Crisis migratoria en el Norte de África

Entre el jueves 30 y el viernes 31 de julio, una avalancha humana de unos 60.000 migrantes, mayormente jóvenes, marroquíes y de otros países de África, irrumpió en el enclave colonial español de Ceuta, superando a la guardia fronteriza por tierra y mar. Al momento de escribir esta nota, el saldo de muertos debido a la represión del Estado español y a las condiciones ultra precarias de la migración ascendía a 67 personas.

Entre los elementos que explican la migración masiva es evidente que el principal es la desesperación a la que se ven arrojados los trabajadores de Marruecos y otros países de África ante la degradación de sus condiciones de vida, producto de la putrefacción del capitalismo y la expoliación imperialista, agudizadas en los últimos años por el avance de las tendencias a la guerra generalizada. Este último elemento habilita los análisis que destacan las maniobras de la monarquía marroquí, principal aliada de Trump en el continente y uno de los firmantes de los acuerdos de Abraham con Israel, que emplearía tácticas de presión migratoria para obligar a negociar a España —y a la frágil unidad europea— para hacer avanzar la agenda de reclamos territoriales del país y sus aliados. Tácticas similares fueron utilizadas por Marruecos en 2021. Por supuesto, se trata de tácticas criminales y descompuestas de enfrentamiento entre Estados burgueses utilizando a nuestra clase como carne de cañón.

Sin embargo, lo que el imperialismo ha dado en llamar “crisis migratoria” en realidad fue el avance de la juventud marroquí sobre el territorio que les fue robado por España, lo cual es una acción enormemente subversiva, que provocó la desesperación y el miedo de la burguesía imperialista, preocupada porque esto no se convierta en un ejemplo a tomar por los jóvenes obreros de otras colonias y semicolonias.

La existencia de Ceuta, junto con Melilla y otros 3 territorios bajo soberanía española en África, es una excrecencia colonial. Estos territorios son utilizados para el control de las rutas comerciales y de los flujos migratorios al servicio del imperialismo europeo. Y son una muestra de la decadencia de la unión capitalista de Europa, proyecto que marcha a cada paso hacia una crisis más profunda. La misma crisis en Ceuta ha producido todo tipo de protestas entre los miembros de la UE, que no quieren ninguna solidaridad a la hora de enfrentarse a la “cuestión migratoria”, salvo en la intervención de Frontex, el servicio migratorio continental, que podemos describir como el ICE (la infame migra yanqui) de la UE. El próximo martes, los ministros del interior de la UE mantendrán una reunión para tomar nuevas decisiones, que seguramente continuarán el rumbo de endurecimiento de las medidas anti-inmigración que viene definiendo el grupo en los últimos años.

El sábado 1/8, Pedro Sánchez, presidente del gobierno español (PSOE), se apersonó en Ceuta, no sin antes enviar al ejército y a las fuerzas represivas nacionales a aplicar mano dura. El operativo represivo logró “convencer” a la mayoría de los migrantes de regresar a Marruecos “voluntariamente”, ante la falta de atención sanitaria básica, la represión y las zonas liberadas para el accionar de los grupos de choque nacionalistas pro-españoles. La crisis no está cerrada, ante la perspectiva de que nuevas irrupciones rompan la tensa calma habitual.

La crisis capitalista, con un avance acelerado de la descomposición, el giro hacia la economía de guerra en Europa, la descomposición de los Estados artificiales de la posguerra en África, la salida de las fuerzas militares de las ex metrópolis en zonas determinadas como el Sahel, el peso de la influencia económica de China y militar de Rusia (a través del grupo Wagner) definen la dimensión de la actual crisis en Ceuta, una de las dos fronteras terrestres entre el continente de la otrora opulencia capitalista, en franca decadencia, y el continente africano, primera víctima del bandidaje imperialista moderno.

Los revolucionarios internacionalistas debemos tomar una posición de clase, luchando por el fin de todo resabio colonial en África y en todo el mundo. Fuera España y sus tropas de Marruecos. Pero no es la Monarquía de Mohamed VI ni la sub-burguesía semicolonial marroquí, atada por mil lazos al imperialismo europeo, yanqui y al sionismo, quienes pueden dar una salida a la clase obrera y su juventud frente a las penurias generadas por la crisis. Somos los propios trabajadores los que debemos forjar la unidad internacional de nuestra clase para enfrentar a los Estados imperialistas europeos, organizándonos en sindicatos únicos por rama, donde ingresen sin restricciones todos los inmigrantes de cada rama. Las organizaciones obreras podrán impedir con su lucha que la inmigración irregular en Europa sea utilizada para hacernos competir entre trabajadores para rebajar los salarios y las condiciones de trabajo y de vida en general. Abajo las reformas laborales impuestas por todos los gobiernos con la receta del FMI. La propiedad privada imperialista se ha conformado históricamente no solo a partir de la explotación sobre la clase obrera europea, sino también en base a la expoliación de las colonias y semicolonias. El capitalismo mundial tiene su origen manchado con la sangre de las invasiones europeas sobre África, Asia y América.  Es justamente esta expoliación la base de la construcción de los “Estados de bienestar” de la posguerra, hoy en decadencia, y el sostén de los privilegios de la aristocracia obrera y cúpulas sindicales de los países imperialistas. Por eso, en España toda lucha del activismo obrero en contra de sus direcciones y encaminada a recuperar los sindicatos debe partir de la pelea irreconciliable para que los sindicatos levanten como programa la devolución inmediata de los territorios robados a Marruecos y el fin de la opresión imperialista. Luchemos contra las divisiones legales impuestas entre nacionales, migrantes, residentes, etc. y contra las expulsiones sumarias (en caliente) de los obreros desesperados que huyen de la represión y la miseria que la propia expoliación imperialista genera en sus países de origen. Disolución de Frontex y sus controles fronterizos, disolución de las fuerzas represivas garantes del orden burgués y la propiedad privada de los medios de producción. Piquetes de autodefensa organizados por los sindicatos para enfrentar la represión. Es la clase obrera, empezando por los trabajadores de la propia Europa, la que puede imponer, con sus métodos como los paros y la huelga, la consecución de estas demandas, avanzando en el control obrero de la producción. Para todo esto, será necesario recuperar los sindicatos de manos de la burocracia sindical que viene funcionando como pilar del Estado español y demás estados imperialistas.

La lucha de clases no se detiene, las fronteras nacionales son un freno absoluto al desarrollo económico y social de la humanidad. Por Federaciones de Repúblicas Socialistas como forma política de la dictadura proletaria y su extensión internacional. Para llevar a la victoria este programa, se impone la reconstrucción de la IV Internacional, el partido mundial de la revolución socialista, y sus secciones nacionales.

