UNCUYO: elecciones de centros de estudiantes

Este 21 y 22 de octubre son las elecciones para centro de estudiantes en las facultades de Artes y Diseño, Filosofía y Letras y Ciencias Políticas y Sociales. 

Mientras las actuales conducciones pretenden instalar un clima de normalidad para estas elecciones, el contexto internacional está marcado por guerras y por los diversos procesos de lucha de clases que se están desarrollando en algunos países de Europa. A nivel nacional, el gobierno nos quiere someter a las condiciones de expoliación que el imperialismo, en su decadencia, pretende imponernos y, al mismo tiempo, los niveles de inflación siguen creciendo al igual que los despidos y los cierres de fábricas. 

Los estudiantes (los que todavía permanecemos) estamos sosteniendo la cursada en este contexto de pobreza y pluriempleo, el que se ve reflejado en aulas cada vez más vacías y más a esta altura del semestre. Ante esta situación, las conducciones de los centros esperan en el molde, pasivamente a las elecciones del año que viene y en esa línea, hacen sus propuestas de fotocopias y festivales, para ¿festejar qué? 

El actual gobierno de la Universidad (PJ), a la que responden la conducción de la mayoría de los centros de estudiantes, es la misma que se sentó con la Policía de Mendoza para acordar un “operativo de seguridad” para la 5ta marcha universitaria, la misma Policía que reprimió y encarceló a más de 30 compañeros en las distintas marchas de los últimos años. De esa reunión participó el comisario represor Riili, capacitado por Israel en la “lucha contra el terrorismo”. 

En este sentido, como estudiantes y trabajadores debemos intervenir de manera independiente, con perspectiva de clase y enfrentando a las burocracias estudiantiles y sindicales que garantizan la gobernabilidad a Milei y mantienen el régimen universitario actual, fomentando cada vez más su elitismo y expulsividad. Independiente también significa ninguna confianza en los interbloques anti Milei en el Congreso con los ex funcionarios de Alberto, de Macri e incluso ex LLA. Ninguna confianza en las instituciones de esta democracia para ricos. 

Tomemos el ejemplo de los estudiantes de Francia e Italia y pongamos en pie un movimiento estudiantil verdaderamente antiimperialista, tanto universitario como secundario, que se posicione en contra del genocidio sionista en Palestina ¡Abajo la adhesión de la UNCuyo a la resolución N°14/2020 del Ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto de la Nación, que adopta la definición de “antisemitismo” aprobada por la Alianza para el Recuerdo del Holocausto (IHRA) con la que se persigue y criminaliza cualquier expresión de repudio al genocidio en Palestina! En ese sentido, creemos que es necesario crear una secretaría de relaciones internacionales en cada centro de estudiantes en la que podamos discutir y organizar acciones internacionalistas. 

Saludamos la iniciativa de la Asamblea Interfacultades por la toma de la facultad de Artes y Diseño. Creemos que tiene que permitirnos organizar e impulsar la toma de todas las facultades, preparar bloqueos en el ingreso a la UNCUYO y garantizar un paro total de actividades, si trasciende las condicionalidades del escenario electoral. Para profundizar la organización de la lucha, organicemos los cuerpos de delegados en cada facultad, con delegados con mandato de cada curso, e imponer que las comisiones directivas se subordinen a esos organismos como práctica democrática elemental.

Tenemos que profundizar la organización, desarrollando la solidaridad y acción en común con sectores de trabajadores combativos y en lucha. Este 20 de octubre, los trabajadores del transporte le dieron una clase de lucha de clases a Macri, Milei y todos los defensores de la reforma laboral y la represión. Mostrando que hay una enorme disposición a salir a luchar. La recuperación de los centros de estudiantes pasa por asumir el desafío de meter la lucha de clases al aparato educativo, echando de nuestras organizaciones a las burocracias estudiantiles colaboracionistas con el ajuste de los rectores. Y no por canalizar las broncas en movimientos ciudadanos con miras a influir en las intenciones de voto. Instamos a la militancia y el activismo que se reivindican de izquierda a romper con la línea que lleva el FIT de posicionarse como ala izquierda dentro del régimen y avancemos en poner en pie una corriente revolucionaria docente, no docente, estudiantil, para recuperar las organizaciones con un programa revolucionario. Con esta convicción, no acompañamos las listas estudiantiles que impulsa el FIT. 

