Despedida a Zulema

Pronto se cumplirá un año que tuve que llevar a cabo la tarea más difícil de mi vida, que fue despedir a quien fuera mi compañera por más de 50 años.

El 10 de septiembre se cumple un año de su partida, recordar a la compañera Zulema no es un ejercicio de luto pasivo ni de resignación. En la política burguesa o en la tradición religiosa, la muerte se aborda desde el luto, la resignación o el descanso eterno ("Q.E.P.D.").

En la tradición de la clase trabajadora, en la tradición socialista y trotskista, por el contrario, la muerte de una luchadora no representa un final, sino una siembra. Decir que a un año de su partida se recuerda su "siembra revolucionaria" significa que la semilla de la revolución socialista que ella cuidó toda su vida, no se pierde con su partida física, todo lo contrario, significa que la entrega de una vida entera cuyos principios, luchas y enseñanzas quedan depositados como semilla en la tierra fértil de la clase obrera y en las nuevas generaciones para germinar en el futuro.

Todo lo que Zulema hizo desde sus comienzos como militante, su participación en tomas de fábrica hasta la formación teórica y política, florecerán en cada persona que retoma la tarea de transformar la sociedad.

Zulema como una militante revolucionaria no luchó para cosechar un éxito inmediato personal, ni para figurar en la historia individualmente. Luchó para abonar el terreno histórico donde las futuras generaciones de trabajadores logren liberarse de la opresión.
Zulema no solo fue mi compañera, madre, abuela, hermana y amiga; fue, sobre todas las cosas, una trabajadora, una militante revolucionaria e internacionalista. Formada en el seno de una familia obrera (hija de un padre ferroviario, honesto y gran lector, y de una madre profundamente solidaria con propios y ajenos), Zulema abrazó desde muy joven una sensibilidad colectiva que orientó toda su vida.

En la escuela secundaria, ligada inicialmente a los curas tercermundistas y activa en las luchas estudiantiles de su colegio, fue atraída por el programa del PST tras comprender que la clase obrera debía gobernar. En ese entonces era disputada por la Juventud del PRT y del PST.

En los primeros días de agosto de 1973, la Juventud del PST participa en un Plenario Obrero y Zulema, que ya había dejado de ser simpatizante, estaba ahí. Al Plenario estaban invitados delegados de la fábrica Tampieri (alimentación) de la Ciudad de San Francisco y que venían de realizar lo que se conoció como “El Tampierazo”, una pueblada donde hubo detenidos, heridos y muertos. Finalizado el Plenario, y junto a los delegados de Tampieri, marchamos por el centro de Córdoba hasta la sede del diario La Voz del Interior, donde fuimos recibidos a los tiros por matones del Sindicato de la Alimentación.

Así comenzó, ésta hija del Cordobazo, su vida como militante revolucionaria. Así fue su bautismo de fuego:  una escuela de formación acelerada en el combate contra el capital y sus agentes dentro de la clase obrera.

Zulema estudiaba, trabajaba y militaba. Responsable, seria, solidaria y sumamente sensible, sentía y asumía como propios los golpes y penurias que sufría la clase trabajadora. Así, tempranamente entendió que vivía en una sociedad que, más allá de las formas de dominio que adquiriera, no era otra cosa que la dictadura del capital. Consciente de esto tomaba siempre sus recaudos, cuidándose y cuidando a sus compañeros de trabajo o cuando iba a militar sobre alguna fábrica.

Participaba entusiasta, activa y orgullosa de las luchas obreras. Fue así como siempre recordaba cuando en las calles de la ciudad se tomaban colectivos y los obligaban a desviarse para ir a apoyar a los obreros del SITRAC-SITRAM que habían tomado la Fiat mientras la policía y el ejército rodeaban la fábrica amenazando con la represión y el desalojo.

Por entonces fue elegida para participar, en Bs. As., en una escuela de cuadros del Partido. Zulema luchaba por formarse y construir en nuestro país un partido revolucionario que fuera sección de la IV Internacional y ser un cuadro al servicio de esa estrategia.
Así, mientras militaba, su proceso formativo también atravesó la lucha teórica, política y programática contra el lambertismo y el SU. Fue también un tiempo de mucho estudio.

Esa entrega se puso a prueba en los momentos más oscuros: En octubre de 1974: Es detenida y violentada por la policía y civiles armados durante el allanamiento al local partidario de Córdoba. Allí fue brutalmente golpeada y pisoteada, al igual que otros quince compañeros que allí se encontraban, a los que les saltaban encima y mientras otras compañeras fueron vejadas.

Comenzaba el pase del partido a la semiclandestinidad con organismos y cuadros tabicados. Por entonces, las bandas de civiles armados (AAA) dirigidas por el peronismo, ya habían matado a varios compañeros del Partido. Con seriedad y responsabilidad, garantiza casas de seguridad y el reparto de materiales tabicados para cuidar al Partido y a sus compañeros.

Febrero de 1975: Mudándonos de domicilio cada seis meses, el 20 de febrero de 1975 un grupo de civiles armados ingresan a la casa que habíamos alquilado un mes atrás y donde teníamos guardado parte del archivo del Partido. Nos pusieron en habitaciones separadas, mientras a mí me hacían preguntas que no respondía, a Zulema le hacían simulacros de fusilamiento y no cedía ante los interrogatorios. Solo decíamos que éramos suscriptores al periódico del Partido y que César Robles (asesinado 3 meses atrás) nos había pedido por favor guardar esas cajas.

Nuevamente nos pusimos de pie, sabiendo que (presos con antecedentes en el ‘74 y la “visita” de los fachos en el ’75) cada vez teníamos menos márgenes de maniobra. Esta nueva situación nos obliga a estrechar las medidas de seguridad.

Marzo de 1976: El golpe del ´76 nos encuentra preparándonos para ir a piquetear el periódico y volantear a la planta de la fábrica Renault, llamando a la movilización para frenar el golpe.

Así, en solo tres años, Zulema se convirtió en una abnegada, valiente y responsable luchadora contra el estado burgués y por la construcción de un partido revolucionario internacionalista. Era muy querida por los viejos camaradas y también por los nuevos que se habían acercado, muchos gracias a ella.

Durante el golpe cívico militar y debido a la causa abierta por la detención en el allanamiento del local partidario de 1974, empezamos a ser buscados, hasta que nos encontraron y se apostaron con un auto frente a casa. Es cuando decidimos exiliarnos: primeramente, en Brasil y luego en Noruega, país que nos aceptó como exiliados.

El exilio en Brasil, Noruega fue escenario de una intensa actividad militante. Ya en Noruega, nos encontramos con los compañeros bolivianos de la OST (Organización Socialista de los Trabajadores), partido hermano del PST argentino, quienes estaban también exiliados y nos contactan con el grupo sueco, donde Zulema fue invitada permanente a las reuniones de su Comité Central. Luego volvía a Noruega y en las plazas vendía los periódicos en sueco. En el exilio organizó un Grupo de Solidaridad por Latinoamérica y participó de las acciones del Grupo de Solidaridad por Palestina. Zulema trató, con toda abnegación y diccionario en mano, de construir una organización revolucionaria en Noruega.