Renovamos nuestra página web

En el año en que la COR cumple 20 años, renovamos nuestro sitio web con la intención de seguir aportando al desarrollo del trotskismo como corriente revolucionaria. Te invitamos a conocer el nuevo sitio donde podés leer nuestros artículos sobre actualidad, las ediciones de El Impreso de la COR y nuestros materiales teórico-políticos.

Contactate con nosotros a través de WhatsApp, Telegram o Instagram para continuar el intercambio.

A la conquista de la opinión pública

Ante el crecimiento en las encuestas de la figura de Myriam Bregman y su intención de voto para las elecciones del 2027, se ha abierto un debate dentro de las filas del FITU sobre cómo aprovechar este escenario.

Por el lado del PTS, se lanzaron a “organizar la simpatía” conformando comités para apoyar a su candidata y propusieron a los otros integrantes del FITU un foro de debate para discutir qué tipo de partido hay que construir. Ellos proponen para el debate la necesidad de crear un movimiento por un nuevo partido para una nueva clase obrera. El MST acepta los comités, que el PTS aclara que no son unitarios, y debate la necesidad de un partido amplio de tendencias, apostando a que el FITU no sea sectario y que desarrolle la “unidad en la diversidad” (frase que es la cobertura consignística para hacer todo tipo de acuerdos policlasistas). EL PO votó en su último congreso aceptar todas las tácticas del PTS cambiándoles el contenido y, en base a los comités, apostar a una asamblea del FITU, ya que reivindican su programa y consideran que de ahí saldría el germen del partido revolucionario. Izquierda Socialista votó hacer comités con el PO e insiste en que no se rompa el frente.

Este debate al interior del FITU, así como las formas organizativas que se plantean para un escenario electoral de crecimiento de la izquierda parlamentaria, carece de filo revolucionario, ya que se intenta realizar no sobre tendencias reales que viran a la izquierda sino en base a encuestas de opinión. Estas corrientes deben ser conscientes de que, en el terreno electoral, la tendencia que predominó en las últimas elecciones fue la abstención y el voto en blanco. Pero, sin detenernos en estos aspectos, lo más importante es que intentan organizar a los descontentos del mileísmo, del peronismo y del progresismo estatista detrás de comités inventados, con objetivos electorales. Esto se aleja de la organización de nuestra clase en sus organizaciones y estructuras, como son los sindicatos. En una situación internacional de ataque al proletariado, en la que intentan llevarnos a una guerra generalizada, que, en nuestro país, se traduce en un intento de desorganizarnos y acelerar la pauperización de nuestras condiciones de vida, la respuesta que el FITU da es organizarnos en comités desestructurados, sin objetivos claros, ni perspectiva revolucionaria. El PTS intenta mostrar la pata obrera de los comités proponiendo impulsar un comité en el Garrahan. Supuestamente se inspiran en la táctica de comités de acción que levantaba Trotsky para Francia, que eran para que la burocracia saliera de sus sillones y fuera más fácil enfrentarla en las calles. De forma sutil le dice a la Junta Interna del Garrahan que son burócratas y, para que sean democráticos, deben hacer un comité, es decir, no ampliar las funciones de la Junta Interna, sino reemplazarla de forma organizativa, un delirio.

Trotsky solía debatir con las organizaciones que basaban su programa y acciones en función de la opinión pública: eran tendencias que se denominaban centristas, porque oscilaban entre reforma y revolución. Ese vaivén se expresaba según las oscilaciones de las masas, ya que, al no tener un programa que contemplara las etapas de la dictadura del proletariado, eran tendencias muy vulnerables a esos cambios de las masas.

Como podemos leer en el manifiesto que publicó el PTS para discutir en los comités, la dictadura del proletariado no existe y la revolución sólo se nombra como revolución social (una generalidad para no decir revolución obrera y socialista). Por supuesto, no se lee absolutamente nada que se acerque a una insurrección violenta que espante a los futuros simpatizantes. Sólo se preocupan en buscar un diálogo o un nuevo sentido común que combine movimientos, en la búsqueda de no fracasar como lo hizo el viejo MAS en los ‘90, o los autonomistas en el 2001.

Nosotros sostenemos que tenemos que organizarnos en los sindicatos y los lugares de trabajo, conformando oposiciones sindicales revolucionarias, con un programa de transición que forje una vanguardia que sea el embrión de un partido revolucionario como sección nacional de la IV Internacional reconstruida. Un partido de cuadros, no adherentes o simpatizantes, que genere una ruptura revolucionaria con el peronismo y no su superación, no hay nada que superar de una dirección contrarrevolucionaria como es el peronismo, hay que destruirlo.

Buscamos esa unidad con los militantes del FITU que intervienen en los sindicatos, en los lugares de trabajo o en el movimiento de desocupados para organizarnos para destruir a la burguesía en su “estrecho de Ormuz”, que es la producción.

Como COR venimos impulsando Conferencias de Partido para incorporar a nuestras filas a militantes que han venido haciendo una experiencia con nosotros debatiendo unas Tesis sobre partido que fueron votadas en la Conferencia de fusión con los camaradas de Trabajadores Trotskistas que se incorporaron a la COR en el 2024.

Y seguimos impulsando la necesidad de una Conferencia Internacional con las corrientes que aun levantan la dictadura del proletariado para discutir las tareas de los revolucionarios a nivel internacional y regional como la política hacia Bolivia y el ataque a Cuba por parte del imperialismo.

Acuerdo EEUU-Irán: Trump paga para salir del estrecho

El miércoles 17 de junio, Trump y el presidente iraní Masoud Pezeshkian firmaron de forma remota un “Memorándum de Entendimiento” para cerrar la guerra iniciada por la potencia imperialista e Israel el 28 de febrero. Trump lo hizo en el palacio de Versalles, en el marco de la cumbre del G7, justificándose con la poca afortunada comparación con el presidente Herbert Hoover, durante cuya presidencia se inició la crisis de 1929: “No quería ver una catástrofe económica. Si esto hubiera continuado, esto es lo que habría pasado”. La firma definitiva se esperaba para el viernes de esa semana, pero la continuidad de la ofensiva de Israel sobre el sur del Líbano llevó a Irán a mantener el bloqueo del estrecho de Ormuz, uno de los principales puntos que viene a resolver el memorándum. Finalmente, el domingo 21/6 los negociadores de ambas partes se reunieron en Lucerna, Suiza, en una propiedad de Qatar, para dar curso efectivo a los acuerdos, ocasión en la cuál ambas partes mantuvieron una retórica digerible para su frente interno. El vicepresidente norteamericano Vance hizo hincapié en el reingreso de los observadores la OIEA a Irán para verificar el cumplimiento del descarte del uranio enriquecido de Irán y el control de sus instalaciones nucleares, los iraníes pusieron como condición el levantamiento del bloqueo a sus puertos, de las sanciones sobre sus ventas petroleras y el descongelamiento de sus activos en bancos qataríes (The Guardian, 22/6). A lo largo del día, se confirmó el cruce de cuatro buques petroleros por el estrecho.