Ninguna confianza en las salidas parlamentarias y electorales. Nada progresivo para la clase trabajadora y el movimiento estudiantil va a salir del congreso del Estado Burgués, mucho menos de fallos judiciales de la casta tribunalicia. Hagamos asambleas en cada lugar de estudio e interclaustro en las que podamos discutir junto a docentes y no docentes la perspectiva de lograr un gran paro educativo y para recuperar con nuestros propios métodos los centros de estudiantes que lleven adelante la lucha contra el ajuste, por la recomposición salarial de nuestros docentes y no docentes, por el aumento del presupuesto universitario. Pongamos en pie un movimiento estudiantil por una huelga general que plantee: ¡Abajo Milei!

Mariano Ferreyra, ¡PRESENTE!

A 16 años de su asesinato

Mariano Ferreyra, ¡PRESENTE!

 

Mariano Ferreyra, joven militante del Partido Obrero, junto a decenas de organizaciones solidarias, fue parte de esa pelea que enfrentó la precarización laboral y destapó los negociados de las patronales ferroviarias, el gobierno K y la burocracia sindical ferroviaria en la contratación de trabajadores en condiciones laborales y salariales muy inferiores a las establecidas en el convenio ferroviario. Miles de trabajadores tercerizados lograron, con su lucha y el apoyo de la oposición, el pase a convenio. Fue la misma burocracia de la UF, dirigida por Pedraza, que regenteaba empresas a su nombre, la que asesinó a Mariano Ferreyra, enviando un grupo de choque para disparar contra los tercerizados en lucha aquel 20 de octubre de 2010.

Pedraza y otros dirigentes del gremio fueron presos por el crimen. Sin embargo, la tercerización y los ataques patronales a los ferroviarios continuaron con los diferentes gobiernos y siguen hoy con Milei, siempre contando con la complicidad de la burocracia ferroviaria, con Sasia y compañía a la cabeza. Por eso, la lucha por castigar a los responsables del asesinato de Mariano también está íntimamente ligada a expulsar a la dirigencia pro patronal de la Unión Ferroviaria y conquistar una dirección combativa al frente del gremio, al servicio de los trabajadores.

En 2026, jóvenes de todo el mundo se están levantando contra los gobiernos de sus países y sus políticas de mayor explotación de los trabajadores, arrastrando a las nuevas generaciones a la guerra y a más miseria. La lucha contra la tercerización de la que participó Mariano Ferreyra en 2010 se inscribe en esta larga tradición de luchas obreras que hoy está teniendo otro capítulo. Sólo podremos darle una salida obrera y socialista.

 

¡Liberación inmediata de los metrodelegados detenidos!

Hoy, 20/10/26, Claudio Dellecarbonara, Facundo Heredia y Néstor Segovia de la línea B de subte fueron detenidos por la policía de la Ciudad de Buenos Aires mientras realizaban una medida de protesta contra la sanción abusiva a un trabajador. La medida original consistía en liberar el ingreso de pasajeros. Mientras ésta se desarrollaba, los efectivos de la fuerza represiva ingresaron a la estación y los tomaron para llevarlos detenidos. Ante esto, los compañeros del subte dieron una respuesta a la altura, con un paro total.

En este momento están en custodia y no está claro por qué causa se los imputa. Sí está claro que este es un mensaje de Jorge Macri, alineado con la política represiva del gobierno nacional, de perseguir a los trabajadores y amedrentar la resistencia que provoca el brutal ataque sobre las condiciones de trabajo general que pretenden imponer, de hecho y a través de sus leyes laborales.

Nos solidarizamos con los compañeros y nos ponemos a disposición de la lucha para su liberación y en contra de cualquier represalia. Este hecho demuestra que la organización en nuestros lugares de trabajo es lo que más temen las patronales y sus gobiernos. Por eso debemos redoblar los esfuerzos para fortalecer esta organización, lo cual también nos enfrentará a la burocracia cómplice. A 16 años del asesinato de Mariano Fereyra, lo recordamos luchando contra los mismos enemigos que se perpetúan, más allá de los cambios de gobierno. Por un paro nacional para frenar la represión y la ofensiva patronal. ¡Abajo la reforma laboral! Por un Congreso de Delegados de base con mandato para discutir el plan de lucha y el programa a seguir.

Sin quorum, con represión, sin paz social

El gobierno logró, con la complicidad de los gobernadores del PJ, que no hubiera quorum en diputados para tratar el rechazo al DNU 70/23. Mientras, en las afueras del Congreso, una multitudinaria marcha universitaria confluía con otros sectores que estaban en contra del DNU y muchos más en contra del gobierno de Milei. La CGT puso unas banderas sin gente y se fue antes de que comenzara la represión, como siempre. También quedó demostrado el rol del congreso como una “cueva de bandidos”, en medio de la profunda crisis del gobierno, incluidos los bloques de la oposición: intentan adelantar el escenario electoral para darle vida a Milei tratando de canalizar la situación hacia las elecciones del año que viene.