De regreso a la Argentina en 1985, mientras trabajaba como obrera del calzado comienza a militar en un barrio obrero, no haciendo trabajo barrial, sino sobre las fábricas de la zona. Supo combatir hacia el interior del partido, la orientación que buscaba llevar a los cuadros y militantes a priorizar el trabajo barrial (para engrosar la base electoral del partido) en detrimento del trabajo en las estructuras obreras. Por esta razón se vuelca a las fábricas del calzado de la zona donde militaba, lo que la lleva a enfrentarse con la dirección del partido. Sostuvo una firme lucha teórica y política hacia el interior del partido para dar prioridad al trabajo en las estructuras obreras por sobre el atajo electoralista y barrial. Y así fue como durante un conflicto con toma de fábrica, se ganó tal nivel de respeto y confianza que fue la única persona ajena a la fábrica que las obreras y obreros dejaron entrar y participar de la toma. Luego ingresó como empleada pública al Hospital de Niños, donde a los dos años, ya era una de las delegadas.

Zulema detestaba aquella visión, tan propia del stalinismo, que consideraba que los dirigentes eran infalibles, coherentemente no tenía dificultad en reconocer un error propio, en autocriticarse y corregirse, y por eso mismo sabía también reconocer sus puntos débiles. Se sabía tendiente a una desviación sindicalista, sin embargo, jamás dejó de combatir política, verbal y físicamente a la burocracia sindical y de combatir, en el terreno sindical las desviaciones oportunistas de su Partido. Así (aunque se disciplinó al Partido), se opuso a una alianza electoral con un sector del peronismo en el Sindicato de Empleados Públicos. La historia le dio la razón: tal alianza ayudó a encumbrar en el Sindicato, y luego en la conducción de la CGT local, a José Pihén, uno de los burócratas más traidores de nuestra clase.
La crisis del viejo MAS a finales de los ’90 fue un golpe inesperado. La pelea fraccional nos encontró ubicados en el ala derecha de aquel partido, (si es que podía hablarse de un ala izquierda), luego MST. Pero aquella fue una breve experiencia. Rápidamente fuimos expulsados de aquel partido por haber combatido su inmediato curso oportunista y electoralista. La historia nos dio la razón: de grupo centrista, el MST degeneró en poco tiempo hacia la actual organización reformista que hoy conforma y que forma parte del FITU. Cabe aclarar que antes de expulsarnos, y para acallar nuestras críticas, nos ofrecen ir a militar a Brasil, rentados. Cuestión que lógicamente rechazamos de plano.

Zulema no le temió al aislamiento, ni a quedarse sola, seguimos batallando por nuestras ideas, reuniéndonos en un pequeñísimo grupo, discutiendo, buscando construir un partido revolucionario, reconstruir la IV Internacional e intentando acompañar, con nuestras modestas fuerzas, a algún proceso que diera la lucha de clases.

En diciembre de 1993 estalla, en Santiago del Estero y La Banda, el llamado santiagueñazo, una semi insurrección obrera y popular que toma por dos días las calles de esas ciudades, y donde la población ingresa a la Casa de Gobierno, a la Legislatura, y al Poder Judicial, marcha a la casa de exgobernadores y las quema, se destruyen y queman edificios públicos, se producen saqueos a supermercados. Los trabajadores estatales intentan darle alguna organización al descontento generalizado y convocan a un Plenario abierto de delegados y activistas de todo el país, que se realizó en La Rioja. Hacia allá fuimos, Zulema asiste como delegada del Hospital de Niños de Córdoba. En tal ocasión nos contactamos con el PTS, con quien comenzamos a discutir. Nos interesó particularmente su delimitación teórica programática con el morenismo. Comienza así un nuevo proceso en el que conformamos el Grupo de Izquierda Trotskysta, con el cual avanzamos hacia un proceso de fusión con el PTS, corriente que construimos en Córdoba.

Por esos años se desarrolla un proceso de lucha que tiene a los trabajadores estatales a la vanguardia con paros, movilizaciones, plenarios de delegados y tomas de edificios y que culmina con un enfrentamiento por horas con la policía, la quema de la casa radical y la posterior renuncia del gobernador Angeloz. Zulema, como delegada estatal y militante revolucionaria tuvo un papel activo y destacado en ese proceso.

Aquella experiencia con el PTS fue parte del proceso de desarrollo político de Zulema, que rápidamente supo alertar el peligro oportunista al ver que aquel partido convocaba a un acto del Primero de Mayo desde una organización policlasista como el CEPRODH. Rompimos luego con el PTS, hoy convertido en un grupo amorfo, con eje en el intento de crear una publicación periodística que actúe como contrapeso a “la contaminación informativa del nuevo ecosistema mediático”, mientras acaba de humillarse ante Cristina Fernández. El PTS se fracciona y nos quedamos con un pequeño grupo con el cual rompimos rápidamente al constatar que se trataba de morenistas con 40 grados de fiebre.

Aun en sus últimos días, atravesando una grave enfermedad y apoyada por el afecto de la familia y compañeros, mantuvo intacta su indignación frente al genocidio contra el pueblo palestino y su confianza en la clase trabajadora. Siguió transmitiendo a nuestros nietos la enseñanza de León Trotsky: que la vida es hermosa y que las futuras generaciones deben librarla de toda opresión y violencia.

Querida Zulema, siempre te recordaremos en la suave cadencia del vuelo de las águilas y en la fuerza de los puños levantados.

¡Compañera Zulema, hasta el socialismo siempre!

Carlos Cabezón

2/9: Elecciones en CTERA

Llamamos a votar por la Multicolor

Este miércoles 2 de septiembre se desarrollarán las elecciones para designar a los representantes de la mayor confederación de sindicatos docentes del país. El padrón para estas elecciones contiene afiliados de 24 sindicatos de base, excepto Tierra del Fuego. Justamente allí, aislados por el accionar de la conducción de CTERA, la docencia representada por SUTEF sostiene un paro por tiempo indeterminado, en reclamo de una recomposición salarial según el costo de vida, demanda sentida por cada trabajador de la educación en cada escuela argentina.

Un padrón de más de 365 mil afiliados a una Confederación desconocida para la enorme mayoría de las y los trabajadores de base porque no ha jugado ningún papel en organizar, movilizar y poner en pie de lucha esa inmensa fuerza potencial. Sin embargo, la oficialista lista Celeste Violeta, que pretende extender su continuidad 4 años más al frente de la CTERA desde 1987, sí que es bien conocida por su desempeño en las conducciones provinciales. Tan conocida como repudiada por su histórico papel en la colaboración con el ajuste de los gobernadores.

Hay que hacerle pagar a la conducción de CTERA su FRACASO en el enfrentamiento al gobierno del peluca.

Así como ayer chamuyó un frente anti-Macri, este tiempo se pasó chamuyando un frente anti-Milei, mientras colabora con los gobernadores en el ataque a la docencia a cambio de mostrarse útil en la contención del conflicto social.  Milei, desconoció la paritaria nacional, eliminó los refuerzos salariales que aportaba Nación a las provincias e impuso una reforma laboral antisindical y antiobrera, instituyendo la esencialidad educativa y desplegando una política de persecución ideológica y disciplinamiento en las escuelas. La Celeste-Violeta al frente de CTERA, concentró sus esfuerzos en intentar canalizar el descontento de las bases únicamente hacia la figura de Milei, con acciones aisladas, sin continuidad ni anclaje en las demandas cotidianas que se agravan en cada provincia.