Reconocimiento del fracaso

El primer elemento que salta a la vista de todos los analistas es que, con el acuerdo, Trump confirma el fracaso de la ofensiva lanzada junto a Israel en febrero. Más aún, es un fracaso con altos costos, no sólo por los miles de millones de dólares arrojados como material bélico sobre los trabajadores y el pueblo de Irán, sino también por las consecuencias del doble bloqueo del estrecho de Ormuz para toda la economía mundial. Estas consecuencias económicas golpearon duramente sobre aliados de EE.UU. y principalmente dentro de la propia metrópoli imperialista, presionando a la administración a intentar salir del problema antes de que la inflación y la inminente recesión dilapidaran cualquier posibilidad de que los republicanos mantengan el control del congreso luego de las elecciones de medio término que se llevarán adelante en noviembre.
Una de las principales contradicciones del memorándum, y lo que le dan un carácter de extrema fragilidad, es que impone a Israel límites en su ofensiva militar sobre Hezbollah y su invasión de la franja sur del Líbano. Al momento de escribir esta nota, no queda claro hasta que punto Israel va a admitir una negociación entre EEUU, Irán y el Líbano para dirimir este problema sin su participación. Pero si queda desnudo el carácter burgués reaccionario del régimen iraní, que pone por delante sus intereses económicos como real condicionante para la puesta en marcha del acuerdo, por sobre su defensa incondicional de la integridad territorial del Líbano, que aparece como punto 1 del acuerdo, punto que queda pospuesto para futuras conversaciones. Esto no quiere decir que el problema esté resuelto: vimos los insultos propinados por Trump a Netanyahu a la hora de intentar avanzar en la negociación. Israel queda evidentemente debilitado, y mientras más acorralado se vea el ente de ocupación sionista más brutal será su política colonialista y genocida para defender su propia supervivencia.
Las fragilidades del memorándum son también muestra de las dificultades que tiene el imperialismo para poder retirarse una vez que inicia una aventura militar. Y esto nos lleva a analizar la situación mundial de conjunto: el ataque a Irán era para Israel una ofensiva para intentar sostener su difícil posición en la región, para EE.UU. era parte de su política de asedio a China en su línea estratégica de asimilación de los ex Estado Obreros. Irán resulta un aliado importante de China, en términos geopolíticos y económicos, por ser eje de la iniciativa de la nueva Ruta de la Seda y gran proveedor de materias primas, sobre todo hidrocarburos. El objetivo de descabezar el régimen de los Ayatollahs para imponer una “Delcy Rodríguez” a la iraní mostró ser un error de cálculo del imperialismo. Tampoco contaba Trump con la resistencia de la población de un país de gran tamaño y con una historia de lucha y organización obrera y popular. Así entendido, el memorándum aparece como el precio que está dispuesto a pagar el imperialismo para dar una tregua en ese frente de la guerra generalizada que está preparando para intentar retomar la iniciativa ante la crisis del equilibrio de la posguerra y la erosión de su propia hegemonía, todo ello sobre la base estructural de la descomposición del sistema.

No hay tregua en la ofensiva contra la clase obrera

En el G7 quedó demostrado que el memorándum EEUU-Irán está lejos de ser un llamado a la paz. La OTAN y los países europeos aceleran el rearme y el militarismo, la guerra Rusia-Ucrania recrudece, Israel desconoce cualquier tregua y avanza en la ocupación del 70% de la Franja de Gaza mientras traslada la destrucción al sur del Líbano y Beirut. Sobre todo, la ofensiva contra la clase obrera se potencia, con nuevos ataques a las condiciones de vida y trabajo, aumentando la represión contra los inmigrantes, el ataque a los sindicatos (como sucede en Italia con quienes se solidarizan con Palestina) y la ofensiva de reformas laborales y jubilatorias. Nuestra clase sale a dar pelea, como muestran la huelga general en Portugal, las acciones por Palestina en Italia, los bloqueos contra el gobierno de Paz en Bolivia y la organización contra el ICE en EE.UU. 
En una dinámica que conduce a la guerra generalizada, los revolucionarios nos posicionamos por la derrota del imperialismo contra una nación oprimida como Irán, planteando la necesidad de la intervención de nuestra clase con sus métodos, la huelga, los bloqueos de los envíos de material militar y el sabotaje a la maquinaria bélica imperialista. La lucha antiimperialista está hoy, más que nunca, inextricablemente conectada a las tareas socialistas para dar una salida revolucionaria y proletaria a la situación.
En Medio Oriente es necesario expulsar al ente de ocupación sionista, la destrucción de Israel. Eso implica enfrentar a los gobiernos árabes que le dan sustento y luchar contra los Estados burgueses, para imponer una Federación de Repúblicas Socialistas en la región como forma estatal de la dictadura proletaria. Se impone desarrollar la lucha antiimperialista en EE.UU. y Europa, enfrentando a los propios Estados imperialistas. En Rusia y China, debemos combatir a Putin y a la dirección contrarrevolucionaria del PC chino, luchando contra la asimilación capitalista. En América Latina, tenemos que enfrentar a los principales apoyos del imperialismo en la región, los impulsores del Escudo de las Américas como Kast, Milei y Paz, así como a los supuestos progresistas que negocian un mejor lugar para sus burguesías en la explotación de nuestra clase como Lula y Sheimbaum.
En una situación mundial signada por la debacle del equilibrio preexistente y la amenaza de guerra generalizada para establecer nuevas formas, probablemente aún más descarnadas, de la explotación capitalista, el proletariado mundial tiene la última palabra. Será en el terreno de la lucha de clases donde podremos derrotar los planes de exterminio de nuestros enemigos. Reconstruir la Cuarta Internacional, el partido mundial de la clase obrera armado con la teoría-programa de la revolución permanente, es la tarea del momento para una nueva generación de revolucionarios que se forja al calor de las duras luchas actuales. Las corrientes trotskistas que defendemos el programa de la dictadura del proletariado debemos discutir como intervenir en la situación, para eso llamamos a organizar una Conferencia Internacional con carácter urgente.