La novedad de esta movilización fueron los contingentes de jóvenes secundarios que salieron a la calle, algunos con tomas previas de sus escuelas, que no sólo salieron a pelear por la educación, sino porque su futuro es totalmente incierto y lo único que les propone el régimen capitalista a las nuevas generaciones es más explotación. Esta irrupción de una juventud contestataria los une a los miles de jóvenes que en este momento se enfrentan a los gobiernos imperialistas de Francia, España y Alemania, para nombrar algunos.

La quinta marcha federal universitaria volvió a estar regimentada y controlada por las autoridades, pero esas direcciones —con su línea legalista y de presión— no pueden mostrar ningún triunfo contra el gobierno. Por lo tanto, el balance de esta marcha debe ser discutido al interior de las facultades. No sólo es necesario radicalizar los métodos, sino que hay que organizarse para echar a las direcciones de los centros y a los delegados y comisiones directivas sindicales (docentes y nodocentes) cómplices de los decanos y a todas las autoridades del CIN, que le garantizan la gobernabilidad a Milei. Algunos intentan comparar las sucesivas marchas por la cantidad de manifestantes, pero lo que se debe analizar no es sólo la masividad sino la persistencia del fenómeno de resistencia y oposición al gobierno de Milei y sus cómplices; un sector del estudiantado, de docentes y nodocentes ha comenzado a establecer un cuestionamiento a su relación con el Estado, las instituciones y las fuerzas del orden.

Es importante que los revolucionarios intervengamos en este proceso de politización de sectores de masas, que no tienen una relación directa con la producción, pero que pueden cumplir un rol importante en preparar las condiciones para la irrupción de los batallones del movimiento obrero industrial organizado, con la condición de que puedan comprender que las tareas democráticas sólo pueden ser resueltas por el proletariado organizado para la revolución obrera y socialista.

Por eso es importante abrir una deliberación al interior de nuestra clase para darle una salida obrera a la crisis, mocionando en asambleas imponer un paro general activo con tomas de edificios y ocupación de fábricas, expulsando a los delegados vendidos y recuperando las comisiones internas y nuestros sindicatos. Ocupar las universidades, bloquear las rutas, para modificar una relación de fuerza que no se modifica en las calles o en las instituciones sino en la producción. Potenciar la fuerza de la clase obrera con sus métodos y un programa transicional que muestre, ante la desorganización de la economía, que los trabajadores podemos organizar la sociedad sobre nuevas bases. Para crear las condiciones de la construcción de un partido revolucionario de combate para desorganizar a la burguesía como sección de la IV Internacional reconstruida.

 

 

VOTO NULO TAMBIÉN EN LA SEGUNDA VUELTA

Por LOI Brasil
El Frente Amplio le allanó el camino a Flávio Bolsonaro

Para frenar el imperialismo se necesitan la fuerza y los métodos de nuestra clase:

LA SOLUCIÓN ESTÁ EN LA ACCIÓN Y EN LOS MÉTODOS DE NUESTRA CLASE

LO QUE NOS DICEN LAS URNAS

Flávio Bolsonaro obtuvo alrededor del 47% de los votos válidos, casi 56 millones; Lula, el 45%, algo más de 53 millones. El resultado ha invertido el orden que apuntaban las encuestas y el propio Lula admitió que esperaba ganar en la primera vuelta. Según los primeros recuentos, el PL pasa de 98 a 121 diputados y de 15 a 28 senadores, mientras que la federación del PT retrocede a 77 escaños en la Cámara. La derecha se ha hecho ya, en la primera vuelta, con los gobiernos de São Paulo, Minas Gerais, Paraná, Rio Grande do Sul y Santa Catarina. Hubo 33 millones de abstenciones y casi 6 millones de votos en blanco y nulos, más que en 2022. El candidato del «cambio» recibió el voto de poco más de un tercio del electorado. Estos datos reflejan el descrédito de un régimen que ya no ofrece nada a la mayoría.

