie sabe que representa ni que programa propone, pero que es visto como una alternativa. Los últimos en subirse al carro de Biden fueron los burócratas sindicales de la AFL-CIO, que adhirieron formalmente a su candidatura del 26 de mayo. Cabe una pregunta: ¿Trump y la nueva orientación imperialista que lo sustenta como proyecto están chocándose con los límites de EEUU como potencia encargada de dirigir al capitalismo en la peor fase de su putrefacción? Lo cierto es que la división en la burguesía es evidente que intentan preparar el recambio, pero con enormes dificultades. No sólo las masas movilizadas sino el propio personal político imperialista, con Trump a la cabeza, están cuestionando las instituciones de la democracia imperialista, peleándose por la forma del voto, algo muy peligroso teniendo en cuenta que a fines de año se tiene que ir a las urnas para definir al encargado de dirigir los destinos del país en abrupto giro hacia una mayor intervención estatal en la economía doméstica, pero también mundial.

Por una dirección proletaria

    La crisis mundial que vivimos, con perspectivas de depresión económica, despidos, suspensiones, desempleo masivo, catástrofes sanitarias como la que viven Brasil y el propio EEUU, apenas está comenzando. Y sin embargo ya son masivas las movilizaciones cuestionando a los elencos burgueses que dirigen los estados y sus diferentes recetas para dar una salida capitalista, es decir, reaccionaria, a la misma. Estos sectores de masas, si bien con confusión de objetivos, vienen acumulando una experiencia previa, que incluye las políticas de cooptación de las direcciones contrarrevolucionarias, que se visten de todo tipo de ropajes como el Socialismo Democrático y Bernie Sanders en EEUU, y las diferentes versiones del reformismo sin reformas socialimperialista europeo. Al mismo tiempo, la clase obrera, en experiencias más localizadas, más o menos moleculares, aunque a veces de carácter nacional como en el caso de la huelga general en Italia o de algunas luchas por rama en el propio EEUU, paralelamente y en forma entrelazada a estos procesos viene haciendo una experiencia de lucha y organización sindical contra las políticas de reformas del imperialismo para tratar de avanzar sobre nuestras conquistas y cambiar a su favor la relación capital-trabajo. Sobre estos elementos y estas experiencias los revolucionarios apostamos a poner en marcha el programa de transición entre este sistema podrido y la dominación política del proletariado a través de su dictadura. Un programa obrero que permita unificar a los mejores elementos de la vanguardia para dotar a las masas asalariadas y del pueblo oprimido de una dirección que los lleve a la victoria. Luchamos por el castigo a los asesinos de George Floyd y de todas las victimas del aparato estatal imperialista. Luchamos porque el pueblo negro pueda decidir su destino. Confiando que el camino es la lucha contra las bases sociales de esa opresión, el de la expropiación de los expropiadores, para poner en pie une Federación de Repúblicas Socialistas de América, donde sentaremos las bases para acabar con toda forma de opresión nacional y racial destruyendo la dominación burguesa y la explotación asalariada.

Libertad inmediata a Sebastián Romero

Repudiamos la acusación y persecución de la que ha sido objeto desde que formó parte, junto a miles de trabajadores, de las acciones de lucha contra la reforma jubilatoria impulsada por Macri y respaldada por un congreso que sesionó mientras las fuerzas de seguridad reprimían la protesta. Su estigmatización, individualización y persecución durante el gobierno de Cambiemos buscó disciplinar a un movimiento obrero y una juventud empobrecida que debería soportar el ajuste furibundo, descargado al ritmo del endeudamiento y descalabro de la economía.

Mientras el gobierno del Frente de Todos negocia la deuda externa con los buitres, y consuma un nuevo saqueo a los jubilados, se cercan las villas con el ejército y se descarga el peso de la crisis sobre los asalariados. La detención de Sebastián Romero en Uruguay y el proceso que enfrenta de extradición, bajo otro gobierno, constituye un mensaje de disciplinamiento a la rebeldía y la protesta obrera y social contra las políticas estatales que implementa el gobierno de Fernández, mediante la centralización y reforzamiento del control estatal de la mano de obra para salvataje del capital, en el marco de la cuarentena impuesta frente a la pandemia.