Contra el acuerdo del Gobierno, los rectores y la burocracia sindical

Retomemos la pelea por salario y presupuesto en las Universidades

Pese a lo firmado la semana pasada, la lucha continúa en las Universidades Nacionales, donde esta semana se realizó el paro de la Conadu Histórica y se hicieron asambleas virtuales, asambleas interclaustros y otras actividades. Fue la única Federación que no rubricó el acta de entrega del 21%, a pesar de la intención de sus dirigentes que insistieron, como incluso lo hizo Claudia Baigorria por redes sociales, en los supuestos beneficios del “pacto”. El Gobierno obtuvo una fácil victoria en una batalla más de la lucha contra el desfinanciamiento y la rebaja salarial, pero la última palabra la tienen los docentes, nodocentes y estudiantes que repudian a la burocracia y buscan formas de organizarse para proseguir la pelea en forma independiente de las autoridades.
El Gobierno Nacional pudo cerrar en forma superestructural el conflicto universitario que empezó con la gestión de Milei y atravesó más de dos años de paros y movilizaciones (entre las que se destacan las tomas del 2024), cuatro marchas federales y dos proyectos de ley de financiamiento. El último superó todos los obstáculos institucionales, en un contexto de negociaciones y especulaciones preelectorales, y se instaló como consigna privilegiada entre las distintas burocracias sindicales y los rectores-gerentes de las Universidades. Levantaban como “logro” una ley que no se cumplía pese a estar vigente, y poco hacían al respecto más que recurrir a la vía judicial. 
Pero esa salida parlamentaria-legal-judicial, que se mostró impotente todo este tiempo, se dejó caer deliberadamente justo cuando podía dar algún resultado a favor, para firmar un acuerdo que implica congelar el conflicto, con un aumento salarial que, con un total de 24,33% hasta noviembre, da por saldada la recomposición salarial a mayo del 2026, la de todo el 2025 y la de parte del 2024.
Según algunos cálculos, significa menos de la tercera parte de lo que prometía la mentada ley, que ahora, debido a la maniobra del Gobierno y del CIN, avalada por las Federaciones sindicales, se aleja por tiempo indefinido. Hay que recordar que la propuesta vino de la mano de los rectores, es decir, de los que se encargan de aplicar el ajuste de Milei en cada Universidad, que se reunieron con el Gobierno y empezaron a difundir el ofrecimiento que éste les acercó en forma oral. Los burócratas se apuraron a poner la firma, difundiendo informaciones engañosas y sin garantizar al cien por cien la necesaria consulta a través de asambleas. Hay que aclarar, además, que la ley siempre fue una zanahoria, que desvió cualquier impulso de cuestionamiento político más profundo hacia el terreno jurídico y legal, y lo que sucede ahora es lo que en realidad la burocracia pretendía que sucediera al colocar la ley como zanahoria: planchar el conflicto universitario. Las centrales sindicales universitarias, por otra parte, le dan la derecha a Milei, en un momento de serio desprestigio de su gestión, y le salvan las papas en uno de los frentes que tenía abiertos. 
Aunque nada de esto podría sorprendernos, porque estuvo claro desde el comienzo el papel del Frente Sindical de las Universidades Nacionales debido a su carácter burocrático, lo que pasó en esta oportunidad provocó un malestar mucho mayor en las bases de cada asociación o gremio, al punto que afiliados oficialistas se rebelaron públicamente contra el acuerdo.
El repudio comenzó a extenderse en las distintas regiones y confluyó en un grupo de WhatsApp de trabajadores “contra la entrega del 21%” que fue iniciado por un sector independiente de San Luis y alcanzó más de mil integrantes de todo el país. La iniciativa desembocó en una asamblea virtual realizada el sábado pasado, donde participaron las corrientes de izquierda además los sectores independientes y autoconvocados. La coordinación de la asamblea, hegemonizada por el PO, no sometió a votación las distintas mociones, sino que presentó un resumen que tuvo que tomarse como “resolución” consensuada, con la consigna “Milei, cumplí la ley”.
La Rama Universitaria de la COR estuvo presente en la asamblea virtual y se pronunció contra la línea legalista que ahora muestra su fracaso. Los camaradas que intervinieron plantearon además propuestas concretas para seguir desarrollando la lucha de los trabajadores universitarios: adhesión total al paro de ConaduH, no toma de exámenes, no inicio del segundo cuatrimestre, plenario de delegados con mandato. Expusieron asimismo la necesidad de tener un sindicato único, contra la fragmentación existente, e hicieron eje en la necesidad de contar con delegados paritarios elegidos por la base y de carácter revocable para evitar entregas como la actual. También propusieron a los presentes construir oposiciones sindicales para recuperar esas organizaciones para la lucha, y de ese modo enfrentar la crisis de dirección que enfrenta el conjunto de la clase trabajadora.

COR – Rama Universitaria

A propósito del debate sobre el carácter de China hoy

Hay un importante debate en cuanto a la caracterización de China desde el punto de vista marxista. Debemos partir de que es una situación compleja donde se está desarrollando, después de una revolución que inició una transición al socialismo, una transición al capitalismo, es decir, una contrarrevolución que está encarando una asimilación catastrófica al sistema capitalista.

La situación del imperialismo y su dominación se expresan de forma histórica en la organización de las relaciones sociales como sistema capitalista, entendiendo que la organización del capital es una organización anárquica y ha entrado en su fase de descomposición. Es en la organización de las relaciones sociales donde ha entrado en una contradicción explosiva, ya que no logra que la relación capital-trabajo sea contenida en las instituciones creadas para su dominación y no ha podido encontrar en el proceso histórico su reemplazo por otra forma de dominación estatal burguesa. Este elemento también es expresión de la crisis en la creación de valor y su desequilibrio en relación con las actividades que agregan valor. Es decir, se genera una contradicción en la explotación y la generación de plusvalía.

Una aproximación para caracterizar el proceso chino

En este artículo intentaremos dar una aproximación a una caracterización del proceso chino. Creemos que estamos ante una forma distorsionada de dominación burguesa, con una dirección contrarrevolucionaria del PC chino, que conduce una planificación burocrática de la economía, configurando un Estado híbrido con una sociedad transitoria.

Con esta definición intentamos dar cuenta de una economía en transición, donde se combinan estructuras de un proceso revolucionario trunco y un proceso de restauración capitalista aun no concluido. Decimos que es una forma distorsionada de dominación burguesa porque este proceso no es dirigido por la burguesía, que es muy débil en China, sino por una dirección contrarrevolucionaria —que es la burocracia del PC chino— que cumple un rol de clase, pero no es una clase. Mediante una planificación burocrática permite que actúen de forma distorsionada las leyes del capital en la formación de una sociedad capitalista y un Estado burgués. Podríamos definir a la economía china como una especie de estatismo, en el sentido de buscar una economía dirigida que, a diferencia de la economía capitalista —que busca con este mecanismo conservar la propiedad privada de los medios de producción y sostener empresas no viables—, en China se refleja en la necesidad de sostener a una burocracia contrarrevolucionaria y a capas parasitarias, pero en ambos casos el estatismo es profundamente reaccionario.