La docencia mastica bronca pero no come vidrio. No se puede luchar contra Milei y el FMI si no es enfrentando a los aplicadores del ajuste en las provincias: los gobernadores. Pero aquí, la conducción Celeste-Violeta nacional y sus acólitos en las conducciones provinciales, alineados con el proyecto Kicillof 2027 y sus esfuerzos por recomponer al peronismo, mostraron absoluta disposición a entregar el salario y las condiciones de trabajo en cada paritaria provincial. A este tren fantasma del peronismo en crisis, también se subió la lista Azul y Blanca que presentó el PCR para CTERA, cómplice de la Celeste Violeta en su defensa de las ambiciones electorales de Kicillof.

No sólo negociaron a la baja, hundiendo el salario docente, sino que dejaron pasar un proceso de reformas laborales, reformas de estatutos, modificaciones en las condiciones de trabajo y un ajuste brutal en el sistema educativo. En todo el país se instaló el cierre y unificación de escuelas, la imposición de adicionales atados a criterios de productividad y refuerzo del presentismo, extensión e intensificación de la jornada laboral, etc. La docencia ha desplegado todo tipo de iniciativas de lucha y resistencia contra la motosierra de los gobernadores, como lo vienen demostrando los altos niveles de adhesión a los paros, especialmente contra la miseria salarial de Kicillof en provincia de Bs.As. Y así también ha salido a dar batalla por los jubilados, los discapacitados, la educación universitaria, el Garrahan, contra la reforma laboral y el contenido antiobrero de la ley bases, etc.

En ese proceso, jugaron un rol central las seccionales y sindicatos recuperados en SUTEBA, en UEPC Capital, en UNTER, en ATEN, en ADOSAC y el activismo antiburocrático y combativo que está dando la pelea en todo el país. Y que en estas elecciones, organizó la lista Multicolor. Los docentes de la COR llamamos a votar a la Multicolor, porque es la única lista que expresa este proceso de recuperación de sindicatos y seccionales, con una idea de independencia de clase y protagonismo en la lucha. Pero nuestro voto es crítico, porque entendemos que la oposición se merece un debate programático y de orientación que la mesa de coordinación de las seccionales y sindicatos recuperados no ha abierto hasta ahora.

Los desafíos de la oposición nacional antiburocrática

Para saldar la profunda crisis de dirección, no alcanzan los acuerdos por arriba de las seccionales y sindicatos recuperados, mucho menos si están condicionados por las disputas internas de las tendencias en el FIT. Nos ponemos a disposición del desafío de construir una oposición con libertad de tendencias que partan de reivindicar la independencia de clase. Nuestra propuesta hacia esas tendencias con responsabilidad de dirección, así como al activismo antiburocrático, es profundizar el camino iniciado con las reuniones virtuales para unificar declaraciones y ahora disputar con una lista la conducción de CTERA. Llevemos estas iniciativas hacia las escuelas, para fortalecer una oposición nacional que sea referencia de un programa de independencia de clase en la lucha contra los gobernadores y Milei.

La burocracia de CTERA repitió receta con un paro aislado el 3/8 para descomprimir. Pero las iniciativas de lucha de Tierra del Fuego y las seccionales opositoras en SUTEBA, ATEN, etc., mostraron que hay disposición a darle continuidad. Tenemos que asumir el desafío de construir una oposición nacional con arraigo de bases que le dispute la dirección del conflicto a la Celeste Nacional y sus acólitos provinciales, superando las tendencias a la fragmentación y el paralelismo sindical. Para ello proponemos y nos ponemos a disposición de preparar un plenario nacional de la oposición, que organice la continuidad del plan de lucha, por el triunfo de la lucha de SUTEF y por la reapertura de las paritarias salariales en todas las provincias.

Tenemos que cuestionar la potestad de la burocracia de definir a nuestros representantes paritarios. Quienes ponemos el cuerpo a la lucha tenemos que elegir a nuestros representantes en las mesas paritarias y de negociación, paritarios mandatados y revocables. También es una discusión paciente a dar la necesidad de mesas paritarias estatales únicas, donde el conjunto de los trabajadores del Estado obliguemos a la patronal a sentarse a discutir la defensa de las escuelas contra los cierres, reincorporación de todos los despedidos, el pase a planta de los precarizados y contratados, y una recomposición salarial que equipare el inicial de cualquier escalafón a la canasta familiar. Basta de salarios de pobreza e indigencia. Basta de adicionales en negro atados a productividad y presentismo. Abajo la esencialidad educativa, las reformas previsionales, laborales y educativas.

Debemos centrar nuestros esfuerzos en hacernos fuertes donde la burocracia es débil: en cada lugar de trabajo. Impulsemos asambleas y la construcción de mandatos por escuela. Instemos a los delegados estudiantiles y centros de estudiantes a unificar asambleas escolares y acciones de lucha. Las seccionales y sindicatos recuperados y la militancia antiburocrática pueden ser la referencia del activismo que quiere salir a pelear, impulsando plenario en cada región (NOA, NEA, Centro, Cuyo, Sur) para debatir y construir una oposición sindical revolucionaria que nos permita prepararnos para meter la lucha de clases en el aparato educativo, para recuperar los sindicatos y las federaciones en el proceso de enfrentar hasta derrotar el plan motosierra de Milei, el FMI y los gobernadores.

Docentes de la COR

Enfrentemos a los usureros

Sobre el sistema de créditos y el endeudamiento de los trabajadores

Desde fines del 2025 el nivel de morosidad de los tomadores de crédito del sistema financiero viene disparando las alarmas. Ya llevamos más de 2 años del “plan motosierra” de Milei, Caputo, Sturzenegger y compañía y las consecuencias han sido exactamente las previstas: empobrecimiento de los trabajadores y deterioro acelerado de las condiciones de vida de las masas en general. Desde el punto de vista de la burguesía, los banqueros lloraron todo el año pasado por la “desregulación” del mercado, que los obliga a competir en forma feroz con las Fintech y su respuesta fue apelar a la variable de ajuste más efectiva para ellos: despidos masivos (en algunos casos disfrazados de “retiros voluntarios”). Pero como la banca nunca pierde, este año se resguardaron de las pérdidas estableciendo exorbitantes tasas de interés. Mientas tanto, la situación de los trabajadores es cada vez peor: la tasa de morosidad a junio de 2026 tocó el 12,7%, según el BCRA, un porcentaje que quintuplica el de octubre de 2024. Lo más alarmante es que el endeudamiento es para pagar alimentos, medicamentos y servicios básicos. De los 20 millones de endeudados, 6 millones están a punto de entrar en categoría 4 del Veraz, lo que les impedirá tener acceso futuro al sistema financiero. Para el gobierno, que ha embargado los principales recursos naturales del territorio nacional a favor de acreedores imperialistas rapaces, el problema del endeudamiento familiar es un “tema entre privados”, o sea, el que se endeudó se jode. Mientras, el peronismo cínicamente descubre que los salarios no alcanzan para cubrir las necesidades básicas, pero han sido cómplices absolutos de esta situación, tanto desde los puestos ejecutivos y legislativos como en la conducción de los sindicatos. La oposición del régimen encontró que la solución es seguir pidiéndole al Estado que se haga cargo de la situación y, en ese sentido, se presentaron proyectos de ley en el Congreso.

