El conflicto de los trabajadores del transporte de pasajeros de Córdoba viene de vieja data. Pero la pandemia lo potenció. Mientras los compañeros de AOITA están de paro desde el inicio de la cuarentena, enfrentando un virtual lock out patronal-gubernamental, los choferes, trolebuseras y demás trabajadores de los colectivos de la capital están enfrentando el ataque de las patronales agrupadas en FETAP (ERSA-AUCOR y CONIFERAL) y de la municipalidad. Llaryora, en pocos meses, batió todos los récords en cuanto a ataques a los trabajadores, sumados al recorte a las jubilaciones de su jefe político Schiaretti.
Los municipales del SUOEM están en pié de lucha, aunque la conducción muestra deseos de levantar las medidas con muy poco. Frente a esto, Llaryora piensa que puede acorralar a la UTA, sabiendo que la burocracia nacional de Fernández-Kiener y la conducción local están dispuestos a entregar el salario y el aguinaldo bajo amenaza de despidos y baja de corredores. Este tipo de extorsiones las vemos día a día, en todas las ramas de la economía (estatales, industria, servicios). Dicen que “todos” tenemos que poner algo... ¡Es una mentira, nos quieren hacer pagar su crisis!
Ha trascendido que la oferta de Llaryora para frenar la lucha de la UTA, que lleva más de 12 días y gana su fuerza en las asambleas: para los trabajadores, rebaja salarial, pago del aguinaldo en cuotas y cambio en el cronograma de los pagos. Para la FETAP, subsidios nacionales, provinciales y municipales. ¿Esto es que “todos” pongan algo? No, es una provocación.
Todo el movimiento obrero cordobés, que vemos la tregua escandalosa de los “dirigentes”, tenemos la mirada puesta en el desarrollo de la lucha de ustedes compañeros. Porque se pueden enfrentar las extorsiones. Se puede vencer. Y los trabajadores de la UTA pueden convocar desde el lugar que legítimamente se han ganado en la lucha, y así buscar el apoyo del conjunto de nuestra clase, a un gran plenario regional para derrotar el ataque de Llaryora, Schiaretti, Alberto Fernández y las patronales.
COR - Regional Córdoba
El viernes 23 de enero, la empresa multinacional WEG lanzó una nueva tanda de despidos echando a 19 operarios a lo largo del fin de semana. Más tarde, desvinculó a varios jefes y supervisores, mostrando que lo que llaman “reestructuración” va en serio. Los compañeros respondieron con protestas de los despedidos en el portón y un quite de colaboración bajando la producción en la línea.
No se trata de un hecho aislado: la política de reducción de operaciones, cierres y despidos se da en todo el país, salvo en nichos muy puntuales de la producción que privilegia el gobierno lamebotas de Milei y sus socios imperialistas como la minería, el agro y Vaca Muerta. Pero también se multiplican las acciones obreras de resistencia, como los paros en Lustramax, Neumáticos Ruíz y Acindar, la lucha de los estatales con el Garrahan a la cabeza, las ocupaciones que vimos el año pasado en PR3. El ataque patronal contra el salario, los puestos y las condiciones de trabajo se da en medio del intento de las empresas y el gobierno de imponer una reforma laboral que modifique las relaciones capital-trabajo a favor de ellos. Buscan desmantelar la organización sindical en las fábricas, prohibir las asambleas y bloqueos, acabar con la negociación colectiva, flexibilizar los turnos y todas las condiciones de trabajo, rebajar aún más los salarios, entre otros. Todo en nombre de la competitividad de sus empresas en el mercado mundial. Por eso, usan la apertura de las importaciones como lanza para intentar derrotarnos.
La empresa tiene dos fábricas en la provincia de Córdoba, una en San Francisco que produce tableros eléctricos y otra en Córdoba capital, de motores destinados centralmente a la línea blanca (lavarropas y secarropas). La apertura de las importaciones ha afectado a esa rama, sobre todo obligando a las empresas a bajar los precios por la competencia de Brasil y China. Se trata de un descalabro producido por la propia desorganización económica capitalista. Pero por supuesto, WEG responde sin perder un centavo, con lo que llaman una “reestructuración”. Entendemos que esto probablemente signifique convertir la fábrica en una ensambladora, donde se monten piezas importadas. Esto ya ha pasado en muchas fábricas, sin ir más lejos en la vecina VW, donde cambiaron el mecanizado y armado de cajas de cambio por el ensamblado de motos y colectivos. Esta reestructuración, por supuesto, significa menos puestos de trabajo. WEG no pierde guita y los que pagan son los trabajadores, tirados a la calle como scrap. ¡No lo podemos permitir! Es necesario mantener la unidad con asambleas conjuntas entre despedidos y no despedidos y avanzar en la paralización total de la producción.