Esta dominación burguesa distorsionada de los países en vías de asimilación ha tomado la forma de un tipo de bonapartismo especial, propio de esta asimilación. Este mismo se diferencia tanto del bonapartismo colonialista pre imperialista de Marx como del antiguo bonapartismo soviético estalinista caracterizado por Trotsky, ya que se trata de un nuevo tipo de bonapartismo propio de la transición. Encuentra algunos puntos de conexión con los bonapartismos predominantes en el actual sistema imperialista, producto de procesos más ligados a la descomposición capitalista que al desarrollo de fuerzas productivas propios de la época del capitalismo en expansión del siglo XIX o del desarrollo de la URSS durante la primera mitad del siglo XX.  Este nuevo tipo de bonapartismo, el de la asimilación capitalista de los ex Estados obreros y en particular el chino, debe ser definido por sus tareas: sostener la transición de forma ordenada para resistir las fuerzas más destructivas del capital imperialista lo suficiente como para poder desarrollar una burguesía nativa a partir de la unidad territorial, que permita establecer las relaciones de clase en base a las leyes del capital.  Por eso, y por su carácter de clase, el bonapartismo chino no puede huir —por más que quiera evitarlo desesperadamente— de las tendencias a la descomposición que priman en todas las formas políticas insertas en el capitalismo mundial. Es importante tener en cuenta esta cuestión a la hora de caracterizar las formas políticas de dominación china, para no sobredimensionar sus alcances y no otorgarles una fuerza histórica que no tienen.

Por otra parte, persisten parcialmente formas de propiedad estatal, que se mantienen en el tiempo porque son la base económica de la autoadaptación de la burocracia a la relación con el imperialismo. El desarrollo de la propiedad estatal a fenómenos de propiedad mixta es propio del desarrollo de tendencias capitalistas. La disolución de la URSS dio formaciones estatales híbridas, territoriales y burocracias nacionales que repartieron los territorios.

Nosotros partimos de analizar las revoluciones dentro del marco teórico de la revolución permanente, por eso definimos a la revolución china como una revolución obrera y socialista que fue llevada a cabo por una dirección pequeñoburguesa y dio como resultado un Estado obrero degenerado. Esta formación impidió la extinción del Estado obrero —y su consecuente disolución en la sociedad—, sino que desarrolló lo que se denominó socialismo en un solo país, negando las etapas de la dictadura del proletariado en su extensión internacional y las tareas de la revolución mundial.

Esta caracterización es importante para pensar y problematizar las tareas del proletariado chino y de los ex Estados obreros en su enfrentamiento a la restauración capitalista, contra las burocracias restauracionistas y la penetración imperialista.

Dinámica permanentista

¿Por qué tenemos que precisar estos elementos? Porque es un proletariado que tiene en su historia haber realizado una revolución y eso no es un dato menor: destruyeron al Estado burgués, expropiaron a la burguesía y derrotaron las ofensivas del imperialismo para aplastar la revolución.  Hoy las tareas para destruir de forma revolucionaria el proceso de asimilación en curso son derrotar a la burocracia contrarrevolucionaria del PC chino, imponer una planificación —que necesita una dirección, ya que implica una intervención consciente en la arena de la economía política, ante el avance de las leyes del capital en la economía—, reconstruir una dirección consciente del proletariado que termine las tareas truncas de la revolución china de 1949 y su transición permanentista. Es decir, una revolución complementaria de carácter internacional, donde primen los elementos internacionales de la revolución con algunas bases nacionales, colocando al proletariado chino a la vanguardia en el transcrecimiento de la revolución socialista en revolución mundial. Esto requiere avanzar en la formación de una Federación de Repúblicas Socialistas de Asia, como forma estatal de la dictadura del proletariado, basada en unidades económicas que permitan ser parte central de la preparación de un proceso revolucionario a nivel mundial.

Pensar esta mecánica nos permite sofisticar la mecánica de la teoría de la revolución permanente en su desarrollo histórico, ya que no podemos seguir buscando analogías en los procesos revolucionarios del siglo pasado y tratar de buscar una nueva revolución en China con las tácticas para formaciones sociales que no existen hoy, ni ahí ni en ningún ex Estado obrero. Pero sí debemos estudiar las transiciones post revolución, las lecciones que dejaron y los aspectos programáticos que incorporaron para futuras revoluciones. Partimos de valiosas lecciones que se pueden resumir en: el programa de transición como expresión de la injerencia del Estado obrero en la sociedad capitalista; la violación de la ley del valor y la formación de leyes en proceso para superar las leyes del capital; la planificación de la economía para interrumpir la relación indirecta que se plantea entre las personas bajo la ley del valor que es parte de la organización del trabajo sobre nuevas bases sociales en las etapas de la dictadura del proletariado y sus transiciones. Esto es muy importante para partir de lo más avanzado que dieron los procesos revolucionarios y tratar de superarlos.

Las bases económicas de la transición

Es importante recuperar para el análisis de China aspectos metodológicos en cuanto a las leyes del capital, centralmente la relación de ley del valor con la revolución y las economías de transición. Esto, para poder avanzar en la comprensión de las bases económicas de la transición y no caer en análisis que sólo tomen la superestructura política para definir a los ex Estados obreros.

En el capitalismo, las tendencias a la distorsión de la ley del valor se manifestaron en el paso de la libre competencia al monopolio, ya que la ley del valor se desarrollaba de forma más directa en la primera. La violación de la ley del valor se da por la irrupción de una dirección consciente de la economía, es decir, la planificación. La ley del valor sigue rigiendo en la transición de una revolución porque aún existen el salario, las mercancías y el reparto, lo que se modifica es su dirección y eso es lo central. Cuando se expropia a la burguesía se desarrolla la dictadura del proletariado internacional, se viola la ley del valor en el terreno nacional, pero —como bien decía Trotsky— sigue influenciando a nivel internacional. De ahí la importancia del monopolio del comercio exterior. Por eso la economía del Estado obrero no puede ser definida como capitalismo de Estado, por la clase de detenta el poder.

Trotsky, que partía de la experiencia de la revolución rusa y su transición, daba algunas directrices metodológicas sobre cómo debemos estudiar la relación entre las leyes del capital y los procesos revolucionarios. Planteaba que debíamos ponderar la interacción —tanto en su conflicto como en su armonía— entre la ley del valor y la ley de acumulación socialista y que esta interacción debe ser puesta en el contexto de la economía mundial. Y agregaba otro aspecto que es central, que es la conexión entre la economía y el régimen de partido.