El domingo por la noche, el principal fondo de acciones brasileñas que cotiza en Nueva York subía un 7 % y las acciones de Petrobras, más del 5 %. Es la apuesta por las privatizaciones, un ajuste más duro y el alineamiento con Washington, y es también la advertencia de que ese programa se le exigirá a cualquier ganador. El resultado no se ha producido por casualidad, es el balance de cuatro años de un gobierno que ha aplicado de forma planificada el programa del capital, con déficit fiscal, tasas de interés de las más altas del mundo, sin revocar ninguna de las contrarreformas previas, lavándose las manos ante un nuevo pacto entre el capital y el trabajo que impulsa privatizaciones, la entrega de la explotación de los recursos naturales a las multinacionales y acuerdos permanentes con el «centrão», de donde surgieron enmiendas a diestra y siniestra. La fórmula política de la «conciliación de clases», al viejo estilo petista, se muestra, por tanto, definitivamente superada. La amplia coalición Lula/Alckmin constituye un gobierno burgués que ha hecho viable la agenda del capital financiero, ha gestionado la contención del movimiento de masas a través de las burocracias sindicales y ha disputado el papel de principal garante de los intereses imperialistas en América Latina.

En una economía dependiente, en la que el salario está por debajo del valor de la mano de obra, el crédito caro se ha convertido en un complemento del salario, la igualdad medida en términos de renta ha retrocedido, mientras que las familias trabajadoras se hunden en un endeudamiento sin precedentes. Es la superexplotación que se cobra en las cuotas de la tarjeta de crédito. El paquete de medidas de septiembre confirmó el método y su límite. Un reajuste del 15 % en el programa «Bolsa Familia», medidas para contener los precios de los combustibles, el «Desenrola 3.0» y, a nueve días de las elecciones, la prohibición de las apuestas como medida provisional: concesiones decididas desde arriba, en la víspera, con plazo de validez, sin tocar la estructura de la explotación. No se pueden contrarrestar en tres semanas los efectos de los ataques acumulados durante cuatro años.

La bandera de la «soberanía» tampoco ha recuperado ninguna base social para el gobierno. Ante la suba de las tarifas, Lula negoció mientras pudo y utilizó recursos del Estado para cubrir las pérdidas de los exportadores. La soberanía sin una ruptura con el imperialismo no convence a quien paga la factura. La pregunta que hay que plantearse es: ¿qué soberanía nacional es posible en un país semicolonial como Brasil? Basta con observar cuál fue la postura del gobierno de Lula ante las medidas de Trump. Ante la imposición de los aranceles, Lula buscó todas las vías de negociación, al tiempo que utilizó los recursos estatales para cubrir las posibles pérdidas de la burguesía nacional. Es decir, ante esta ofensiva del imperialismo, de una burguesía nacional débil frente al capital monopolista y de una oposición electoral que se muestra totalmente sumisa a la política de Trump, Lula ha tratado de plantear un discurso para recuperar una base social obrera que le permita negociar en mejores condiciones con el imperialismo. Ese es el límite de la «soberanía». Por eso, se ha apoyado en la defensa del fin de la escala 6X1, ha centrado sus mítines y actos en la región del ABC de São Paulo y, ahora, se erige en defensor de la soberanía nacional. Y las direcciones sindicales, empezando por la CUT, convertidas en comités electorales, han dejado de lado la lucha por el salario y por la derogación de las reformas, y han reducido el fin del turno 6x1 a un apoyo a la negociación de cúpula. Desmovilizada, la clase trabajadora se quedó sin instrumentos propios, y el descontento que generó el frente amplio fue aprovechado por la extrema derecha bajo la consigna del «cambio».

LA INJERENCIA IMPERIALISTA

La política de Trump es una expresión de la decadencia del imperialismo estadounidense y de su intento de restablecer, sobre nuevas bases, el inestable equilibrio de la posguerra, ante el avance económico chino en el mundo y, en especial, en América Latina. Las guerras arancelarias, los acuerdos rotos y el enfrentamiento directo para asimilar a los ex Estados obreros como semicolonias aceleran las tendencias bélicas. La guerra se ha convertido en el método de la época. En América Latina, esta orientación tiene un nombre: el «corolario de Trump» de la Doctrina Monroe. El secuestro de Maduro y la apropiación del petróleo venezolano, el bloqueo a Cuba, el «Escudo de las Américas», con diecisiete nuevas bases militares, y los acuerdos sobre minerales críticos, como el cobre y el litio, en Colombia, Argentina, Chile y Perú, ponen al descubierto la disputa por los recursos naturales. Con presidentes afines en el poder en los países vecinos, Brasil era la pieza que faltaba. Sobre el país ya pesaban el recargo de hasta el 37,5 %, impuesto en julio al término de la investigación de la Sección 301, la clasificación de facciones criminales como organizaciones terroristas y la amenaza de la Ley Magnitsky. Pero a dos días de la votación, EE. UU. suspendió los servicios consulares en el país, alegando riesgos que la Policía Federal no ha confirmado; y la propia Policía Federal ha abierto una investigación preliminar sobre un proyecto del Gobierno estadounidense para financiar a grupos de oposición al Tribunal Supremo Federal (STF), revelado por el periódico The Guardian.