Las calles de América toda vuelven a convulsionarse, dando cuenta de la magnitud de la crisis social que sacude los cimientos de la dominación burguesa. Su respuesta represiva, centralizada en el Estado capitalista, merece una acción obrera centralizada a la altura de este ataque. Conquistar la libertad inmediata y el desprocesamiento de Sebastián Romero, así como de los cientos de militantes y activistas obreros encausados por luchar, es una tarea que el movimiento obrero debe tomar en sus manos y con sus métodos. En cada lugar de trabajo impulsemos pronunciamientos obreros y exigencias a los sindicatos y centrales para la convocatoria a un paro general y a un plan de lucha sostenido hasta que Sebastián esté libre, y caigan todos los procesos contra los luchadores obreros.

C.O.R. Corriente Obrera Revolucionaria

Detenido-desaparecido. A Luis Espinoza lo mató la policía tucumana.

Detenido herido y desaparecido por la policía tucumana el viernes 15/5, el cuerpo del obrero rural Luis Armando Espinoza apareció este 22/5 en un acantilado, embolsado y encintado, en la zona de Alpachiri (Catamarca) a escasos metros del límite provincial con Tucumán.

A una semana de la desaparición de Luis a manos de la policía tucumana, Alberto visita a Manzur para darle apoyo político tratando de estrechar relaciones con los gobernadores peronistas en momentos en que se extiende la negociación con los bonistas y se aviva la disputa al interior de cada una de las coaliciones, oficialista y opositora, burguesas. La contracara, es el cuerpo de Luis, asesinado y arrojado al fondo de un barranco, a manos de la policía asesina, esa lacra impune del aparato represivo que es el Estado.

Luis, junto a su hermano Juan, pasaban en cercanías de un operativo de la policía que dispersaba a un grupo de personas reunidas pese a la cuarentena en el departamento de Simoca, cuando fueron sometidos por la policía. Juan fue golpeado y antes de perder el conocimiento alcanzó a ver que la policía disparó contra su hermano, quien fue cargado en una camioneta. Desde ese momento, Luis se encontraba desaparecido hasta hoy. La familia y amigos de Luis se movilizaron de inmediato para exigir su aparición con vida, cortando la ruta y denunciando a la policía como responsable.

Dos de los agentes bajo investigación por este hecho, Claudio Zelaya y Gerardo González Rojas ya tienen una denuncia previa por la muerte a golpes, bajo custodia policial de Alan Andrada, un joven de 20 años detenido a la salida de un boliche en 2018. Hecho aún impune. Además de estos dos, están bajo averiguación del delito de desaparición forzada, Rubén Montenegro (subcomisario), y los oficiales José Morales René Ardiles, Víctor Salinas, Miriam González, José Paz, Romano y un civil, empleado de seguridad privada del municipio de Monteagudo, Héctor Villavicencio.

La cuarentena, como medida estatal de control burgués de la circulación de las mercancías y de la fuerza de trabajo, como medida estatal de resguardo de los intereses de las patronales frente a la crisis económica mundial, está mostrando su carácter antiobrero. La multiplicación de los contagios, la muerte de Ramona y tantas más en las villas de Buenos Aires, y la represión que acompaña el despliegue de las fuerzas de seguridad en el territorio son el resultado de esta política. La cuarentena fue la excusa patronal para el abandono a su suerte de miles de obreros rurales en todo el país, tras ser explotados para la cosecha en la Patagonia y en Cuyo, mientras miles de trabajadores de la ciudad la viven como suspensiones, despidos y abusos patronales de todo tipo. Y también fue la excusa para la represión que se cobró la vida de Luis.

Sólo con métodos obreros podemos imponer justicia para Luis y castigo a los responsables de su asesinato. A manos de la justicia burguesa, veremos otro capítulo más de impunidad en la cuna del terrorismo de Estado. ¡Disolución de la policía y las fuerzas represivas! Las centrales sindicales deben llamar a un paro general en repudio a este crimen contra nuestra clase, y contra el desastre que significa el manejo de la pandemia en manos del Estado burgués. Con estos ejes, instamos a movilizar en todo el país, y en CABA a la Casa de Tucumán, a las corrientes de izquierda, a los sectores combativos del movimiento obrero y del movimiento estudiantil, y a los organismos de derechos humanos independientes del gobierno. Contra toda tregua y conciliación a la que nos lleva la burocracia, necesitamos armarnos de un programa de control obrero de la producción, de escala móvil de horas y salarios, y preparar un plan de lucha que nos permita avanzar en centralizar en nuestras manos las acciones de la salida a la crisis.