Creemos importante retomar este enfoque, ya que nos permite comprender la dinámica de la ley del valor y sus contratendencias, en lugar de analizar los fenómenos revolucionarios sólo desde el aspecto de la ley de acumulación o el desarrollo desigual y combinado, sin apreciar los cambios que produjo en las leyes del capital la intervención consciente de una dirección revolucionaria. En China esa interacción se dio como conflicto, ya que, al nacer degenerada la revolución, la relación entre la ley del valor y la de acumulación socialista no se daba de forma armónica sino de forma burocrática. Allí no había un sistema soviético como definía Trotsky en 1929: “El sistema soviético no es simplemente una forma de gobierno que se pueda comparar en abstracto con la forma parlamentaria. Es, sobre todo, un nuevo modo de relación con la propiedad.” Ni un poder soviético como definía Lenin: “El poder soviético no es otra cosa que la forma organizada de la dictadura del proletariado, la dictadura de la clase de vanguardia que eleva a una nueva democracia y a la participación independiente en el gobierno del Estado. El desarrollo de la organización soviética es un tipo superior de democracia, una ruptura con las deformaciones burguesas de la democracia, el tránsito a la democracia socialista y a las condiciones en que el Estado puede comenzar a extinguirse” (Lenin, 1918).  Esa relación con la propiedad no se daba con la intervención de las masas en la política, sino con un férreo control por parte de la burocracia estatal partidaria de los resortes de la economía, lo cual impedía una planificación para una acumulación primitiva. La acumulación se daba de forma parasitaria para ciertas capas de la burocracia y, con en el correr de los años, al no poder conformarse en clase burguesa y capitalizar esa acumulación, tuvieron que exportar esa crisis en forma de capitales para consolidarse como burocracia y sostener su dominación y dirección contrarrevolucionaria a nivel nacional e internacional. Ese proceso no tiene nada que ver con las características que define Lenin en la fase imperialista. La perspectiva del centrismo no tiene en cuenta estas interacciones y toma las leyes del capital de forma abstracta. Varias corrientes que se reclaman trotskistas plantean que ya está restaurado definitivamente el capitalismo en China y algunas incluso plantean que es imperialista. Hay corrientes que dicen que China es un capitalismo sui generis en vías de ser imperialista. Insistimos en que el proceso de asimilación, tanto de China como de Rusia, aún no está cerrado y esto dependerá de los procesos de la lucha de clases a nivel nacional e internacional y de la dinámica que tome el enfrentamiento entre revolución y contrarrevolución que se nos plantea ante este escenario.

No hay opción intermedia entre el capitalismo y la revolución socialista. La asimilación que estamos estudiando es de una formación híbrida, como son todos los ex Estados obreros y su inserción al sistema capitalista. Frenar esa asimilación catastrófica en esta época es una guerra revolucionaria del proletariado ruso y ucraniano contra sus gobiernos y contra la OTAN. El proletariado debe luchar contra la restauración capitalista desarrollando la revolución permanente, combinando la revolución política con la revolución socialista. Esta nueva revolución, que no va a ser contra el Estado capitalista, sino contra los vestigios de un Estado obrero degenerado y deformado, tomará las tareas socialistas para acelerar los procesos de la revolución mundial. Como planteaba Trotsky, la reabsorción del Estado en una sociedad que se administre a sí misma.

Sobre los ex Estados obreros

Para precisar aún más nuestra definición, sostenemos que China, Rusia y Cuba, para nombrar los más emblemáticos, son ex Estado obreros en vías de asimilación al sistema capitalista. Obviamente, cada país tiene su particularidad en la transición a la restauración capitalista, pero lo que nos interesa es definir el fenómeno y luego avanzar en sus tendencias.

Al concepto de asimilación nosotros le incorporamos la idea de “catastrófica” para dar cuenta de que la asimilación en la situación actual del sistema capitalista no podrá darse de forma pacífica sino de forma violenta en la arena mundial.

Lo que está dejando de existir no son los Estados obreros en transición, sino en lo que se habían convertido producto de la política del estalinismo y el imperialismo. Es importante este reajuste en la definición para comprender mejor los procesos transicionales. El Estado obrero degenerado tiene que ver con el desarrollo de la propiedad estatal como basamento del dominio de la burocracia soviética, el bonapartismo soviético y la relación con las masas y sus formas de explotación, que daban lo que los revolucionarios denominaban “parasitismo social”. Ese fenómeno dejó de existir con la caída de la URSS. Lo que estamos analizando ahora es la transición que se estaría dando luego de eso.

Otro elemento que introducimos aquí para la discusión es el referente al análisis de la asimilación capitalista y su relación con la teoría de la revolución permanente. Trotsky (1929) decía que toda revolución proletaria contra la sociedad capitalista, sobre todo en la época imperialista, tendía a convertirse en revolución permanente, es decir, a no detenerse en las etapas alcanzadas, a no limitarse a los marcos nacionales, sino a extenderse y profundizarse hasta la transformación total de la sociedad, hasta la abolición definitiva de las diferentes clases y, por lo tanto, hasta la supresión completa y final de la posibilidad misma de una nueva revolución. Esta es la dinámica de la revolución contra la sociedad capitalista, lo que tenemos que pensar es la revolución permanente ante una transición trunca y las tareas que se desprenden de la necesidad de una nueva revolución en una época imperialista. Trotsky también planteó la revolución política, es decir, una nueva revolución contra la degeneración del Estado obrero y de la revolución proletaria, pero, al no suceder, el proceso histórico siguió avanzando en su descomposición. El Estado obrero degenerado es en lo que se convirtió la URSS con la contrarrevolución estalinista, pasó de ser la forma estatal de la dictadura del proletariado internacional a eso. Luego eso implosionó, se disolvió y dejó de existir, por lo tanto, no existe la forma política de la dictadura burocrática que caracterizó Trotsky. Se produjo una contrarrevolución dirigida por la burocracia, pero que en ese camino no logró transformarse en clase, ya que no pudo contar con la burguesía mundial para su asimilación. Para sobrevivir, sostuvo parcialmente las formas de propiedad que había planteado la revolución, cuando se expropió a la burguesía, y debió buscar un equilibrio político y social asentándose en un mayor control y represión. La disolución de la URSS dio formaciones estatales híbridas, territoriales y repartos en burocracias nacionales.