La descomposición del bonapartismo sui generis en el marco de esta nueva reconfiguración de las relaciones entre los Estados semicoloniales y el imperialismo también tiene implicaciones para los equilibrios de clase y sus instituciones políticas. Esto se debe a que, bajo el dominio más directo y agresivo del capital extranjero, las burguesías nacionales de la región ven agravada su debilidad y, por tanto, tienen mayores dificultades para hacer concesiones a la clase trabajadora como forma de buscar una base social que les garantice cierta autonomía. Esto hace que, incluso bajo gobiernos más «democráticos», la clase trabajadora se vea sometida a una mayor explotación y, cuando se rebela, a una mayor represión.

NO ES FASCISMO: ES UN RÉGIMEN EN DESCOMPOSICIÓN

La burocracia sindical y el propio regimiento intentan recurrir una vez más a la dicotomía entre democracia y fascismo; al referirse a la votación, Lula ya ha hablado de una elección «entre la democracia y la barbarie». Esta caracterización es errónea y de ella se deriva una política desastrosa. El bolsonarismo no es el fascismo de los países imperialistas. Es, más bien, producto de la descomposición del bonapartismo sui generis, la forma de poder propia de las semicolonias, en la que el Gobierno se equilibra entre el imperialismo y las masas para preservar la dominación del capital. Bajo la ofensiva imperialista, la burguesía nacional, socio menor del capital extranjero, pierde margen en las negociaciones. El frente amplio, que se apoyaba en las burocracias para contener a la clase y en la «soberanía» para negociar los términos de la subordinación, está en jaque. Lo que la extrema derecha ofrece al capital es la rendición directa, como en los países vecinos; la mediación da paso a la administración sin intermediarios de los intereses imperialistas. Este desenlace no frena la descomposición del régimen democrático burgués, en el que ninguno de sus poderes —ni el ejecutivo, ni el legislativo, ni el judicial— dispone de alguna prevalencia. Los gobiernos de este tipo nacen sin una base social sólida y, al someterse por completo al imperialismo, dan pie a tendencias de agravamiento de las crisis políticas y los enfrentamientos de clase, como se ha visto recientemente en Bolivia.

Si gana, Flávio contará con la mayor representación en el Congreso y con los principales recursos para imponer la reforma administrativa, las privatizaciones y la represión. Si gana Lula, gobernará a merced de un Congreso aún más a la derecha y pagará cada día de su mandato con nuevos ataques; el domingo por la noche, la propia militancia del PT ya admitía que la ya débil gobernabilidad del Frente Amplio burgués está en peligro. En ambos casos, el programa consiste en aumentar la explotación. El Tribunal Supremo Federal se ve minado por el escándalo del Banco Master. En septiembre, André Mendonça, ponente del caso, hizo público un informe de la Policía Federal con mensajes entre el exbanquero Daniel Vorcaro y Alexandre de Moraes; los informes de inteligencia de la misma Policía Federal arrojan sospechas sobre la actuación del propio Mendonça. No se ha juzgado nada: ambos se lanzan acusaciones, y el tribunal ni siquiera ha conseguido decidir cómo examinar los casos. Según el New York Times, el escándalo salpica a gran parte de la cúpula política y judicial, incluido Flávio Bolsonaro. Ahora, con 28 senadores del PL y sus aliados, la extrema derecha amenaza a los ministros con el juicio político, que requiere 54 votos en el Senado, mientras que la campaña de Lula alude a una «reforma del poder judicial». No estamos ante demócratas contra golpistas. Se trata de una disputa entre facciones burguesas por el control de un poder del régimen que se pudre. Ningún ministro del Tribunal Supremo merece la confianza de los trabajadores.