David Soria, ¡presente!

Recientemente, hemos tomado conocimiento del fallecimiento del compañero David Soria, un reconocido dirigente obrero de zona norte, quien fuera delegado de la fábrica Paty. Según cuentan sus compañeros, murió en medio de esta pandemia, ante la falta de atención médica adecuada, en una muestra más de la miseria a la que nos arroja este sistema capitalista que él aborreció y combatió, como un obrero militante que abrazaba la lucha por la revolución social.

Supimos compartir con David innumerables peleas de nuestra clase. Entre ellas, la lucha por la absolución de los petroleros de Las Heras, los cortes en el parque industrial de Pilar, la misma ocupación de Paty.

Saludamos calurosamente a su familia y compañeros ante su fallecimiento. Y decimos, ¡David Soria, presente!

 

15/04/2020

Corriente Obrera Revolucionaria

Antonio Barrera, ¡presente!

El 1°de mayo falleció Antonio Barrera, enfermero del Hospital Posadas y Secretario Gremial de la CICOP. Despedimos a un compañero que militó gran parte de su vida bajo las banderas de la revolución. Saludamos a sus familiares, amigos y compañeros de militancia del Nuevo MAS.

¡Hasta el socialismo siempre, Antonio!

Corriente Obrera Revolucionaria

02/05/2020

1° de mayo: Mostremos el poder de la clase obrera en todo el mundo

Declaración de la TRCI

1° de mayo: Mostremos el poder de la clase obrera en todo el mundo

En nuestro día en todo el mundo, los trabajadores debemos levantar nuestra voz contra la decadencia imperialista y mostrar el poder de la clase obrera.

La pandemia y la decadencia imperialista

Este 1° de mayo nos encuentra a los trabajadores luchando contra un virus y contra un parásito histórico, que es el capitalismo. La pandemia del coronavirus puso al desnudo al sistema capitalista y sus formas de dominación. Demuestra las consecuencias del avance del capitalismo sobre la naturaleza de forma anárquica. La pandemia agudiza y acelera las tendencias de la crisis del 2008, llevando de seguro a una recesión mundial. Pero es importante comprender que, si bien es continuidad de la crisis de la década pasada, esta continuidad no es necesariamente lineal; pueden producirse saltos de calidad en el estado general del capitalismo imperialista, cuyas consecuencias se verán en el mediano y largo plazo.

La crisis acelerada por el coronavirus acentuó aún más la descomposición de las instituciones creadas en la posguerra, un gran ejemplo es las OMS y su actuación, la ruptura de los equilibrios interestatales, entrando en una situación caótica la UE y una exacerbación de la competencia entre EEUU y China como lo más importante. En este escenario no se descarta la posibilidad de la ruptura de los equilibrios de clase en los estados nación abriendo procesos más agudos de lucha de clases.

Lo particular en esta crisis es la intervención de los Estados de forma deliberada en la esfera de la producción, en la relación entre el capital y el trabajo. Es decir, sobre las leyes del capital, no para violarlas, sino para negarlas parcialmente.

La respuesta de las principales potencias imperialistas ante la crisis, es un mayor estatismo, es decir, un intento de economía dirigida, intervención con un festival de subsidios al capital, nacionalizaciones de empresas en crisis como las aerolíneas de bandera e impuestos a las riquezas o políticas fiscales agresivas. Para los trabajadores esto no es otra cosa que un ataque en todas las líneas, con despidos masivos, suspensiones, rebajas salariales y quita de conquistas, entre otras.

La centralización estatal no puede ser más que reaccionaria. La cuarentena como política del Estado es para salvar al capital. Podríamos decir que la cuarentena es una política preventiva para resguardar a los grandes capitalistas y a su clase, desorganizando a nuestra clase con la complicidad de la burocracia sindical, para preservar sus Estados en descomposición, reforzando al aparato burocrático militar para disciplinar a las masas. En cambio, si fuéramos nosotros los que paralizáramos todo, no sólo estaríamos enfrentando al virus, sino estaríamos organizados para enfrentar los ataques. Los métodos de la clase obrera, como el cese de actividades y paros para ir a una huelga general, son medidas que permiten preservarnos de forma organizada, mediante los sindicatos, ante el ataque centralizado de los burgueses y las fuertes tendencias destructivas de la economía capitalista en crisis. Por eso no podemos estar a favor de la cuarentena impuesta por el Estado, ya que no es una medida “sanitaria”, sino una línea imperialista de resguardar las ramas de la producción haciendo descender el valor de la fuerza de trabajo.