En China, la tarea de la restauración capitalista está encabezada por el PC chino, con reformas y con represión —como la de Tianamen—, y luego con la división en zonas para la penetración imperialista. Esta excrecencia que es la burocracia en los ex Estados obreros es una formación social novedosa, que subsiste por la debilidad del sistema capitalista para asimilarla y por la crisis de dirección revolucionaria para destruirla. Por eso son condicionales las definiciones de qué tipo de Estado son los ex Estados obreros, no sólo porque no está configurada la clase dominante como clase burguesa, sino que se sigue asentando, en gran parte, en propiedades estatales y no en la propiedad privada de los medios de producción, de la que son garantes de los Estados capitalistas. Es decir, aun no rige ese equilibrio espontáneo que es la ley del valor. Esta ley actúa en la economía de los ex Estados obreros de forma distorsionada, pero aun sin poder consolidar esa relación social de producción.

Sostenemos que el proceso de asimilación no está concluido. Y se da un fenómeno contradictorio en el que la dirección de la restauración capitalista está, en parte, en manos de la burocracia, que aún no se consolida como clase, pero también de la política imperialista, que no confía en que esa burocracia tome una tarea burguesa novedosa como la restauración. Es por esta razón que el proletariado de los países de los ex Estados obreros debe luchar contra la restauración capitalista desarrollando la revolución permanente, combinando la revolución política con la revolución socialista y esta nueva revolución, que no va a ser contra el Estado capitalista, sino contra los vestigios de un Estado obrero degenerado y deformado, tomará las tareas socialistas para acelerar los procesos de la revolución mundial. Y así alcanzar lo que planteaba Trotsky, la reabsorción del Estado en una sociedad que se administre a sí misma. Trotsky decía: “O la vieja forma vence (solo parcialmente vence) haciendo necesaria la auto-adaptación del proceso (parcialmente) conquistado, o el proceso del movimiento revienta la vieja forma y crea una nueva, por medio de nuevas cristalizaciones de sus matrices y la asimilación de los elementos de la vieja forma” (Trotsky, 1933-1935). Esta es una transición, según la entendemos los revolucionarios, entre lo viejo y lo nuevo.

___

Referencias

Lenin, Vladimir (1918). Las tareas inmediatas del poder soviético. Obras completas XXVIII Cartago.

Trotsky, León (1929). La Revolución Permanente.

Trotsky, León (1929). ¿Puede remplazar la democracia parlamentaria a los soviets?

Trotsky, León (1933-35). Escritos sobre Lenin, la dialéctica y evolucionismo.

Los cómplices del ajuste se disputan el rectorado

Elecciones de autoridades en la UNCuyo

Este 9 de junio hay elecciones de autoridades en la UNCuyo. Se eligen representantes del rectorado, decanatos y consejos directivo y superior. Atado a las elecciones de autoridades y consejeros, se definirá también la conducción de la Federación Universitaria de Cuyo (FUC), mostrando el rol auxiliar del gobierno universitario que en estas condiciones tiene la federación, carente de la elemental independencia política que necesitamos para que sea expresión de los intereses de las y los estudiantes.

Estas elecciones están marcadas por un profundo desfinanciamiento de la educación universitaria, vaciamiento de las unidades académicas y la caída sostenida de salarios docentes y no docentes. Los candidatos y candidatas a los puestos en el rectorado pertenecen a 4 listas:

El radicalismo oficialista en sus propuestas nombra: carreras ágiles, bimodalidad, inteligencia artificial y digitalización. A la vez que prometen conducir la UNCuyo para adaptarla a "su tiempo" y al "nuevo mundo laboral", en una de las provincias con los salarios más bajos del país, y en la que más de la mitad de los trabajadores están en negro. Ese es el "nuevo mundo laboral" en el que están insertos los jóvenes que hoy intentan sostener una carrera universitaria en la UNCuyo, de una duración aproximada de 9 años según los datos que arrojó oficialmente la universidad en el último "sinceramiento". Las condiciones en las que los jóvenes estudian actualmente están cada día más degradadas, las becas que ya eran insuficientes, ni siquiera se están pagando, el comedor universitario es cada vez más inaccesible, al igual que el transporte. Nos proponen carreras ágiles y digitalización mientras gran parte del campus permanece a oscuras durante las últimas horas de cursado porque el presupuesto no alcanza ni para pagar la luz.

Los mismos personajes que realizan el autoajuste en la Universidad y que son la representación universitaria del cornejismo y del gobierno nacional, encabezaron con total cinismo la última marcha universitaria usándola como parte de su campaña electoral. Sin pronunciar palabra frente a la violencia policial que reprimió la columna de la Interfacultades, empujando y gaseando.

La lista proyecto universidad abierta se define como una "alternativa de oposición plural" de la que son parte un rejunte de agrupaciones K (Las Trincheras y Agruparte) y otra ligada al radicalismo (Sur). Todas las listas que se presentan como candidatas son responsables y cómplices de la situación actual de la universidad. El peronismo, que conduce gran parte de los centros de estudiantes con su pasividad durante estos 4 años, permitió y garantizó el ajuste.

Por su parte, las agrupaciones universitarias del FIT – U proponen “democratizar” la universidad, participando de los mismos consejos reaccionarios del régimen universitario. Al tiempo que no cuestionan el carácter de clase de la universidad “pública” a la que la masividad de la juventud trabajadora no puede ingresar por las condiciones de miseria laboral y explotación a las que los somete el propio sistema capitalista. 

Forman comités para militar salidas electorales de “izquierda” pero dentro del régimen y celebran la imagen positiva que arrojan las encuestas sobre Myriam Bregman. Sembrando expectativas de que a través de las urnas del Estado Burgués se pueden mejorar las condiciones de la clase trabajadora y los estudiantes.

Por todo esto, en estas elecciones desde la COR llamamos a los compañeros combativos a votar nulo o en blanco y prepararnos para recuperar nuestras organizaciones poniendo en pie los cuerpos de delegados de curso (mandatados y elegidos en asamblea) por facultad y carrera para que se conviertan en una dirección alternativa a las actuales conducciones.

Los Centros de Estudiantes y la FUC deben pasar a la lucha contra el ajuste, el desfinanciamiento y por la recomposición salarial de nuestros docentes, desde una posición de independencia de clase y antiimperialista. Ninguna confianza a las salidas parlamentarias y electorales, como plantea actualmente el centrismo y las agrupaciones del FIT-U. Ni a las negociaciones entre el CIN y el Gobierno Nacional. Nada progresivo para la clase trabajadora y el movimiento estudiantil va a salir del congreso del Estado Burgués.

Confiemos en nuestros propios métodos históricos. En la fuerza de las marchas de las que los estudiantes combativos fuimos protagonistas y resistimos al ensañamiento y la represión de la policía de Mendoza. En la fuerza de las tomas y las valientes acciones de solidaridad con el pueblo Palestino en contra del genocidio sionista de Israel que impulsamos todos estos años, del que el peronismo y el radicalismo hicieron oídos sordos. En ese sentido decimos: ¡abajo la adhesión de la UNCuyo a la resolución N°14/2020 del Ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto de la Nación, que adopta la definición de “antisemitismo” aprobada por la Alianza para el Recuerdo del Holocausto (IHRA) con la que se persigue y criminaliza cualquier expresión de repudio al genocidio en Palestina.