Los trabajadores industriales tenemos que enfrentar la desorganización económica que destruye nuestras condiciones de vida y trabajo. Para eso, es necesario ponernos en pie de lucha e imponer que la empresa abra los libros contables para ver cuál es la supuesta crisis que tiene y también los negocios que viene haciendo con el resto de las empresas a nuestras espaldas. No vamos a pagar su crisis: impongamos el control obrero de la producción y luchemos por el control de toda la rama, para así imponer las escalas móviles de horas de trabajo y salarios. Para eso, necesitamos recuperar la UOM y los sindicatos, sacándonos de encima a una burocracia que cacarea pero no toma ninguna medida firme contra los despidos que vienen afectando a los metalúrgicos desde hace más de dos años.
No hay nada que esperar. ¡Hay que salir a enfrentar la ola de despidos ya! Necesitamos un paro provincial metalúrgico por la reincorporación de los 19 despedidos de WEG y de todos los despedidos de la rama. Basta de despidos. El paro provincial debe servir también para preparar el paro nacional para el día en que se trate la reforma laboral (10 u 11 de febrero), no alcanza con marchas, debemos golpear a las patronales en la producción para hacerlos retroceder y pasar a la ofensiva.
La crisis económica no se toma receso por fin de año. Mientras, los gobiernos de Milei y Llaryora se encargan de garantizar los negocios de los empresarios, que quieren hacernos pagar su fiesta. La cara más cruda de este ataque, orquestado por el gobierno yanqui y el FMI que manejan el joystick de su representante Milei, son los despidos, los cierres de líneas de producción y hasta de fábricas enteras como los recientes casos de Electro Part (metalúrgica) e IBF (neumático). Esta ofensiva pretende ser coronada con la reforma laboral que el gobierno debió posponer para febrero.
Mientras tanto, en el congreso nacional y en la legislatura provincial, gobiernos y oposición vienen de debatir los presupuestos de ambos niveles del Estado capitalista. Discuten, en tanto representantes patronales, como repartir parte de la plusvalía que extraen a nuestra clase a través de los impuestos. Es otra vía para aplicar el ajuste a los trabajadores, principalmente a los estatales, sometiéndolos al congelamiento salarial, a despidos y al deterioro de sus condiciones de trabajo.
En Córdoba, Llaryora pretende desatar el nudo de la vieja disputa patronal con Nación por los fondos de la caja de jubilaciones aplicando un descuento extra a los trabajadores aportantes (lucifuercistas, judiciales, bancarios de Bancor, municipales de la capital, estatales provinciales, entre otros). Incluso amenaza con dejarle los despojos de la caja, utilizada como una lata donde meter la mano desde hace años por los gobiernos cordobecistas del PJ provincial y sus aliados, a los sindicatos. O unificarla con ANSES, otra fuente del saqueo de los diferentes gobiernos nacionales. Los descuentos, que van del 2% al 8% según una escala arbitraria fijada por el propio gobierno, han desatado la bronca de los estatales, ya sometidos a la destrucción salarial del tandem Milei-Llaryora y a un crecimiento exponencial del trabajo precarizado, sobre todo desde la pandemia. Las jubilaciones son lastimosas, luego de múltiples recortes y diferimientos, como denuncian los jubilados de Plaza San Martín todos los miércoles.
La burocracia sindical, que todo 2025 se ha limitado a hacer campaña electoral por alguno de los tres candidatos del peronismo, se ha visto obligada a salir, si bien con marchas sin paro y acotadas a los cuerpos orgánicos, salvo en aquellos sectores donde el activismo se viene organizando como en Judiciales, el SUOEM y la docencia de capital donde se recuperó la delegación de la UEPC.
Es necesario organizar la lucha en los lugares de trabajo, reforzando las asambleas e imponiéndolas en los lugares donde no se realizan, expulsando a los delegados vendidos. Mocionemos el llamado a poner en pie un congreso de delegados estatales con mandato de base, para organizar la lucha e imponer el paro provincial con toma de edificios. Tomemos el ejemplo del movimiento obrero que sale a luchar en Europa contra la crisis, ¡ocupemos todo!