Esta distorsión que introduce la intervención del Estado en la esfera de la producción abre un sinfín de crisis políticas de las distintas fracciones burguesas y una relación diferente con los trabajadores, ya que actúa en la base misma de las relaciones sociales de producción. Resulta muy evidente la importancia de la fuerza de trabajo en la creación de valor y la dinámica del capitalismo y su relación con esta fuerza de trabajo. Y ante el ataque de los capitalistas debemos contraponer el ataque a su capital. Los trabajadores ante el nivel de la crisis debemos reforzar la idea de expropiar a los expropiadores.

Debemos combatir la ficción de un aparato burocrático-militar perimido, que tiene bajo control lo que pasa en su territorio. Sólo la clase obrera puede dirigir medidas coordinadas internacionalmente. Planteamos el control obrero de las principales ramas de la economía, ante la desorganización de la economía y nos posicionamos por la destrucción de Estado burgués de forma revolucionaria, ya que es imposible que un Estado burgués responda a nuestras demandas.

Podemos decir que asistimos a un ensayo general reaccionario del sistema capitalista, en medio de un proceso más histórico de descomposición. Es un gran ensayo de conciliación de clases de patrioterismo. Ante una dirección anárquica como es el sistema capitalista, que depende de sus Estados mayores armados para garantizar la reproducción del capital, nosotros peleamos por una dirección colectiva consciente, que prepare las etapas de la dictadura del proletariado, ya que el sistema actual engendra las condiciones materiales y las formas sociales para la reconstrucción económica de la sociedad.

Sólo confiar en nuestras propias fuerzas

De forma cínica, los escribas del capitalismo pretenden demostrar que el marxismo es una teoría equivocada, temerosos de que la inocultable crisis en la que se encuentra el sistema propague la idea de la revolución social ante la irrefutable demostración de lo que produce la anarquía del capital. El ataque al marxismo en medio de una crisis, es la desesperación de una clase burguesa en descomposición ante escenarios más agudos de la lucha de clases que se avecinan.

Los trabajadores podemos organizar las tareas para enfrentar las consecuencias de la pandemia, frenar los ataques y desorganizar a la burguesía en su base de sustentación la producción. Lo haremos imponiendo el control obrero de las ramas más importantes de la economía, la escala móvil de horas y de salarios, la expropiación de los bancos, la apertura de los libros de las grandes empresas, son algunos puntos programáticos transicionales que pueden mostrar al conjunto de las masas la dominación de los trabajadores en la administración de las cosas.  Intervenir de forma independiente y con nuestros métodos en esta crisis es la tarea que tenemos planteada. Ejemplos en el mundo ante la crisis, que aceleró el coronavirus, hay muchos. Sectores de trabajadores salieron a hacer paros y huelgas en contra de los ataques. Quizás el caso más importante sea la huelga general en Italia, donde los trabajadores pararon en contra del decreto de cuarentena del gobierno. En EEUU, la principal potencia imperialista, los trabajadores también realizan huelgas en sus lugares de trabajo. Las luchas semi-insurreccionales de las masas en América Latina, como en Chile o en Ecuador, donde no han logrado imponer derrotas decisivas a la clase obrera y la juventud, pronostican la posibilidad de irrupción del proletariado del continente para vencer los planes de hambre y miseria del imperialismo. En Argentina, la lucha de los trabajadores del frigorífico Penta, de BedTime y del sistema de salud marcan el camino.

Los trabajadores debemos intervenir en esta crisis de forma independiente, preparando las condiciones para que surja una vanguardia revolucionaria que se constituya en partido como dirección revolucionaria en la necesidad de reconstruir la IV Internacional.

 

COR Chile - LOI Brasil - COR Argentina

Propuesta para un 1° de mayo internacionalista y de combate

 

Este 1° de mayo debe ser una jornada en donde se escuche la voz de los trabajadores con más fuerza, ante la crisis mundial y la pandemia.

Somos los trabajadores, a los que ahora en medio de esta crisis de forma cínica llaman esenciales, los que producimos y ha quedado claro quiénes son los que se apropian de forma privada de esa producción. Somos esa clase obrera que alrededor del mundo está luchando contra los ataques de sus Estados para que no seamos nosotros lo que paguemos la crisis que ellos generaron.