VOTO NULO TAMBIÉN EN LA SEGUNDA VUELTA

«Un liberal habla, naturalmente, de “democracia” en general. Un marxista nunca olvidará plantear la pregunta: “¿para qué clase?”», escribió Lenin en 1918. La democracia burguesa es la dictadura de clase del capital; en las semicolonias, es aún más limitada, porque el margen de concesiones viene dictado desde fuera. Su crisis no se corrige con buenas intenciones ni con el voto útil: es la descomposición de una forma de dominación que ya no puede ofrecer a los trabajadores ni siquiera las migajas de otros períodos. En las próximas tres semanas, el chantaje será total. Pedirán que se suspenda toda crítica y toda lucha para «evitar lo peor». Eso es lo que se hizo en 2018 y en 2022. En 2022, el frente amplio ganó; cuatro años después, la extrema derecha lidera la contienda. El voto a Lula no derrota al bolsonarismo, sino que aplaza el enfrentamiento y desarma a quienes tendrán que frenarlo. Para ganar, Lula tendrá que ampliar aún más el Frente con las facciones burguesas y les pagará con más concesiones al capital. El centrismo que se autodenomina «a la izquierda» de Lula se apresurará a pedir el voto crítico, sumándose a las burocracias en la tarea de canalizar la voluntad de lucha hacia las urnas.

También hacemos un llamamiento al voto nulo en la segunda vuelta. Está claro que los candidatos a administradores del capital no son idénticos y que un gobierno de Flávio Bolsonaro supondrá ataques más directos. Pero esos ataques no se detendrán en las urnas. Se derribarán con huelgas, con la organización en los lugares de trabajo, con la defensa de los derechos, de los sindicatos y del derecho a la huelga, sin apoyo político a ningún gobierno. El voto nulo es la negativa a dejar en manos de las urnas lo que solo la lucha decide.

La tarea consiste en poner en marcha el programa de transición con toda su intención original, desorganizar a la burguesía, golpeándola donde más le duele, en la producción y en la circulación, y forjar en ese proceso la vanguardia que supere la crisis de dirección revolucionaria. Para ello, es necesario recuperar los sindicatos de manos de las burocracias, que se han convertido en parte de la estructura estatal.

 

39° encuentro de las mujeres y disidencias en Córdoba

Organizarnos contra el imperialismo, sus aliados y sus guerras

Este año, el encuentro inicia cruzado por grandes gestas de lucha. Mientras en Argentina el gobierno de Milei intenta una fuga hacia adelante de su crisis económica profundizando, junto a las patronales y con la complicidad de la burocracia sindical, el ataque al salario y las condiciones de trabajo y de vida de la clase obrera, en gran parte del globo la juventud y otros sectores se ponen de pie. En Francia, peleando por las condiciones de educación y contra la discriminación de la juventud de las periferias; en España, contra el negocio capitalista de la vivienda; en Chile y Brasil, contra el avance de Kast y Bolsonaro como agentes directos de EEUU e Israel en nuestro continente. También las juventudes se levantan en otros países de mundo contra las consecuencias de la descomposición del sistema, cuyos agentes preparan una salida a través de la generalización de la guerra.

Levantando las banderas antiimperialistas de los oprimidos

Estas luchas dan cuenta de las reservas de fuerza de los oprimidos frente al futuro de barbarie que pretenden imponer los capitanes del capital para intentar saldar su crisis. Hay que dejarlo claro: no se trata de una “batalla cultural” entre una derecha retrógrada y aquellos que, intentando engañar a las masas, venden que el capitalismo puede ser reformado mediante una ilusión de progreso continuo con ampliación de derechos sociales, sin tocar las bases explotadoras del capital. Esto último es una burda mentira de un ala burguesa que intentar “dar migajas para no perderlo todo”. Sus agentes son los woke o progres del mundo, que terminan siempre tributando a un ala de la burguesía en sus frentes amplios, llevando a grandes derrotas, tanto físicas como electorales, a partir de la desilusión que generan sus utopías reaccionarias. Tenemos ejemplos a paladas, desde el gobierno de Tsipras en Grecia hace más de 10 años hasta las últimas elecciones de Lula en Brasil.
La opresión social que genera el capitalismo a partir de sus mecanismos de dominación no es cultural, sino bien material: se trata de la apropiación del excedente económico explotando a la clase obrera, sobre todo a las mujeres y la juventud trabajadoras. A eso apuntan todos los paquetes de reformas laborales, previsionales, educativas, de salud, entre otras, que vienen imponiendo país por país para intentar modificar la relación entre el capital y el trabajo precarizando las condiciones y dividiendo a nuestra clase. Esos ataques están profundamente entrelazados con la generalización de la guerra, permitiendo avanzar en la represión interna para imponerlos y preparar la maquinaria militar para llevar la conflagración puertas afuera. Por eso, para enfrentar al imperialismo y llevar esas fuerzas elementales que despuntan en una nueva camada de luchadoras y luchadores en todo el mundo es necesario organizarnos y discutir el programa y los métodos que nos lleven al triunfo, que no es otro que el triunfo de la revolución obrera y socialista.