La burocracia sindical es cómplice de Llaryora y Milei, ¡debemos echarla y recuperar los sindicatos! Además, nos mantienen divididos; la lucha de los trabajadores aportantes a la caja, para triunfar, deberá extenderse al conjunto de la clase obrera, principalmente a su núcleo industrial que es el que viene sufriendo los ataques más cruentos con despidos, retiros voluntarios y cierres. Impongamos un congreso provincial de delegados con mandato de la industria, los servicios, estatales, desocupados y jubilados, convocando a la juventud, para votar un programa y el paro provincial para derrotar el ajuste y pasar a la ofensiva.
En el día de la fecha, los obreros de la fábrica IBF Tires, que producen neumáticos de competición para karting en Córdoba capital, se encontraron con el portón de ingreso cerrado. Un rato más tarde, ingresaron todos los compañeros con la presencia del Sutna Córdoba y fueron notificados de los despidos la totalidad de los obreros. En este momento se encuentran tomando la planta ante la negativa de la patronal a reincorporarlos.
Las patronales del neumático, como el gobierno de Llaryora y la burocracia sindical, son cómplices de Milei y su avanzada para asestarnos un golpe político con la reforma laboral, pretendiendo llevar a ley los avances de la superexplotación y pauperización de nuestras condiciones de trabajo. Pero eso está por verse. Debemos confiar en nuestras propias fuerzas, por eso es central que el gremio del neumáticos, SUTNA, extienda el paro de FATE que se desarrolla en este momento a toda la rama a nivel nacional e incluya como punto central de la paritaria la reincorporación inmediata de los compañeros de IBF y de todos los despedidos de la rama.
Debemos rodear de solidaridad la planta y reivindicar nuestros métodos de clase como la ocupación para demostrar así el poder de la clase obrera en la producción.
Debemos darnos un debate al interior de la clase en la necesidad de convocar a un Congreso de delegados de base mandatados para preparar las condiciones para un paro general activo, por la reincorporación de los trabajadores de IBF Tires y de todos los despedidos, luchando por un programa obrero que plantee el control obrero y las escalas móviles de horas de trabajo y salario, entre otros puntos. Y por un plan de lucha que enfrente las reformas antiobreras e imponga todas nuestras demandas.
Desde la COR nos solidarizamos y quedamos a disposición de las acciones que definan los compañeros de IBF.
COR
Corriente Obrera Revolucionaria
Regional Córdoba
. La embestida patronal contra los trabajadores de Petroquímica Río Tercero (PR3) sumó un nuevo capítulo el pasado miércoles 6 de agosto, fecha de pago de los salarios. La patronal presentó una extorsión al Sindicato Químico y Petroquímico de Río Tercero (SPIQyP Río III), proponiendo pagar solo el 50% de los salarios a cambio de que los trabajadores depongan la lucha contra los 124 despidos que la empresa efectuó a mediados de julio. Frente a la negativa obrera a aceptar los despidos, la patronal anunció y cumplió el no pago de la totalidad de los salarios, incluyendo a todo el personal. Recordemos que la secretaría de trabajo provincial de Omar Sereno impuso una Conciliación Obligatoria (CO) por la cuál todos los trabajadores tienen acceso a la planta, pero con la particularidad de que la empresa no les da tareas al haber parado a cero la producción, es decir, mantiene un lock out patronal ofensivo, a lo que ahora se suma el no pago de salarios. La CO sirve de cobertura al lock out y ayuda a la patronal en su estrategia de desgaste, demostrando una vez más el rol de la secretaría de trabajo en cada conflicto, jugando siempre para los empresarios. La empresa tiene en curso un Concurso Preventivo de Acreedores solicitado ante el tribunal en lo Comercial N.º 23 de la Ciudad de Buenos Aires y apuesta a ganar tiempo para meter a los salarios e incluso a las indemnizaciones devengadas en el barro del concurso de acreedores.
Frente a la nueva ofensiva que constituye el no pago de haberes, los trabajadores de PR3 definieron mantenerse firmes dentro de planta, superando la intentona de la policía provincial de Llaryora de impedir el ingreso del turno noche el mismo 6/8. La ocupación de la planta cobra vital importancia ya que plantea prácticamente el problema de saber quién es el dueño de la fábrica: el capitalista o los obreros; permite a los trabajadores ganar una posición de fuerza, aunque sea temporalmente ya que sabemos que la clase capitalista y las instituciones represivas del Estado a su servicio no pueden permitir esta afrenta a los “sacrosantos valores” de la propiedad privada de los medios de producción. Pero la pelea de PR3 no se da en el vacío, sino en medio de una profundización de la crisis capitalista a nivel internacional y de la crisis industrial pronunciada que atraviesa nuestro país como consecuencia de la política del gobierno del FMI que encabeza el títere Milei. La importancia de la lucha de los químicos de Río Tercero es que están mostrando un método para enfrentar los despidos a nivel nacional en medio de la crisis producida por la recesión y la apertura de las importaciones. La ocupación debe ser planteada como un hecho político que apueste a desarrollar una ola de ocupación de fábricas en todo el país; es sobre esa tendencia que la lucha de los trabajadores PR3 adquiere su dimensión y tiene posibilidades de desarrollarse en una perspectiva de triunfo.