Somos los trabajadores los que, en nuestro día, tenemos que alzar nuestra voz de forma independiente para preparar las condiciones de enfrentamiento a la burguesía y sus Estados.

En Argentina, ante la negativa de algunas corrientes de izquierda a realizar un acto centralizado, ya que respetan los términos de la cuarentena, sostenemos que nuestra clase debe manifestarse activamente de todos modos este 1° de mayo.

Llamamos a las corrientes de izquierda, a los sindicatos recuperados, a las comisiones internas combativas, a los delegados antiburocráticos y al conjunto del activismo, que luchan en contra del sistema capitalista a realizar actos por zonas o región para mostrarle a nuestro enemigo en nuestras propias filas, que es la burocracia, y a nuestros enemigos históricos, la burguesía, que no van a desorganizarnos, ni a callar nuestras luchas. Actos en contra del decreto de la cuarentena, que prohíbe la actividad sindical y por la apertura de los sindicatos, para que sean nuestras herramientas de lucha, como no quiere la burocracia sindical.

Actos en todo el país donde sean los trabajadores combativos de la salud los que cierren y denuncien la política criminal del gobierno de Alberto en medio de la pandemia y expresemos un saludo internacionalista a los compañeros de la salud que enfrentan en el mundo la debacle de los sistemas de salud.

Queremos proponerles a los compañeros del Frigorífico Penta un acto en la puerta de la fábrica para reforzar su lucha, que se está dando en medio de una cuarentena, y tantas luchas que se están realizando en el conjunto del país ante los ataques de las patronales, con anuencia del gobierno y la burocracia sindical.

Se podría hacer un acto en alguna cabecera de líneas de colectivo, donde se reúnan las tendencias combativas de la rama del transporte en el subte y ferroviarios. Esto sólo a modo de ejemplo, obviamente respetado todas las medidas de higiene y seguridad para proteger nuestra salud, porque sólo los trabajadores, con nuestros métodos de lucha, podemos garantizar nuestras condiciones de vida. Para el capitalista, la vida de la fuerza de trabajo es algo intrascendente y en esta crisis esto se puede ver de forma más descarnada.

Esperamos poder coordinar estas acciones.

 

 

Los métodos obreros y la cuarentena

Los métodos obreros y la cuarentena

En momentos en que el gobierno se prepara para extender la cuarentena, queremos formular algunas consideraciones sobre la situación y cómo, a nuestro entender, deberíamos intervenir los revolucionarios.

Alberto Fernández con su grupo de notables, es decir Paolo Rocca, Acevedo, de la UIA, y lo más granado de los empresarios, definen los destinos de los trabajadores en nombre de la salud de sus negocios. Alberto, está llevando a cabo la máxima de uno de sus maestros, Néstor Kirchner, que decía “no le den importancia a lo que digo, sino a lo que hago”. Les dice “miserables” a los empresarios, pero avala los despidos de Techint; dice control de precios, pero avala sobreprecios en las compras de alimentos, y dice con acciones: entre los bancos y los jubilados, elijo a... los bancos.

Resulta llamativo que gran parte de la izquierda reclame que siga la cuarentena e intente cambiarle el contenido a esta medida estatal. Debemos ser claros, la cuarentena es una medida recomendada por la Organización Mundial de la Salud, una institución creada en la posguerra como parte del nuevo orden mundial después de la segunda guerra. Es evidente que toda política que venga de semejante organización imperialista, responsable de la destrucción de la salud y, por lo tanto, artífice de la pauperización de nuestras condiciones de vida, no va ser para favorecer a nuestra clase.

Por eso, si están en juego nuestras condiciones de explotación, no nos ofrecerán una salida favorable nuestros explotadores. Es con los métodos obreros, que son parte de nuestra historia, como los ceses de actividad, paros, huelga de brazos caídos, huelgas, es decir, paralizar la producción imponiendo un programa que enfrente al Estado como los trabajadores podremos enfrentar esta crisis.

La cuarentena es el método que tiene la burguesía, no para detener el virus, sino para garantizar su forma de dominación ante la crisis y que no colapsen sus sistemas, centralmente el de salud. Los métodos obreros, como parte de medidas transicionales, son intervenciones del poder estatal proletario que limitan de manera consciente el derecho de los capitalistas a disponer de sus bienes y su afán de lucro.