Las deudas que la burocracia no va a pagar

El 20 de agosto la CGT, junto con UTEP y las dos CTA, convocaron a una marcha al Ministerio de Economía para denunciar el creciente endeudamiento de las familias argentinas y prometen seguir con “el plan de lucha”. Así, hacen gala de su receta: “hagamos algo para que no se note que no vamos a hacer nada”. Parece que la burocracia sindical cree que nadie les va a venir a cobrar las décadas que llevan aplastando a la clase obrera y desnaturalizando sus organizaciones de lucha. Desde el primer momento, se puso como objetivo contener la bronca social y garantizarle a la burguesía la cada vez más difícil “gobernabilidad”. Esto no es una novedad surgida cuando asumió Milei, es más bien lo que vienen haciendo desde hace décadas, siempre acomodándose para mantener su lugar de poder a costa de los trabajadores. Milei ladró mucho contra la “casta sindical” pero sus patrones saben que los necesitan para poner todos los obstáculos posibles a la clase obrera. Son conscientes de que el enemigo más potente es el proletariado organizado con independencia de clase, con un programa que le dispute el poder. La muestra de cinismo de la CGT y las CTAs ha llegado a un nivel astronómico: reclaman contra el endeudamiento de las familias luego de que dejaron pasar miles de despidos en todas las ramas, privadas y estatales, y de que entregaron el salario para que la mayoría de los laburantes estemos debajo de la línea de pobreza. Entre los gremios que marcharon el 20/8 se encontraba La Bancaria, conducida por Sergio Palazzo, que es una de las alas de la burocracia que apunta a acordar todo en las instituciones, mientras las patronales despiden, avanzan sobre las condiciones de trabajo y se enriquecen a costa del endeudamiento del conjunto de los trabajadores. La única forma de hacérselas pagar es echándolos de nuestras organizaciones obreras, para ponerlas en función de los intereses proletarios.

Los trabajadores tenemos que saldar cuentas con los usureros

La clase obrera tiene que intervenir en esta crisis con su propio programa. Los trabajadores de todas las ramas tenemos que tomar la resolución de esta crisis en nuestras propias manos. Los trabajadores de la rama financiera tenemos en nuestras manos la posibilidad de enfrentar a las patronales usureras planteando la apertura de los libros contables y proponiendo acciones para ayudar a los trabajadores endeudados. Como primera medida debemos imponer un paro general para reclamar contra los despidos, por aumento salarial y de jubilaciones acorde a la canasta familiar, condonación de las deudas contraídas para cubrir gastos básicos de la vida como alimentos, vivienda, educación y salud. No podemos esperar que los Palazzo, los Moyano, los Yasky o los “cachorros” Godoy se pongan a la cabeza de estas tareas, tenemos que recuperar nuestras organizaciones sindicales conformando oposiciones sindicales revolucionarias para echar a la burocracia e imponer nuestras demandas con los métodos obreros.

La única salida progresiva a esta crisis, de dimensión internacional, es obrera y socialista. La clase obrera argentina tiene su aporte que hacer para frenar la masacre social del imperialismo decadente, que nos lleva a nuevas guerras y catástrofes de todo tipo. La recuperación de los sindicatos debe ser un paso para que nuestra clase comience a ser consciente de su fuerza y se prepare para construir su partido revolucionario que encabeza la marcha hacia una nueva sociedad sin explotadores sobre la ruina del capitalismo y sus instituciones.

Un debate programático

La preparación de esta salida conlleva a un debate programático fundamental. Varias corrientes de la izquierda que se reivindica trotskista, entre ellas el PTS y Política Obrera, han planteado salidas de presión al Estado. El PTS presentó un proyecto para que el Congreso vote la condonación del 100% de las deudas de quienes tienen ingresos inferiores a la Canasta Básica y del 50% para quienes perciben hasta $5 millones, mientras denuncian los subsidios a grandes capitalistas como Marcos Galperín. Una salida desde el Parlamento burgués, depositando una expectativa falsa en las posibilidades de que las instituciones de la democracia burguesa arbitren a favor de los trabajadores contra la clase capitalista. Por su parte, Política Obrera plantea que el Estado intervenga bancos, fondos y billeteras, investigando las cuentas y movimientos, eso no es un programa de transición, es estatismo. El Programa de Transición no es un programa anticrisis, es un programa de movilización revolucionaria de las masas para que la clase obrera comience a desarrollar la gimnasia de dirección de la futura sociedad, por eso Trotsky hablaba de la injerencia del Estado Obrero en la sociedad capitalista. El Programa de Transición es para destruir al Estado burgués, no para reclamarle que intervenga (como si la esencia del Estado burgués no fuera la de actuar como firma burguesa de los intereses capitalistas en general). La clase obrera tiene que tomar posición urgente ante esta crisis, con independencia de clase. Es urgente que levantemos un programa transicional ante esta crisis de deuda de los trabajadores, el desempleo y la carestía de la vida. Hay que plantear el control obrero de todas las ramas de la economía, la escala móvil de salario y de horas de trabajo, la eliminación del secreto bancario y la apertura de los libros contables de las empresas, entre ellas los bancos y las empresas financieras. La tarea de crear un sistema único de inversión y crédito, según un plan racional que unifique a todas las entidades de crédito en una institución única sólo puede estar dirigida por la clase trabajadora en el poder. Sólo la expropiación de los bancos privados y la concentración de todo el sistema de crédito en manos de un Estado obrero los medios necesarios para la planificación económica. Hay que preparar una salida revolucionaria, bajo la dirección de un partido revolucionario de la clase obrera, que expropie a los capitalistas, destruya al Estado burgués y siente las bases para una economía basada en la planificación socialista.

Trotsky sigue siendo el enemigo

 

Hace 86 años, el 20 de agosto de 1940, era asesinado León Trotsky a manos de un agente del estalinismo mientras se encontraba asilado en México. La liquidación física del dirigente revolucionario, y de todos los militantes que se organizaron con él, era fundamental para el triunfo de la contrarrevolución estalinista en la URSS. Así la burocracia mató al enemigo del imperialismo, justo en la antesala de una nueva masacre bélica mundial. Hoy su legado sigue vigente como guía para la acción, con más fuerza que nunca, ante un escenario mundial de descomposición del imperialismo y los procesos de asimilación de los ex Estados obreros.

El imperialismo intenta sobreponerse a su decadencia abriendo un proceso guerrerista, que tiende a generalizarse, con focos álgidos como la guerra en Irán, el genocidio en Gaza, la guerra entre Rusia y Ucrania, en la que está involucrada —con la OTAN— gran parte de la UE. La tarea de los revolucionarios es enfrentar estos procesos guerreristas con las armas del marxismo revolucionario, para lo cual es esencial recurrir a Trotsky.

Tenemos que preparar a una vanguardia internacional para encarar este nuevo escenario sofisticando el bagaje teórico y político de los revolucionarios que nos antecedieron y desarrollar una nueva generación que termine las tareas que quedaron inconclusas el siglo pasado: la revolución mundial que abra un camino a la transición hacia una sociedad comunista.