Algunos sectores sindicales, que van desde la burocracia de la CGT a sectores combativos y al centrismo trotskista, caracterizan la apertura de importaciones y en general la política de desregulación económica de los nefastos ministros Caputo y Sturzenegger como una ofensiva contra la llamada industria nacional que llevaría a un “industricidio”. La realidad es que las patronales, tanto nacionales como imperialistas afincadas en Argentina, continúan aplaudiendo las medidas del gobierno y se aplican a reconvertir sus fábricas en centros de logística para el acopio y distribución de esas importaciones. No hay industria nacional que defender, lo que debe ser defendido son los salarios y las condiciones de trabajo de la clase obrera, que son el verdadero blanco de la política pro imperialista de Milei y su pandilla de ajustadores. A viva voz, la UIA, las Pymes, la AmCham y demás cámaras patronales plantean que “para poder competir” necesitan el avance de la reforma laboral. El objetivo del gobierno con su política es ponernos a competir con la clase obrera del resto de los países para bajar, acá y allá, los salarios y las condiciones de trabajo. Es por eso que debemos plantear, junto con el control obrero de las ramas como forma de mostrar el poder obrero y la capacidad de nuestra clase de enfrentar la desorganización de la economía capitalista, el Monopolio del Comercio Exterior, no como una medida nacionalista para unirnos a la burguesía nacional contra la producción extranjera, sino como una herramienta del poder obrero para defender a nuestra clase, en alianza con los trabajadores del resto del mundo, contra los ataques del imperialismo y sus socios menores.
Para combatir la ola de despidos y el aumento de la desocupación, que va de la mano con la degradación de las condiciones laborales para imponernos el pluriempleo y/o la extensión de las jornadas a 10, 12 o más horas, tenemos planteado imponer las escalas móviles de horas de trabajo y salarios a partir de nuestros métodos de lucha y de nuestras organizaciones: el control obrero y las organizaciones sindicales recuperadas de la burocracia. Las escalas móviles plantean, frente a la anarquía económica que imponen las leyes del capital, la transición al sistema de trabajo de una sociedad socialista, donde la producción se organice sobre nuevas bases sociales.
La lucha de los químicos de PR3 tiene que triunfar. Para eso, necesita la solidaridad del conjunto de la clase obrera y de los luchadores de Córdoba. Ante cualquier atisbo de desalojo, el movimiento estudiantil combativo que despuntó con la lucha universitaria del año pasado tiene planteado tomar las facultades. Y lo más importante, los sindicatos, juntas internas y cuerpos de delegados recuperados y los activistas combativos tenemos el compromiso de llevar esta discusión al interior de nuestros lugares de trabajo. Debemos discutir como enfrentar los despidos, el ataque al salario y a las condiciones de trabajo, para apoyar a los químicos de Rio Tercero y también para poner en pie de lucha al conjunto de nuestra clase frente a los ataques de las empresas, el gobierno nacional y los gobierno provincial y locales, con la complicidad de la burocracia sindical de las CGTs y las CTAs. Impulsemos asambleas en cada fábrica, escuela y lugar de trabajo; mocionemos un Congreso de Delegados con mandato de base de todo el movimiento obrero de Córdoba para discutir un programa y organizar el plan de lucha y el paro provincial.
El sindicato del neumático está siendo atacado por ser una organización recuperada de la burocracia y con una dirección combativa. El ataque viene por parte de los empresarios de la rama, como por el gobierno de Milei, con la complicidad de la burocracia sindical.
A los despidos en FATE, les siguieron suspensiones y lockout patronal en Bridgestone y amenazas de más despidos ante el pedido de preventivo de crisis de ambas empresas. Esto es para presionar al sindicato para que negocie conquistas y al gobierno para buscar algunos beneficios económicos o exenciones de impuestos que puedan paliar la crisis en el rubro ante la caída de las ventas y el aumento del precio de los insumos.
La dirección del sindicato ha respondido con medidas de lucha, asambleas por turno y una general, pero el nivel de ataque de las patronales y el gobierno plantean la necesidad de discutir con el conjunto de los trabajadores de las 3 plantas nuevas medidas, más radicalizadas, ante el ataque en curso.