Redoblemos la apuesta, preparemos asambleas por curso, en cada una de las facultades y asambleas interclaustro, junto a docentes, no docentes, y sectores combativos del movimiento obrero en la perspectiva de realizar un PARO EDUCATIVO NACIONAL para enfrentar la miseria presupuestaria y los salarios de hambre.

COR Rama Universitaria - Mendoza

Aportá a la Campaña Independiente de Solidaridad Obrera y Estudiantil con Cuba

La Campaña Independiente de Solidaridad Obrera y Estudiantil con Cuba, junto con la denuncia y el llamado a movilizarse contra la agresión imperialista a la isla exigiendo a los gobiernos de la región el envío inmediato de petróleo, impulsa una colecta solidaria para entregar insumos médicos en forma directa a centros de atención médica de la isla, cuyo faltante se ha agravado en forma extrema ante el recrudecimiento del bloqueo decretado por el gobierno de Trump.
“Durante décadas, Cuba exportó servicios médicos, vacunas, medicamentos y brigadas de profesionales de la salud a países de América Latina, África y el Caribe, generando ingresos importantes para sostener su sistema sanitario, pero la crisis económica, las sanciones financieras y las restricciones comerciales han reducido seriamente esa capacidad. Actualmente, todos los hospitales y centros de atención médica cubanos enfrentan una situación crítica: la escasez de recursos básicos en su momento más agudo”.
Este párrafo forma parte de un mensaje con pedido de ayuda recibido desde Cuba enviado por médicos revolucionarios cubanos. Responder a este llamado solidario es uno de los objetivos de esta campaña. Enviar insumos médicos -tensiómetros, estetoscopios, jeringas, sondas vesicales- a un país que está pagando por haber hecho lo que tú quieres hacer: la Revolución.
Llamamos a sindicatos, centro de estudiantes y al conjunto de las organizaciones políticas y sociales a colaborar activamente ante este llamado.

Nuestro alias: amigacuba
CBU: 0110010530001014933897

Abajo la intervención de la UOM

 

El jueves 22 de mayo, la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo anuló las elecciones de la UOM, ordenó desplazar a Abel Furlán y designó a un interventor judicial del gremio metalúrgico por 180 días. La intervención se hace tomando la denuncia por fraude de la lista naranja de Campana. Es evidente que el poder judicial actúa por cuenta y orden del gobierno y los empresarios, ya que muy pocas veces la justicia hace lugar a esas denuncias. Paolo “Don Chatarrín” Rocca y las cámaras metalúrgicas se meten una vez más en las organizaciones de los trabajadores, mostrando sus verdaderos intereses. Milei pretende mostrar a sus amos yanquis y sionistas que en Argentina los gremios no son un problema. El objetivo es desorganizar a los trabajadores. El ataque a la UOM también deja a las claras que los engranajes principales de la economía capitalista están en la producción industrial, no en la especulación financiera ni en la economía virtual. El gobierno se hace el liberal, pero le encanta la caja del Estado (recaudando impuestos) y usa a las fuerzas auxiliares de represión como policías y gendarmes para reprimir protestas y manifestaciones: todos los miércoles vemos como le pegan a los jubilados que pusieron el lomo antes para trabajar ahora los golpean en el lomo, por pedir comida y remedios. Y también aprovecha la estatización de los sindicatos para intervenir las paritarias e incluso los mismos sindicatos como en el caso de la UOM.

Furlán no es una monedita limpia. De hecho, Furlán y compañía son los responsables de esta intervención con sus corruptelas. También son responsables de los sueldos de miseria en que hemos caído los metalúrgicos. Tampoco pudieron frenar las decenas de miles de despidos, menos van a poder frenar esta intervención si siguen recurriendo a los abogados y a la misma justicia que impuso la intervención. Un botón de muestra del carácter del FRESU, que la UOM integra junto a Aceiteros, ATE, Aeronáuticos y otros sindicatos, un frente burocrático de carácter superestructural, para disputar la interna de la CGT y del peronismo en general. Por su carácter, el FRESU es impotente para enfrentar con medidas de fuerza los ataques del gobierno y las patronales. Resulta escandalosa la orientación del centrismo como el MST, que se meten de cabeza en este acuerdo de burócratas, o del PTS que coquetea con ellos para armar un PT, un paso más hacia la abierta conciliación de clase de estas corrientes.

En Córdoba, la situación de la rama no escapa a estos lineamientos generales. En las fábricas, las patronales ya empezaron a limitar las tareas gremiales, como recientemente sucedió en F2J, y hay despidos que pasan sin pena no gloria, desde Montich el año pasado hasta los más recientes en SOGEFI/Allevard Rejna. La conducción de la seccional Córdoba avala la reforma laboral, con un comunicado donde dice que va a respetar la nueva forma de hacer las tareas gremiales y que los delegados tenemos que respetar la nueva ley. “Dentro de la ley todo, fuera de la ley nada” repite la conducción peronista, aunque la ley esté hecha por los grandes grupos empresarios contra los trabajadores y su organización. Por eso, no llaman a ningún plan de lucha. Los metalúrgicos tenemos que enfrentar la reforma baldosa a baldosa, no regalar nada, tiene que haber un paro provincial que se una al plan de lucha nacional para frenar la aplicación de la ley de reforma laboral.

Enfrentemos la estatización de los sindicatos y a la burocracia sindical

Los metalúrgicos tenemos que resolver nuestros propios asuntos. Ante la gravedad de la intervención y con las paritarias empantanadas, tenemos que ser partícipes. Nos tenemos que organizar, impulsando asambleas en todas las fábricas. Necesitamos un plan de lucha nacional para tirar abajo la intervención, la única solución es golpear en la producción con un paro general metalúrgico. Mocionemos la convocatoria a un Congreso Nacional de Emergencia de la UOM, con delegados mandatados en asamblea. Elijamos delegados paritarios con mandato de las asambleas de las seccionales. Pongamos en pie una comisión que investigue el fraude electoral y las trapizondas de Furlán y su séquito de obsecuentes que lo apuntalan. Fortalezcamos nuestro sindicato a partir de la democracia obrera para echar a la burocracia, pongamos la UOM en pie de lucha contra los despidos, por la conquista del salario y para enfrentar, junto a toda la clase obrera, el plan antiobrero de Milei, las patronales y sus cómplices.