Para estos objetivos, obviamente, no partimos de cero, sino que nos apoyamos en lo más avanzado que dejaron los procesos revolucionarios, tanto triunfantes como derrotados. Comprender las lecciones programáticas de los procesos históricos y los hechos de la lucha de clases es indispensable para saldar cuentas con nuestra clase enemiga, la burguesía, y su sistema capitalista.

Las armas teórico-políticas que nos dejó quien fue artífice de la Revolución Rusa, de la construcción de Ejército Rojo, y de la fundación de la IV Internacional a los trotskistas son muchas y aún mantienen su vigencia programática. Su núcleo teórico está en la Teoría de la Revolución Permanente, en el programa de la IV Internacional, el Programa de Transición, el análisis de las transiciones, de los equilibrios, de los tipos de bonapartismos y los análisis económicos sobre la planificación y las leyes del capital; y su ejemplo como revolucionario está en la inquebrantable lucha contra el estalinismo, contra el fascismo, contra el imperialismo y por el desarrollo de las tendencias revolucionarias hasta en las condiciones más adversas.

En 2026, en medio de una aceleración de las contradicciones que llevaron a la crisis del 2008 (aun no resueltas por el capitalismo), agudizadas por una pandemia, la categoría de equilibrio inestable es central para analizar la dinámica actual de la economía mundial, las relaciones interestatales y la lucha de clases. Recuperar esta categoría, que se inscribe en el método del materialismo dialéctico para comprender el proceso histórico, nos arma mejor ante las teorías reformistas o posmodernas de “caos sistémico”, “policrisis” o “interregno”. A diferencia de la impotencia de esas visiones, que a lo sumo se llegan a amparar en el estatismo burgués (si no es que se dejan llevar por la resignación total), Trotsky nos traza el camino para enfrentar una situación en la que se desarrollan tendencias hacia la guerra. Habiendo sistematizado las lecciones de la Revolución Rusa, pudo generalizar el programa para la lucha contra los Estados burgueses a partir de plantear la injerencia del Estado obrero en la sociedad capitalista. Ante una inminente guerra, esta transición al interior de los Estados se muestra con el método obrero para frenar la maquinaria bélica y derrotar a la burguesía: mediante el control obrero de las fábricas, de las ramas de producción de las materias primas y de los puertos, es decir, atacar a la burguesía en su base, que es la producción.  Muchos desmoralizados dijeron que el Programa de Transición ya fue superado por la historia y desestimaron su valor como guía para la acción en este siglo, sin embargo, desde una perspectiva de marxista revolucionaria, la clave está, en efecto, en desplegar el programa de transición, que contiene, condensa y generaliza la experiencia de la Revolución Rusa y nos deja en el umbral de la revolución que hemos de preparar.

Otro elemento clave de la situación mundial actual es la asimilación de los ex Estados obreros a un sistema imperialista en descomposición. Justamente, la categoría de asimilación que planteó Trotsky parte de un método de análisis de las transiciones entre los viejo y nuevo: el sistema capitalista y sus leyes —centralmente la ley del valor— y su influencia en los procesos de restauración.

En su combate denodado contra la contrarrevolución que se encolumnó detrás de la consigna del “socialismo en un solo país” (en una componenda antiobrera con las fuerzas del imperialismo mundial), Trotsky desarrolló la ampliación del concepto de dictadura del proletariado, dándole un carácter permanentista, en la transición a la dictadura del proletariado internacional, cuya máxima expresión fueron las federaciones, como forma estatal de la dictadura del proletariado. Su lucha política se ancló en la teoría de la Revolución Permanente, un método de la revolución internacional en general, que parte de comprender que estamos en la etapa de transcrecimiento de la revolución socialista en revolución mundial.

La burguesía imperialista sabe quién es su enemigo, la clase obrera mundial organizada tras un programa revolucionario. Por eso, no sólo se empeña en apuntar su propaganda contra el comunismo, sino que se vale de las instituciones estatales del régimen burgués —hoy en decadencia— para erradicar todo atisbo de organización independiente del proletariado (tarea para la que ha contado desde hace décadas con la inestimable ayuda de las burocracias sindicales, con todo tipo de ideas de conciliación de clases). Lamentablemente, muchas de las corrientes que se reivindican del trotskismo ya no levantan la necesidad de la dictadura del proletariado y sólo se limitan a llevar las democracias hasta el final. Hoy más que nunca, es tarea de los revolucionarios recrear una conciencia revolucionaria al interior de nuestra clase. Nuestra lucha parte del enfrentamiento en el proceso de producción y debe combatir a todas las tendencias ideológicas que intentan confundir al proletariado, por ejemplo, aquellas ideas estatistas que alejan la acción política de la producción y llevan a la lucha por redistribuir la acumulación mediante un Estado regulador.

Actualmente se están desarrollando interesantes procesos de lucha de clases en todo el mundo, pero que muestran una importante confusión de objetivos, como por ejemplo las movilizaciones de la llamada “generación Z”. También se están dando procesos electorales (por ejemplo, en Estados Unidos, entre otros) donde resurge una idea de socialismo, obviamente pasteurizada para ser digerida por la democracia burguesa. Incluso se han dado luchas radicalizadas, como en Bolivia. Nuestra tarea consiste en que esas banderas que plasman aspiraciones a una superación del capitalismo puedan hacer del proceso inconsciente de las masas un proceso consciente para la revolución socialista. Esto sólo será posible levantando las banderas del marxismo revolucionario.

Esta lucha irreconciliable contra el sistema capitalista, sus guerras y su explotación requiere la reconstrucción de una organización revolucionaria internacional, la IV Internacional reconstruida, capaz de sistematizar las experiencias de nuestra clase y dotarla de un programa para desarrollar las bases de la nueva sociedad. La burguesía tiene en claro que el enemigo sigue siendo el marxismo revolucionario, hoy encolumnado detrás la figura de León Trotsky. Pero al interior del movimiento trotskista también debemos dar una lucha contra las tendencias centristas, que han mutilado el legado del revolucionario ruso al ir incorporando teorías reformistas y posmodernas para dialogar con la opinión pública y quitarle todo filo revolucionario. Es vital recuperar ese arsenal teórico y político para empuñarlo en la lucha revolucionaria de hoy.

A 86 años del asesinato de León Trotsky hagamos honor al enemigo declarado del capitalismo levantando las banderas del trotskismo que se resumen en estas palabras: ¡Por la dictadura del proletariado!