Por eso debemos rodear de solidaridad al sindicato del neumático y abrir un debate ante la necesidad de desplegar métodos de la clase en función de frenar y derrotar los ataques. Está planteado no sólo paralizar todas las plantas, sino también la preparación de la ocupación de Bridgestone si la patronal amaga a irse.
Las medidas deben ser acompañadas por un debate programático, no sólo hacia el conjunto de los trabajadores de la rama, sino al conjunto de la clase, sobre cómo debemos intervenir ante un preventivo de crisis, despidos, suspensiones y cómo enfrentar a las patronales, el gobierno y la burocracia cómplice.
Mientras la burocracia sindical se sienta con el gobierno de Milei para negociar sus prebendas y no hizo absolutamente nada en contra de la “ley bases” y la reforma laboral, la lucha de los compañeros del SUTNA puede mostrar la potencialidad de una vanguardia obrera para plantear otro camino a los trabajadores que están luchando en gran parte del país y que vienen resistiendo el ajuste de Milei y el FMI. Como plantea Lenin, “…son los liberales, los que dicen a los obreros: "ustedes son fuertes cuando encuentran simpatías en la sociedad… El marxista dice: Ustedes encuentran simpatías en la sociedad cuando son fuertes.”
Las patronales del neumático no pueden mostrar la crisis del sector, pero sí quieren recuperar el control de las fábricas que han puesto en cuestión los compañeros del SUTNA, es decir, buscan descabezar la dirección para que haya una dirección peronista o conciliadora que permita una cierta paz social en las fábricas. Por eso es muy importante demostrar lo parasitaria que es una dirección patronal en la industria, que sólo busca ganancias a costa de un despilfarro de horas de trabajo en función de la competencia en el mercado.
El SUTNA debe levantar la pelea por el control obrero de la rama del neumático ante la desorganización de la economía, que los trabajadores podemos organizar sobre otras bases sociales. Imponer este control obrero en las fábricas es una medida transicional de desorganización de la burguesía permitiría ampliar las funciones del sindicato en la tarea de desarrollar una idea de escuela comunista en organizaciones de nuestra clase. Esto implicaría avanzar en la destrucción de la competencia entre trabajadores, a la que los lleva la patronal a nivel nacional, y sería un gran ejemplo internacional para los trabajadores de la rama en otros países. En este sentido, el control obrero no se plantea como una eventual salida anticrisis y democrática, sino como ataque a la desorganización económica de la burguesía.
También es urgente la necesidad programática de levantar escala móvil de horas de trabajo y salario, no sólo como medida para paliar los efectos de una crisis, sino como “sistema de trabajo de una futura sociedad socialista”. Sólo desde aquí puede entenderse por qué “escala” y no “reparto”. El planteo de “escala móvil” intenta profundizar en la raíz de los problemas de la producción y distribución del capital, mientras que el “reparto” sólo es una medida anticíclica.
Algunos dirán que lo que planteamos es delirante o irrealizable, lamentamos decirles que estas experiencias son parte de la historia de nuestra clase. Además, la alternativa sería seguir aceptando la dirección capitalista en las fábricas y sólo pelear por mejores condiciones y resignarnos a ser siempre trabajadores. Entre otras corrientes, el peronismo siempre sostuvo esto y sabemos que jamás estuvo del lado de los trabajadores, sino que planteó que lo que se debía hacer era aumentar la productividad del trabajo así ganaba el empresario y, a lo sumo, mantenía su vida de explotado el trabajador.
Levantar un programa transicional tiene la fuerza de buscar atacar a la burguesía en su raíz, que es la producción, pero, como el nombre lo dice, es transicional. No lo planteamos como la única solución porque, de ser así, no sería transicional hacia la revolución y crearía ilusiones reformistas de que puede haber solución dentro del sistema capitalista. “Las medidas transicionales aun operan formalmente en el marco del régimen burgués. Pero en realidad, son ya intervenciones del poder estatal proletario que limita de manera consciente y despiadada el derecho de los capitalistas a disponer de sus bienes y el afán de lucro capitalista.” (4° Congreso de la IC, 1922)
Intentamos hacer un aporte a una lucha muy dura y estaremos con los compañeros en las medidas que voten como la marcha a Plaza de Mayo para el viernes 26 de julio.
Por un congreso de delegados de base con mandato para imponer un paro nacional y por el triunfo de todas las luchas en curso y tirar abajo el gobierno de Milei y sus aliados.
Luchamos por la independencia de los sindicatos del Estado, por la democracia obrera en la necesidad de construir un partido revolucionario como sección de la Cuarta Internacional reconstruida.