Con los métodos y el programa de la clase obrera

A diferencia de los woke y los progres, no queremos emparchar al capitalismo, ¡nos postulamos como sus sepultureras! Debemos recuperar lo mejor de la tradición de las luchas obreras en las que las mujeres hemos tenido un gran protagonismo, rompiendo con toda idea policlasista de las direcciones que influencian en el movimiento de mujeres, que llevaron a la estatización de las demandas. Para pelear por la única salida efectiva para lograr nuestras reivindicaciones, eliminar la doble opresión a la que nos somete el sistema capitalista y extirpar los fenómenos de violencia física y sexual contra las mujeres nuestra tarea principal consiste en desarrollar la consciencia de clase de la mujer obrera y su compromiso activo en la lucha de clases.
Tenemos tareas inmediatas que desarrollar contra el alineamiento de Milei a los yanquis y al sionismo. Impulsemos asambleas en los lugares de trabajo y mocionemos imponer un paro general activo para el 15 de octubre contra el desalojo de FATE, contra el DNU 70/23, por el triunfo de los trabajadores universitarios y el triunfo de todas las luchas. Es el camino para preparar la huelga general para tirar abajo a Milei.
El único programa capaz de llevar hasta el final la liberación de la opresión contra las mujeres y las minorías es el de la revolución socialista. Así como es la única forma de frenar y derrotar al imperialismo y sus aliados en su rumbo guerrerista. Las mujeres trabajadoras debemos estar en la primera fila del combate y tomando un rol central en la organización de nuestra clase, por su liberación de toda forma de opresión. ¡Paso a la Mujer Trabajadora! ¡Por la revolución socialista mundial!

Feria del libro en solidaridad con Cuba

Miércoles 7 de octubre de 16 a 21hs.

Feria del libro y presentación del libro "Cuba: una historia crítica" a cargo de su autor, Frank García Hernández.

Facultad de Ciencias Sociales UBA. Santiago del Estero 1029, CABA.

La lucha contra Milei, el DNU 70/23 y la Corte Suprema reaccionaria

Algunas veces los fenómenos de la lucha de clases dejan al descubierto de forma muy directa lo que es el régimen político burgués y sus intereses. Un acontecimiento como el fallo de la Corte Suprema, que habilita el artículo del DNU 70/23 en lo referido a la ley de tierras (permitiendo la venta de tierras a extranjeros sin ningún límite, aunque está claro que las tierras en manos de capitales nacionales no garantizan absolutamente nada bueno para los trabajadores) condensa el carácter reaccionario de la justicia burguesa y el régimen al que sostiene, englobando tanto a la coalición de gobierno como a la oposición patronal, especialmente el PJ. La Corte Suprema intenta salir del escándalo político que provocó su fallo —que favorece a los capitales extranjeros y va en línea con la política imperialista de EE. UU. de quedarse con los recursos naturales— con el argumento de que no juzga el problema de fondo, que es el DNU 70/23. Así, le traslada el dilema al Congreso, considerando que el Senado ya lo había rechazado y que en Diputados lo dejaron correr para favorecer el ajuste de Milei.

Ahora, el peronismo busca dar gobernabilidad e intenta salvar a las huestes libertarias buscando que se derogue sólo el articulo 154 y se mantenga todo el resto del DNU 70/23. De esta forma, resguardan la facultad reaccionaria de gobernar con decretos de necesidad y urgencia.

Frente a este escenario tenemos que intervenir de forma independiente y mostrando una perspectiva de clase ante un gobierno lumpen y unas instituciones descompuestas. Independiente significa no confiar en los interbloques antimilei en el parlamento con los ex funcionarios de Alberto, de Macri e incluso ex LLA, y desarrollar una perspectiva que enfrente a la burocracia sindical cómplice del ajuste. Tenemos que imponer asambleas en los lugares de trabajo, planteando la necesidad de un paro general activo el 15 de octubre, cuando se va a intentar tratar en Diputados la derogación de ese DNU, con una movilización que empalme con la marcha federal universitaria, que debemos potenciar ocupando las universidades.

Debemos abrir un debate al interior de nuestra clase sobre el carácter reaccionario de la justicia burguesa y la necesidad de destruir a la Corte Suprema. Hay que imponer, con los trabajadores judiciales a la cabeza recuperando sus sindicatos, la necesidad de tribunales obreros. Levantamos este aspecto programático teniendo en claro que no se modifica el carácter de una institución burguesa por votar democráticamente a los jueces —y menos un organismo reaccionario como la Corte Suprema—. La transición se define por el contenido de clase de las instituciones que se crean en la necesidad de la lucha por el poder. Por eso llamamos a marchar el 6/10 a Tribunales en contra de la Corte Suprema, pero no para presionar a la justicia burguesa, sino para denunciar su carácter de clase, confiando en nuestras propias fuerzas para desarrollar la lucha obrera, con independencia de clase, en la perspectiva de dar una salida revolucionaria.