 

 

Elecciones CTA Autónoma: CADA BURÓCRATA EN SU SILLONCITO

El 20 de agosto se realizarán las elecciones de la CTA Autónoma. En ella se presentan 2 listas, la 1 Germán Abdala de la burocracia y la 6 Multicolor. La intención del Cachorro Godoy y sus acólitos será la reelección, con el fin de seguir perpetuándose en el mando de una organización que resulta ser un sello cada vez más alejado de las bases.
Desde su rompimiento en 2010, la burocracia verde se ha encargado de convertir a la Central – que se mostraba como alternativa a la CGT vendida desde su surgimiento en el 92- en un agrupamiento cada vez más irrelevante en la vida política de los trabajadores en general y estatales en particular. Con métodos clientelares, diluyendo los sindicatos y federaciones en los movimientos populares, durante el gobierno anterior se dedicaron a difundir la necesidad de “darle tiempo a Alberto” y hoy, con el gobierno de Milei, no ha protagonizado un solo enfrentamiento serio al gobierno, ni siquiera ha participado activamente de las luchas en curso. Representando a uno de los sectores más castigados por el gobierno, con salarios pulverizados, miles de despidos y cierres de organismos, ninguna de las dos CTAs movieron un dedo contra el ajuste, limitándose a militar con “flyers” y videítos para las redes sociales. De las últimas traiciones para destacar, tenemos el apoyo al acta acuerdo del gobierno con el CIN para frenar la lucha universitaria, siendo CONADUH miembro de la Central, la cual terminó no firmando el acuerdo por presión de las bases.
Desde la COR participamos en estas elecciones siendo parte de la lista Multicolor en la Ciudad de Buenos Aires, específicamente para Comisión Ejecutiva de la Comuna 3.
Lo hacemos sabiendo que no alcanza con presentarse a estas elecciones amañadas para derrotar la política liquidadora de la conducción verde, sino para defender la necesidad de un programa y una organización que fortalezca a los trabajadores para recuperar los sindicatos y las federaciones y echar a los burócratas. Las fracturas de las CTAs (unidas por el servilismo al peronismo, enfrentadas por la “caja”) son la expresión superficial de las divisiones en base a intereses patronales que debilitan el conjunto de las asociaciones de base y federaciones de los trabajadores del Estado, cuyo fiel exponente es ATE y sus internas. Más que nunca necesitamos un sindicato único y una federación única de todos los estatales para conquistar una organización fuerte que enfrente el ataque de los capitalistas y sus representantes políticos. Sabemos que el único interés de la Abdala es posicionarse de cara a las elecciones del año que viene en las listas del PJ. Sólo con la independencia de clase y nuestros métodos, confiando en las propias fuerzas, podemos hacer caer al gobierno de Milei y sus cómplices, no con falsas promesas electorales para que terminen en el poder los mismos de siempre.

Recuperemos la UOM, echemos a la intervención

La situación actual de los metalúrgicos es crítica, marcada por la aplicación de la reforma laboral que ha llevado a despidos, aprietes y congelamiento salarial. Esta realidad, sumada a la falta de representatividad en nuestras organizaciones, crea un cóctel peligroso que permite a las patronales abusar en las fábricas, avasallando conquistas laborales y facilitando al gobierno la destrucción de la organización de los trabajadores a partir de la intervención judicial de la UOM nacional.
El plan del FMI busca debilitar a los gremios para que los obreros no tengan herramientas efectivas para defenderse ante las patronales. Esta estrategia se ve reforzada por la promoción de ideas libertarias que fomentan la noción de "ser tu propio jefe" y negociar individualmente. Sin embargo, esta perspectiva ignora la realidad: cada obrero, al enfrentarse a la patronal, se encuentra en una posición de desventaja, ya que esta última posee el poder de sanción y despido. Lamentablemente, años de delegados vendidos y dirigentes alejados de la base alimentan las falsas salidas individuales.

El tibio “plan de lucha” de Urbano contra la intervención

Córdoba es una de las cinco seccionales nacionales, de un total de 54 en el país, que ha decidido no aceptar la intervención impuesta por la justicia por cuenta y orden del gobierno de Milei y las cámaras. En el resto, la burocracia sindical prefiere desensillar hasta que aclare o directamente colaborar ofreciendo a su personal para que oficien de delegados paritarios de la intervención. En Córdoba, en diversos congresos de delegados, impulsados por la presión de las bases y el sector más firme del cuerpo de delegados, se ha planteado la necesidad de un plan de lucha contra la intervención. Pero este ha quedado limitado por la política de la agrupación Eva Perón del Secretariado, con acciones a contraturno como cortes y marchas de cuerpos orgánicos, sin paros, y con el objetivo de visibilizar la situación.
Es fundamental aclarar que la lucha contra la intervención no se trata de defender a Furlán o a un grupo de dirigentes con las manos sucias; estamos hablando de defender nuestra organización y nuestras conquistas como trabajadores. Sabemos que la salida propuesta por Furlán, que busca ampararse en la justicia y literalmente entregó la llave del sindicato a la intervención sin resistir, no nos devolverá el control del gremio. Tampoco la campaña mediática ni las visibilizaciones impotentes que no afectan los intereses de las empresas ni del gobierno. La recuperación de nuestra organización solo será posible mediante la unidad y medidas de fuerza contundentes como los paros, hasta avanzar a un paro general metalúrgico.
Necesitamos ser contundentes y sabemos que es afectando la producción donde más les duele el golpe a los empresarios y al gobierno. Antes de la intervención, Furlán venía aceptando sin lucha alguna las migajas que ofrecían las cámaras en las paritarias, profundizando la crisis salarial que ya veníamos sufriendo con Caló. A lo que hay que agregar la impotencia para enfrentar las decenas de miles de despidos en todo el país, como vimos con los cierres de Crucianelli y Electropart en nuestra ciudad y más recientemente en Mirgor (Tierra del Fuego). Esto no quiere decir que los trabajadores no resistan, como es el caso de Turbolar, que están de paro desde el viernes pasado (7/8) ante el no pago de salarios, lucha a la que la burocracia seccional de Urbano le da la espalda. Debemos proponernos recuperar la UOM para la lucha de los metalúrgicos, debemos enfrentar la intervención para recuperar nuestro sindicato. Los delegados, juntas internas y agrupaciones opositoras combativos debemos discutir esta necesidad y ponernos en marcha para poner en pie una oposición sindical revolucionaria en cada seccional y a nivel nacional. Proponemos algunos puntos que consideramos centrales para avanzar en ese reagrupamiento:

1. Congreso de Delegados Mandatados: Es necesario convocar un congreso de delegados que represente verdaderamente a las bases, con el objetivo de recuperar la representatividad que nos falta.
2. El congreso debe abordar la situación actual del gremio y plantear su recuperación.
3. Investigación a Furlán y Elecciones: Se debe investigar la gestión de Furlán y el proceso electoral dentro del gremio para garantizar transparencia
4. Delegados Paritarios: Nombrar delegados paritarios elegidos por la base y con mandato, con el objetivo de alcanzar como mínimo la canasta básica para la categoría inicial de la Rama 17, imponer el cese inmediato de los despidos y la reincoporación de todos los despedidos.
5. Por un paro nacional de todo el movimiento obrero, que haga realidad la idea de la huelga general. Abajo Milei, por un gobierno obrero.

Masivo rechazo al plan libertario

Ayer el gobierno de Milei logró media sanción en el Senado de la “ley de inviolabilidad de la propiedad privada”. Antes de la sesión, se había visto obligado a modificar el proyecto eliminando el artículo 3, sobre la venta de tierras a extranjeros, y durante el debate tuvo que bajar el articulado de la “ley de manejo de fuego”. De esta manera, si bien se consiguió la media sanción, el proyecto original quedó mutilado y dejó un olor a derrota.