Podríamos decir que la cuarentena es una política estatal preventiva, para resguardar a los grandes capitalistas y a su clase, desorganizando a nuestra clase con la complicidad de la burocracia sindical, para preservar un semi Estado en descomposición, reforzando al aparato burocrático militar para disciplinar a las masas. Para imponer esta política utiliza el monopolio de las fuerzas del Estado, con la policía, la gendarmería, hasta el espionaje cibernético y el ejército para garantizar esta línea. Si fuéramos nosotros los que paralizáramos todo, no sólo estaríamos enfrentando al virus, sino estaríamos organizados para enfrentar los ataques.

Debemos abrir un debate central al interior de nuestra clase, principalmente en el movimiento obrero industrial, ante la propaganda oficial de la importancia del Estado en esta crisis, de sus funciones sociales y de control. Es imperioso aclarar el contenido de clase del concepto de Estado. La naturaleza de clase del Estado es burguesa, defiende a una clase antagónica a la nuestra, por lo que debemos preparar las condiciones materiales para su destrucción.

Permitir que el gobierno siga imponiendo una centralidad reaccionaria con la cuarentena, lo que significa un ataque brutal a los trabajadores, con suspensiones, rebajas de salario, despidos y quita de conquistas, es -como mínimo- entregarnos sin dar pelea.

Los trabajadores podemos organizar las tareas para enfrentar las consecuencias de la pandemia, frenar los ataques y desorganizar a la burguesía en su base de sustentación, la producción. Imponiendo el control obrero de las ramas más importantes de la economía, la escala móvil de horas y de salarios, la expropiación de los bancos privados, la apertura de los libros de las grandes empresas, son algunos puntos programáticos que pueden mostrar al conjunto de las masas la dominación de los trabajadores en la administración de las cosas. Intervenir de forma independiente y con nuestros métodos en esta crisis es la tarea que tenemos planteada. Ejemplos en el mundo ante la crisis, que aceleró el coronavirus, hay muchos. Sectores de trabajadores salieron a hacer paros y huelgas en contra de los ataques. Quizás el caso más importante sea la huelga general en Italia, donde los trabajadores pararon en contra del decreto de cuarentena del gobierno. En EEUU, la principal potencia imperialista, los trabajadores también realizan huelgas en sus lugares de trabajo.

Confiar en nuestras propias fuerzas es la única salida que tenemos los trabajadores.

Largas colas en los bancos para cobrar jubilaciones. Una crisis social que está explotando.

Largas colas en los bancos para cobrar jubilaciones

Una crisis social que está explotando

 

Antes de la declaración de la pandemia del coronavirus y toda la serie de medidas represivas establecidas con la excusa de “cuidarnos a todos”, el gobierno de Alberto Fernández ejecutó un importante saqueo a las jubilaciones al establecer una nueva fórmula para el cálculo de la movilidad. Este ataque es un hito más en una larga historia de humillaciones a trabajadores que pasan a retiro y deben luchar por sobrevivir en condiciones de pobreza. El más explosivo de esos hitos fue la reforma jubilatoria impulsada por el macrismo en 2017 y votada con ayuda del PJ y los partidos provinciales.

El ensayo reaccionario de establecer una cuarentena obligatoria, garantizada por las fuerzas de seguridad, es un intento desesperado de que la crisis social no estalle a causa de la propagación de la enfermedad viral del COVID 19. Pero el estado calamitoso del sistema de salud, los salarios de miseria de casi la mitad de los trabajadores del país, las condiciones de vida desesperantes de los jubilados y de una gran porción de la población en los conurbanos de las grandes ciudades de todo el país no se pueden tapar con propaganda invitando a la “responsabilidad” y la “solidaridad”. Además, quedó demostrado que un intento de centralización por parte de este Estado resulta en caos total, porque es así como se organiza la vida social capitalista, basada en la anarquía del capital.

 

Jubilados expuestos, bancarios expuestos

 

El viernes 3 de abril reabrieron las sucursales bancarias que pagan haberes de la seguridad social, después de haber permanecido cerradas desde la declaración de la cuarentena total, el 20 de marzo. Todos los trabajadores bancarios previeron que la situación sería caótica, como lo es todos los meses en los que hay fecha de cobro establecida por el cronograma de pagos de ANSES. No es una novedad para los bancarios verse sometidos a estresantes horas de trabajo, que la mayoría de las veces se extiende bastante más de la jornada laboral de convenio. También son los trabajadores los depositarios de la bronca y la frustración -justificada- de los clientes que tienen que esperar horas para cobrar un haber, muchas veces mínimo. A las patronales les cabe bien la consigna de la cuarentena: “lavarse bien las manos”.