La “joven” Europa

En el territorio de gran parte de Europa estamos presenciando de forma descarnada la ruptura del previo equilibrio inestable de posguerra del sistema capitalista. La formación de la Unión Europea y el Estado de bienestar se proyectó en función de lucha contra la URSS, contra la idea de revolución socialista y apuntando a la necesidad de asimilar a los Estados obreros en caso de colapso. Pero ante la evidencia del fracaso de ese experimento imperialista, ahora estamos asistiendo a una guerra entre Rusia y Ucrania, que amenaza con extenderse a toda Europa. La OTAN, otra institución de posguerra en decadencia, no logra acordar cómo enfrentar este nuevo escenario y, mientras, sus Estados miembros preparan mayores ajustes de guerra en sus territorios con reconversión militar de sus industrias. Las tensiones interestatales han ido en aumento, en la misma medida que los conflictos radicalizados de lucha de clase en el plano de la política doméstica.

En este contexto estamos presenciando la irrupción de una nueva generación de jóvenes y luchadores que están enfrentando los planes de la UE y al imperialismo norteamericano, alzándose en contra de la guerra y sus ajustes. Las movilizaciones ya se venían expresando contra el genocidio en Gaza, con métodos obreros como paros y bloqueos. La particularidad de esta nueva generación es que viene intentando sacar balance —de forma tortuosa— de los experimentos políticos que nacieron al calor de procesos anteriores y que resultaron ser fracasos rotundos como Podemos, NPA, Francia Insumisa o Syriza, para nombrar algunos. De ese periodo movimientista de presión al régimen burgués con confusión de objetivos (si bien esa confusión subsiste a causa de una crisis de dirección revolucionaria) están empezando a emerger, por el nivel de deterioro de las condiciones de vida y el peligro de una guerra, elementos de violencia, radicalización en los métodos y un incipiente debate programático sobre cómo dar una salida a la profunda crisis.

En Francia se está viendo la irrupción de una juventud de los barrios populares que se organizó en base a reivindicaciones parciales contra el ajuste en la educación. Esto se suma a una serie de luchas que ha venido enfrentando el gobierno de Macron en los últimos años (comprendido por dos periodos constitucionales consecutivos) y ha generado una crisis política por la brutalidad de la represión, pero además ha mostrado que el imperialismo francés no puede conceder siquiera una reivindicación parcial. Esto ha provocado que sectores de trabajadores golpeados por el ajuste retomen las calles para solidarizarse con los jóvenes estudiantes, expresando una unidad que puede modificar las relaciones de fuerza, no sólo ante el avance de un ala reaccionaria, sino abriendo la posibilidad del desarrollo de una vanguardia que haga caer de forma revolucionaria a Macron.  El proceso de la lucha juvenil ya se está extendiendo a Bélgica. La burguesía europea está perdiendo una generación a la que sólo promete un futuro de ajustes y guerra, en un presente de degradación social y represión.

En Alemania también hemos dado cuenta de una juventud que se levantó contra el reclutamiento obligatorio para el ejército y, de forma distorsionada, se expresó en las urnas con el voto en Berlín a Die Linke. En España vuelve al escenario la plaza del Sol, aquella que fuera el punto de encuentro de los "indignados" y desde donde se parapetó a los lideres que formaron Podemos. Esta vez se levanta, ya no indignada, sino con un estado de ánimo más combativo, en contra de los desalojos y por una solución a la falta de viviendas, planteando la dimisión de Pedro Sánchez y la huelga general.

La burguesía imperialista intentará con sus métodos recrear un equilibrio inestable nuevo en un escenario en el que todo el andamiaje de la Unión Europea y los pactos de posguerra entraron en crisis. Es tarea de los revolucionarios aportar de manera internacionalista a desarrollar las tendencias de la lucha de clases para que un sector de la clase obrera, la juventud trabajadora, imponga con sus métodos y un programa de transición la disolución de la UE y la formación de los Estados Unidos Socialistas de Europa como forma estatal de la dictadura del proletariado.

Llamamos a una Conferencia Internacional a las corrientes que aun levanten la dictadura del proletariado a discutir las directrices y las tareas ante un escenario mundial convulsivo.