En las inmediaciones del Congreso y en varios lugares del país hubo concentraciones masivas, en contra de esta ley. En la capital federal el gobierno lanzó una gran represión para liberar la plaza antes que llegara la noche y se encontró con horas de resistencia.

La persistente resistencia en la calle durante los años de gobierno de Milei demuestra la disposición de las masas a la lucha y la tendencia a la radicalidad. Ésta se denota no solo en las acciones, sino en las lecciones que se van procesando de cada lucha, que condensa una experiencia de años con la democracia burguesa decadente y, en este caso, lumpen.

Pero la calle siempre tiene un límite, porque las relaciones de fuerza se miden en las estructuras productivas, donde la burguesía ejerce la dictadura del capital. Las formas democráticas expresadas en las instituciones que conforman el semi Estado burgués son su instrumento de dominación.

Por eso, es central que este proceso de enfrentamiento a la política del imperialismo, el gobierno y los cómplices que sostienen al régimen (como el peronismo y burocracia sindical) se exprese en los lugares de trabajo, en las fábricas, en las grandes concentraciones obreras, en las escuelas, etc. para mostrar el poder de nuestra clase.

No podemos permitir que el peronismo se reconstruya, cuando fue éste el que entregó las tierras a capitales nacionales y extranjeros, el que firmó acuerdos de venta hidrocarburos con Chevron, o acuerdos en la agroindustria con Monsanto, acentuando aún más nuestra condición de semicolonia. Hoy pretenden desviar la lucha a las elecciones del 2027 y gritan junto a la burocracia sindical, que entregó la lucha contra la reforma laboral, contra la baja en los salarios y los despidos que “la patria no se vende”.

En este momento de debilidad del gobierno, que pretende no solo pauperizar nuestras condiciones de vida y explotación, sino alinearnos en la política guerrerista de Trump y su socio del enclave de Israel, tenemos que abrir una tendencia revolucionaria que reorganice al movimiento obrero sobre nuevas bases. Debemos recuperar los sindicatos, echar a los delegados vendidos y votar nuevos, romper todo lazo de nuestras organizaciones con el Estado burgués y desarrollar la democracia obrera para discutir los pasos a seguir en la lucha por el poder. En este camino debemos propagandizar un programa transicional que parta por la necesidad del control obrero de las ramas de la economía ante el desorden burgués, escala móvil de horas y salarios para organizar las fuerzas de trabajo, confiando en nuestras propias fuerzas. Tenemos que cuestionar con todas nuestras fuerzas la propiedad privada de los medios de producción.

Los paros contundentes de los docentes a principio de agosto, el conflicto que paralizó los puertos, la lucha en contra de la ley de inviolabilidad de la propiedad privada, deben ser parte del desarrollo de un proceso más extendido en la perspectiva de preparar un paro general activo, que haga realidad la idea de la huelga general.

¡Abajo Milei!

Por un congreso de delegados de base con mandato.

Paro activo cuando se vote la ley en diputados.

Por un gobierno obrero. Por la revolución obrera y socialista.

 

 

El 6/8, ¡todos al Congreso! ¡Derrotemos las políticas de Milei y el imperialismo!

 

¡Frenemos la continuidad del saqueo!

El 6 de agosto el gobierno de Milei intentará, por sexta vez, aprobar la ley de inviolabilidad de la propiedad privada en el Senado. Ésta consiste en habilitar a los capitales extranjeros para avanzar en la compra de tierras en todo el país y otras medidas para reprimir de forma más directa cualquier ofensa a la propiedad privada de los medios de producción. Por ejemplo, insta al accionar represivo inmediato ante eventuales ocupaciones de fábrica y, en plano de la vida cotidiana, acelerar los desalojos a los inquilinos.

¿Por qué decimos que hay que frenar la “continuidad” del saqueo? Porque todos los gobiernos anteriores —peronistas, radicales y macristas— defendieron y defienden la propiedad privada de los medios de producción y al semi Estado burgués, que con sus leyes sostiene el saqueo imperialista. En el gobierno de Cristina se votó la ley que ponía un límite al porcentaje de las tierras que se podían vender a capitales extranjeros (15%). En ese entonces se hizo una ley para favorecer a capitales norteamericanos y chinos. En ese mismo gobierno se celebraron los acuerdos con Chevron y Monsanto, es decir, el saqueo de la producción hidrocarburífera y de las industrias agrícolas y de biotecnología. El macrismo buscó derogar la ley de CFK, como hoy pretende hacerlo Milei, para reformarla y permitir legalmente una apropiación mayor de territorios por parte de magnates del golfo Pérsico, grandes empresarios de las empresas tecnológicas y el capital imperialista. La idea es someter a la Argentina a la necesidad imperialista de explotar los recursos minerales como el litio, el petróleo, las tierras raras y el agua en la carrera guerrerista que determina la situación mundial.

Los revolucionarios debemos ser claros y no confundir a los trabajadores y la población en general sobre la lucha que debemos encarar. Nosotros no defendemos la soberanía, ni consideramos que tenemos bienes comunes con la burguesía, menos que exista propiedad pública, todos estos son conceptos acuñados por la burguesía para sostener a sus semi Estados y la territorialización de sus capitales nacionales en fronteras.

Sólo los trabajadores podemos dar una lucha hasta el final contra el imperialismo y su injerencia en nuestro país, por eso tenemos que levantar bien alto la independencia de clase ante una débil burguesía, que siempre va a preferir aliarse al imperialismo. Si en algún momento de la historia argentina dio concesiones a los trabajadores fue para negociar migajas con el imperialismo, pero en la actual etapa histórica el nivel de descomposición del imperialismo hace imposible este escenario.

Que Milei envíe una ley que hable de inviolabilidad de la propiedad privada demuestra el nivel de inestabilidad de un régimen descompuesto y lumpen que necesita imponer una ley que sólo se puede garantizar con represión, mostrando el temor a que se cuestione una de las máximas sacrosantas del capitalismo decadente que es la propiedad privada de los medios de producción.

Tenemos que abrir un gran debate al interior de nuestra clase y confiar en nuestras propias fuerzas y no en el peronismo o variantes pseudo progres que nos atan al carro del Estado burgués en la idea que se puede reformar u optimizar para hacer nuestras vidas más placenteras.

Nuestro programa es expropiar a los expropiadores, fue nuestra clase enemiga la que nos expulsó de las tierras, por eso el proletariado rural debe vengar y recuperar esas tierras. Es el proletariado minero, recuperando los sindicatos, quien debe saldar cuentas con las grandes empresas mineras nacionales e internacionales, ocuparlas y ponerlas bajo control obrero. Es el proletariado petrolero quien debe echar a patadas a la burocracia, tomar Vaca Muerta y poner la producción de toda la rama bajo control obrero. Somos los trabajadores los que debemos preparar un gran paro general para este 6 de agosto, cuando se trate la ley. Tenemos que votar está moción en asambleas de fábrica y en lugares de trabajo para preparar las condiciones para una huelga general, con ocupaciones. Es imperioso que el movimiento obrero industrial se ponga a la cabeza de esta lucha y muestre el potencial de caudillo de la nación oprimida. Derrotar los planes de Milei, el FMI y todos los cómplices, sería un gran golpe al proyecto de Trump para América Latina, echar a un aliado del imperialismo y del enclave israelí sería una bandera para todos los trabajadores de la región.