Este 3 de abril vimos a jubilados expuestos al contagio de manera masiva en largas colas de muchísimas horas. Mostraron la fragilidad de la imposición de la cuarentena por parte del Estado, ante la necesidad real de la mayoría de los jubilados de percibir su haber. Los bancarios también se vieron expuestos al contagio, sometidos a la presión de la patronal, que es la verdadera responsable del pésimo servicio a los jubilados, que ve en ellos sólo un buen prospecto para colocar productos financieros. Mientras los banqueros se quedan cómodos haciendo cuarentena en sus casas, nos someten a los trabajadores a condiciones insalubres. Sólo podremos cuidar nuestra salud con los métodos obreros: con cese de actividades, con el paro, con la organización. Que el sistema de las jubilaciones dependa de estos banqueros, que sólo persiguen su insaciable afán de lucro, es un despropósito más de la economía capitalista.

 

Por un sindicato independiente del Estado y las patronales

 

Ese mismo día, el secretario general de La Bancaria, Sergio Palazzo, tras ser increpado por un coro de periodistas que siempre encuentran una buena oportunidad para atacar a las organizaciones obreras, explicó que el gremio se puso a disposición de resolver el problema -a la orden del gobierno, no de las necesidades de los jubilados y de sus propios trabajadores. Sus declaraciones parecían de un funcionario del Estado, no de un líder sindical que vela por los intereses de los trabajadores, no sólo de su gremio, sino de conjunto. Esta postura ya se anticipó antes de la pandemia, cuando se mostró dispuesto a resignar las paritarias por una suma fija que impuso AF en consonancia con los dictados del FMI. Desde la asunción del nuevo gobierno, se han comprometidos con la “paz social”, mientras el ajuste del FMI sigue en marcha. Ahora pretenden que seamos los jubilados y los trabajadores los que paguemos por esta situación de crisis, que generaron las patronales y sus cómplices.

Ante esta situación de emergencia debemos imponer delegados de Higiene y Seguridad. Sabemos que esto sólo se podrá llevar adelante mediante la organización de los trabajadores en sus lugares de trabajo. Hay que hacer asamblea en cada sucursal para hacer un relevamiento diario de las condiciones de trabajo. Y si éstas no se cumplen, imponer el cese de tareas.

Debemos redoblar la organización para defender las jubilaciones de todo el pueblo trabajador, apelando a la unidad de la clase obrera.

Debemos imponer la reapertura inmediata de la paritaria, en la que se escuchen las demandas de los trabajadores. Todo trabajo realizado durante la cuarentena fuera de las condiciones establecidas en el CCT: el “homeoffice”, el trabajo los fines de semana, las horas extras, debe ser debidamente compensado salarialmente. Quienes se vean afectados a trabajar en medio de la pandemia, deben ser compensados por ser sometidos a trabajo insalubre. Si algún trabajador se contagia de COVID-19 deberá ser considerado que es una enfermedad laboral. Para discutir esto se deben elegir delegados paritarios con mandato y revocables.

Además, desde hace meses, antes de la pandemia, muchos bancos empezaron a ofrecer retiros voluntarios, o sea, despidos encubiertos; así como despidos abiertamente. Hay que pelear por la reincorporación de los despedidos.

También debemos imponer que se efectivice los tercerizados, que son una gran parte de los trabajadores del sistema financiero.

En el marco de la imposición policial de la cuarentena, debemos plantear que el sindicato tramite permisos de circulación a los delegados para asistir a los compañeros en los lugares de trabajo.

Pero, en definitiva, sabemos que una burocracia adicta al Estado y cómplice del gobierno no peleará hasta el final por los intereses de los trabajadores. Es necesario recuperar nuestros sindicatos de manos de la burocracia conciliadora. Hay que organizar un Congreso de Delegados de urgencia para enfrentar esta situación y buscar una respuesta desde la clase obrera con los métodos obreros. Hacemos un llamado a todas las corrientes de izquierda dentro del sindicato a desarrollar una campaña por estas demandas.