No hay salidas intermedias, solo abriendo una lucha por el poder y fogueando una vanguardia en estas tareas estaremos en mejores condiciones de formar un partido revolucionario en la Argentina como sección de la IV Internacional reconstruida y preparando las condiciones para una revolución obrera y socialista.

PAREMOS MASIVAMENTE ESTE 3 DE AGOSTO

Entre la miseria salarial y el ataque al derecho de huelga

TRABAJADORES DE LA EDUCACIÓN: PAREMOS MASIVAMENTE ESTE 3 DE AGOSTO

Este paro nacional educativo se convoca mediando el año, con la representante del FMI recorriendo el país y “aconsejando” el rumbo, mostrando nuevamente lo arrastrado y servil que es Milei, pero también la profundidad de la crisis de su gobierno. Más allá de las ridículas declaraciones que el presidente y sus ministros hacen sobre el rumbo de la economía, nadie que esté atento puede imaginar una mejora del panorama de los próximos meses. Y con un cuadro de situación internacional que sigue marcado por la tendencia guerrerista, y de avanzada del imperialismo yankee sobre los países de Latinoamérica. Se sigue desarrollando la feroz ofensiva contra la clase trabajadora, los despidos son moneda corriente, las patronales apuestan a imponer la reforma laboral, y el salario medio del conjunto de la clase trabajadora no llega ni por asomo a la mitad del mínimo, que según la junta interna de ATE del INDEC ya ronda casi los dos millones y medio (mínimo, no óptimo ni deseable, para una pareja con dos hijos menores). Las y los trabajadores de la educación, inmersos de lleno en este escenario, vemos en nuestro día a día los efectos de este panorama, en nuestro cuero, en nuestras familias, pero además en la escuela, en las familias que componen la comunidad educativa, de todos los niveles.

La ofensiva también es contra las y los trabajadores de la educación. Nuestras patronales, es decir los gobiernos provinciales, “hacen la tarea”, no sólo por la miseria salarial, sino que también por el ataque a las conquistas, con reformas educativas, decretos, resoluciones y medidas que tienden a cumplir el “espíritu” de la reforma laboral que implica la “ley de modernización” que supo conseguir el mileismo en el Congreso. Desde Macri hasta Kicillof, pasando por Llaryora, Pullaro, Torres o Cornejo, que pueden ubicarse en el oficialismo, en la oposición, o hacerse los neutrales, o el denominador común del ajuste en la educación es difícil de disimular a lo largo y a lo ancho del país.

Pero volviendo al gobierno nacional, Milei no sólo atacó a las universidades, sino que desde que asumió efectivamente y por distintos mecanismos, recortó el aporte presupuestario de la Nación, regimentada en la Ley de Financiamiento Educativo, desconoce la vigencia de la Ley de Paritaria Nacional Docente e incorporó un intento de cercenar el derecho de huelga con la esencialidad de la educación, quiere avanzar en la armonización previsional docente, es decir liquidar los regímenes jubilatorios conquistados. Además, a través de su proyecto de “libertad educativa”, profundizar la ofensiva contra la educación pública. Es decir, a las y los docentes de todo el país “nos sobran los motivos” para parar masivamente. El gobierno libertario lo sabe, y por eso Milei y Pettovello salieron a intentar amedrentar a la docencia con su amenaza de hacer cumplir la esencialidad en la educación. Este 3 de agosto el paro educativo nacional tiene que ser contundente, por todas nuestras demandas y para derrotar el ataque al derecho de huelga. Este lunes y martes, instamos a la docencia de la provincia de Buenos Aires a parar masivamente y movilizar con las seccionales Multicolor.

Necesitamos imponer un plan de lucha nacional: Organizar las escuelas para la lucha, y construir una oposición revolucionaria

La CTERA, durante estos meses, realizó comunicados, declaraciones y repudios, con alguna que otra concentración o jornada de lucha sin medidas de fuerza, sin instancias de participación, decisión y organización de la docencia en forma masiva, denunciando al gobierno de Milei y su política de recorte, poniendo el eje en el Fonid y la plata que Milei no le gira los gobernadores. Mientras en sus sindicatos de base, en cada una de las provincias, la celeste donde pudo firmó acuerdos vergonzosos, y donde no los encorsetó garantizando que los conflictos no se profundicen, llegando en Córdoba a meter a policía dentro de una asamblea de delegados para garantizar frenar la lucha. Sonia Alesso, Sec. Gral de CTERA en diferentes reportajes estos días señala que “El salario docente es el más bajo de los últimos 30 años, y que hoy la palabra que más escuchamos en la sala de maestros y profesores es que el salario no alcanza”, sin ponerse colorada.

Este lunes 3 de agosto, son cuatro las jurisdicciones que terminan el receso invernal: Caba, Bs.As., Santiago del Estero y Chaco. Sin embargo, en varias provincias, las clases no se retomaron con normalidad, Río Negro, Santa Fe, Jujuy, Formosa.

Es decir, la docencia está dando diferentes muestras de voluntad de lucha, la ofensiva es brutal, la respuesta debe ser contundente. No será de la mano ni confiando en la burocracia de CTERA que ni siquiera va a garantizar el paro en todas las provincias. Es que lo que necesitamos es luchar con un programa que no esté atado a las necesidades de las direcciones peronistas de la celeste, ni de los dirigentes del FRENDEP que tienen vínculos con el FRESU, un reagrupamiento de sindicatos que se postulan como una alternativa frente al desprestigio de los burócratas más conciliadores de la CGT, pero que tiene sus intereses y fichas puestas en la interna del peronismo.

Es muy importante registrar que, aunque todavía sea un proceso desigual, a nivel de las provincias, o incluso entre distritos de una misma jurisdicción, amplios sectores de la base docente muestran su decisión de enfrentar el ajuste parando incluso frente a convocatorias que no son del oficialismo de la celeste, a pesar de las amenazas y aprietes por ejemplo de Kicillof en la Pcia de Bs As. Es necesario que ese impulso desigual, sirva para lograr que más sectores se sumen a luchar, es la única posibilidad de imponer el plan de lucha que se agita a veces como exigencia la conducción celeste.

La oposición combativa tiene una tarea importante para desarrollar: nuclear a las y los activistas, delegados y delegadas de los seccionales y sindicatos conquistados, y de las agrupaciones de la oposición antiburocrática, para desarrollar una orientación que permita volver a organizar la escuela por abajo, impulsando lo que la burocracia sindical no va a hacer, la organización de la base docente, que ya no aguanta más la miseria salarial. Convocando a asambleas y plenarios de delegados, con resoluciones en base a mandatos y activistas organizados en los distritos, para recuperar la medida de fuerza del paro como algo que se decide y garantiza de forma colectiva, y no como decisión individual. En esta tarea, la Coordinación Nacional Docente, viene dando señales, pero le falta concreción para asumir la responsabilidad de organizar la oposición a nivel nacional más allá de las declaraciones generales y convocatorias donde dirigen.

En este sentido los docentes de la COR insistimos en la necesidad de construir oposiciones revolucionarias en los sindicatos, al servicio de luchar por un programa de independencia de clase que permita disputar la dirección a la burocracia sindical.

Docentes de la COR

2/8/26